Categoría: Actualidad

  • El oficio de un diariero: por amor al pueblo, amor al papel

    El oficio de un diariero: por amor al pueblo, amor al papel

    En una esquina frente a la plaza de Chacras de Coria, un poblado cercano a Luján de Cuyo, en la provincia de Mendoza, hay una pizarra que tiene un gancho que sostiene un diario que se sacude con el viento. Atrás de la pizarra, un puesto de diarios, una casilla verde como las de siempre, aunque, como todas ahora, con más juguetes que diarios y revistas. 

    —Hola. Quiero comprar el diario —le dije al chico que se dejaba ver entre los papeles grises y los autitos de colección que colgaban del techo. 

    Un señor, que estaba más atrás, levantó la mirada de su celular. Se quitó los lentes de la cabeza y los apoyó sobre la mesa. 

    —¿Cuál diario? —me preguntó el chico.

    —El Correveidile —contesté.

    Es un nombre particular: Corre, ve y dile. Tiene algo de los chasquis, de aquellos antiguos mensajeros incas, corriendo por la cordillera latinoamericana. La comunicación, la palabra que se comparte. También esconde un poco la potencia de alzar la voz, eso que Rodolfo Walsh diría al decir “reproduzca está información, hágala circular por los medios a su alcance”. Se juega, incluso, algo del rumor y las historias que circulan por lo bajo. 

    Chacras de Coria es un pequeño pueblo, a pocos kilómetros de Mendoza capital. Es tranquilo, como toda la provincia, en la siesta. A las dos de la tarde no hay más ruidos que los pájaros jugando y conversando en las copas de los árboles, de los muchos y grandes árboles de la ciudad. A Mendoza la llaman la “ciudad bosque”: un oasis donde sobrevivir en medio de un territorio tan seco y árido, y Chacras no está lejos de eso. Dentro del Gran Mendoza, el verde del pueblo, pegado a las primeras sierras de la cordillera, conserva su propio microclima. 

    Carlos Cachilo Púrpura- Chacras de Coria calles
    Calles de Chacras de Coria hace varias décadas, por el fotógrafo Carlos Cachilo Púrpura.

    Entre los cultivos de vides, las bodegas, los viejos chalets, los nuevos barrios privados y una población que ha crecido abruptamente, el puesto de diarios hace su propia justicia. Treinta años atrás, en Chacras no había más de 2.500 habitantes. Hoy viven unas 14 mil personas. 

    Los recién llegados viven en casas de barrios privados, algo separados de las calles del pueblo y sin mucho interés por su historia local. Los vecinos nacidos allí, por el contrario, luchan por mantener su patrimonio, su estilo y sus modos. Lo local existe y resiste entre  garitas de seguridad. 

    Entre los nuevos y los viejos, el Correveidile es un puente.  El periódico local de Alberto Cabanillas y Adriana Sayavedra es un medio en donde los vecinos tienen, desde hace 25 años, un lugar propio. “Nace como una necesidad vecinal y fue creado por chacrenses para brindar un servicio a la comunidad”, expresa el equipo en el periódico. 

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    Me quedo mirando una versión que está colgada, con el papa Francisco en la portada: parece que algún chacrense tiene una historia con él y desde esa particularidad aborda el periódico la partida de Bergoglio. Al lado, otra edición presenta a una pareja de agrónomos que lucha por la conservación de -al menos- una parte de la historia de las tierras mendocinas, que se cultivan hace más de 100 años, frente al desarrollo inmobiliario. 

    —¿El Correveidile querés? Esas dos son versiones más viejas, mira, está es la de este mes… —me conversó Alberto, con su amable tonada mendocina, llevándome hacia un cajoncito de la vereda con la edición octubre-noviembre de 2025.

    —¿Usted lo hace? 

    —Si, yo soy el director, somos varios de mi familia los que lo hacemos. 

    Es muy lindo, le digo. Creo que el hecho de no conocerme lo sorprende, aunque no sé si más que ver a una chica jóven pidiendo el diario. 

    —Soy periodista. En mi pueblo también hay un diario local que me encanta leer porque cuenta nuestras cosas, las que nos interesan a nosotros —le cuento. 

    Son nuestras historias, las historias mínimas, las grandes historias mínimas.

    —Te voy a buscar, a ver… te voy a buscar otras ediciones para que te lleves. Vos lo vas a leer, si sos periodista, sabés del valor de este papel. Yo, a quien lo va a leer, se lo regalo. 

    Alberto se metió dentro del quiosco. Seguimos conversando desde la ventanilla, mientras revolvía periódicos. Salió con diez o doce diarios ¿Cuántas historias caben en sus manos?

    Alberto Cabanillas, fotografiado en su casa por Cachilo Púrpura.

    La caida del diario papel

    La conversación sigue y en seguida surge el tema de la caída de la lectura en papel. Alberto es un enamorado, un militante del diario a papel. “Vos sabés lo que significa esto”, me repite.

    Durante décadas, la lectura del periódico fue un ritual cotidiano para muchos: el diario plegado bajo el brazo, comprado a un canillita en el camino, en la calle, en el café, en la casa, el ruido al pasar la página, el olor a tinta. Hoy, esto es más bien una rareza. 

    Según un estudio de 2022, del instituto Media Influence Matrix, durante la última década (2010-2021) los diarios impresos registraron una caída promedio de 65% en su circulación. En estos años se concretó una realidad: la información ya no circula en tinta, sino en pantallas.

    En la ciudad de La Plata, por ejemplo, según el Sindicato de Canillitas, el año pasado El Día vendía 7.000 ejemplares diarios, mientras que Clarín menos de 400 ejemplares y La Nación apenas unos 150. 

    Para Alberto Cabanillas esto también es una realidad muy tangible. “Cuando empezamos, en el año 2000, imprimíamos 10 mil ejemplares. Hoy hacemos alrededor de 5000”. Sin embargo la diferencia es más drástica cuando se habla de otros diarios provinciales o nacionales. “En el mejor momento, vendíamos 1500 de Los Andes, 500 de Uno, 150 La Nación, 100 Clarín. Actualmente, el único mendocino que subsiste en papel es Los Andes, del cual vendemos unos 4 o 5, un domingo”, remarca el director del “Corre”.

    El diario dejó de venderse. Puede explicarse por una cuestión económica, el costo del papel y la crisis del sector gráfico frente a la competencia de las pantallas, pero la pérdida atraviesa lo material y alcanza un signo cultural. Hemos atravesado una transformación en nuestros modos de informarnos y de estar en el mundo.

    Un vecino lee el diario en el quiosco
    Un vecino lee el diario UNO en el quiosco de Chacras de Coria. Fotografía de Cachilo Púrpura.

    Era un ritmo distinto. Páginas grandes y completas se han reducido hoy a videos de unos minutos superestimulantes o pequeños párrafos en redes sociales. Era también, un tiempo distinto: el diario abría el día, nos organizaba. Hoy la cosa es un poco más fragmentada e individual. Cada cual se informa en su propio universo algorítmico, que a veces ni se cruza con quien tenemos al lado.  

    Para los canillitas, esto no solo implica una pérdida de trabajo, sino un cambio en el rol que ocuparon durante generaciones. Mediaban entre la casa y el mundo, eran guardianes de sus esquinas, de ese punto de encuentro donde uno podía saber -ni más ni menos- cómo estaba el vecino. En torno a la palabra impresa había un mundo lento y compartido que hoy se nos aparece únicamente en blanco y negro.

    Pero además, los diarios que quedan en pie están cada vez más concentrados en términos de propiedad. Cuatro grupos empresariales son dueños de los diarios de mayor circulación del país y controlan más del 74% de los diarios en circulación. Acorde al Media Ownership Monitor Argentina, el Grupo Clarín posee el 43,46% del mercado (Clarín, La Voz del Interior, Los Andes y Olé); el Grupo La Nación tiene una participación del 16,52%; la familia Fascetto (Diario Popular) el 8,64%; y La Gaceta de Tucumán el 5,56%. 

    Ya no hay en Mendoza máquinas rotativas para imprimir grandes volúmenes. El diario Los Andes, que era de Clarín, fue adquirido por un grupo de empresarios mendocinos, quienes cerraron la imprenta en Mendoza y compraron el diario Cuyo de San Juan. ¡Ahora los Andes se imprime en San Juan! —cuenta Alberto. 

    Cuando comenzó, el Correveidile se imprimía en el Diario Uno, actualmente sólo en digital . La impresión de los ejemplares del ‘Corre’ se hace ahora en una imprenta de artes gráficas, que posee rotativas más pequeñas, mientras el medio más grande de Mendoza debe trasladar los ejemplares desde la provincia vecina.

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    Ante una gran concentración mediática y una sobre-información, mientras los grandes medios atienden a la agenda de Buenos Aires, el Correveidile se ocupa de lo que pasa en un radio de pocos kilómetros. Lentamente, va dejando constancia, a través de los años, de los hechos que conforman el día a día de una comunidad. Es su memoria: un archivo vivo.

    El periódico difunde reclamos vecinales, debates políticos, ambientales y sociales del lugar, retrata el arte local y comparte curiosidades. En sus páginas pueden leerse variedad de notas: una cariñosa despedida a un amigo, un niño del pueblo que sale campeón sudamericano en ping pong, un nuevo centro médico que se inaugura, puesteros que abren sus casas al turismo rural, cumpleaños, avisos, editoriales, recetas, humor, difusiones culturales y publicidades en los “Chacrificados”. El relato sencillo es lo que lo hace único y el sentido de pertenencia lo vuelve necesario para sus lectores. 

    Durante años, Correveidile, organizó un brindis de fin de año en la plaza, con los “Destacados del Año”: esas personas que habían pasado por las páginas del periódico. Con una gran mesa llena de copas y una barra a cargo de algún vecino o productor de la zona. El evento siempre fue una verdadera celebración vecinal. 

    Hombre con diario en la mano.
    Hombre con el diario en la mano en las calles de Chacras. Fotografía de Cachilo Púrpura. Chacras de Coria.

    La historia de un pueblo

    Mediante el periódico, los fundadores Alberto y Adriana, mantienen encendida una memoria que los trasciende. 

    Alberto es el bisnieto de Teresa O’Connor, la primera maestra de Chacras de Coria. Ella fue, a fines del siglo XIX, directora de la escuela de mujeres que luego llevaría su nombre, frente a la plaza central. Junto a su marido, fundaron la Biblioteca de Chacras, fomentando la actividad cultural y educativa, y más adelante donarían las tierras donde hoy se levanta la escuela.

    El terreno de la plaza y de la iglesia fue donado por el inmigrante italiano Giuseppe Mazzolari, quien tenía un establecimiento vitivinícola, pero terminó vendiendo sus propiedades a Manuel Cerutti. Este último y su familia, vivieron por décadas en la conocida “Casa Grande”, que incluía corrales, caballerizas y una pileta para almacenar vino.

    Hasta que en 1977, la Casa Grande fue irrumpida por un grupo de tareas del ejército. “Las bestias, metieron sus autos en el jardín de la Casa Grande y bajaron con medias en la cara y armas en las manos, y a los empujones se llevaron a Victorio Cerutti (75 años) y a su yerno Omar Masera Pincolini (42 años)”, cuenta Josefina Cerruti en su libro Casita Robada. También robaron autos, joyas y dinero. Secuestrados, fueron forzados a entregar sus propiedades.

    Sobre los viñedos de los Cerruti, los militares edificaron un barrio llamado Will-Ri, por medio de una empresa fantasma perteneciente a Federico Williams, un testaferro del Almirante Eduardo Massera. Paradójicamente, a las calles del barrio les pusieron nombres tales como “Amistad”, “Equidad”, “Bondad”. 

    Las pruebas conducen a que el almirante Massera fue el responsable del saqueo de la empresa vitivinícola de los Cerutti. Con los juicios, algunos sobrevivientes aseguraron haber visto a Victorio y Omar en el Centro Clandestino de Detención y Tortura de la ESMA, como también declararon que ambos fueron arrojados al Río de la Plata. 

    En la década del ‘90, la Casa Grande fue vendida a Supermercados Metro, la cual proyectó demolerla para construir una sucursal. Los vecinos, organizados en defensa del patrimonio local de Chacras de Coria, se organizaron y movilizaron, logrando impedir la demolición.

    Hoy, la casa Mazzolari-Cerutti es Patrimonio Histórico de la provincia. En el 2014, el Estado Nacional la expropió para establecer otra sede del Archivo Nacional de la Memoria, sin embargo, aún no abrió sus puertas. 

    La “Casa Grande”. Fotografía de Cachilo Púrpura.

    ¿Por qué insistir en imprimirlo?

    Historias como estas, del pueblo, son las que el proyecto local quiere cuidar, contándolas de primera mano. Para Alberto, con todo y a pesar de todo, este trabajo vale vale la pena. Y por eso sigue.

    —Hubo unos meses muy duros, que tuve que parar porque no se sustentaba con las publicidades. Al final lo banco yo porque para mí es como un hijo. Las veces que no lo he sacado, es un bajón, me siento muy mal.

    Uno de sus momentos favoritos es cuando va a la gráfica a imprimirlo. Las rotativas son máquinas rápidas que entregan el periódico listo: impreso y plegado. Ese es el momento en que todo lo trabajado se traduce al papel, entre el galope de la máquina y el olor a tinta.

    —Hay que fomentar la lectura en papel porque va a volver. Cuando veamos todo lo que nos generan las pantallas, se va a volver a leer papel.

    Días después de conocerlo en la esquina de su quiosco en Chacras, le escribo para hacerle algunas preguntas. Charlamos y me dice que me va a pasar una nota de Clarín que le gustó y que quiere que lea. Yo espero que me llegue un link a una nota web. Pero, congruentemente, lo que recibo son cinco fotos de las páginas de un diario. Me río, no podría ser de otra manera.

  • Avanza un proyecto de ley que permite fumigaciones pegadas a las casas

    Avanza un proyecto de ley que permite fumigaciones pegadas a las casas

    Los diputados Atilio Benedetti (UCR- Entre Ríos) -presidente de la Comisión de Agricultura en la Cámara de Diputados- y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica- CABA) presentaron un proyecto de ley para regular la aplicación de agroquímicos. A fines de octubre, avanzó a la Cámara de Diputados.

    El proyecto propone la sanción de una “Ley Nacional de presupuestos mínimos de protección ambiental para la aplicación de productos fitosanitarios”. Fue escrito por la Red de Buenas Prácticas Agrícolas, que integra más de 80 instituciones y camaras empresariales vinculadas con el agronegocio. Se trata de una norma que ampliaría las posibilidades del uso de estas sustancias, de forma contraria a lo que hace mucho tiempo advierte la ciencia y las comunidades. 

    El punto crucial del proyecto se resume en dos artículos. En el artículo 7, se delimita una zona de exclusión en donde no se podrán realizar fumigaciones con agrotóxicos. Pero en el artículo 9, se establece que esa zona de exclusión deberá ser solo de 10 metros.

    Es decir, desde el límite exterior de la zona productiva habrá solo diez metros de distancia con una vivienda, barrio o escuela, por ejemplo, para el caso de las fumigaciones terrestres, con vehículos aéreos no tripulados, aeronaves pilotadas de manera remota o drones. En el caso de las fumigaciones aéreas, la distancia se extiende a 45 metros: menos de media cuadra.

    La iniciativa apunta a la consolidación y perpetuación del modelo de producción extensiva, dominante y químico-dependiente. Se ampara en las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), prácticas que regulan éticamente el uso de agroquímicos, pero que en la práctica real no se respetan ni sirven para evitar afecciones en la salud por contacto y consumo de las sustancias tóxicas que habilita. 

    La norma ya cuenta con el acompañamiento de 32 legisladores, entre diputados de La Libertad Avanza, Unión por la Patria, UCR, PRO, Coalición Cívica, Encuentro Federal, entre otros colores.

    Maximiliano Ferraro ha expresado que “el proyecto no tiene una mirada sectorial” y que “nace de un diálogo”. Sin embargo, en la comisión conjunta realizada entre Agricultura y Ganadería, y Recursos Naturales y Conservación de Ambiente Humano, solo participaron personas a favor de la ley. Entre ellas, entidades gubernamentales, de productores, de ingenieros agrónomos, de acopiadores, de empresas de tecnología agropecuaria y ONGs, todas con intereses directamente vinculados al agronegocio.

    Las únicas dos ponencias que no se alinearon al lobby fueron el diputado Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista- FIT Unidad) y Blanca Osuna (Unión por la Patria). Giordano manifestó: “Deben darle espacio a quienes estamos en contra de esta ley. Hay una lista de un montón de organizaciones que quieren venir a exponer las barbaridades que ocurren por el uso de agrotóxicos. Fumigar a 10 metros de ninguna manera puede ser una buena práctica agropecuaria”. 

    Por su parte, Osuna dijo: “Es indispensable escuchar voces de otros sectores, estamos en falta si no. Los expertos científicos deben estar acá, están ausentes en este proyecto. Primero debe estar la salud, luego la producción”.

    Sin un verdadero diálogo y comprobaciones científicas claras, sus conclusiones de que 10 y 45 metros son suficientes para las derivas de agrotóxicos quedan infundadas e inválidas. Además, es inconstitucional porque atenta contra el derecho de las personas a vivir en un ambiente que no ponga en riesgo su salud. También contraria de forma directa los convenios internacionales en materia de cambio climático suscriptos por la Argentina.

    El médico y referente del Instituto Nacional de Salud Socioambiental (Inssa), Damián Verzeñassi, denunció: “¿Existen las ‘Buenas Prácticas’ si se usan productos cancerígenos? 107 son los productos agrotóxicos prohibidos en otros países, que en Argentina están permitidos: 32 son probablemente cancerígenos, 7 están comprobados y 24 son disruptores endocrinos. ¿Podemos hablar de Buenas Prácticas Agrícolas con 107 productos prohibidos en otros países? Creemos que no, y por eso queremos que se frene el proyecto que permitiría fumigar a 10 metros”.

  • “Es una enorme vergüenza el hambre en nuestro país”

    “Es una enorme vergüenza el hambre en nuestro país”

    El 30 de octubre se proyectó en La Plata el documental Empresa Nacional de Alimentos, una respuesta soberana”, estrenado en septiembre. La proyección se hizo en el centro cultural El aluvión y contó con la presencia de Javier Rodríguez, Ministro de Desarrollo Agrario de la provincia, quien, en posterior, compartió con los presentes la charla debate. 

    El documental, fue un trabajo pensado en pos de ampliar el debate sobre la producción e industrialización de alimentos en Argentina, preguntarse acerca de la soberanía alimentaria y la problemática del hambre, buscando generar espacios de discusión entre distintos sectores del campo popular abocados a esta temática. 

    En esa línea, el audiovisual plantea la posibilidad de construir una herramienta para democratizar al alimento como un derecho humano y no una mercancía, a través de la creación de una Empresa Nacional de Alimentos, que nuclee y comercialice alimentos de las economías populares y regionales de distintas partes del país.

    “Si nosotros trabajamos y clasificamos la producción de alimentos en búsqueda de la seguridad y soberanía alimentaria, ideando un sistema en el que cada localidad del país provea un alimento, dos o tres, según la estacionalidad de su región, y lo integramos en una red de empresas públicas, provinciales o municipales, encontraríamos una una sucesión de productos de alimentos acorde a la canasta, a nuestro a nuestro gusto y necesidad”, explica el documental. 

    Con la dirección del cineasta Juan Pablo Lepore, y la producción del Movimiento Popular La Dignidad y el Centro de Estudios por la Soberanía Popular Mariano Moreno, el equipo recorrió distintas provincias, conociendo diferentes experiencias productivas, como por ejemplo la empresa provincial Agroandina, de La Rioja, productora de la marca Sabores del Valle.

    “En un país, como es la Argentina, que produce alimentos, que produce materias primas, es un país que hay hambre y eso es humillante”, expresó Javier Rodríguez. Sin embargo, desarrolló que los problemas de acceso a la alimentación no tienen que ver con la cantidad de volúmenes producidos, sino con cómo se distribuyen. 

    “Cabe preguntarse ¿Cómo es nuestra estructura productiva? ¿Cuáles son las empresas que concentran y en qué niveles? Tiene que ver con una estructura económica, con la propiedad de la tierra, la estructura en la industria y la comercialización, con las grandes cadenas de supermercado marcando quién entra en góndola y discutiendo los precios. Porque muchas veces la comercialización es el factor que permite que alguien sea o no productor. Por más que tengas condiciones, industria, un sistema… si no tenés lugar en una góndola, estas al horno”, argumentó Javier. 

    En Argentina, diez corporaciones controlan el 90% del mercado de alimentos; en muchos casos, fijan precios privativos y condicionan la calidad de lo que la mayoría de la población come. Productos como el azúcar (con un aumento del 208% en 2024) o la harina (147% de aumento en 9 meses) están controlados por 2-3 empresas. Mientras tanto, 16 millones de habitantes no logran cumplir con una alimentación básica, según un informe de la FAO de 2021.

    En este sentido es que el documental agranda la discusión, para dejar de pensar el problema del hambre únicamente desde el momento de la producción y la industrialización de alimentos, sino también desde las complejidades de comercialización que enfrentan miles de productores y pymes para poder vender adecuadamente y hacer escalar su productividad. 

    Ante ello, el documental plantea una pregunta concreta: ¿Podría una empresa de alimentos, articulada nacionalmente, garantizar comida accesible para todos? 

    “Este es un modelo que acortaría cadenas, esquivaría la concentración empresarial, debilitaría el poder oligopólico, aseguraría precios justos a productores y vendería alimentos sanos en ferias federales”, apunta Rafael Klejzer dirigente del Movimiento Popular La Dignidad y uno de los promotores de la iniciativa. 

    La Empresa Nacional de Alimentos es una propuesta soberana que podría generar sus marcas propias, gestionar sus puntos de acopio y trabajar en alianza con cooperativas y pymes que ya tienen una estructura regional y una actividad productiva. 

    Asimismo, junto al ministro participó Javier Cernadas, Jefe de Gabinete de la Subsecretaría de Desarrollo Agrario y director de Mercados Bonaerenses, una política que busca generar un cambio en la estructura de comercialización a través de mercados fijos y ferias en distintos puntos de la provincia.

    “La alimentación de nuestro pueblo no puede quedar librada a su suerte”, expresó el MInistro en la inauguración del Mercado Fijo en La Plata.

    Javier Rodríguez también apuntó al nivel de exigencia en la sanidad que tiene nuestro país y la necesidad de allanar el camino. “Los niveles que existen de sanidad tienen que ver con las políticas de exportación, son realmente imposibles de cumplir para un pequeño o mediano productor y no son necesarias para los productos de consumo interno.” 

    Sin duda, de esta película pueden salir muchas líneas de acción y nuevas políticas de gobierno. El film es una herramienta que sirve como puntapié para desarrollar nuevas ideas, programas y proyectos tanto estatales como comunitarios y de organización social. 

    Por ahora, el documental se encuentra circulando por ferias, universidades, espacios comunitarios y sindicatos, con el objetivo de organizar proyecciones abiertas a la comunidad. Si querés verlo o transmitirlo en tu evento, podés escribirle a Rafael Klejzer por sus redes sociales. 

  • Estados Unidos va en busca de nuestro uranio

    Estados Unidos va en busca de nuestro uranio

    Hace unos días, el prestigioso portal de noticias The Wall Street Journal informó que, dentro de la negociación que mantiene activa Estados Unidos con Argentina, se encuentra el interés directo de los yanquis por mantener una suerte de “prioridad” en el acceso y comercio del Uranio.

    Luego del acuerdo de asistencia financiera pactado entre Javier Milei y Donald Trump,el diario publicó un artículo en el que afirma que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantienen negociaciones para limitar el acceso de China a los recursos naturales de nuestro país. Además, según fuentes de este medio, también debatieron ampliar el acceso de Estados Unidos a las reservas de uranio argentinas.

    Según especifica el artículo, titulado “Estados Unidos intenta abrir una brecha entre la Argentina y China”,  el objetivo de los yanquis es “reducir el poder de influencia de China en América Latina, alentando a los gobiernos de la región a cerrar acuerdos con empresas estadounidenses en sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la energía y la infraestructura”.

    En ese escenario, el medio sostuvo que en la medida que China quede desplazada de los proyectos argentinos, Estados Unidos obtendría una ventaja estratégica. El WSJ insistió asegurando que fuentes cercanas al Tesoro estadounidense “le dijeron a altos funcionarios en la Argentina que quieren ver a las empresas estadounidenses como una fuente principal de la industria de telecomunicaciones e Internet de Argentina en lugar de empresas vinculadas a China”.

    De acuerdo con un informe de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Argentina posee reservas estimadas en 33.780 toneladas de uranio, con un costo de producción de u$s 130 por kilogramo. 

    Actualmente los 3 puntos de explotación más importantes que posee la Argentina se encuentran en la provincia del Chubut, Mendoza y Río Negro. Teniendo en cuenta los últimos resultados de las elecciones, que sirven como un espaldarazo político de presentación, los funcionarios norteamericanos avanzarían con formalizar las “inversiones” de las empresas yanquis.

    Sin embargo, tal como advirtió el diario yankee, la Constitución argentina puede ser un pequeño freno. Dado que la misma le otorga a las provincias la propiedad de los recursos minerales, cualquier compromiso directo del gobierno nacional con la administración del gobierno de Trump podría limitarse, de no contar con el consentimiento y la aprovación de los gobernadores. 

    Respecto al uranio, lo cierto es que la entrega del mineral está relacionada con la privatización de Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NA-SA) y la reactivación de los proyectos de extracción directa de uranio para exportación. Dentro de este entramado, aparece el nombre de Damián Carlos Barreto, la persona que une la constitución de una UTE para la exploración de uranio, con el Grupo Pérez Companc, IRSA, y Gennia, la empresa que pretende ser la proveedora de energía renovable para el mega data center de IA anunciado estas últimas semanas, horas después de conocido el rescate norteamericano.

  • Si tirás del cordel, se privatiza el tren

    Si tirás del cordel, se privatiza el tren

    Desde mediados de 2024, el mapa ferroviario argentino se viene achicando. En poco más de un año, Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE) suspendió doce servicios de pasajeros, entre regionales y de larga distancia, que unían provincias y localidades fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires. 

    La empresa estatal justificó los cierres con motivos de seguridad por deterioro de la infraestructura, pero lo cierto es que detrás de esta sucesión de “suspensiones temporales” se perfila un escenario conocido: el desmantelamiento progresivo del sistema ferroviario nacional.

    La lista de clausuras o suspensiones ya alcanza una docena de tramos, según datos recopilados por el medio especializado En el Subte,  

    El cierre del servicio Buenos Aires–Bahía Blanca fue uno de los casos más resonantes. El tren, que desde 2023 se encontraba interrumpido tras un descarrilamiento en Olavarría, fue dado de baja definitivamente este mes, dejando sin conexión directa a unas quince localidades del sur bonaerense.

    El servicio Retiro- Justo Daract (San Luis) que corría también hasta Palmira (Mendoza), fue el primero en suspenderse en abril del 2024 por “el estado de las vías”, con la promesa de ser “momentáneo”. Había sido reinaugurado en junio de 2023.

    En la lista de servicios de larga distancia, también dejó de circular el expreso Retiro- Rosario. Este mes de octubre, circularon por última vez los trenes Retiro- Córdoba y Retiro- Tucumán (suspendidos por pedido de la concesionaria de vías por tiempo indefinido).

    Además, se cancelaron varias líneas regionales. En Buenos Aires, además de Bahia Blanca, la medida ya alcanzó al tren Guido- Pinamar, Mercedes- Tomás Jofré y Once- Pehuajó. En Córdoba se cortó el tren hacía Villa María, en Santa Fé la conexión Rosario- Cañada de Gómez, en Santiago del Estero el tramo La Banda- Fernández. Además, también fue suspendido el único tren internacional: Posadas, Misiones- Encarnación, Paraguay. 

    En provincia de Buenos Aires, solo quedan tres servicios que conectan capital con el interior: Mar del Plata, Junín y Bragado. Entre provincias, sólo quedó en pie el tramo Rosario- Retiro.

    Este método de suspensiones sin anuncio formal de cierre, mediante una reducción progresiva de la frecuencia y el abandono de infraestructura, ha sido calificada como “clausura por goteo”.

    Emergencia Ferroviaria

    En junio de 2024, el Gobierno nacional declaró Emergencia Ferroviaria por dos años para todo el sistema, con el argumento de revertir el deterioro de vías, material rodante y señalización. La medida habilitó contrataciones directas y reorganización administrativa de la empresa, pero también posibilitó la suspensión de servicios “por razones de seguridad”, sin intervención parlamentaria ni de las provincias. 

    En paralelo, la inversión estatal en mantenimiento se ha concentrado en el AMBA, mientras que los corredores del interior muestran signos de abandono: falta de locomotoras, problemas estructurales en los rieles que no permiten velocidad mayor a 30 km, señalización y personal reducido, lo que impide garantizar un servicio seguro y eficiente.

    Según un relevamiento de Infobae, mediante pedido de acceso a la información, a fines de 2023 había unas 20 estaciones sin servicio, de un total de 457. Para junio de 2025, sumaban 62; triplicadas por el plan “motosierra”.

    Estas decisiones también afectan en la demanda. Las estadísticas oficiales reflejan un retroceso: en la primera parte del 2025 hubo 27 millones de pasajeros menos en comparación con 2022. En los servicios de larga distancia, la retracción fue del 40%. La caída no solo tiene razones en la crisis económica, sino también en la pérdida de frecuencias y de confianza en el sistema.

    Infobae elaboró un mapa con todas las lineas donde las formaciones ya no llegan. 

    Un patrón repetido: la “clausura por goteo”

    Distintos sindicatos ferroviarios como La Fraternidad o Asociación Ferroviarios de Pie, y analistas del sector, comenzaron a describir este proceso como una “clausura por goteo”. Es decir: una retirada progresiva del Estado que evita el anuncio de un cierre general y el impacto social que ello pueda tener, pero produce el mismo efecto en los hechos. Se suspenden servicios “hasta nuevo aviso”, se deja que la infraestructura se deteriore, y, con el paso de los meses, se argumenta que no es rentable ni tiene demanda y, por ende, no hay condiciones para reanudar la operación. Es una jugada silenciosa con la que perdemos conectividad y agencia territorial. 

    El juego ya lo conocemos, es una técnica que antecede a procesos de privatización o concesión. En la década del ’90, el menemismo implementó un proceso similar antes de la privatización completa de Ferrocarriles Argentinos. Primero se recortaron servicios con la excusa de falta de rentabilidad; luego se despidió personal y se transfirieron los ramales “productivos” a empresas privadas. El resto fue clausurado o abandonado.

    La empresa estatal Ferrocarriles Argentinos se desmembró. La reconfiguración redujo la red de pasajeros de más de 30 mil kilómetros a menos de 8 mil, concentrando el transporte en el Gran Buenos Aires y en los corredores de carga vinculados al agro y la exportación.

    Ese proceso, que muchos llaman “ferrocidio”, dejó en evidencia que privatizar los trenes no solo no mejoró el servicio, sino que lo desmanteló.

    Durante la gestión de Florencio Randazzo, el Estado inició una reconstrucción parcial: se reabrieron algunos ramales y se incorporó material rodante nuevo, pero sobre una infraestructura férrea que nunca fue completamente modernizada. Fue un avance en término de presencia estatal, pero no logró resolver los problemas estructurales que todavía condicionan el sistema ferroviario argentino.

    ¿La antesala a la privatización?

    Hoy, más de tres décadas después, los paralelismos son evidentes. Esta situación, junto a la declaración de emergencia allanan el camino hacia la privatización, o de mínima, a una reducción del papel estatal. Es la antesala a un modelo de gestión privada o mixta.

    El Decreto 70/2023, de desregulación económica, y la Ley Bases aprobada en 2024, habilitan la participación privada en empresas estatales “deficitarias”, entre ellas Trenes Argentinos. En declaraciones recientes, desde el Ministerio de Transporte afirmaron que “SOF S.A. se encuentra en pleno proceso de ingreso de capitales privados” bajo el argumento de mejorar eficiencia y reducir costos.

    Además, las dos partes, tanto Trenes Argentinos Operaciones como Trenes Argentinos Infraestructura -que desde su creación en 2008 habían sido sociedades del Estado- fueron modificadas en el tipo figura jurídica a Sociedades Anónimas, llamándose cada una SOF SA y ADIF SA respectivamente, parte necesaria para iniciar el proceso de privatización.

    Aunque no hay información oficial, la secuencia de hechos apunta en esa dirección, facilitando las condiciones para que el Estado se retire de la gestión directa. En los hechos, ya hay precedentes: la concesionaria Nuevo Central Argentino administra parte de las vías por donde circulaban los trenes a Córdoba y Tucumán, hoy suspendidos “hasta nuevo aviso”. Sin licitación, Javier Milei le extendió la concesión por diez años a Roberto Urquía, el mayor aceitero del país. En estos meses, el gobierno también invitó a Loma Negra y Techint, actuales concesionarios de otros dos ramales, a presentar sus ofertas, según LPO.

    Las consecuencias sociales y territoriales

    El debilitamiento de nuestros trenes tiene consecuencias que van mucho más allá de lo económico. Afecta la movilidad cotidiana de miles de personas, encarece los viajes, limita el turismo regional y debilita el tejido productivo. que los ferrocarriles ayudaron a construir durante gran parte de nuestra historia. 

    También tiene impactos ambientales: genera mayor transporte automotor, con mayor consumo de combustible y más emisiones de carbono, en un contexto donde la crisis climática nos exige todo lo contrario. 

    Además, en términos de territorialidad, el vaciamiento ferroviario acentúa la desigualdad entre regiones y liquida el poco federalismo que teníamos. Mientras el AMBA concentra la inversión y mantiene una red activa, las provincias del norte, del litoral y del sur pierden sus únicos ramales históricos. En muchos pueblos, las estaciones, que alguna vez fueron importantes polos de trabajo, hoy son edificios vacíos o museos improvisados por la comunidad.

    Foto: Andres D’Elia

    Andar en tren, es de lo mejor

    El debate no es solo técnico ni presupuestario. En el fondo, se discute qué tipo de proyecto de país se quiere construir. El sistema ferroviario podría integrar la nación -como lo supo hacer en algún momento-, articulando provincias y regiones, vinculando industrias; o por el contrario podría ser solo un servicio de las urbes, aislado de las necesidades provinciales y nacionales, y por lo tanto detonar una gran dependencia de rutas, camiones y combustibles. 

    La historia reciente demuestra que la privatización del gobierno de Carlos Menem no sirvió para nada: no garantizó eficiencia ni equidad. Más aún, recuperar lo perdido demandó décadas de inversión pública y organización social.

    ¿Por qué no logramos hacer de la red ferroviaria sea una política de Estado cuando es un transporte que tiene todo a su favor? Si se privatiza, ¿Por qué no se le exige dividamente a las empresas el matenimiento del servicio? Si a las cerealeras, por ejemplo, les conviene transportar sus granos por tren antes que por camiones, entonces que sean ellas las responsables del mantener las vías, los coches y la señalética que utiliza. De lo contrario que sea el Estado el que las mantiene pero que cobre a las grandes industrias lo que se ahorran por utilizar el servicio.

    La sucesión de cierres actuales, en un contexto en el que el gobierno nacional desprestigia continuamente todo organismo y empresa pública y nacional, permite preguntarnos: ¿estamos ante una nueva ola de privatización del sistema ferroviario nacional? La respuesta todavía no está firmada, pero los indicios son claros. Comunidades que se quedan sin tren y un Estado que abandona su presencia territorial y su gestión soberana.

  • Triple femicidio: políticas del descarte

    Triple femicidio: políticas del descarte

    “Los femicidios son las expresiones más extremas de las violencias de género y en los contextos de narcocriminalidad, una descarnada y feroz expresión de la deshumanización, crueldad y descarte”, expresa el comunicado emitido por el Ministerio de Mujeres y Diversidades de PBA tras la noticia del triple femicidio de Morena Verdi (20), Brenda Loreley Del Castillo (20) y Lara Gutierrez (15). Las tres fueron encontradas sin vida debajo de un contrapiso de una casa en Florencio Varela en la madrugada del miércoles 1 de octubre. 

    La búsqueda había empezado posterior a la noche del viernes 19 de septiembre. Las tres se habían subido a una camioneta Chevrolet Tracker blanca, en una esquina, a unas cuadras de la Rotonda de La Tablada —entre Ruta Provincial 4 y Ruta 21-— para asistir “como acompañantes” a una fiesta privada. Estuvieron desaparecidas cuatro días. La camioneta fue encontrada incendiada en un descampado del barrio Mayol en Villa Vatteone, Florencio Varela. Días después, los cuerpos de las tres aparecieron bajo tierra a menos de diez cuadras de ahí. Torturadas salvajemente, mutiladas, e incluso, una de ellas, con una bolsa en la cabeza.

    Los femicidios no son cosa del pasado

    Según el reporte del Observatorio Nacional “Mujeres, Disidencias, Derechos” de Mumalá —colectivo de mujeres, travestis, trans y lesbianas—, 1 mujer es asesinada cada 36 horas. Ya son 182 femicidios y travesticidios contabilizados en el país en lo que va del año. El 9% ocurrieron en contextos de narcocriminalidad. 

    Dentro de ese 9% están Morena, Brenda y Lara. Tres jóvenes, mujeres, asesinadas y descartadas como basura. Por diversos motivos, habían dejado otros trabajos: ferias de ropa barata, un lavadero de autos en el caso de Morena, o un kiosco 24 horas como Brenda. 

    La principal hipótesis que circula es la del ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, quien en conferencia de prensa aseguró que se trataba de una venganza de una organización transnacional de narcotráfico dirigida desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El avance del narcotráfico en el barrio ya era alarmante para los vecinos de Flores, quienes habían hecho denuncias por violencia, escándalo, y explotación sexual de menores desde hacía tiempo. Pero la justicia no había hecho nada. 

    El centro de la opinión pública cambia de rumbo. La responsabilidad de las muertes recae en las madres, las feministas, y las propias víctimas. Menos en los femicidas, y mucho menos en el Estado. 

    Triple Femicidio Florencio Varela
    Nicolás Guillones | AGLP

    El cuerpo de la mujer, marcaciones del poder

    Mientras tanto, en la Rotonda de La Tablada el tránsito se detiene cada día a partir de las tres de la tarde. Son las familias de las víctimas que entre lágrimas arrastran neumáticos y restos de troncos sobre el asfalto. Una llama negra y espesa cubre la ruta vacía. A un costado, sobre el guardarrail, flamea una pancarta blanca con los nombres de las chicas. Los mismos que llevan impresos en las remeras cada familiar que exige justicia.

    “Nos mataron tres pibas de una manera muy cruel”, expresa Corina González, referente de Vientos de libertad, una de las ramas del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) que aborda la problemática de consumo en los 90 centros barriales y 13 casas convivenciales que componen la organización a lo largo y ancho del país. Desde que en 2018 atravesó su rehabilitación en el espacio, Cori nunca se fue. Hoy brinda acompañamiento y contención a pibes y pibas en situación de consumo que llegan de manera voluntaria o por las familias, como hizo su mamá con ella. 

    El caso del triple femicidio la moviliza, no solo por la crueldad sino también por todo lo que ve y escucha cada día. “Sus cuerpos terminan siendo objeto para mostrarle lo que podría pasarle a otros. Porque grabaron, descuartizaron, y mataron a tres pibas pobres, tres pibas de los barrios”, dice, ahora, con miedo por lo que podría estar ocurriendo a otras mujeres.

    “No es un hecho aislado porque vivimos en el marco de una estructura patriarcal que hasta el día de hoy se sostiene, con un Estado que mercantiliza cada día más nuestras vidas, vendiendo no solo nuestros territorios sino nuestros propios cuerpos”, afirma Sofía Paleo, docente y socióloga de la Dirección de Intervención en Violencias por Razones de Género de la Municipalidad de La Plata. Desde allí no solo realizan un trabajo con el equipo interdisciplinario compuesto por psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas y sociólogas, sino que articulan con organizaciones sociales para brindar asistencia a personas en situación de violencia.

    Así como Corina y Sofia, esto mismo ya lo anticipaba la antropóloga feminista Rita Segato en su libro La violencia contra las mujeres: el cuerpo de la mujer se vuelve territorio de disputa, no en pos de una conquista apropiadora sino de su destrucción total. Para Segato, “la tortura de las mujeres hasta la muerte es la destrucción del enemigo en el cuerpo de la mujer”. Allí acontece la violencia narco, que opera simbólica y físicamente. 

    Triple Femicidio Florencio Varela
    Triple Femicidio Florencio Varela

    Políticas del descarte: el Estado que profundiza la desigualdad

    “Muchas de las víctimas que sufren estas situaciones son de sectores populares, y son personas que en general también tienen sus redes institucionales totalmente debilitadas y desarmadas”, expresa Sofía frente a un estado que eliminó 13 programas de políticas de género, y que desde su asunción redujo hasta un 85% el presupuesto nacional para las principales políticas de prevención y atención a la violencia de género. En 2024, el gobierno de Javier Milei recortó las partidas presupuestarias del Programa Acompañar y la Línea 144.

    Entre los principales programas que se cerraron se encuentran las diseñadas para intervenir en situaciones críticas, como el Programa de Apoyo Urgente e Integral ante Casos de Violencias Extremas y el Programa de Fortalecimiento de Dispositivos Territoriales de Protección, orientados a prevenir y acompañar situaciones de violencia de género.

    “El estado se va retirando de los barrios, de los espacios comunitarios. ¿Y qué aparece? Lamentablemente un narco, porque es el que termina dando una respuesta. Si vos no llegás con un trabajo digno a esas pibas, llega el narco”, cuenta Rocío Malén Jara, referente de la rama de Liberados del MTE. Rocío estudia la licenciatura en Trabajo Social en La Plata y trabaja en la dirección de Acompañamiento Universitario en Cárceles (DAUC) de la Secretaría de Derechos Humanos y Políticas de Igualdad de la Universidad Nacional de La Plata (DDHH UNLP). 

    Según un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), unas 15 millones de personas se encontraban debajo de la línea de pobreza en los primeros 6 meses de 2025, de los cuales 3,2 millones eran indigentes. Sin embargo, las condiciones de vida no cambiaron. Para Rocio y tantas otras mujeres de los barrios, aunque el presidente Javier Milei se muestra optimista con haber sacado de la pobreza a 12 millones de argentinos (y argentinas), en los barrios hay cada vez más hambre. 

    Leopoldo Tornarolli del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAC), afirma que la mayoría de las personas siguen viviendo en los mismos lugares y realizando los mismos trabajos precarios. Si ser mujer es difícil, mucho más lo es ser mujer y pobre. A este dato se suma que 1 de cada 5 mujeres jóvenes que busca trabajo no lo consigue. Esto equivale al 19,2% de la población censada (INDEC). 

    ¿Quiénes caen en manos de la violencia narco? 

    ¿Qué oportunidades hay para las mujeres jóvenes actualmente? Ya lo evidenciaban dos manteras del barrio de Once a principios de 2024, cuando un periodista de C5N se acercó a hablarles. Las dos mujeres de no más de 25 años, se arrimaron al único cordón que la policía dejó libre en un operativo para “limpiar la calle de manteros”.

    ―¿Cuánto tiempo podrían estar sin trabajar? ―preguntó el periodista. 

    ―Un día, más no ―respondió una de las chicas a pleno sol. Detrás de ella, las camionetas de la policía bonaerense bloqueaban las veredas.

    ―Perdón esta pregunta, pero ¿y mañana qué vas a hacer?

    ―Y mañana voy a tener que trabajar de puta, otra no me queda.

    Esa mañana supieron que no tendrían un plato de comida al día siguiente. 

    ¿Qué propone el mercado para quienes no pueden acceder a trabajos formales? 

    “El gobierno no ofrece otras puertas a las mujeres. Que elijan vender [droga] en un pasillo, prostituirse, y todo eso, es por no tener para comer, no tener plata para su casa, para su hijo”. Lo dice Cori, quien ve cómo en los barrios hay cada vez menos trabajo, se desfinancian clubes y centros barriales,  y se trabaja con lo poco que pueden recibir de la comunidad organizada.

    “Es un estado ausente que habilita que se desarrolle el narcotráfico más que a pensar una salida para los pibes y las pibas”, dice Corina. En los barrios populares, donde el estado se retira, las soluciones caen en manos de los espacios de organización social. Espacios que también han sido recortados por el gobierno nacional, como el cierre de 32 Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario de Sedronar.

    El MTE propone, como forma de subsistencia, organizar el trabajo de forma colectiva en  cooperativas y unidades productivas que permitan dignificar las condiciones de vida. Se agrupan en ocho ramas que nuclean diferentes actividades: cartoneros; textil; rural; construcción; espacios públicos; liberados, liberadas y familiares; sociocomunitario; Vientos de Libertad. Dentro de ellas funcionan de manera transversal las áreas de Mujeres y Diversidades, Salud y Formación.

    Las personas que fueron privadas de su libertad, una vez fuera de la cárcel se encuentran con una realidad que golpea. Ante la falta de trabajo, se las rebuscan vendiendo en la calle, en ferias, o trabajando dentro de las organizaciones de los barrios, como en el MTE. Una de las compañeras de Rocio, que fue liberada recientemente, sale todos los días a vender empanadas a la calle. “Otra no le queda”, dice y remarca que la verdadera preocupación es tener un plato de comida para ellas y sus hijos e hijas.

    Para Rocio, y para otras mujeres con las que visita los pabellones de las cárceles de La Plata y alrededores, la llegada de Javier Milei al gobierno nacional implicó un retroceso en discusiones que hasta el día de hoy creían saldadas. “Estábamos peleando por el salario básico universal, que obviamente seguimos con esa lucha, pero en paralelo tenés que volver a pelear por alimentos cuando era algo que tenías garantizado”. 

    Marcha por el triple femicidio en la ciudad de La Plata. Nicolás Guillones | AGLP

    El triple femicidio puso en evidencia no sólo la precariedad laboral que se vive en los barrios populares, sino también la ruptura del tejido social cada vez más deshumanizado e individual. Cuando se recortan las oportunidades y la posibilidad de proyectar tu vida, como dice Rocio, es necesario reforzar la organización colectiva.

    “Necesitamos que los pibes y las pibas tengan un proyecto de vida digno”, concluye Cori, en su voz hay bronca y una fuerza que recuerda a las tres pibas asesinadas y torturadas en un barrio de Varela. Sus barrios, sus pibas. Un hecho que prueba, una vez más, las razones de sus luchas: es que para las compañeras, el único proyecto de vida posible es con derechos garantizados.

  • Por la Virgen de Luján, cualquier camino que tenga corazón

    Por la Virgen de Luján, cualquier camino que tenga corazón

    Son las 8 de la mañana y la temperatura alcanza los 25º a la sombra. Un grupo de amigas se dan la mano en señal de aliento. Llevan ropa suelta, de colores fucsias, lentes de sol refractarios y, en las piernas, unas medias largas y apretadas que, dicen, ayuda a la circulación de la sangre. Sacan sus bastones de trekking de la mochila, no sin antes mojarse la nuca y la gorra. No van a escalar ninguna montaña: están a punto de caminar los 63 kilómetros que separan el santuario de San Cayetano, en Liniers, de la Basílica de Luján.

    El sábado 4 de octubre se llevó a cabo la 51° peregrinación a Luján, la primera después de la muerte del Papa Francisco. Desde el año 1975, se realiza de manera ininterrumpida, atravesando en su recorrido principal 8 municipios bonaerenses: Tres de Febrero, La Matanza, Morón, Ituzaingó, Merlo, Moreno, General Rodríguez y Luján. 

    Desde el frente del santuario, cientos de parroquias de diferentes rincones de la República Argentina se disponen a salir, a cada hora, llevando al frente una imagen de la Virgen de Luján. Los grupos parten de manera continua durante todo el día, sin embargo, existe una “salida oficial”.

    Eva Molina es oriunda de Mar del Plata. Peregrina sin falta desde hace 51 años. Estuvo en la Basílica de Luján la primera caminata, la cual fue “en blanco y negro” y en la que caminaron “aunque los milicos les hayan tirado los caballos para asustarlos”. Por su profesión como enfermera, en una de las congregaciones asistió a una peregrina en la ruta para que tuviera a su hijo. Actualmente, se encarga de vestir a la Virgen que sale de manera oficial, dentro del santuario. 

    “Se me pone la piel de pollo, porque es como que ella me eligió. Muchas veces le digo, madre este año no voy a poder caminar, porque me duele esto, lo otro. Y salgo ahí y ella me borra todo, camino, grito. Canto con los chicos. Yo creo que fui bendecida por ella”, dice Eva. Y agrega que cuando está por llegar, siente un gran alivio por haber cumplido, pero también la invade la tristeza de no saber si el próximo año va a poder estar.

    Los preparativos comienzan el mes antes en la casa de Eva. Ella cose a mano, flor por flor, todo el altar que va acompañar a la Virgen en los próximos 60 kilómetros. Antes eran de plástico, pero desde hace un tiempo ella decidió que tenían que ser de tela. Ese día se sube al colectivo que la va a llevar hasta Liniers, únicamente con una riñonera y una bolsa de tela que contiene los accesorios para el altar. La viste una hora antes de salir, mientras la observan miles de fieles que se acercan a pedirle a San Cayetano. Allí se dispone a salir.

    Danos amor para caminar con esperanza

    La “imagen peregrina” está saliendo por el arco principal del frente del santuario de San Cayetano. Cuatro hombres, dos en la parte de adelante y dos en la parte de atrás, llevan en el hombro una especie de almohadilla blanca donde se posa el soporte que traslada a la Virgen. Más de 25 celulares se ponen en alto para filmar su salida mientras el párroco dice por el altavoz que “se van a unir dos santuarios por un lazo hecho por nosotros. El destino ya está echado. Minutos antes de largar, el párroco toma un ramo de olivo y balancea su cáliz con agua bendita de un lado a otro, manifestando una “bendición” en general.

    La Virgen de Luján tiene un orígen muy antiguo. Según menciona María Elena Barral, profesora y licenciada en Historia (UNLu), en “Entrevistas Capitulares”, el milagro se dio en el año 1630, cuando una carreta que trasladaba dos imágenes de la Inmaculada Concepción para un hacendado en Santiago del Estero hace noche en una estancia de Luján. A la mañana siguiente, los bueyes no pudieron mover la carreta. Decidieron probar bajando los cajones que cargaban a las vírgenes. Al bajar una de las dos imágenes, la carreta arrancó. Para los presentes, fue una muestra irrefutable de que la Virgen quería quedarse en Luján. Allí, en la estancia de los Rosendo, la Virgen fue cuidada durante años por un esclavo africano, el negro Manuel. 

    “El milagro de la carreta” quedó registrado en dos crónicas eclesiásticas, escritas dos siglos después; una de ellas por el Fray Antonio Oliver, popularizada por el cura Felipe Maqueda, responsable del Santuario de Luján en la época colonial. Más aún, en los primeros mapas de misioneros jesuitas (circa 1640) ya figuraba el pequeño oratorio de la Virgen a orillas del río Luján.

    Con el tiempo, la devoción fue creciendo: vecinos, viajeros y peregrinos empezaron a acercarse para rezar y pedirle favores a aquella Virgen de Luján, convirtiéndo a la localidad en un centro de peregrinaciones. El sacerdote Jorge María Salvaire, tras salvarse de una expedición en Azul, dedicó su legado a promover el culto y construir el santuario de la virgen de Luján. En 1887, se inauguró la Basílica de Nuestra Señora de Luján, una de las más importantes del siglo XVIII junto con la de San Isidro.

    La peregrinación tuvo su origen el 29 de octubre de 1893. Ese día, 400 hombres partieron de Flores, en la ciudad de Buenos Aires, hacia Luján, impulsados por el padre Federico Grote, fundador de los “círculos católicos de obreros”. Tres años más tarde, ya eran 3000 las personas que acompañaban este peregrinar. 

    Más allá del revisionismo, lo que primó en todas las congregaciones, fue la creencia de movilizarse por un acto de fe. Así lo hizo Haydee, este sábado. Junto a su hijo Nicolás, llegaron a las 6 de la mañana a Liniers para partir, a las 9, hacia el oeste de la provincia de Buenos Aires. 

    “Esto no se puede describir. Es muy emocionante. La primera vez la hice sola. Fui y la terminé, yo siempre digo que esto es un antes y un después. Ahora poder hacerlo con mi hijo y mi nuera no tiene precio”, menciona Haydee, mientras se acomoda las medias. 

    La marcha transita por Av. Rivadavia, a la vera del tren Sarmiento, y va incluyendo cada dos o tres cuadras, algunas paradas estratégicas. Entre ellas, los puestos de hidratación montados por los movimientos Scouts de la zona oeste, que al ritmo de la cumbia, te cargan agua para el mate o agua fría. Además, fieles de varias capillas llevan la imagen de la virgen encima de un carro, que cuenta con un equipo de audio en el cual pasan música, o distraen a la peregrinada con chistes y comentarios. En el medio, una mujer, portera de un edificio de Morón, decide sacar la manguera a la calle para que los fieles se puedan refrescar.

    Para Lucas Agimbau, párroco del templo de San Cayetano, pese a la situación de informalidad y pérdida de trabajo que se vive actualmente, “la gente siempre levanta con esperanza la mirada. Vienen a experimentar una situación muy difícil de poder describir”. Después, agrega, con convicción: “Estamos todos bajo la mirada de la Virgen, no importa lo que pensemos, la edad que tengas o el país de donde vengas, la Virgen nos recibe. La experiencia como pueblo es sentir que somos todos hijos, que somos hermanos entre nosotros”.

    La fé mueve montañas. Y también cuerpos

    Son las 3 de la tarde. En General Rodríguez, en la intersección de las rutas 7 y 24, no hay árboles, no hay sombras. El termómetro marca 30º. Todavía faltan 20 kilómetros para llegar a la Basílica, y quienes han realizado la peregrinación más de una vez, dicen que es el tramo más complicado. Cuando la caminata supera los 6 kilómetros, los peregrinos comienzan a levantar las manos y a estirar las piernas para facilitar la circulación de sangre y que los músculos no retengan líquidos.

    Muchos también recomiendan, llevar varios pares de medias, y hacer el cambio cada dos horas de caminata o, en su defecto, cada 15 kilómetros. General Rodríguez es el último municipio antes de llegar a Luján. Es la parada que marca que la peregrinación ya llegó a los 40 km de recorrido. Para ese momento no hay movimientos que calmen, ni suspiros que alivien, mucho menos, palabras de aliento. Para ese momento, sólo hay que aferrarse a algo, y seguir. 

    Walter viene de Haedo. Es la primera vez que peregrina con su hijo, pero ya lo hizo en años anteriores con su grupo de Scout. Se prepararon una semana antes, planificando la logística y el apoyo, con un colectivo que va acompañando al grupo a medida que avanza la caminata. “No hay que pensar en lo que falta, sino en todo lo que ya hicimos”, dice, mientras hace sombra con sus manos para sortear el sol infernal de la tarde.

    Un camión con acoplado verde del ejército se encuentra estacionado a la vera de la ruta 7. Tiene en su parte trasera más de mil packs de agua, para ser repartidos a los fieles. A su izquierda hay una carpa del ministerio de Desarrollo a la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, que también tiene un camión con acoplado, azul, con miles de botellas de agua. En este caso, el Gobierno provincial dispuso un amplio operativo interministerial para el desarrollo de la jornada: los ministerios de Transporte, Salud, Seguridad, Infraestructura, Desarrollo de la Comunidad y Ambiente, pusieron a disposición hospitales móviles, personal médico, ambulancias, baños químicos, patrulleros, policías, controles de tránsito, Defensa Civil, stands para proveer agua y alimentos, puntos de reciclaje y un escenario equipado para la realización de las misas.

    Justo donde finaliza la rotonda, se encuentra montada una súper carpa de la cruz roja, con más de 7 gazebos y 60 personas abocadas a la atención y prevención de los fieles. “No repartimos medicación” repiten de manera constante los voluntarios. No llevan la cuenta, pero dicen que han realizado “más de 300 vendajes seguro”, y aún restan casi 15 horas de peregrinación. 

    Micaela es la encargada del puesto 23 de la Cruz Roja Argentina, de los 60 que existen distribuidos durante todo el recorrido. Llegaron a las 6 de la mañana a General Rodríguez, para llevar a cabo una actividad que la planificaron durante los dos meses anteriores. “De las últimas cuatro peregrinaciones en las que participé, esta es la más calurosa. Por eso, además de tener muchas ampollas en los pies, la gente llega con la presión muy baja” indica. 

    Los peregrinos caen a merced del equipo de salud. Como es el único punto de la zona que tiene sombra, quienes no tienen resto, paran allí a recuperar algo de aire, o a esperar a que algún compañero/a sea atendido. “No se relajen ni estiren el descanso, porque sino no van a poder seguir”, les repite una de las enfermeras que se encuentra en el puesto. 

    La llegada

    “Felicitaciones, bienvenidos a Luján. Adelante, María los está esperando, se escucha decir a una de las voluntarias de la basílica, que se encuentra en las escalinatas, antes de ingresar por la puerta principal. La emoción se percibe en el aire; los celulares se encienden y no se quieren perder de registrar ese ingreso al templo, en la capital de la fe. Los peregrinos ya caminaron más de 60 kilómetros, y las últimas dos cuadras suelen ser las más sacrificadas.

    Al llegar a los pies del altar, dos fieles se desmoronan. Se abrazan a los barrotes de una pequeña puerta, que permanece cerrada para que la gente no avance. Sus manos se unen y, en medio de un llanto incontrolable, le agradecen a la Virgen por cuidarlos durante el camino. El agua bendita vuela desde un hisopo de un cura, que recibe con alegría a los fieles. 

    Yanina tiene 17 años. Esboza una sonrisa que viene desde lo profundo de su alma. Tiene los ojos brillosos. Llegó arrodillada hasta el altar de María, desde 9 de Julio y Mitre. Con sus rodillas enrojecidas y un rosario colgando de sus manos, entiende que esta peregrinación a Luján es histórica, en muchos sentidos, por eso no dudó un segundo, armó su mochila y salió desde su casa, en el barrio Primavera de José C. Paz.

    En la primera peregrinación tras la muerte del Papa, Yanina entiende que la juventud viene con mucha fuerza y realmente quiere cambiar las cosas. Yo creo que Francisco nos dejó esa enseñanza y por él es que cada vez más pibes y pibas se animan a hacer cosas como estas. Yo quiero hacer lío, como él nos enseñó. Gracias a esa frase, mucha juventud quiere hacer un lío lindo, que transforme la vida de mucha gente“.

    El reloj marca las 18 hs. La temperatura se mantiene por encima de los 25º. Mariana abre una gaseosa y se seca las gotas de transpiración. Tiene una mezcla de alegría y emoción en el rostro, al bajar las escalinatas de la basílica, luego de acercarle sus intenciones a la Virgen. Llegó desde Merlo casi con el último aliento. A sus 60 años, cuenta que físicamente se hace muy duro soportar la caminata.

    Llegó con un pedido especial a la santa madre: Quiero pedir por nuestro país, que haya más paz. Ojalá nuestros políticos tengan un poquito más de consideración. Vivimos en un país sumamente rico y es inaceptable que nuestro pueblo esté sufriendo como lo está haciendo, esboza con énfasis, mientras se mece la imagen del Papa Francisco que tiene colgada en el cuello. 

    Antes de emprender la vuelta a su hogar junto a su familia, Mariana le hizo un pedido a todos los jóvenes. Dijo que son ellos “los que tienen que seguir luchando por un país mejor” por eso la pone muy feliz ver a tantos pibes en Luján. 

    En la misa de cierre, el domingo 5, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dió un mensaje sobre la situación del país y apuntó contra la pobreza, el narcotráfico y la situación de los jubilados y discapacitados. Hay muchos hermanos en nuestro país que ya no tienen fuerza, que no encuentran sentido al camino y han detenido su marcha. Les pesa demasiado la pobreza, las consecuencias del narco, las enfermedades, la soledad“.

    En medio del escándalo por José Luis Espert, Fred Machado y los vínculos con el narcotráfico, el arzobispo citó al Papa Francisco y destacó que la esperanza nace del amor y del encuentro. “Caminamos por los que no dan más, por nuestros abuelos, por nuestros adolescentes atravesados por la droga y el alcohol, por los que perdieron un ser querido víctima de la violencia, por los pobres, por los niños, por los discapacitados, por las familias, por los que buscan trabajo, por nuestros sueños e ideales. En definitiva, caminamos por nuestra patria”.

    La peregrinación honró su edición consecutiva número 51. Miles de fieles han depositado sus deseos, sus intenciones y sus sueños a la querida Virgen de Luján, Madre y patrona del pueblo argentino, y ahora esperan que sean cumplidos. Es una de las manifestaciones de fe más grandes del país. Es más que un pedido: es una expresión donde se entrega el cuerpo, se renueva el culto y se defiende la esperanza.

  • Mil máquinas jamás podrán hacer una flor  

    Mil máquinas jamás podrán hacer una flor  

    Cuando era pequeña, Susana jugaba a armar coronas de flores y se las ponía sobre su cabeza. Los pétalos de las Dalias se enredaban en sus cabellos oscuros, esas tardes de calor en Bolivia. Susana, ahora, vive en una quinta dentro del Parque Pereyra Iraola, en Buenos Aires. El juego con las flores se volvió algo más serio: la floricultura es ahora su oficio. 

    Susana trabaja la tierra junto a su marido y sus hijos, en unos invernáculos que rebalsan de flores. Por suerte, hace algunos años lo hacen sobre unas tierras que les han prestado, y dejaron de luchar con los alquileres caros y los contratos cortos. 

    “Se está vendiendo poco, bien poco. En este momento la gente necesita primero la comida y no la flor. Antes se consumía más, aunque siempre barato, pero mucho más”, cuenta mientras mira las fresias. “Pero bueno, igual hay que seguir, aguantar un poco más y tener fé de que las cosas van a ir mejor”, dice, con una cuota de positividad que no sé si se la dan esas flores tan bellas o la propia experiencia. 

    Susana habla despacio, casi susurrando, tiene sus sandalias con barro y una sonrisa dulce. Ese invernáculo pareciera salido de un cuento, el aroma es magníficamente fresco, y ahí dentro ella es una mujer fuerte, brillante, rodeada de los colores de cientas de flores pomposas.

    Flores conejito
    Flores ‘conejito‘. Foto: Pedro Ramos.

    “Cada planta tiene su maña, sus distintas atenciones. A veces en la mañana, me mando, me mando, camino y voy haciéndoles así”, dice y agarra un ramo de flores de Statice, mientras les pasa con cuidado la yema de sus dedos. “‘Así, ay, qué lindas, qué hermosas se han hecho para mí’, les digo cosas lindas, las trato bien. Si uno no les da cariño no vienen las florcitas así nomás, se mueren solas”. Susana tiene mano para ellas, y tiene amor. 

    A su costado hay un cultivo de claveles, extenso y reciente. Cientos de plantines fueron sembrados hace un mes en ocho lomitas largas, con la ayuda Chango, el microtractor diseñado y creado por el INTA que facilita la labranza de la tierra “Ayuda mucho, porque si tenés que esperar a alquilar un tractor, puede tardar un mes… y cuando tenés los plantines los tenés que sembrar”. El techo de la mitad del invernáculo es de nylon, la otra mitad de media sombra negra. Susana cuenta que la última vez que cayó piedra, rompió todo. Cuando las inclemencias climáticas destrozan las estructuras, no sólo ponen en riesgo la producción sino que además no dan lugar al reacomodamiento financiero que les permita innovar en la cadena. 

    Cultivo de claveles. Invernáculos dañados. Foto: Pedro Ramos
    Cultivo de claveles. Foto: Pedro Ramos

    La floricultura en La Plata: el corazón productivo del país

    La provincia de Buenos Aires es el principal polo florícola de la Argentina. Concentra el 53% de la superficie nacional dedicada a flores de corte. Según el Censo Nacional Agropecuario 2018, la provincia cuenta con 220 unidades productivas que abarcan 307 hectáreas. Dentro de la provincia, el partido de La Plata es el epicentro, con el 64% de la superficie, seguido por Florencio Varela, Escobar, Berazategui, San Nicolás y San Pedro, según el último informe de producción florícola del Ministerio de Desarrollo Agrario de PBA.

    Las flores más cultivadas en el cinturón platense son las rosas, los crisantemos y los claveles, y en menor medida las fresias, las cibelinas y las astromelias, entre tantas otras. Fuera de la región de La Plata, el sector se centra en la producción de plantas ornamentales de maceta (como petunias, pensamientos y alegrías del hogar). 

    Para la comercialización de las flores de corte, los productores venden principalmente en mercados mayoristas, siendo clave el mercado de la Cooperativa de Floricultores, en Barracas y La Plata, y el Mercoflor, en la zona de Abasto. A nivel minorista, un relevamiento de 2016 registraba 922 florerías en la provincia, con fuerte concentración en el Área Metropolitana y más de 120 comercios en La Plata.

    Cultivo flores de San Vicente. Cinturon platense.

    Un oficio familiar y artesanal

    El oficio de cultivar flores esconde el talento de lograr que sean bellas y fuertes, la paciencia para cuidar el crecimiento y la floración de cada especie y el ingenio por hacer que todo el proceso sea económicamente rentable. Es una economía popular, un tipo de agricultura que es familiar en la mayoría de los casos, y que tiene sus propias técnicas y saberes transmitidos de generación en generación. 

    Silvio heredó el oficio de floricultor de su padre. Hace veinticinco años que lo defiende como su propia trinchera. “Es lo que sé hacer y lo que me gusta”, explica. Silvio es referente floricultor de la localidad de Abasto, partido de La Plata. Es un militante sectorial convencido de que las políticas públicas tienen que protegerlos. 

    Floricultor de Abasto, provincia de Buenos Aires.
    Las flores se cortan cuando los capullos aún están cerradas. Foto: Pedro Ramos

    Según cuenta Silvio, los primeros que trajeron el oficio a Argentina fueron los japoneses. El cuidado que esta cultura le ha dado a sus jardines, al diseño y la planificación de espacios verdes que acompañen amablemente la vida humana, ha llevado a los inmigrantes japoneses a conocer mejor que nadie el manejo de la floricultura. 

    En suelo argentino, la comunidad paraguaya y boliviana la ha aprendido, desarrollado y continuado con excelencia a través de las últimas décadas. Silvio nació en Paraguay, y de pequeño emigró a Argentina con su familia. Su padre aprendió el oficio con una familia japonesa, y Silvio aprendió con él. Hoy, junto a su madre y su hermano, llevan adelante un extenso cultivo centrado en rosas, astromelias y san vicentes.

    En septiembre, las rosas han comenzado a largar los pimpollos, aún pequeños. Silvio las llama “pan de verano”. En cambio, las astromelias, que abundan también en sus invernáculos, están estalladas de flores de los más diversos colores: estas son “el pan de invierno”.

    Cultivo de Astromelias. Floricultura en provincia de Buenos Aires
    Cultivo de astromelias, infectado con Trip, plaga que sólo logra combatirse con insumos tóxicos importados. Foto: Pedro Ramos

    Enfermedades y tratamientos

    Aunque culturalmente relacionamos las flores a la primavera, la floricultura es una actividad de todo el año. Los productores trabajan plantando y cosechando flores en todas las estaciones, eligiendo las plantas por contraestación. “Uno se dedica a hacer tres o cuatro variedades, como mucho, porque cada cultivo tiene su trabajo particular y sus propias necesidades. No se puede diversificar demasiado, sino se vuelve muy complejo”, explica. 

    Este monocultivo, les permite aplicar la técnica -un tipo de riego, de cobertura, de abonos- que cada especie necesita. Sin embargo, eso que en horticultura se conoce como cultivos de asociación, intercalar en un mismo surco distintas plantas, permite un control natural de plagas y hongos. “Donde aparece un hongo, un bicho, fuiste, te agarra todo porque es la misma planta”, asegura Silvio. Para prevenirlos y controlarlos, Silvio utiliza bioinsumos y también químicos de laboratorios. Su objetivo, explica, es rentabilizar los costos de producción, “La verdad que cuando reemplazamos algún producto químico, lo hacemos más por achicar el costo que por decisión política”, aclara Silvio, sin embargo, remarca que no usar venenos durante el crecimiento de la planta, vuelve la flor más resistente una vez cortada. 

    Cultivo de rosas. Rosa infectada con hongo.
    Una de las primeras rosas de la temporada, infectada con hongo. Foto: Pedro Ramos

    Las flores tienen poco -o nulo- margen de error. Uno tiene que estar atento y resolver rápido, antes de que la flor se manche o el pimpollo se muera. “Acá se trabaja mucho en cuestiones estéticas. Si no controlás en tiempo y en forma las plagas, no es como una acelga que si es agroecológica y tiene un agujerito no pasa nada. La flor no, tiene que estar perfecta”.

    De los catorce floricultores agrupados en Abasto, todos hacen foco en la producción de rosas, porque son plantas de ciclos largos y de única siembra.  Las rosas de Silvio tienen entre diez y quince años. Todavía tienen sus pimpollos pequeños. Están apretados por una malla de plástico, que los sostiene y les impide abrirse antes de alcanzar un buen tamaño para la venta. Algunas plantas tienen las hojas amarillas y los pimpollos se han caído. “Eso es un aborto, la planta aborta el pimpollo. Es por la mancha negra, es la peor enfermedad que le puede agarrar la rosa”. Combatirla es muy difícil, pero esta misma mañana le han echado caldo sulfocálcico, las hojas se ven salpicadas del líquido que mezcla azufre y cal. La Universidad lo prepara, cuenta Silvio, y lo coloca. El costo es de 12 mil pesos los 5 litros, frente a un tratamiento químico industrial que cuesta 2 millones de pesos. La UNLP también trabaja con él en la aplicación de trichoderma, un hongo que se usa para el control biológico. 

    Cultivo de rosas
    Silvio Perez, floricultor de Abasto con su cultivo de rosas. Foto: Pedro Ramos

    El desfinanciamiento de lo público genera desigualdad

    Este rol técnico, que solía hacer también el INTA, ahora lo sostiene principalmente la universidad pública, con algunas pocas líneas de investigación y extensión tanto de la UNLP como de la UnQui, por ejemplo. “Ya con el INTA no podemos contar, es una pena, pero está todo desfinanciado. En territorio ya no tienen una línea de trabajo, con el cierre de Cambio Rural no hay programa nacional. Si no me equivoco, en total en toda la provincia quedan 10 técnicos territoriales. Antes eran 300, y no daban abasto. Nosotros veníamos trabajando muy bien con el INTA, con un espacio específico de floricultura”.

    INTA no es el único organismo que regulaba y apoyaba al sector rural que está siendo desmontado por el gobierno de Javier Milei. El Instituto Nacional de Semillas, INASE, y la Comisión Nacional de Semillas, disueltos este año, eran dos organismos fundamentales en la regulación del sistema semillero argentino. [Particularmente sobre la disolución de INASE podés leer esta nota].

    El hecho de que estos organismos de control no funcionen más, perjudica directamente al pequeño productor y fortalece al concentrador. Un caso concreto es uno que recuerda Silvio, que le ocurrió hace unos años a un compañero que probó injertar una variedad importada, la cosechó y la llevó al mercado: “Le quisieron retener las flores porque decían que estaba patentada. ‘La patente es nuestra’, le dijeron”. Hay una desigualdad muy grande entre los grandes productores, que compran bulbos y semillas importadas, las patentan y por 20 años logran ser dueños de la genética, limitando a otros productores a producir con lo que ellos mismos venden. 

    En ese momento, al productor lo sacaron del mercado y lo presionaron para que arranque todas las plantas de su quinta. Pero la situación se aclaró gracias al registro de patentes del INASE, que aún estaba activo: “Le pedí ayuda a un hombre que trabajaba ahí. Saqué fotos, le envié todos los datos… y me dice, ‘Mirá, no hay ninguna variedad de rosa que esté patentada acá en Argentina’, ¡Era mentira!”, se indigna Silvio. “Si la gente no puede tener acceso a esas informaciones, los que tienen poder hacen lo que quieren. Si ahora llega a suceder la misma situación, que nos corran del mercado por una patente, ya no tenemos posibilidad de averiguar nada. Toca decirle, ‘sí, señor’ a los empresarios y ya está”.

    Para conflictos como este, de alquiler de tierra o de cualquier otro tipo, la UNLP gestiona hace quince años una Asesoría jurídica para la agricultura familiar, con profesionales de la facultad de derecho que atienden todos los lunes gratuitamente en la facultad de agronomía. 

    Invernáculos desde afuera. Foto: Pedro Ramos

    Contratos de alquiler y especulación inmobiliaria

    Durante varios años, Silvio condujo en Radio Estación Sur el programa Atando Cordones. Este año lo suspendió porque no tiene más tiempo: está trabajando dos quintas a la vez. Después de 25 años alquilando el mismo terreno, tienen que dejarlo y empezar de cero. La especulación inmobiliaria va corriendo a los productores hacia zonas cada vez más apartadas.

    “Ahora está en venta el campo y comprarlo es imposible. Lo venden a más de 100 mil dólares por hectárea, así que directamente lo descarté, por usura. Todos los campos grandes se están vendiendo para barrios privados, explicó. A las largas jornadas de trabajo con las flores y los invernáculos, se le suma la siembra y los trasplantes en la nueva quinta, con la que planean asegurarse que la producción no se frene. Pese a todo, consiguió un contrato de cinco años, un alivio para un sector donde los alquileres no suelen superar el año. “La actualización de los contratos en la zona se está haciendo cada 3 meses. ¿Quién puede planificar una producción en tres meses?, denunció Silvio Perez. 

    Por el contrario a los tiempos del mercado y la urbanización voraz, los ciclos naturales requieren tiempo, espera, cuidado y repetición. Silvio, Susana y sus familias saben de eso, como todos los agricultores del cinturón hortícola-florícola-frutícola del Gran La Plata. Saben que hay procesos que ninguna máquina puede apurar, porque, al fin y al cabo, mil máquinas jamás podrán hacer una flor.

    Susana, productora del cinturón platense, observa los pimpollos. Foto: Pedro Ramos
  • ¿Para qué rifar lo que funciona bien?

    ¿Para qué rifar lo que funciona bien?

    Esta semana, el gobierno de Javier Milei avanzó con un decreto para la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), la empresa estatal que opera las tres centrales nucleares activas del país: Atucha I, Atucha II y Embalse. La medida propone la venta del 44% de las acciones mediante licitación pública -nacional e internacional- mientras que el Estado conservará el 51% del capital accionario y el control de la firma. El 5% restante se otorgará a los trabajadores mediante una Propiedad Participada, con el que se los incluirá en el esquema accionario.

    La iniciativa marca un giro histórico: por primera vez, capitales privados -posiblemente extranjeros- podrán involucrarse directamente en el negocio de la energía nuclear argentina. Desde la Ley de Bases aprobada en 2024, NA-SA ya había sido incluida en la lista de empresas estatales “privatizables”, y voceros oficiales sostienen que la inversión privada “permitirá asegurar los fondos necesarios para proyectos estratégicos”, como la extensión de vida útil de Atucha I, el almacenamiento en seco de combustibles nucleares gastados, la construcción del primer reactor modular argentino (CAREM) y el impulso a la minería de uranio.

    “Todas las empresas públicas están sometidas a un proceso de irremediable privatización”, reafirmó Manuel Adorni. El mensaje es claro: la lógica de “todo debe venderse” se impone por sobre la agenda energética, incluso en un área tan sensible como el sector nuclear.

    Una empresa estratégica y con superávit

    La realidad es que los argumentos oficiales contrastan con la situación financiera de NA-SA. Según informes de gestión, durante el primer semestre de 2025 la empresa registró un resultado operativo positivo equivalente a unos 70 millones de dólares, lo que la ubica como una de las pocas empresas estatales con superávit. La firma está controlada actualmente por el Ministerio de Economía (79%), la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%) y Energía Argentina (ENARSA) (1%).

    Con las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, NA-SA cuenta con una potencia total instalada de 1.763 MW, que representa el 7,4% de la electricidad del país. Pero lo que la vuelve verdaderamente estratégica es que Argentina es uno de los pocos países del mundo que domina integralmente el ciclo nuclear: desde la minería de uranio hasta el diseño y operación de reactores.

    Tal como alertan especialistas y trabajadores del sector, la privatización puede comprometer capacidades técnicas y de soberanía energética construidas durante décadas. El ingreso de accionistas privados podría subordinar proyectos de interés nacional a criterios de rentabilidad de corto plazo.

    La Central Nuclear Atucha I cumplió 51 años desde que su reactor comenzó a funcionar. Inaugurada en 1974, no solo fue la primera central nuclear del país, sino también de toda América Latina.

    Riesgos de la privatización: entre residuos y capitales especulativos

    La gestión de la energía nuclear no es reducible a la lógica del mercado, ya que implica el manejo de riesgos altamente peligrosos, como la seguridad en la operación de centrales, la disposición final de residuos y la planificación de proyectos a escala de décadas.

    El antecedente cercano es YPF: el Estado conserva la mayoría y el control de la empresa, pero la presión de los accionistas privados condiciona las decisiones de inversión y el rumbo estratégico. El esquema planteado para NA-SA es similar: una empresa mixta, con control estatal pero participación significativa de capital privado. En el caso nuclear, el riesgo es mayor: si los capitales que ingresan son especulativos, la prioridad pasará a ser la distribución de dividendos y no la inversión en ciencia, tecnología y formación de recursos humanos.

    En paralelo, la situación plantea un dilema ambiental y de transición energética. La energía nuclear es considerada una fuente de bajas emisiones de carbono, clave para un esquema de matriz energética más limpia. Pero la experiencia internacional muestra que cuando la gestión queda en manos de privados, el incentivo para invertir en almacenamiento seguro de residuos o en nuevas tecnologías de seguridad suele ser mínimo.

    Desde una vista aérea, el reactor nuclear de Atucha I se asemeja al sol de mayo o a nuestra monera de $1.

    Cooperación nuclear: un ejemplo sudamericano frente a la amenaza global

    Desde hace más de tres décadas, Argentina y Brasil sostienen un esquema de cooperación y control mutuo en materia nuclear que es considerado un modelo único en el mundo. Ambos países, potencias regionales con capacidad tecnológica propia, establecieron mecanismos de transparencia y verificación recíproca que les permitieron consolidar confianza mutua y estabilidad en un terreno históricamente conflictivo.

    Este sistema se formalizó en 1991 con la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC), creada por el Acuerdo Bilateral de Uso Exclusivamente Pacífico de la Energía Nuclear firmado entre ambos países, y complementado en el plano internacional con el Acuerdo Cuatripartito de Salvaguardias (Argentina-Brasil-ABACC-OIEA). En términos jurídicos, es un entramado que no tiene paralelo en el mundo: dos países con desarrollo nuclear autónomo se sometieron voluntariamente a inspecciones recíprocas y a la fiscalización de un organismo internacional, asegurando la transparencia y el uso pacífico de la energía nuclear.

    Octubre 2023. La Ministra de Ciencia y Tecnología de Brasil, Luciana Santos, fue recibida hoy por su par de Ciencia argentino, Daniel Filmus, en la CNEA. A la izquierda, Adriana Serquis, ex presidenta del organismo.

    La importancia de este acuerdo trasciende a la región. Mientras en otros puntos del planeta la tecnología nuclear está atravesada por disputas militares, como la guerra entre Irán e Israel en Medio Oriente, la rivalidad entre India y Pakistán en Asia del Sur, o el recrudecimiento de la confrontación nuclear entre Rusia y la OTAN en Europa, la alianza Argentina-Brasil ha logrado convertir un potencial factor de desconfianza en una política de cooperación pacífica y desarrollo conjunto.

    Este esquema sudamericano constituye una alternativa superadora frente a la lógica de la “mutua aniquilación asegurada” que domina en los conflictos bélicos nucleares actuales. En lugar de escalar tensiones, Argentina y Brasil apostaron a la institucionalización de la confianza y al uso pacífico de la energía nuclear. La privatización de NA-SA abre, en este marco, una incógnita mayor: ¿cómo garantizar que accionistas privados extranjeros -cuyo interés primario será la rentabilidad- respeten los compromisos diplomáticos y de seguridad nuclear que la Argentina asumió como Estado soberano? Si se desplaza el eje del interés nacional hacia el de corporaciones transnacionales, puede debilitarse la capacidad de sostener esta política histórica de cooperación, erosionando uno de los pocos ejemplos de gobernanza nuclear pacífica y democrática a nivel global.

    Todo un ecosistema científico tecnológico en jaque

    El proceso privatizador se da además en un contexto de debilitamiento de todo el sector científico-tecnológico nacional. Organismos como la CNEA, INVAP, CONAE y empresas asociadas al ciclo nuclear (Dioxitek, Combustibles Nucleares Argentinos) enfrentan recortes presupuestarios, atraso en salarios y becas, y un preocupante éxodo de profesionales calificados.

    “El gobierno de la Libertad Avanza y todos sus aliados políticos trabajan en conjunto en una política de destrucción de todo el sector público. Desde que empezó la gestión nos están masacrando en términos presupuestarios, las becas no se dan, los presupuestos no se actualizan: presupuestos para el funcionamiento base de los organismos”, había denunciado Emiliano Baum, delegado de ATE CONAE, el año pasado en conversación con Desde la Raíz. 

    Proyectos estratégicos, como el CAREM o la construcción de Atucha III con financiamiento chino, han quedado paralizados o en incertidumbre. Además, la situación financiera de la empresa también viene siendo golpeada: durante los primeros meses de 2024, el propio Ministerio de Economía decidió no pagarle a NA-SA por la energía generada, acumulando deudas que superan los 100 millones de dólares.

    Sumado a esto, hay un problema técnico que aún no ha sido resuelto: la valuación de la empresa. Tal como aseguró Isidro Baschar, ex director de la Nucleoelctrica en unna entrevista en Ahora Play, el presidente del Tribunal de Tasación de la Nación reconoció que el organismo no tiene capacidad técnica para valuar un activo tan complejo, lo que abre la puerta a que consultoras internacionales lo hagan. Un informe de 2024 de la Cámara Argentina de la Construcción, estimaba que el valor de las centrales nucleares argentinas superaba los 11 mil millones de dólares. Sin embargo, el gobierno pretende vender el 44% del paquete accionario en un mercado deprimido, lo que implicaría una subvaluación significativa del activo.

    Dólares inmediatos o soberanía hipotecada

    En última instancia, la medida se enmarca en la necesidad urgente del gobierno de Milei de obtener divisas. Ayer, 19 de septiembre, el Banco Central vendió 678 millones de dólares de reservas -provenientes del préstamo del FMI- para sostener el precio del dólar. En ese marco, la privatización de empresas estratégicas aparece como un recurso desesperado para generar ingresos rápidos, incluso a costa de desprenderse de activos que forman parte de la infraestructura crítica y de la soberanía energética nacional.

    No se trata de un debate abierto sobre “legitimidad” o “discusión estratégica”. La realidad es que la privatización de NA-SA responde de manera directa a las necesidades coyunturales de sostener artificialmente el modelo económico vigente y garantizar el flujo de dólares para alimentar la bicicleta financiera diseñada por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. En lugar de apuntalar la producción, la innovación científica o la soberanía tecnológica, el gobierno opta por liquidar activos estratégicos para engordar reservas destinadas a la timba financiera y la especulación cambiaria.

    En este sentido, privatizar parcialmente una empresa como Nucleoeléctrica Argentina no es solo transferir acciones: es resignar la posibilidad de planificar de manera autónoma el futuro energético del país, subordinar la política de ciencia y tecnología a la lógica del mercado financiero y debilitar la posición regional en un terreno clave para la seguridad y la cooperación internacional. 

    Lejos de ser una medida de “modernización” o “eficiencia”, constituye el resquebrajamiento de un patrimonio que llevó décadas construir, que hipotecará el desarrollo energético argentino en pos de sostener un esquema económico de corto plazo y de dudosa sustentabilidad.

  • Corazón de tiza: memorias y luchas docentes

    Corazón de tiza: memorias y luchas docentes

    Todavía recuerdo a mi maestra de primer grado. Nos enseñaba las letras como quien abre una ventana: despacio, una nueva cada día. Jugábamos con ellas para aprenderlas de a poco, hasta que ese universo complejo de las palabras empezó a volverse familiar. Recuerdo su risa y la sonrisa con la que nos miraba: casi cuarenta niños alborotados en su primer año de escuela. Una vez, el día de mi cumpleaños, tocó el timbre de mi casa. Me dió un abrazo y un regalo: una carterita amarilla con una flor en el centro. Fue uno de los regalos más especiales de mi infancia.

    Estoy segura de que un recuerdo parecido podría repetirse en muchos de ustedes. Muchos de nosotros guardamos nuestro primer cuaderno, así como guardamos los recuerdos de esa época: los guardapolvos blancos, el polvo de tiza, los cuadernos de hojas rayadas y estampas de telaraña, nuestro amigo de banco, las filas en el patio, la oración a la bandera. 

    Detrás de todo eso, una maestra, un maestro, cientos de ellos, sosteniendo y cuidando nuestro paso por el aula. La escuela nos marca para siempre. Nos abre las puertas del lenguaje y también nos enseña a estar con otros, a imaginar, a buscar nuestro futuro. 

    ***

    En Argentina, hace muchos años que la escuela es mucho más que un lugar de aprendizaje: es un refugio, un comedor, un espacio de contención y encuentro. En paralelo a un tejido social que se desarma por todos lados, las instituciones educativas atraviesan hoy una crisis profunda.

    El deterioro en la educación es un hecho que depende directamente de la cantidad de recursos que se destinen a su desarrollo. Históricamente, los presupuestos para la educación pública han sido escasos o insuficientes. Sin embargo, en estos últimos dos años, la situación se desencadenó con más ferocidad a partir de las políticas liberales y los discursos que desprestigian el trabajo docente.

    Según la Ley de Educación Nacional la inversión del presupuesto educativo no debería ser menor al 6% del PBI, porcentaje que desde su sanción ha estado siempre por debajo del 2%. Mientras tanto, los salarios de maestras y profesores, no llegan en muchos casos a cubrir la canasta básica. Gran parte de ellos necesita trabajar en dos o más cargos o complementar con otro trabajo. Al mismo tiempo, los reclamos salariales muchas veces se interpretan como obstáculos antes que una necesidad a futuro. 

    Durante el 2024, el recorte del presupuesto educativo fue del 40%, según el informe “Presupuesto Educativo Nacional 2025”, realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, CONICET y el Observatorio Argentinos por la Educación. Este informe reveló que durante 2025 la inversión nacional en educación iba a ser del 0,88%, en términos del PBI, por debajo de lo invertido en 2024 (0,91%) y 2023 (1,48%).

    Además, una de las primeras medidas que tomó el actual gobierno fue eliminar el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) que Nación transfería a las provincias para mejorar los salarios docentes. “El FONID era un complemento fundamental que equivalía casi a un cargo”, explicó Adelina Petón, vicedirectora de la secundaria platense EES N°55. “Lo que se ve hoy es que los profesores toman cada vez más horas, es una sobrecarga constante que va impactando en la calidad educativa, ¿no? un profesor que trabaja 40 horas semanales no tiene tiempo para una reflexión, para preparar tranquilo las clases, sino que solamente es seguir y seguir”. 

    Enseñar en este contexto se vuelve un acto de resistencia. Desde la época de censura de la dictadura militar, pasando por la crisis del 2001, las y los docentes cargan con el inmenso desafío de defender y sostener la educación pública en un país que parece cíclicamente ponerla en jaque. “No la tenemos fácil, para nada, pero ¿Cuántos más espacios de cuidado existen hoy en día? En ese sentido, la escuela resiste y convoca”, apuntó la vicedirectora y profesora de filosofía. 

    Detrás de todas las estadísticas, los números, las leyes, los vetos, las opiniones, las maestras siguen dando clases. Con pizarrones rotos, en aulas sin calefacción, frente a niños a los que les duele la panza del hambre. La escuela sigue estando ahí. 

    ***

    Escribo en el pizarrón: 5 de julio. Uno de los días más fríos del invierno. Siento las manos duras, el frío me anula la sensibilidad de los pies, los dedos desaparecen. El pizarrón con grietas guarda restos de tizas de otras manos. 

    Me cuesta escribir en este pizarrón, la letra me sale fea y el fondo, con tanta grieta, con tanta tiza. no es nítido, no es verde, es confuso. Y más me cuesta este 5 de julio de tizas congeladas. 

    Miro el pizarrón, mi letra fea, fría, dice: Historia de la comunicación. La ventana está a la izquierda y nieva. Le doy la espalda al pizarrón: treinta y cuatro son los chicos que me ven ahora a mí, dentro del gamulán gris de mi abuela, gris con pitucones. Treinta y cuatro chicos del barrio más pobre de la ciudad de Bariloche. 

    Todos los barrios pobres de la ciudad de Bariloche son “el alto”, nadie los llama por su nombre. Este barrio se llama San Francisco Segundo. En este barrio hay una escuela y en esa escuela, un pizarrón lleno de grietas. 

    Los copos son lindos hasta que caen. Al caer se hacen sopa, así se dice a la nieve aguachenta, ese líquido espeso que exige un calzado especial. Caro. En el alto, en la escuela, está Manuel. Hace 18 grados bajo cero. No puedo dejar de mirar sus zapatos rotos, la bolsa de supermercado que se escapa a través de los agujeros. No puedo dejar de llorar. Queman las lágrimas a 18 grados bajo cero. 

    -Relato de Julieta Sanchez Magariños 

    ***

    “En Chubut los sueldos docentes son los más bajos del país”, aseguró Analia Pirronitto, docente de la escuela secundaria 7701 de Puerto Madryn. La provincia, ha tenido durante la última década un conflicto muy intenso con los trabajadores de la educación. 

    “En 2018 llegamos a estar tres meses sin cobrar, con sueldos atrasados y sin paritarias. Empezamos con paros progresivos y después ya eran por tiempo indeterminado, incluso los estudiantes tomaron las escuelas pidiendo que se mejore la situación. Todo eso enardeció a la provincia”, explicó Analia, recordando los gobiernos de Mario das Neves y Mariano Arcioni, cuando el ajuste cayó sobre empleados públicos, trabajadores de salud y docentes.

    Aquellos fueron meses de paro y movilización en toda la provincia, con nula respuesta estatal. “En las reuniones de paritarias se nos reían en la cara. El gobernador nos despachaba y se iba a ver el partido del Mundial. Terminamos tomando el edificio del Ministerio de Educación en Rawson, más de un mes, con carpas en la calle y todo”, contó Analia, antes de llegar al desenlace fatal de esta historia.

    El pico del conflicto fue el 17 de septiembre, justo el día del profesor, cuando, luego de un plenario que se había realizado en el campamento de Rawson, dos compañeras sufrieron un accidente en la ruta, camino a Comodoro Rivadavia, y murieron. Analía remarcó que si bien no fue responsabilidad directa del gobierno, fueron tiempos de mucho cansancio y lucha: “Esas docentes tenían que estar en el aula, no pidiendo que se les pague”.

    Hoy en día, los salarios siguen atrasados. El último aumento en la provincia fue del 1,6%, cuando la inflación por IPC en la patagonia fue del 2,5%. Sin embargo, las paritarias no son la única disputa que tienen que dar los docentes en esta provincia. Nacho Torres, actual gobernador, comenzará en febrero un sistema de titularizaciones de cargos que entre la comunidad educativa está generando mucha incertidumbre. “Estamos todos muy nerviosos en las escuelas, porque las titulaciones van a ser por puntaje y no por antigüedad en el cargo. Termina siendo una pelea, una pelea entre pobres, sentenció Analía, quien tiene casi quince años de trayectoria en la educación formal. 

    Analía es bióloga y, además de dictar materias afines a las Ciencias Naturales, forma parte del equipo de Educación Sexual Integral de la Escuela 7701 ‘19 de junio’, en Chubut. Conoce de primera mano el peso de ser docente en una provincia que lleva más de una década con conflictos salariales. “Después de tantos paros, la comunidad en general no tiene una buena imagen de los docentes”, remarcó. “Muchos dicen que somos vagos, que no queremos trabajar. Muy pocos reconocen realmente nuestra labor.”

    El trabajo en las aulas no es fácil. La escuela es el lugar donde todas las fallas y los conflictos sociales se catalizan, casi al mismo tiempo y en desorden. Analía y Adelina lo narran de igual manera desde distintas provincias: chicos que llegan a la escuela sin comer, dificultades de aprendizaje, bullying, violencia familiar, abusos, enrollos vinculares, entre tantas otras cosas.

    En medio de toda la precariedad, lo que sostiene a las docentes es el vínculo con los alumnos y la posibilidad de construir algo más. Ambas valoran la escuela como un espacio de escucha. Trabajando la ESI como un espacio de escucha, Analía  . “A mí lo que más me motiva es escuchar a los estudiantes, darles espacio. El otro día una alumna me escribió: ‘Gracias por la escucha, por estar presente, por ser una referente para mí’. Eso me paga todo lo que no me paga el gobierno.”

    ¿Y las universidades? La disputa es igual de tensa en todos los niveles educativos. El presupuesto universitario cayó a su nivel más bajo desde 2006 y la inversión por estudiante es la menor desde 2005. Según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, el financiamiento real se redujo un 32% desde 2023, y los salarios docentes perdieron cerca del 28% de su poder adquisitivo. Hoy mismo, mientras escribo estas líneas, se desarrolla un paro nacional en respuesta al veto que el presidente Javier Milei impuso a la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso hace apenas un mes.

    En medio de ese panorama, persiste todo aquello que no pueden vetar: la huella que dejan los maestros y maestras en sus alumnos, en sus formas de mirar el mundo.

    ***

    Es hora pico y el colectivo va lleno.

    Al fondo, un niño juega con su hermana. Todavía tienen el guardapolvo puesto. Se ríen, se golpean, se hacen chistes, quizás en la escuela hoy fue un lindo día… o es que entre hermanos todos los días son días de juego.

    El niño mira la ventana:

    —Mirá Romina, ¿qué es esto?

    —¡Una mancha!

    —¡No nenaa! son las malvinas!

    El niño reconoce a las islas en el resto viejo de un sticker. Una maestra estuvo trabajando para esto.