Categoría: Alimentos

  • Luján lideró el Primer Congreso de Agroecología de Buenos Aires

    Luján lideró el Primer Congreso de Agroecología de Buenos Aires

    Bajo la organización del Ministerio de Desarrollo Agrario, el pasado viernes 8 y sábado 9 de noviembre se realizó el primer Congreso Provincial de Agroecología. La Universidad de Luján, en colaboración con el municipio, recibió a cientos de productores, investigadores y estudiantes que se acercaron a compartir sus propias experiencias.

    Con gran éxito, el congreso tuvo más de 2000 participantes inscriptos y se presentaron más de 250 trabajos de múltiples ámbitos. El eje giró en torno al fortalecimiento de la agricultura familiar y agroecológica como una práctica que no sólo ya existe en el campo argentino, sino que además es rentable y tiene potencialidad.

    El acto de apertura, estuvo marcado por la presencia del gobernador de la provincia, Axel Kicillof, el Ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, el intendente municipal Leonardo Boto, y el rector de la UNLU, Walter Panessi. Los cuatro, plantearon el debate en torno a un progreso que es colectivo y social y que necesita de las manos del estado y el sector público para proyectarse. “El mercado funciona, pero tiende a la concentración”, remarcó Axel, “Por eso las políticas públicas de acceso y financiamiento son necesarias”, continuó.

    Por su parte, Javier Rodríguez expresó: “Este Congreso muestra los resultados de una política pública que articula con el sector privado para generar desarrollo, trabajo, cuidar de nuestros suelos y avanzar cada vez más hacia la soberanía alimentaria, tecnológica y productiva”. Además, destacó que Buenos Aires fue pionera con el Programa de Promoción de la Agroecología, generando una batería de acciones para promoverla y la certificación de 700 productores.

    I Congreso Provincial de Agroecología. En el micrófono, Javier Rodriguez. A su izquierda, Eduardo Cerdá.

    El evento fue un gran espacio para el encuentro y el intercambio, fortaleciendo redes y difundiendo estrategias frente a los desafíos del campo agroecológico. Contó con una variedad de mesas de debate y talleres, paneles con referentes de Argentina y Latinoamérica, una feria y una exposición de maquinarias diseñadas particularmente para la agricultura familiar.

    Desde la Raíz pudo conversar con Eduardo Cerdá, quien es sin dudas uno de los difusores más importantes de la agroecología en nuestro país. Hasta el año pasado, estuvo a cargo de la Dirección Nacional de Agroecología, hoy ya desarticulada. “El hecho de que exista una Dirección Nacional de Agroecología nos dio a todos entidad”, remarca Eduardo.

    Pero fundamentalmente, estuvo en territorio, conoce el campo del que habla. En 2016, se creó la RENAMA (Red de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología) desde donde se fomentaron cientos de experiencias agroecológicas. 

    La jornada del viernes, cerró con la proyección estreno de ‘La Aurora, el principio del camino’, un documental realizado por la RENAMA en el que se registra la vida del agricultor agroecologico Juan Kiehr. La Aurora, es el nombre de un campo de Benito Juárez donde, durante más de 30 años, Juan desarrolló una producción agrícola ganadera a gran escala sin agroquímicos, abriendo las tranqueras para compartir e inspirar a otros con sus prácticas.

  • Se llevará a cabo el primer Congreso Internacional de Alimentos

    Se llevará a cabo el primer Congreso Internacional de Alimentos

    La provincia de Buenos Aires anunció el primer Congreso Internacional de Alimentos, que se realizará en la Universidad Nacional de Hurlingham el 21 y 22 de noviembre. Participarán profesionales, estudiantes, docentes, investigadores, autoridades y miembros de la comunidad científica y académica, junto con funcionarios públicos de áreas productivas, laboratorios, productores, empresas del sector, cámaras empresariales y asociaciones de consumidores.

    El evento, impulsado por el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia y su titular, Javier Rodríguez, busca fomentar el debate y la actualización en la producción de alimentos. Según Rodríguez, en este momento es crucial incluir el tema alimentario en la agenda pública, dado que la industria de alimentos “genera una gran cantidad de empleo que impulsa las economías locales, regionales y provinciales”.

    Las jornadas incluirán conferencias, mesas de debate y presentaciones de investigaciones, centradas en cuatro ejes temáticos: producción de alimentos y desarrollo, calidad e inocuidad alimentaria, ciencia e innovación en la industria alimentaria, y acceso a la alimentación. Además, habrá exhibiciones de tecnología y ferias de alimentos de Mercados Bonaerenses.

  • 8va edición de la Feria de las Semillas: una reivindicación de la agricultura familiar

    8va edición de la Feria de las Semillas: una reivindicación de la agricultura familiar

    Fotos: Pedro Ramos

    En el día de la primavera, se realizó la 8va Feria Provincial de las Semillas Criollas y Nativas, en el predio frente a la Casona Santa Rosa del Parque Pereyra Iraola. Organizada por el Ministerio de Desarrollo Agrario, junto a los municipios de Berazategui y de La Plata, buscó visibilizar las múltiples experiencias de organizaciones que trabajan en la producción de alimentos y la conservación de la biodiversidad. 

    Participaron más de 150 productores y productoras de la agricultura familiar,  junto a instituciones educativas, universitarias y del Estado, formando con sus puestos una gran feria de exposición, venta e intercambio. Sobre las mesas y en los pasillos de la feria se vieron variedades de verduras, almácigos, plantines, semillas, frutos, artesanías y productos de la economía popular. 

    A su vez, también se organizaron paneles y talleres, para debatir sobre el trabajo con semillas, la legislación vigente, los desafíos de la agricultura familiar y su rol en la defensa de la soberanía alimentaria. 

    Uno de los motores principales para su realización fue darle continuidad a un evento que nació de la unión de la agricultura familiar y el Estado, particularmente en un año en el cual, a nivel nacional, las políticas públicas se desmantelan cada vez más.

    “Nosotros en Buenos Aires tenemos la decisión firme de nuestro gobernador de continuar los programas y mantener nuestras prioridades”, aseguró Javier Rodríguez, Ministro de Desarrollo Agrario de la provincia, durante la radio abierta de Radio Estación Sur. “Si logramos integrar nuestra diversidad, vamos a poder expresar la potencia que tiene la provincia”.

    [Podés escuchar la entrevista completa acá]

    La Feria Provincial de Semillas inició en 2007 y fue creciendo edición tras edición. Si bien tuvo sus pausas, el año pasado el gobierno de Axel Kicillof la retomó en pos de potenciar la enorme riqueza agrícola y alimentaria bonaerense, sector representado por cientos de unidades productivas vulneradas e invisibilizadas. 

    Como en sus comienzos, la decisión de realizarla en el Parque Pereyra Iraola no es adrede.

    Disfrutar del Parque Pereyra Iraola… no fue magia

    El Parque Pereyra Iraola es un pulmón verde muy grande entre las urbes de Buenos Aires. Con una extensión de 10.248 hectáreas, es una de las zonas de mayor biodiversidad de la provincia. Desde 2007, el parque es una ‘Reserva de Biósfera’ declarada por la UNESCO.

    El gobierno provincial lo administra con un trabajo conjunto de tres ministerios, sin embargo, hubo una política pública concreta que permitió que actualmente podamos disfrutar del parque.

    Lo que ahora conocemos como el parque, originalmente perteneció a la familia Pereyra Iraola. Durante exactamente un siglo fueron sus terratenientes, hasta que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Domingo Mercante, acordó en 1949 una expropiación.

    Esta medida se encuadró en una serie de expropiaciones que llevó adelante Mercante en la provincia para transferir tierras privadas a proyectos públicos. Particularmente, la expropiación a la familia Pereyra Iraola tuvo el fin de crear una reserva forestal que preserve un espacio verde entre Capital Federal y La Plata, previendo en un futuro una urbanización total de la zona.

    Así fue que, un año más tarde de su expropiación, fue inaugurado el “Parque de los Derechos de la Ancianidad”, nombre que el gobierno de facto de 1955 cambiaría a “Parque Pereyra Iraola”.

    “Éstos árboles, ésta tierra, éstos campos, simbolizan la transformación vital de todo el país. Lo que ayer fue privilegio de los potentados, es hoy patrimonio del pueblo. Lo que hasta ayer fue monopolio de una oligarquía improductiva, fría y sin pasión nacional, se denomina desde este momento Parque de los Derechos de la Ancianidad”, sintetizó Eva Perón, durante el acto inaugural de 1950.

    .

    Además, en los decretos de expropiación se destinó 1.200 hectáreas al fomento de la agricultura, otorgándoselas a la Dirección de Colonización para Explotación Horticultura, Florícola y Granjera. En estas tierras, se creó un sector de quintas

    Para ello, se invitó públicamente a familias chacareras de todo el país a que viniesen a vivir a las quintas de Pereyra con la única condición de producir alimentos. A cambio, se les daba el pasaje en tren y un permiso de usufructo de la tierra. En 1954, se logró la radicación de familias que comenzaron en su mayoría producciones frutihortícolas.

    Las quintas del parque integran parte del cinturón hortícola de La Plata, el cual representa la mayor región productora de hortalizas del país.

    Un caso destacable entre las quintas del Parque Pereyra Iraola, es el de la familia Senattori. Desde Entre Ríos, Luis Senattori llegó en tren junto a su esposa Rosa y sus cuatro hijos. Según el régimen de expropiación, establecieron su finca, la llamaron Huerta Santa Elena, finca que aún hoy sigue cultivando alimentos. La más pequeña de la familia, Elena Senattori, es hoy una referente para la agricultura familiar, con un gran trabajo de más de treinta años en la producción agroecológica. 

    En su quinta que lindera con las vías del tren Roca, Elena Senattori, desarrolla un cultivo de hortalizas para mercados de cercanía, con venta directa y distribución a domicilio. Allí, construyó mucho más que una huerta: trabaja junto a productores vecinos y hace pocos años se estableció como espacio comunitario de uno de los Centros de Extensión de la UNLP, en el que participan estudiantes, docentes e investigadores.

    ***

    Experiencias como estas, evidencian que la agricultura familiar trabaja sin parar de múltiples formas, produciendo alimentos de calidad que se comercializan por vías más directas y justas. Para los productores, la Feria de Semillas no sólo representa para un espacio de comercialización y difusión de su labor, sino también es un punto de encuentro, de reconocimiento y aprendizaje que promueve su autonomía y su participación. La feria fue una fiesta, llena de emociones y abrazos. 

    Sin dudas, el Parque Pereyra atesora muchas historias. Es un patrimonio cultural, natural e histórico del cual tenemos la posibilidad de disfrutar gracias a políticas que comprenden su importancia. 

  • Cuenta DNI y una nueva forma de organizar el consumo

    Cuenta DNI y una nueva forma de organizar el consumo

    Cuenta DNI y otra manera de organizar el consumo

    Son las 9 de la mañana del sábado 2 de septiembre. Este mes, por ser el aniversario 201 del Banco Provincia, se ampliarán los topes de reintegro que aplican para la billetera virtual Cuenta DNI. Ramiro saca la pava del fuego, se sienta en la punta de la mesa y le ceba un mate a su esposa, Rocío. Luego agarra un papel, una lapicera, y empieza a hacer cuentas.

    • El mes pasado ahorramos 60 mil pesos – dice Ramiro mientras se arregla los lentes.
    • ¿Cómo?
    • Y nos devolvieron casi 30 mil pesos en cada cuenta. 
    • ¡Buenísimo!
    • Y este mes puede ser más. ¿Vos a qué hora podes ir al almacén el miércoles?
    • Cuando salga del laburo, cerca de las 14hs. 
    • Bueno, yo voy a la mañana.

    La Cuenta DNI se ha transformado en un aliado clave de millones de bonaerenses para hacer frente a la economía inflacionaria que atraviesa el país. Fue creada y diseñada durante el cierre del gobierno de María Eugenia Vidal, con un funcionamiento casi deficiente y sin tener el impulso del Banco Provincia para desarrollarla.

    Con la llegada de Axel Kicillof y el recambio de autoridades en la banca pública, la billetera virtual se transformó en una prioridad de la gestión. Su auge se dio en medio de la pandemia por COVID 19, con el cobro del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la cual le permitió a mucha gente que se encontraba en la informalidad, poder bancarizarse desde el celular. Tras este período más de 2 millones y medio de personas ingresaron al sistema bancario.

    Desde la Entidad indicaron que este ingreso permitió engrosar la cantidad de clientes del Banco, aumentando las ofertas de acceso a crédito y obteniendo mayor rentabilidad. En diciembre de 2019 la banca pública bonaerense contaba con 4,7 millones de clientes, y a partir de septiembre del 2023, se contabilizaron 8,1 millones de clientes, de los cuales más de 1 millón son empresas, trabajadores autónomos y monotributistas.

    El reintegro de Cuenta DNI y otra manera de expandir el consumo interno

    A partir del año 2020, transitando la salida a la pandemia, la Billetera virtual del BAPRO comenzó a instaurar nuevamente los famosos “reintegros”, un mecanismo de pago por el cual, en determinados días se ofrecía un descuento con un tope de reintegro. Esto había comenzado durante los últimos meses del gobierno de Vidal, haciéndolo durante dos días al mes en algunos supermercados, ofreciendo un tope de reintegro de 500$.

    Con el avance de los meses y la escalada inflacionaria que se fue generando en la Argentina, los descuentos se fueron incrementando, aumentando los topes de reintegro, sumando más días de aplicación y expandiendo las operaciones comerciales de todo el territorio. Actualmente todos los días de la semana se puede acceder a un descuento en particular, separados por rubros de consumo determinados, entre los cuales se encuentran los almacenes de cercanía, supermercados, librerías, farmacias, verdulerías, carnicerías y pescaderías. 

    La inyección de recursos para solventar los reintegros es producida por el mismo Banco, teniendo en cuenta que la Entidad hoy “está atravesando el período de mayor solidez de los últimos 20 años y eso le permite reinvertir nuestras utilidades en beneficio de su único accionista: el pueblo de la provincia de Buenos Aires”, según indicaron ante la consulta de este medio.

    Asimismo se garantizó que muchos de los almacenes de cercanía, que son un eslabón de la cadena de consumo informal, puedan ingresar al registro oficial del Banco y blanquear los ingresos generados. Algo que se puede explicar en el rubro de carnicerías.

    Este descuento fue uno de los últimos en aplicarse y está vigente todos los sábados y domingos del mes, desde hace seis meses. Desde ese entonces, durante 26 fines de semana se realizaron 8,5 millones de compras con descuento en 6.100 comercios, por un monto total de $ 61.000 millones. 

    En promedio, durante cada fin de semana se pagaron a través de la billetera digital casi 325 mil compras en carnicerías, granjas, pescaderías y frigoríficos con venta al público, a razón de 162.500$ por día de promoción. En agosto, el ticket promedio por operación fue de $ 8.800.

    Ahorrar y organizarse, un nuevo paradigma de consumo

    La Justa es la comercializadora de la Universidad Nacional de La Plata, que comenzó en el año 2020 vendiendo en rondas cada 15 días, y ofreciendo productos que surgen de un trabajo articulado con productores tamberos y frutihortícolas de la zona. A partir de julio de este año, luego de haberse formalizado como cooperativa un año antes, comenzaron a ofrecer la venta a través del pago con Cuenta DNI.

    Los resultados fueron evidentes: Antes de julio, La Justa registraba ventas a 489 familias por 3547 bultos. Luego de julio la venta se incrementó en 100 familias, llegando a 589 usuarios por 4528 bultos vendidos.

    Belen Sendín, presidenta de la Cooperativa, explica que el acceso a la billetera virtual no sólo garantiza el reintegro de dinero a los consumidores, sino que además “los productores del cordón flori fruti hortícola que trabajan con nosotros, pueden canalizar su producción en un circuito que le demanda más volumen y crecimiento”.

    Y agrega: “Esto implica que La Justa empiece a crecer, dar cuenta que se pueden implicar cambios productivos y apoyar con mejoras a los productores. El desafío está en sostenerlo”.

    Asimismo La Justa está enmarcada en el programa de Mercados Bonaerenses, una iniciativa promovida por el ministerio de Desarrollo Agrario, que permite tener su propio esquema de descuento exclusivo (todos los días de la semana), accediendo a un reintegro de $2400 o 40% de descuento. 

    Esto, señala Belen, “hace que no compitas directamente con los mercados de cercanía, entonces podes comprar en el almacén y aparte podes comprar en La Justa, y eso es importante porque como política pública dirige la compra y la distribuye para garantizar oportunidades para todos los circuitos”.

    Sobre esto último radica una de las principales funcionalidades de la billetera virtual, ya que establece una organización del consumo diario, teniendo (por lo menos), una planificación semanal. Los lunes y martes son días de supermercado; los miercoles y jueves el descuento está vigente en los almacenes de cercanía, como en dietéticas, petshop; y los sabados y domingos (que por lo general son los días en los cuales la gente dispone de mayor tiempo libre), orientados al consumo de carne, pescado y verduras

    “Esto te permite aportar previsibilidad y planificación, tanto para los productores/comerciantes como para los consumidores. Vos sabes que todas las semanas te van a reintegrar un monto de dinero, planificando tus consumos, y encima sabiendo que días podes llegar a tener un mayor volumen de venta”, detalla Belén Sendín. 

  • La planta de alimentos de la UNLP puertas adentro

    La planta de alimentos de la UNLP puertas adentro

    La planta de alimentos de la UNLP puertas adentro

    A 105 años de la Reforma Universitaria que posibilitó la apertura de la educación superior a un mayor número de estudiantes, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se convirtió en la primera universidad pública del país que cuenta con una Planta de Alimentos que elabora productos deshidratados que aportan a la nutrición de comedores de la ciudad y generan trabajo local.

    Se trata de una iniciativa que permite articular actividades de docencia, investigación y extensión, aprovechando las verduras del Cordón Hortícola de La Plata, la franja productiva más grande del país, que según el Censo Hortícola de Buenos Aires de 2005, produce más de 72 tipos de hortalizas. Esas verduras alimentan a más de 14 millones de personas del conurbano bonaerense y regiones aledañas.

    El proyecto en el que trabaja la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS) de la UNLP elabora productos no perecederos con técnicas de deshidratado, una forma eficiente para aprovechar el excedente de producción local y tener almacenadas verduras el resto del año. Además, el programa busca generar una alternativa de agregado de valor, y poner a disposición productos sanos y prácticos.

    Emplazada en la Estación Experimental Ing. Agr. Julio Hirschhörn, de la Facultad de Agronomía, la fábrica cuenta con una planta de deshidratado y un sector de mezclado y envasado. La tecnología instalada permite producir hasta 150 mil raciones diarias de diferentes variedades de guisos deshidratados. Con un paquete de medio kilo se generan cinco porciones. La preparación sólo requiere agua potable y cocción de entre 30 y 50 minutos.

    “Proveemos de alimento a comedores, escuelas, al Ejército Argentino, al personal argentino en la Antártida y a distintas organizaciones sociales”, comentó Daniel Tovio, docente y secretario de producción de la UNLP

    Las hortalizas las proveerán de producciones propias, con cooperativas de productores locales y el Banco de Alimentos. “Si se consolida esto podría ser un nuevo circuito de comercialización”, detalló Belén Sendin, quien integra la coordinación de la comercializadora La justa y la Unidad de Abordaje Integral de la Economía Popular, Social y Solidaria (Secretaría de Políticas Sociales, UNLP). “Aún estamos en diálogo y pensando estrategias para ver de qué manera podemos aportar con los productores agroecológicos las cantidades y verduras que necesitan”, agregó.

    “No somos una fábrica tradicional que fabrica un producto que te lo llevas, esto tiene que ver con lo social”, afirmó Tovio, y sostiene que el objetivo principal es generar un producto de alta calidad nutricional que contribuya a disminuir la inseguridad alimentaria. “Es un producto que está destinado para los sectores vulnerables de la región”, explicó Tovio. El mismo tiene como premisas ser saludable y nutricionalmente completo, y a su vez, el más barato en el mercado.

    La idea de crear una fábrica surge en 2019 cuando se conforma la Mesa Nacional “Argentina Contra el Hambre” y donde participa la Universidad. Más adelante, articularon con el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos que cuenta con una línea de desarrollo de deshidratados, una idea que gestó el equipo que fue liderado por el investigador y docente Sergio Giner.

    Actualmente, el programa se encuentra en la etapa de evaluación sensorial y de aceptación de productos alimenticios en distintos barrios de La Plata. “Cada miércoles entregamos nuestros productos, que son guiso de arvejas, lentejas o arroz con verduras deshidratadas. Como ahora estamos en el periodo de prueba entregamos 1000 raciones por semana que se distribuyen en cinco comedores comunitarios de la zona oeste”, detalló Juan Manuel Santillán, director del Programa Planta de Alimentos para la Integración Social.

    “Hay un grupo de investigadores de la Universidad que lo piensan y desarrollan raciones, un grupo de nutricionistas que lo llevan y evalúan en el territorio, y un grupo de becarios que lo producen”, agregó Santillán. A su vez, cuentan con un Consejo Asesor formado por representantes de las Facultades de Ingeniería, Ciencias Veterinarias, Ciencias Agrarias y Forestales, y Ciencias Exactas, y cuatro representantes del Consejo Social de la Universidad.

    “Hay cuatro proyectos de investigación trabajando con nosotros, también hay una parte de divulgación científica y extensión con trabajadoras de los comedores, donde se las capacita para el manejo seguro de alimentos”, mencionó Tovio. De esta forma, pueden adquirir un carnet de manipulación segura de alimentos que habilita a otros trabajos en cocinas. “Somos una fábrica escuela, tenemos un valor agregado, acá hacemos docencia, investigación, extensión, articulación con otros actores”, agregó.

    La disponibilidad y el acceso a los alimentos en la ciudad

    Según un informe elaborado por la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, realizado en 2022, el 87% de los sitios de distribución de alimentos del Gran La Plata ofrecen merienda, el 45% almuerzo y el 27% cena. Para el estudio que se realizó en el marco del Programa “Ciencia y tecnología contra el hambre”, se incluyeron ollas populares y comedores.

    Sus resultados están destinados al Consejo Social de la Universidad Nacional de La Plata y pretenden ser un diagnóstico de la situación en torno al acceso a alimentos en barrios populares. Según el equipo de investigadores “a partir de los datos construidos, se aporta información cuantitativa con relación a la demanda alimentaria, la disponibilidad y circulación de alimentos, así como una caracterización de la infraestructura espacial y el funcionamiento de los Sitios de Distribución de Alimentos (SDA)”.

    Los resultados arrojaron que los insumos para la elaboración de alimentos más utilizados fueron aceite, harina y azúcar, seguido por leche en polvo, puré de tomate, carne de pollo, arroz, fideos. Para el caso de la provisión de verduras, casi el 54% de los sitios respondió que la compra en verdulerías.

    En cuanto a los aspectos nutricionales, la mayoría de los alimentos que reciben son del grupo de los carbohidratos o grasas, mientras que carnes, verduras, frutas y lácteos se registraron en falta. Lo cual parece contradictorio porque la región es la principal proveedora de hortalizas frescas del Gran Buenos Aires. El Cordón produce más del 72% de las verduras que se comercializan en el Mercado Central de la provincia.

    Iniciativas como la fábrica de deshidratados ofrecen una respuesta a la problemática de la seguridad alimentaria, llevando a barrios alimentos de calidad, con un perfil completo de nutrientes y seguros. A su vez, busca la integración de productores locales y el agregado de valor a los productos. Su replicación en diferentes regiones podría ser una respuesta concreta al combate del hambre en el país.

    Te puede interesar también: Dulce de leche AMAO: de la vaca a la olla

  • Dulce de leche AMAO: de la vaca a la olla

    Dulce de leche AMAO: de la vaca a la olla

    En la semana del dulce de leche, la historia detrás del “Dulce de leche AMAO” elaborado en una cocina familiar en Punta Indio y comercializado por La Justa en la ciudad de La Plata y la región.

    En la localidad de Punta Indio, a 40km de la ciudad de La Plata existe la Cooperativa Amanecer Organizado (AMAO), donde varias familias tamberas maseras de la zona se asocian para comercializar sus productos en canales de venta no convencionales.

    Una industria lechera cada vez más concentrada, una sequía y luego una pandemia, hicieron que varios tambos de la zona cierren. “Los únicos que sobreviven son los de la Agricultura Familiar. Los que producen en donde viven y su economía depende de eso”, dijo Alejandro Valera, técnico veterinario y coordinador de La Justa. La comercializadora permitió la continuidad en sus canales de venta y así surgió la figura de cooperativa para organizarse y asociarse entre los productores de la zona.

    La venta de productos derivados como quesos, masa para muzzarella y dulce de leche resulta “una estrategia para que las familias puedan sobrevivir”, menciona Valera. “Porque los productos que elaboran tienen un agregado de valor que les permite complementar su economía”.

    El valor diferencial del Dulce de leche AMAO

    Cecilia Testa Ferrer junto con su familia tiene un emprendimiento de dulces y desde hace un tiempo produce dulce de leche en su cocina domiciliaria con la materia prima que trae de los tambos vecinos. “Hago los productos para afuera como si los hiciera para mi familia”, admite la cocinera.

    A diferencia de la cadena convencional lechera que compran la leche fluida y lo llevan a la industria, para después reconvertirlo en manteca, quesos u otros subproductos. Este dulce de leche se hace “de la vaca al bidón y de ahí a mi cocina”, cuenta Cecilia.

    El dulce de leche que elabora no tiene ningún tipo de conservantes, y generalmente los cocina dos o tres días antes que los pedidos en La Justa sean entregados para que se consuma fresco. La leche la consigue del tambo “Cuatro Bocas”, de la Familia Llanos, también asociado al grupo AMAO, y que cuenta con aproximadamente 40 vacas.

    Cecilia se dirige semanalmente al tambo de los productores de AMAO y lleva bidones donde transporta la leche que luego vierte en la olla para pasteurizarla y comenzar el proceso de elaboración. Para su próximo pedido con La Justa tiene encargados 45 kilos de dulce de leche, que comenzó a preparar con 50 litros de leche que le habían traído hace una hora.

    Dulce de leche AMAO

    En la Cuenca Lechera del Abasto Sur las condiciones del suelo no son las mejores para pastura, lo que hace que la leche varíe de acuerdo a la alimentación del ganado. Sumado además de las condiciones externas como los extenuantes calores y la sequía que impactó de lleno en el sector rural, hace que la leche sea diferente. “En la práctica vas notando las diferencias en cada tanda”, dice Cecilia. “Distintos colores más que nada, pero el tenor graso siempre es el mismo y es lo que caracteriza a la leche de esta zona”

    “Hasta me han preguntado si lo hago con leche condensada por la cremosidad que tiene, pero es por el tenor graso de la leche”, cuenta Cecilia. El sabor es abismalmente distinto al industrial que se hace con leche reconstituida, glucosa, aditivos, conservantes y endulzantes. A diferencia de este que contiene leche pura sin procesos de extracción de sus componentes naturales.“Yo ni siquiera le pongo esencia de vainilla para que sea super natural”, menciona la elaboradora.

    “Sin embargo, hoy tenemos quesos sin sellos que los han reconvertido a un queso untable que en realidad no se sabe lo que es. No tiene grasa ni sodio. No le queda nada de la leche original”, asegura Valera.

    La cocina de Cecilia está a punto de ser habilitada como Pequeña Unidad Productiva Alimenticia (PUPA) ya que cuenta con todas las aprobaciones sanitarias y de inocuidad para producir alimentos artesanales. Hasta ahora comercializa en una feria de productores en Verónica todos los sábados en la plaza principal, y en La Comercializadora La Justa. “A mi me ayudó un montón vender mi producto en La Justa, hasta lo siento como un paso más en mi emprendimiento”, afierma.

    “Hoy lo que ponemos en oferta en la Justa se vende todo”, dice Valera. “Es un alimento que la gente sabe que tiene alto valor nutricional. No es algo con lo que se negocia”

    Puede interesarte tambien: Leche concentrada: Ganancia para algunos, hambre para otros

  • La lucha de las cocineras comunitarias por sus derechos laborales

    La lucha de las cocineras comunitarias por sus derechos laborales

    La lucha de las cocineras comunitarias por sus derechos laborales

    En una sociedad marcada por las constantes crisis económicas, con una brecha salarial creciente y un 39,2% de la población debajo de la línea de pobreza, el trabajo de las cocineras y el personal de los comedores y merenderos de los barrios populares se torna crucial para garantizar la alimentación de millones de personas.

    Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba reveló que el 85 por ciento de las personas que realizan trabajo comunitario son mujeres, y si bien la mayoría cuentan con una cooperativa o reciben un salario por medio del Plan Potenciar Trabajo, sus ingresos son insuficientes y la cantidad de horas que dedican a preparar los alimentos, que luego reparten gratuitamente, no les permite poder desarrollarse en otros ámbitos laborales.

    Desde la organización social “La Poderosa”, buscan ingresar en el Congreso un proyecto de Ley para que estas mujeres que han sido la salvación de miles de familias en situación de pobreza e indigencia, muchas veces sin recibir nada a cambio, sean reconocidas como trabajadoras por el Estado.

    No es solidaridad, es trabajo mal pago

    Durante y después de la pandemia, el trabajo de las cocineras comunitarias creció al mismo tiempo que la cantidad de gente que necesitó asistencia alimentaria. Mientras miles de personas trasladaban su trabajo de oficina a sus hogares, muchas familias que vivían de changas y empleos temporales quedaron prácticamente en la calle, sin ingresos para comer o pagar un alquiler.

    Según el exministro de Desarrollo social de la Nación, Daniel Arrollo, previo a la pandemia “el número de personas que recibía asistencia alimentaria era de 8 millones, que pasó a 11 millones durante el peor momento de la pandemia y ahora bajó a 10 millones”. En concreto, las mujeres que trabajan hoy para garantizar un plato de comida para aquellos que más lo necesitan están cocinando dos millones de viandas más que en el año 2019.

    “Durante toda la pandemia nosotros trabajamos con normalidad, el movimiento nos otorgó el permiso para poder seguir trabajando todos los días y desde ese momento hasta hoy el grupo de gente que viene a retirar su comida sigue aumentando”, dijo Evelyn Curcio, la directora de la cocina de “Sueños de Libertad”.

    Evelyn es quien se encarga de coordinar un grupo de diez trabajadoras, de las cuales nueve son mujeres. El comedor pertenece al Movimiento Justicia y Libertad y está ubicado en Berisso a 3 cuadras de la Avenida Montevideo, una de las calles principales de la Ciudad.

    Este comedor que comenzó a funcionar poco tiempo antes de la pandemia por Covid-19 reparte entre 100 y 150 viandas diarias, aunque la cantidad de comida que preparan es enorme debido a que la mayoría de las familias que se llevan su porción “tienen alrededor de 8 hijos”. “Hay chicos que la única comida que tienen en el día es la que nosotros le repartimos”, contó Evelyn.

    Luego de llevar a su hijo a la escuela, Evelyn viaja hasta el barrio Asentamiento, abre las puertas del comedor al igual que todas las tardes y comienza a diagramar cual será el menú de la semana. Su jornada y la de las demás compañeras es de 6 horas, y a veces se extiende hasta las 19:00hs, “por lo que me ocupa toda la tarde”, cuenta. Ese es su principal trabajo y por lo tanto “no podía agarrar otro de media jornada”, explicó Evelyn.

    En Sueños de Libertad la semana se divide entre los días que se reparte la merienda y los que se sirve la cena. “Preparamos la merienda los lunes y miércoles; pero martes, jueves y viernes hacemos la cena que la repartimos de 6 a 7 de la tarde”, explicó Evelyn. Los alimentos que utilizan a diario para cocinar los provee el movimiento social al que pertenecen, pero los condimentos como la sal y el aceite salen del bolsillo de las cocineras y demás trabajadores del lugar.

    El sueldo de las mujeres que trabajan en el comedor y copa de leche “Sueños de Libertad” no supera los 35 mil pesos mensuales que perciben a través del Potenciar Trabajo, 53 mil pesos menos que el Salario Mínimo Vital y Móvil que fijó el Gobierno para el mes de junio. La misma realidad comparten la mayoría de las cocineras comunitarias del país.

    Los comedores y un Proyecto de Ley como iniciativa popular

    Claudia Albornoz, referente villera de la organización social “La Poderosa”, conoce de primera mano el trabajo de las cocineras comunitarias y el de muchas mujeres que habitan las villas y los barrios populares, realizando tareas comunitarias para ayudar a las miles de familias que habitan lugares invisibles para el Estado.

    Para la “negra” Albornoz, “el trabajo comunitario en los barrios populares es el que sostiene la vida cotidiana de los vecinos y vecinas”, y puntualmente los comedores “desde la solidaridad procuran que la gente tenga al menos un plato de comida al día”.

    “En Argentina La Poderosa realiza 44.000 platos de comida diarios en 168 comedores que cuentan con 1.700 trabajadoras en total, mayoritariamente mujeres y disidencias sexuales”, remarcó Albornoz.

    Algunos de los establecimientos que operan en casi todo el país llegan a repartir hasta más de mil viandas diarias, como es el caso de Tucumán, en el cual se cocina todo a leña a causa del alto valor del gas envasado. Según estimaciones de La Poderosa, hay alrededor de 5 mil establecimientos inscriptos que brindan ayuda alimentaria en todo el país. Sin embargo, los datos oficiales sobre la cantidad de comedores y merenderos inscriptos son difíciles de conseguir.

    Para eso se creó el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios de Organizaciones de la Sociedad Civil (RENACOM), un instrumento que le permite al Estado recopilar datos y estadísticas sobre los diferentes lugares que conforman la red social de asistencia alimentaria en el país. Sin embargo, las organizaciones sociales estiman que aún hay muchos establecimientos que quedaron por fuera del registro.

    Al mismo tiempo, en algunos de los lugares donde se realizan las tareas de cocina las condiciones de infraestructura no están del todo garantizadas, limitando el normal desarrollo de las actividades. En el caso del comedor berissense, la gente no puede comer en el establecimiento, debido a que no poseen la vajilla necesaria como platos cubiertos y tazas. Las familias deben llevarse las viandas y calentarlas en sus casas.

    Muchos de los comedores comunitarios y merenderos han ido sumando diferentes servicios para la comunidad, convirtiéndolos en puntos de encuentro para muchos trabajadores del barrio, como trabajos de limpieza urbana, en cooperativas, apoyos escolares, o en el caso del comedor de Berisso el Plan FinEs, un programa para terminar los estudios obligatorios, tanto primarios como secundarios.

    En muchos barrios los comedores resultan ser espacios que exceden la función de darle de comer a la gente, y se transforman en puntos de encuentro para el trabajo y el desarrollo de las comunidades, sumando actividades educativas, talleres recreativos y acompañamiento para mujeres que atraviesan situaciones de violencia de género como es el caso de las “Casas de las Mujeres y las disidencias” que coordina La Poderosa.

    La realidad supera el instrumento político del RENACOM que solo permite registrar hasta 6 trabajadores por comedor, cuando hay lugares que requieren mayor mano de obra. Por eso, el Proyecto de Ley que se intentará presentar en el Congreso Nacional, incluye varias de las problemáticas mencionadas: “que se abra nuevamente el registro durante seis meses, para que todo el mundo pueda registrarse y ahí entonces tener la cantidad exacta, o más o menos aproximada, de los comedores que existen en Argentina”, menciona Albornoz. Como también los reconocimientos básicos laborales: vacaciones pagas, un salario digno, aportes jubilatorios y un seguro que cubra accidentes laborales.

    “El proyecto habla del reconocimiento salarial y laboral de aquellas vecinas que trabajan en comedores comunitarios hace décadas, porque hubo muchísimas crisis en Argentina que repercuten fundamentalmente en los lugares de pobreza”, explicó la referente de La poderosa, y adelantó que el proyecto será impulsado por “iniciativa popular”, a través de la colecta de 500 mil firmas.

    Te puede interesar también: “Madres cultivadoras, el cannabis como símbolo de lucha”

  • La Justa Comercializadora lanza su campaña por el mes de la agroecología

    La Justa Comercializadora lanza su campaña por el mes de la agroecología

    “Comida Justa: Agroecología en las quintas y en tu mesa”, así lleva el nombre de la campaña que lanza la Comercializadora de la Universidad Nacional de La Plata, por el mes de la agroecología. El objetivo es visibilizar el trabajo que hay detrás de los bolsones de verdura agroecológicos producidos en el cordón flori-fruti hortícola platense.

     

    Foto: Pedro Ramos

    En el marco de la iniciativa impulsada por la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (RENAMA) quienes hace varios años celebran el mes de la agroecología durante noviembre, La Justa se suma a la propuesta con su campaña propia. Durante el mes habrá charlas, talleres, proyección de un audiovisual, actividades en los nodos de consumo, y recorrida a quintas de productoras. El sábado pasado se inauguró la campaña con la primera visita a las quintas de dos productoras hortícolas.

    La comercializadora que nació en 2020 en pleno contexto pandémico vendiendo alrededor de 700 bolsones de verdura fresca por cada ronda quincenal, acerca alimentos orgánicos o agroecológicos, elaborados por cooperativas de la Economía Popular, Social y Solidaria, y de organizaciones de productores de la Agricultura Familiar. Desde su origen hasta hoy, La Justa incorporó más de 30 productos en su oferta entre los que están: quesos, embutidos, dulce de leche, yerbas, condimentos, frutos secos, carnes, conservas, panificados, productos de higiene y artesanías.

    Sin embargo, el bolsón de verduras frescas cosechado en el periurbano platense “es el corazón de la comercializadora”, dice Belen Sendín coordinadora de la comercializadora. “La campaña tiene como propósito mostrar el trabajo que hay detrás de la agroecología en las quintas”, agrega. Sin consumidores que apuesten a este circuito, no hay agroecología posible. “Eso es lo que queremos demostrar”, menciona Sendín.

    El trabajo que lleva adelante La Justa en la transición hacia un modelo de producción agroecológica comienza hace dos años, y es en conjunto con la UNLP a través del Sistema Participativo de Garantías (SPG), organizaciones, técnicos, docentes y estudiantes. “Se podría decir que toda esta producción es agroecológica desde hace tres años ya”, dijo Martina Puqui Chulqui, una de las horticultoras de La Justa al mostrar a consumidores sus cultivos en la recorrida a quintas del sábado pasado.

    Foto: Pedro Ramos

    En cuanto a los alimentos, “se nota la diferencia si es agroecológico: en la frescura, y el sabor”, asegura Mónica Ruggeri, consumidora de comercializadora universitaria, quien afirma que hace años intenta mejorar su alimentación. “Me gustó mucho la experiencia que pude compartir en las quintas de las productoras que nos abrieron las puertas de sus casas para ver cómo se produce, y se siembra”, dice Mónica quien además es oriunda de la zona de Arana donde se ubican varias de las quintas de las productoras hortícolas. “Fue una experiencia hermosa ver el trabajo que hacen con la agroecología”, agrega.

    Sin embargo, la agroecología es un trabajo de todos los días, no un estado en sí mismo, “y no podría hacerse sin una intermediación pública y solidaria como La Justa”, remarca Belén.

    En los circuitos convencionales de venta de verdura, el camión que pasa por las quintas y luego lleva los alimentos al mercado central, no distingue si es agroecológico o no. Incluso tampoco compra variedades que no se consume tanto en el mercado, “y que son necesarias plantar para aportar diversidad a las quintas”, afirma Sendín.

    Al principio cuando queremos dejar atrás el sistema convencional, donde el suelo está muerto por tanto agroquímico, es difícil, y requiere de un trabajo colectivo para transicionar al modelo agroecológico:  la incorporación de biodiversidad en las quintas , elaboración y adquisición de bioinsumos (preparados naturales), obtención de semillas propias, fueron algunas de las claves. “Todo eso aporta a la agroecología, que al fin y al cabo es mucho más que no usar agroquímicos. Es la posibilidad que el ecosistema se regule solo”, dice la agrónoma y parte del equipo técnico de agroecología Soledad Duré.

    El armado de bosones de verdura en La Justa permite que los productores puedan vender toda su producción a un precio justo. De los ingresos que percibe La Justa, un 87% se destina a los productores de los alimentos y el 13% restante para cubrir gastos de logística, comunicación  y acompañamiento técnico. En los sistemas convencionales, el productor muchas veces no se queda ni con la mitad del precio a lo que se pagó ese alimento.

    Por otro lado, la diversidad de especies posibilita un sistema de producción agroecológico. “Las plagas no son para todos los cultivos las mismas. Cada especie tiene su propia plaga, y la variedad de cultivos facilita entonces la disminución y manejo de las mismas”, dice Duré. “Así como también la presencia de plantas aromáticas, porque actúan como barrera frente a las plagas”, agrega la agrónoma.

    Foto: Pedro Ramos

    El bolsón de La Justa es colorido y diverso, “como son las quintas de los productores”, dice Sendín. Esa diversidad de cultivos no podrían venderse a “culata de camión”, y es por eso que el bolsón es nuestra principal herramienta para sostener la agroecología en las quintas”.

    La campaña pretende visibilizar el trabajo que hay detrás de este circuito corto, pero pone el foco en el bolsón de verduras, el trabajo que hay para sostenerlo, y la importancia de seguir comprándolo. Por eso, “también se hace agroecología comprando el bolsón de La Justa”, finaliza la coordinadora e la comercializadora de la UNLP.

    Foto: Pedro Ramos

  • Apicultura argentina endulza al mundo

    Apicultura argentina endulza al mundo

    El crecimiento del monocultivo, la pérdida de biodiversidad y el uso de agroquímicos son parte del mismo problema que afronta la apicultura. La inexistencia de una industria que capitalice la alta producción apícola argentina, y el ejemplo de una cooperativa que gracias a su desarrollo técnico apícola, está entre las más importante del país. A un año del #Abejazo: problemáticas y desafíos de una de las actividades en las que Argentina es potencia mundial.

    El 28 de septiembre del 2021 se realizó el primer #AbejazoNacional con el fin de visibilizar la situación que atraviesa la apicultura, como consecuencia del desarrollo del modelo agroindustrial basado en la “sojización”- monocultivo por excelencia argentino- y el uso excesivo de agroquímicos.

    El traslado de apicultores de localidades del sur bonaerense a provincias como Río Negro en época de primavera es muy habitual, por ser un blanco polinizador para las abejas. Es por eso que apicultores de localidades como Necochea, Quequen, Orense, Tres Arroyos, San Cayetano, Saladillo, Huanguelen, Pigüe, Coronel Suarez, Tornquist, Sierra de la Ventana, Saldungaray, 17 de agosto, Darregueira, Teniente Origone y Bahía Blanca, reunieron gran convocatoria y también reclamaron por el cobro de un canon establecido por Río Negro al ingresar colmenas a la provincia.

    Desde el sector entienden que debe existir una ley apícola nacional que impulse y respalde la actividad, aunque en 2007 se instrumentó un plan nacional a diez años y hay varias normas provinciales en  Buenos Aires, Córdoba, Río Negro, Santa Fe, y Entre Ríos. Por otro, la casi total primarización de la actividad, deja sin industria, valor agregado, y como consecuencia, en las últimas filas de la producción rural argentina.

    FOTO/ Desde la Raiz, en la Cooperativa Apícola Pampero, ubicada en Calderón, partido de Coronel Rosales

    De granero a panal del mundo

    En Argentina, unos 30 mil productores apícolas trabajan con alrededor de 3 millones de colmenas repartidas en todo el territorio nacional. Principalmente en la región de la Pampa Húmeda: la mitad de las colmenas en provincia de Buenos Aires, y el resto en Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos.

    Argentina es potencia mundial en producción apícola. Se llevó el cuarto lugar según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), seguida de China Turquía, e Irán. Sin embargo, el 98% de la exportación nacional es a granel, quiere decir, sin especificar su origen.

    La exportación nacional de miel es de 75.000 toneladas anuales. En el 2020, las mismas dejaron $175 millones de dólares. Lucas Martínez, presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores, dijo quesi se lograra entre 20.000 y 30.000 toneladas exportables de miel fraccionada, “el país se pararía de otra forma en el mapa mundial”

    “Elaboramos una de las mejores mieles del mundo, pero la estamos vendiendo en barriles de 200 kilos, lo que implica que perdemos la oportunidad de generar riquezas con este recurso endógeno”, dijo Fernando Byrs, apicultor de Misiones. Los productores coinciden en que la calidad de la miel argentina que se vende a granel es de “primerísimo nivel, apta para mercados muy exigentes”, pero termina convertida en blend mezclada con la china.

    Las empresas exportadoras de miel en argentina son seis: Coopsol, Villamora, Geo Miel, Apicola Danangie, Patagonik Food, y Argenmieles. La última gestiona unas 3000 toneladas anuales, y es la que lidera el comercio internacional de miel fraccionada, destinándole un 7% del total de su producción. El resto, a granel directo a Estados Unidos, Japón o Alemania.

    Además de empresas de capitales nacionales, existen ejemplos de cooperativas apícolas asociadas bajo “consorcios” que exportan al extranjero. Dicha política se fortaleció entre los años 2010 y 2015, donde se llegaron a conformar nueve consorcios: tres en la provincia de Buenos Aires, dos en Entre Ríos, y uno en Santa Fe, Chaco, Corrientes y Cuyo, integrados por 104 cooperativas y organizaciones de productores que agrupan a más de 2.100 pequeños apicultores y alcanzan las 400.000 colmenas.

    Pero además de miel, la producción apícola genera otros productos que pueden ser comercializados en industrias alimenticias, farmacéuticas, químicas o cosméticas. Derivados como polen, jalea real, cera, propóleo, núcleos, reinas, polinización, apitoxina y subproductos tales como cerveza con miel, cosmética apícola, caramelos de miel y propóleo, velas a partir de la cera natural de las abejas y la hidromiel o aguamiel.

    Dichos productos son elaborados en refinerías, y las más importantes se encuentran en países como EE.UU, Reino Unido, Alemania, India o China: los tres primeros son los principales compradores de la miel a granel argentina.

    FOTO/ Desde la Raiz, en la Cooperativa Apícola Pampero, ubicada en Calderón, partido de Coronel Rosales

    Cooperativa Apícola Pampero

    Las abejas, además de producir la miel, hacen su trabajo como polinizadoras, y 7 de cada 10 alimentos necesitan ser polinizados. “Hay veces que se le paga al apicultor por llevar sus colmenas a cultivos”, dice Isolina Pérez, integrante de la Cooperativa Apícola Pampero ubicada en el sur bonaerense. El servicio de polinización es remunerado en otros países, “e incluso en algunas zonas del país como el Alto Valle en Río Negro”, comenta la ingeniera a DLR. Sin embargo, es un servicio que no se le reconoce al apicultor y su efectiva implementación cuesta mucho. “En la cooperativa se hizo un protocolo para definir un precio al servicio de polinización, aunque aún está sin aplicación”, agrega.

    La expansión agropecuaria cada vez más abrupta donde se utilizan agroquímicos, herbicidas y fungicidas, pone en jaque a la apicultura. No solo la aplicación de químicos a los cultivos, se transferirá luego por el polen a los alimentos, sino que la presencia de flores es cada vez menor, “lo que hace que la abeja en ciertos momentos del año esté desnutrida por el poco polen que hay para alimentarse”, explica a DLR Giuliano Cernada, otro integrante de la cooperativa.

    Frente a la necesidad de fortalecer la actividad que tanto se ha ido debilitando durante los últimos años por el avance del monocultivo, La Cooperativa Apícola Pampero ubicada en la localidad de Calderón, creó el Jatié CAP,  un complemento del pólen para las colmenas, “algo así como un alimento balanceado para abejas”, dice Cernada. El producto que se produce en otra sede aledaña ubicada en Ribera, partido de Adolfo Alsina “le garantiza una mejor calidad en la miel, y el fortalecimiento de los insectos”, afirma.

    FOTO/ Desde la Raiz, en la Cooperativa Apícola Pampero, ubicada en Calderón, partido de Coronel Rosales

    Además del Jatié CAP, la Cooperativa Apícola Pampero, elaboró otros productos únicos en el mundo: el Aluen CAP y el Cocco CAP. El primero se trata de un Tratamiento Sanitario para abejas, y es el producto “estrella” de la cooperativa, que logró posicionarla como una de las más prestigiosas del mundo. Aluen CAP es el resultado del gran desarrollo técnico de la cooperativa, y es exportable a 10 países, con 20 en lista de espera. Se trata del primer producto orgánico para combatir la varroa, una plaga muy común en las colmenas que las afecta hasta tal punto de destruirlas. Generalmente, los remedios para combatir esta enfermedad se curan con químicos que perjudican la salud de las abejas, del productor y de los consumidores.

    “Este producto garantiza la calidad de la miel. Se puede vender al mercado como miel orgánica, algo que eleva su precio”, dice Pérez. El producto cuesta alrededor de 2.300 pesos y tiene un alcance para 20 colmenas.

    “La cooperativa apícola más grande del país”, así la caracteriza su presidente Elian Tourn, es producto de la Cámara Apícola Pampero que nació en 2012 y está conformada por 180 productores que cuentan con unas 120 mil colmenas repartidas en diferentes puntos del sudoeste bonaerense.

    Desde su lugar de desarrollo técnico y científico, han posicionado a la apicultura argentina como una de las más importantes del mundo. Promoviendo el trabajo local, y a una actividad estratégica para el desarrollo periurbano del país.

    FOTO/ Desde la Raiz, en la Cooperativa Apícola Pampero, ubicada en Calderón, partido de Coronel Rosales

  • Horticultores del periurbano platense marcharon a la municipalidad de La Plata

    Horticultores del periurbano platense marcharon a la municipalidad de La Plata

    Hoy, productores agrícolas marcharon hacia la municipalidad de La Plata, para reclamarle al intendente Julio Garro por las nuevas medidas sancionadas que afectarán el trabajo y la vida de los más de 15 mil productores hortícolas ubicados en el periurbano platense.

    El proyecto de ordenanza N° 72960 , emitido por el ejecutivo mediante comunicado, prohíbe la extracción de agua para riego de los productores de la agricultura familiar y la construcción de invernáculos.

    Néstor Villacorta, Responsable de Fe.Tra.E.S Rural dijo que dicho proyecto “pone en riesgo miles de puestos de trabajo y representa un atropello hacia el cinturón hortícola más importante del país”. Agregó que si bien “hay que cuidar los recursos naturales, detrás de todo esto hay una especulación inmobiliaria porque si no se pueden hacer perforaciones para sacar agua para riego, tampoco se deberían permitir las perforaciones individuales en los terrenos donde se construyen countries”.

    Foto: Pedro Ramos

    El cinturón hortícola más importante del país

    La movilización fue convocada por la Multisectorial Agraria, un espacio que agrupa distintas organizaciones rurales locales como la UTT, el MTE, el Movimiento Evita Rural, la Fe.Tra.Es, Asoma, Canpo, MUP, y la 25 de Mayo. Todas ellas integradas por distintos productores y productoras, técnicos y profesionales que abordan las distintas problemáticas que tiene la agricultura familiar en la región.

    El cordon flori-frutihortícola de La Plata forma parte del cinturón hortícola más grande del país, y comprende las localidades de La Plata, Florencio Varela, Berazategui, Almirante Brown, Esteban Echeverría, La Matanza, Merlo, Cañuelas, General Rodríguez, Luján, Marcos Paz, Merlo y Moreno.

    En ese pedazo de periurbano bonaerense, se encuentra un gran sector de la agricultura familiar, quienes se encargan de la producción del 60% de los alimentos que consumimos en el país.

    En la ciudad de La Plata, el sector denuncia que “desde que asumió el actual intendente Julio Garro, no hubo ni un aporte para los pequeños productores”

    Foto: Pedro Ramos

    ¿Quién se lleva el Agua?

    Los quinteros del periurbano platense utilizan un sistema de riego por goteo, desde principios de los años 2000. Dicha tecnología se comenzó a aplicar como medida para ahorrar agua y electricidad.

    El riego por goteo permite el uso eficiente del agua, ya que se logra gastar 10 veces menos de agua que en el riego por inundación, una antigua modalidad. Las pérdidas directas por evaporación se llevan a un mínimo; no existe movimiento de gotas de agua a través del aire, no hay mojamiento del follaje de las plantas y no hay evaporación desde la superficie del suelo fuera de aquella mojada al lado del gotero. El riego por goteo requiere presiones relativamente bajas y descargas constantes, por lo tanto su eficiencia de aplicación es generalmente alta, lo cual reduce el uso de energía.

    Sin embargo, el productor Villacorta menciona que los pozos de agua en las quintas del periurbano están a “400 o 500 metros”, mientras que en los barrios privados “hay una cada 10 metros”

    Por otro lado, la agricultura familiar es uno de los sectores que más ha avanzado en técnicas de producción agroecológicas durante los últimos tiempos, donde no solo cuidan el ambiente gracias a la eliminación o regulación de agroquímicos, sino también la salud de quienes producen y consumen esos alimentos.

    La Multisectorial afirma que el ambiente es una excusa para ocultar la verdadera causa: la expansión del negocio inmobiliario que día a día crece en la ciudad de La Plata. “El intendente y su equipo no tienen una planificación de cómo se edifica en la ciudad y por esa razón sólo apunta hacia la creación de nuevos barrios privados sin tener en cuenta al cordón frutihortícola que todos los días produce alimentos para la mesa de los argentinos”, destacó Villacorta

    Otro de los reclamos fue por la reciente disolución de la Secretaría de Producción de la Municipalidad de La Plata, por lo que “no tenemos ni siquiera dónde ir a dejar un petitorio por cualquier emergencia que tenga el sector”, destacaron.

    Foto: Pedro Ramos