Autor: Lucas Villavicencio

  • Por la Virgen de Luján, cualquier camino que tenga corazón

    Por la Virgen de Luján, cualquier camino que tenga corazón

    Son las 8 de la mañana y la temperatura alcanza los 25º a la sombra. Un grupo de amigas se dan la mano en señal de aliento. Llevan ropa suelta, de colores fucsias, lentes de sol refractarios y, en las piernas, unas medias largas y apretadas que, dicen, ayuda a la circulación de la sangre. Sacan sus bastones de trekking de la mochila, no sin antes mojarse la nuca y la gorra. No van a escalar ninguna montaña: están a punto de caminar los 63 kilómetros que separan el santuario de San Cayetano, en Liniers, de la Basílica de Luján.

    El sábado 4 de octubre se llevó a cabo la 51° peregrinación a Luján, la primera después de la muerte del Papa Francisco. Desde el año 1975, se realiza de manera ininterrumpida, atravesando en su recorrido principal 8 municipios bonaerenses: Tres de Febrero, La Matanza, Morón, Ituzaingó, Merlo, Moreno, General Rodríguez y Luján. 

    Desde el frente del santuario, cientos de parroquias de diferentes rincones de la República Argentina se disponen a salir, a cada hora, llevando al frente una imagen de la Virgen de Luján. Los grupos parten de manera continua durante todo el día, sin embargo, existe una “salida oficial”.

    Eva Molina es oriunda de Mar del Plata. Peregrina sin falta desde hace 51 años. Estuvo en la Basílica de Luján la primera caminata, la cual fue “en blanco y negro” y en la que caminaron “aunque los milicos les hayan tirado los caballos para asustarlos”. Por su profesión como enfermera, en una de las congregaciones asistió a una peregrina en la ruta para que tuviera a su hijo. Actualmente, se encarga de vestir a la Virgen que sale de manera oficial, dentro del santuario. 

    “Se me pone la piel de pollo, porque es como que ella me eligió. Muchas veces le digo, madre este año no voy a poder caminar, porque me duele esto, lo otro. Y salgo ahí y ella me borra todo, camino, grito. Canto con los chicos. Yo creo que fui bendecida por ella”, dice Eva. Y agrega que cuando está por llegar, siente un gran alivio por haber cumplido, pero también la invade la tristeza de no saber si el próximo año va a poder estar.

    Los preparativos comienzan el mes antes en la casa de Eva. Ella cose a mano, flor por flor, todo el altar que va acompañar a la Virgen en los próximos 60 kilómetros. Antes eran de plástico, pero desde hace un tiempo ella decidió que tenían que ser de tela. Ese día se sube al colectivo que la va a llevar hasta Liniers, únicamente con una riñonera y una bolsa de tela que contiene los accesorios para el altar. La viste una hora antes de salir, mientras la observan miles de fieles que se acercan a pedirle a San Cayetano. Allí se dispone a salir.

    Danos amor para caminar con esperanza

    La “imagen peregrina” está saliendo por el arco principal del frente del santuario de San Cayetano. Cuatro hombres, dos en la parte de adelante y dos en la parte de atrás, llevan en el hombro una especie de almohadilla blanca donde se posa el soporte que traslada a la Virgen. Más de 25 celulares se ponen en alto para filmar su salida mientras el párroco dice por el altavoz que “se van a unir dos santuarios por un lazo hecho por nosotros. El destino ya está echado. Minutos antes de largar, el párroco toma un ramo de olivo y balancea su cáliz con agua bendita de un lado a otro, manifestando una “bendición” en general.

    La Virgen de Luján tiene un orígen muy antiguo. Según menciona María Elena Barral, profesora y licenciada en Historia (UNLu), en “Entrevistas Capitulares”, el milagro se dio en el año 1630, cuando una carreta que trasladaba dos imágenes de la Inmaculada Concepción para un hacendado en Santiago del Estero hace noche en una estancia de Luján. A la mañana siguiente, los bueyes no pudieron mover la carreta. Decidieron probar bajando los cajones que cargaban a las vírgenes. Al bajar una de las dos imágenes, la carreta arrancó. Para los presentes, fue una muestra irrefutable de que la Virgen quería quedarse en Luján. Allí, en la estancia de los Rosendo, la Virgen fue cuidada durante años por un esclavo africano, el negro Manuel. 

    “El milagro de la carreta” quedó registrado en dos crónicas eclesiásticas, escritas dos siglos después; una de ellas por el Fray Antonio Oliver, popularizada por el cura Felipe Maqueda, responsable del Santuario de Luján en la época colonial. Más aún, en los primeros mapas de misioneros jesuitas (circa 1640) ya figuraba el pequeño oratorio de la Virgen a orillas del río Luján.

    Con el tiempo, la devoción fue creciendo: vecinos, viajeros y peregrinos empezaron a acercarse para rezar y pedirle favores a aquella Virgen de Luján, convirtiéndo a la localidad en un centro de peregrinaciones. El sacerdote Jorge María Salvaire, tras salvarse de una expedición en Azul, dedicó su legado a promover el culto y construir el santuario de la virgen de Luján. En 1887, se inauguró la Basílica de Nuestra Señora de Luján, una de las más importantes del siglo XVIII junto con la de San Isidro.

    La peregrinación tuvo su origen el 29 de octubre de 1893. Ese día, 400 hombres partieron de Flores, en la ciudad de Buenos Aires, hacia Luján, impulsados por el padre Federico Grote, fundador de los “círculos católicos de obreros”. Tres años más tarde, ya eran 3000 las personas que acompañaban este peregrinar. 

    Más allá del revisionismo, lo que primó en todas las congregaciones, fue la creencia de movilizarse por un acto de fe. Así lo hizo Haydee, este sábado. Junto a su hijo Nicolás, llegaron a las 6 de la mañana a Liniers para partir, a las 9, hacia el oeste de la provincia de Buenos Aires. 

    “Esto no se puede describir. Es muy emocionante. La primera vez la hice sola. Fui y la terminé, yo siempre digo que esto es un antes y un después. Ahora poder hacerlo con mi hijo y mi nuera no tiene precio”, menciona Haydee, mientras se acomoda las medias. 

    La marcha transita por Av. Rivadavia, a la vera del tren Sarmiento, y va incluyendo cada dos o tres cuadras, algunas paradas estratégicas. Entre ellas, los puestos de hidratación montados por los movimientos Scouts de la zona oeste, que al ritmo de la cumbia, te cargan agua para el mate o agua fría. Además, fieles de varias capillas llevan la imagen de la virgen encima de un carro, que cuenta con un equipo de audio en el cual pasan música, o distraen a la peregrinada con chistes y comentarios. En el medio, una mujer, portera de un edificio de Morón, decide sacar la manguera a la calle para que los fieles se puedan refrescar.

    Para Lucas Agimbau, párroco del templo de San Cayetano, pese a la situación de informalidad y pérdida de trabajo que se vive actualmente, “la gente siempre levanta con esperanza la mirada. Vienen a experimentar una situación muy difícil de poder describir”. Después, agrega, con convicción: “Estamos todos bajo la mirada de la Virgen, no importa lo que pensemos, la edad que tengas o el país de donde vengas, la Virgen nos recibe. La experiencia como pueblo es sentir que somos todos hijos, que somos hermanos entre nosotros”.

    La fé mueve montañas. Y también cuerpos

    Son las 3 de la tarde. En General Rodríguez, en la intersección de las rutas 7 y 24, no hay árboles, no hay sombras. El termómetro marca 30º. Todavía faltan 20 kilómetros para llegar a la Basílica, y quienes han realizado la peregrinación más de una vez, dicen que es el tramo más complicado. Cuando la caminata supera los 6 kilómetros, los peregrinos comienzan a levantar las manos y a estirar las piernas para facilitar la circulación de sangre y que los músculos no retengan líquidos.

    Muchos también recomiendan, llevar varios pares de medias, y hacer el cambio cada dos horas de caminata o, en su defecto, cada 15 kilómetros. General Rodríguez es el último municipio antes de llegar a Luján. Es la parada que marca que la peregrinación ya llegó a los 40 km de recorrido. Para ese momento no hay movimientos que calmen, ni suspiros que alivien, mucho menos, palabras de aliento. Para ese momento, sólo hay que aferrarse a algo, y seguir. 

    Walter viene de Haedo. Es la primera vez que peregrina con su hijo, pero ya lo hizo en años anteriores con su grupo de Scout. Se prepararon una semana antes, planificando la logística y el apoyo, con un colectivo que va acompañando al grupo a medida que avanza la caminata. “No hay que pensar en lo que falta, sino en todo lo que ya hicimos”, dice, mientras hace sombra con sus manos para sortear el sol infernal de la tarde.

    Un camión con acoplado verde del ejército se encuentra estacionado a la vera de la ruta 7. Tiene en su parte trasera más de mil packs de agua, para ser repartidos a los fieles. A su izquierda hay una carpa del ministerio de Desarrollo a la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, que también tiene un camión con acoplado, azul, con miles de botellas de agua. En este caso, el Gobierno provincial dispuso un amplio operativo interministerial para el desarrollo de la jornada: los ministerios de Transporte, Salud, Seguridad, Infraestructura, Desarrollo de la Comunidad y Ambiente, pusieron a disposición hospitales móviles, personal médico, ambulancias, baños químicos, patrulleros, policías, controles de tránsito, Defensa Civil, stands para proveer agua y alimentos, puntos de reciclaje y un escenario equipado para la realización de las misas.

    Justo donde finaliza la rotonda, se encuentra montada una súper carpa de la cruz roja, con más de 7 gazebos y 60 personas abocadas a la atención y prevención de los fieles. “No repartimos medicación” repiten de manera constante los voluntarios. No llevan la cuenta, pero dicen que han realizado “más de 300 vendajes seguro”, y aún restan casi 15 horas de peregrinación. 

    Micaela es la encargada del puesto 23 de la Cruz Roja Argentina, de los 60 que existen distribuidos durante todo el recorrido. Llegaron a las 6 de la mañana a General Rodríguez, para llevar a cabo una actividad que la planificaron durante los dos meses anteriores. “De las últimas cuatro peregrinaciones en las que participé, esta es la más calurosa. Por eso, además de tener muchas ampollas en los pies, la gente llega con la presión muy baja” indica. 

    Los peregrinos caen a merced del equipo de salud. Como es el único punto de la zona que tiene sombra, quienes no tienen resto, paran allí a recuperar algo de aire, o a esperar a que algún compañero/a sea atendido. “No se relajen ni estiren el descanso, porque sino no van a poder seguir”, les repite una de las enfermeras que se encuentra en el puesto. 

    La llegada

    “Felicitaciones, bienvenidos a Luján. Adelante, María los está esperando, se escucha decir a una de las voluntarias de la basílica, que se encuentra en las escalinatas, antes de ingresar por la puerta principal. La emoción se percibe en el aire; los celulares se encienden y no se quieren perder de registrar ese ingreso al templo, en la capital de la fe. Los peregrinos ya caminaron más de 60 kilómetros, y las últimas dos cuadras suelen ser las más sacrificadas.

    Al llegar a los pies del altar, dos fieles se desmoronan. Se abrazan a los barrotes de una pequeña puerta, que permanece cerrada para que la gente no avance. Sus manos se unen y, en medio de un llanto incontrolable, le agradecen a la Virgen por cuidarlos durante el camino. El agua bendita vuela desde un hisopo de un cura, que recibe con alegría a los fieles. 

    Yanina tiene 17 años. Esboza una sonrisa que viene desde lo profundo de su alma. Tiene los ojos brillosos. Llegó arrodillada hasta el altar de María, desde 9 de Julio y Mitre. Con sus rodillas enrojecidas y un rosario colgando de sus manos, entiende que esta peregrinación a Luján es histórica, en muchos sentidos, por eso no dudó un segundo, armó su mochila y salió desde su casa, en el barrio Primavera de José C. Paz.

    En la primera peregrinación tras la muerte del Papa, Yanina entiende que la juventud viene con mucha fuerza y realmente quiere cambiar las cosas. Yo creo que Francisco nos dejó esa enseñanza y por él es que cada vez más pibes y pibas se animan a hacer cosas como estas. Yo quiero hacer lío, como él nos enseñó. Gracias a esa frase, mucha juventud quiere hacer un lío lindo, que transforme la vida de mucha gente“.

    El reloj marca las 18 hs. La temperatura se mantiene por encima de los 25º. Mariana abre una gaseosa y se seca las gotas de transpiración. Tiene una mezcla de alegría y emoción en el rostro, al bajar las escalinatas de la basílica, luego de acercarle sus intenciones a la Virgen. Llegó desde Merlo casi con el último aliento. A sus 60 años, cuenta que físicamente se hace muy duro soportar la caminata.

    Llegó con un pedido especial a la santa madre: Quiero pedir por nuestro país, que haya más paz. Ojalá nuestros políticos tengan un poquito más de consideración. Vivimos en un país sumamente rico y es inaceptable que nuestro pueblo esté sufriendo como lo está haciendo, esboza con énfasis, mientras se mece la imagen del Papa Francisco que tiene colgada en el cuello. 

    Antes de emprender la vuelta a su hogar junto a su familia, Mariana le hizo un pedido a todos los jóvenes. Dijo que son ellos “los que tienen que seguir luchando por un país mejor” por eso la pone muy feliz ver a tantos pibes en Luján. 

    En la misa de cierre, el domingo 5, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dió un mensaje sobre la situación del país y apuntó contra la pobreza, el narcotráfico y la situación de los jubilados y discapacitados. Hay muchos hermanos en nuestro país que ya no tienen fuerza, que no encuentran sentido al camino y han detenido su marcha. Les pesa demasiado la pobreza, las consecuencias del narco, las enfermedades, la soledad“.

    En medio del escándalo por José Luis Espert, Fred Machado y los vínculos con el narcotráfico, el arzobispo citó al Papa Francisco y destacó que la esperanza nace del amor y del encuentro. “Caminamos por los que no dan más, por nuestros abuelos, por nuestros adolescentes atravesados por la droga y el alcohol, por los que perdieron un ser querido víctima de la violencia, por los pobres, por los niños, por los discapacitados, por las familias, por los que buscan trabajo, por nuestros sueños e ideales. En definitiva, caminamos por nuestra patria”.

    La peregrinación honró su edición consecutiva número 51. Miles de fieles han depositado sus deseos, sus intenciones y sus sueños a la querida Virgen de Luján, Madre y patrona del pueblo argentino, y ahora esperan que sean cumplidos. Es una de las manifestaciones de fe más grandes del país. Es más que un pedido: es una expresión donde se entrega el cuerpo, se renueva el culto y se defiende la esperanza.

  • A rodar mi vida: La uberización del trabajo

    A rodar mi vida: La uberización del trabajo

    Son las 19 hs del martes 9 de septiembre, y cinco familias aguardan un transporte en las afueras de uno de los mercados mayoristas más grandes de la ciudad de La Plata. Ese día no es un día cualquiera: Cuenta DNI (la billetera virtual del Banco Provincia) ofrece un descuento del 15% en la compra garantizando un reintegro de hasta 20 mil pesos. En una economía de trinchera, toda promoción de las billeteras virtuales suele ser una bocanada de aire fresco.

    En esas cinco familias, por lo menos una persona de cada grupo tiene su celular en la mano. Esperan, con bolsas y cajas en los pies, que las venga a buscar un Uber, un Didi, un Cabify o cualquier otra aplicación de transporte. También en una economía de trinchera, las tarifas que ofrecen estas aplicaciones se vuelven una opción tentadora para mucha gente que debe transportarse, ya que, en muchos casos y dependiendo las distancias, el costo se reduce a la mitad de lo que suele salir un taxi o un remis.

    En la jerga de los tacheros, remiseros o transportistas callejeros, se dice que cuando no hay movimiento constante en la calle, es mejor quedarse cerca de un lugar que concentre un caudal importante de gente, como un hospital, una escuela, un edificio administrativo. O un hipermercado en días de promoción. Allí llegó Pablo, manejando un Fiat Siena blanco, ploteado por fuera con las franjas verdes características del servicio de taxis de La Plata. Por dentro, su celular sobre el estéreo tenía abierta la aplicación Didi. 

    En los últimos meses las aplicaciones de plataforma han incorporado nuevos choferes/repartidores registrados, lo que ha potenciado la oferta de este tipo de servicios en la calle. Para mayo de este año, Uber -la principal plataforma de transporte del país con presencia en más de 40 ciudades de Argentina- reconoció en un informe oficial que ya son más de 17 mil taxistas los que eligen registrarse para trabajar con la app. En este contexto, entre el 2013 y el 2024, el pluriempleo ha crecido más de 4 puntos, mientras que en los últimos dos años la actividad laboral creció en los rubros de Comercio, Gastronomía y Transporte, llegando casi a los 200 mil puestos de trabajo si se contabilizan los trabajadores independientes y los asalariados informales, según detalló informe del CETyD (Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo) de la Universidad Nacional de San Martín. 

    Claro está que desde el CETyD remarcan que “es necesario guardar cierta cautela” con los datos expuestos en el informe ya que en nuestro país el trabajo de plataformas “no está contemplado en las encuestas ni en los registros administrativos del sistema previsional, ni siquiera en las actividades declaradas en el monotributo”, por lo que la cifra podría ser mucho más grande. 

    Te invito a mi primer viaje

    José se levanta a las 7:30 para llevar a su hija al jardín. Prepara el desayuno, se cambia, y luego de dejarla, abre Uber. Hace dos años que renunció a su trabajo anterior, en un depósito logístico perteneciente a Mercado Libre. Allí pasaba sus días, de 5 de la mañana a 14 hs, inclusive los fines de semana. Hoy puede manejar sus propios horarios. 

    En el sanguche que hay entre las 9 y las 12 del mediodía, puede llegar hacer 15 viajes, hasta que retira a su hija del jardín. Luego, después de las 17hs, vuelve a retomar el circuito hasta las 20 o 21hs. Todo depende de “la demanda económica” de su propia billetera como también las ganas y el contexto. No es lo mismo trabajar los días de semana, remarca José, con el caudal de autos y “la gente en una”, que poder hacerlo un fin de semana o incluso en los períodos de vacaciones de verano e invierno. 

    Haciendo 6 horas por día durante 6 días, a José le rinde en promedio 360 mil pesos a la semana. Hay días que gana más; otros, bastante menos. A esa cuenta debe restarle los gastos que tiene de GNC o Nafta -Él dice que una hora diaria está abocada a cubrir ese gasto-, y en la cuenta mensual, además, descontar lo que contempla el seguro, impuestos y otros extras. Siempre y cuando su camioneta no necesite mantenimiento.

    “Estaba saliendo muy poco porque tengo un problema en la camioneta con el filtro de aceite. Ahora está en el taller y hace dos semanas que la tengo parada. Este es el problema de estos laburos, que si no salís no cobras”, contrarresta José. Y agrega: “Aunque a veces está bueno porque no tenés ganas, estás enfermo, o lo que sea, no vas y no lo haces. Y después decís, ‘Bueno, laburaré el doble otro día o veré cómo recupero acá’”. 

    Uber maneja su propia política de pagos. El dinero que un chofer genera se va acumulando en una billetera virtual del usuario, salvo en los casos en los que acepte llevar un viaje en efectivo. Ahí obtiene la plata crocante. Las “semanas de pago” arrancan los días lunes y terminan los domingos. En los comienzos de la aplicación, todos los viajes que se cobraban de manera virtual se acreditaban al cierre de la semana trabajada. Actualmente eso cambió, ya que podes retirar el dinero de manera inmediata, no sin antes cumplir con un pequeño interés que te cobra la plataforma. Es decir: pagar para cobrar. 

    Igualmente para José ese no es un gasto significativo, y, pese a esto, es como tener “plata al instante”, ya que “te faltan unos mangos para algo; activas la aplicación, le pones marcha al auto, salís y sabes que la vas a conseguir”.

    En una Argentina donde 1,7 millones de personas buscan empleo; en donde los trabajadores informales (incluyendo no registrados, cuentapropistas y monotributistas) crecieron de 6 a 9 millones en la última década; y en donde la tasa de despidos sin causa trepó a 0,6 cada 100 trabajadores, siendo el nivel más alto del año y el mayor desde julio de 2016; la posibilidad de generar dinero de manera ágil es muy atractiva.

    Si además le sumamos la posibilidad de realizarlo en un corto tiempo y acomodado a las necesidades personales, se convierte en una opción ideal de complemento. Es por eso que actualmente, 1 de cada 5 docentes universitarios trabaja de Uber en los tiempos en los que no ejerce la docencia, según estimó un estudio de la Universidad Nacional Arturo Jauretche de Florencio Varela. Y también es por eso que Arturo, que trabaja en una dependencia Ministerial, también comenzó a dedicar sus ratos “libres” a manejar por las calles de La Plata.

    “En mi caso lo que empezó siendo como un extra, para tapar un hueco, pagar un pasaje u otro gasto, terminó siendo una tarea de por lo menos 6 horas diarias” menciona, y detalla que trata de facturar 300 lucas por semana. “Yo en el Estado estoy cobrando 795 mil pesos, y con Uber estoy haciendo 800. Decime vos, Luqui, donde me conseguís algo para ganar 7 lucas por hora, que lo pueda hacer a mi tiempo y a mi manera”, agrega Arturo. Esto no es una novedad en su economía personal: hace dos años se encontraba en la misma situación y, por su trayectoria como cocinero, decidió ir a trabajar a un restaurante de la ciudad. Durante todo ese verano estuvo ocho horas diarias dentro de una cocina: ganó poco más de la mitad de lo que puede hacer en menos tiempo arriba del auto. Más allá de eso, “la fantasía de ‘es para meter unas horitas’, me duró muy poco”.

    No se trata de kilómetros, se trata de capital

    “Uber paga cada vez menos en relación pesos por kilómetros… a qué se debe?” escribió Emmanuel en el grupo de Facebook “Uber Mar del Plata”. Debajo de esa publicación, se desató un debate acalorado entre muchos choferes de uber que expusieron su situación. La mayoría estaba experimentando lo mismo. “El sábado hice el mismo viaje de hace un mes, por $9.800…Cuando la otra vez $12.800” comentó Cristian; “Es una miseria lo que pagan” agregó Nestor; “Estamos hablando de que cada vez que moves el auto es por una bolsita de caramelos!” puso Mauricio, quien además especificó todos los gastos fijos que tiene en mantenimiento y servicio del auto. 

    Arturo confirma el debate: “No hago las cuentas finas porque me da miedo deprimirme más, pero entiendo que cuando empecé me llevaba 10 lucas limpias. O sea, facturaba 12 o 13 por hora; y hoy facturó 10, y si a eso le descuento la nafta, me llevo 7 u 8. Desde que yo empecé, debe haber caído más o menos un 20%”.

    Asimismo, en muchos de los comentarios del posteo, se mencionó que se puede hacer tal ganancia, en tal turno, solo “si sos dueño del auto”. Acá se abre otro punto: en los últimos meses, muchas personas han puesto en alquiler su auto para que otras lo trabajen, tercerizando de esta manera aún más el servicio. Con la misma lógica de la proliferación de remises en los ‘90, los que tienen el dinero compran varios autos y se ponen una flotilla’ de Ubers. De hecho en este grupo, el usuario ‘Mirta‘ ofrece el alquiler de autos “a nafta o GNC con localizador” para trabajarlos.  

    Un ejemplo similar, pero con habilitación ‘legal’, se dio en Capital Federal. Allí desde hace 4 años existe la plataforma DeRentas: oficia de ‘agencia’ y te permite rentar un automóvil para poder usarlo como Uber o Cabify. En mayo pasado firmó un convenio para aumentar su stock de autos con RDA Mobility, un monstruo de flotas corporativas que fue fundado por Arturo Simone, un ex gerente de Toyota CFA, y que tiene presencia en Argentina, Colombia, Uruguay y Chile. Uno de los fundadores de DeRentas, Juan De La Cruz, contó que la idea surgió cuando le robaron el auto y, en 2019, recibió 500 mil pesos por parte del seguro. Luego de comprar un nuevo automóvil, decidió ponerlo a trabajar, y en menos de dos años, su compañía ya facturaba más de 100 millones de pesos. 

    Sofía, otra chofer de apps, dice que muchos de estos autos ya se pueden ver transitando las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, incluso con ploteos oficiales de Cabify. De hecho, esta plataforma es una de las auspiciantes de Boca y River, y tiene una de las publicidades más importantes en las transmisiones de TV de la Liga Profesional de Fútbol. Ella es periodista y comunicadora, y en sus ratos libres trabaja en esta app, porque es la que “más le paga”. Lo empezó hacer como un trabajo extra, previo a la pandemia, y luego cuando comenzaron las habilitaciones, lo volvió a retomar.

    Además, Sofía cuenta que hoy no hay tanto trabajo como antes, producto de una mayor oferta que demanda, pero que a eso se le suma que ahora hay taxistas trabajando en las plataformas, algo que antes era impensado. “Una vez un taxista me tiró el auto encima, en esa época donde existían los Caza uber”, menciona. En los comienzos, tanto los gremios de taxistas como aquellos que estaban organizados en las paradas, solían llevar a cabo varios escraches contra los que “enganchaban” trabajando en las plataformas. “Yo utilizaba Waze (una app de mapas), donde la gente va subiendo reportes de tránsito. En aquellos tiempos aparecían comentarios como ‘por acá hay ubertos’ y también estaban los que avisaban donde habían caza ubers” agrega Sofía.

    Sus días de salida suelen ser los fines de semana, que es cuando más demanda hay, y eso también suma un elemento extra: una mujer al volante, de noche. “Solamente tuve una mala experiencia, donde se subieron dos hombres en el asiento de atrás, y me preguntaban si no me daba miedo que esté sola con ellos ahí. Fue intimidante pero traté de no mostrar algún temor. Cuando se bajaron, me temblaban las piernas”, describe. Ella trata de manejar hasta que le agarra cansancio, y ahí decide a cortar.

    La letra chica

    Arturo menciona que, con los pocos choferes que ha hablado, él es el único que paga un seguro contra terceros transportados. El Banco Galicia es la única entidad que lo ofrece, y son 250 mil pesos por mes que se suman a los gastos fijos de nafta, mantenimiento y servicios.Si no trabajara de esto, mi seguro valdría la mitad. Pero yo no quiero arriesgar. Yo voy con un viaje, tengo un accidente, se lastimó la persona ¿y que hago?. Después viene con su abogado y me saca lo poco que tengo”, describe.

    Las aplicaciones de plataforma tienen en su regla fundacional, tratar de ocultar la relación laboral existente. Por eso no existen estadísticas oficiales por parte del Ministerio de Trabajo, y además están presentados ante la ley como “informales” o “autónomos”. De hecho, uno de los requisitos para ejercer el trabajo es darse de alta el monotributo.

    Asimismo muchas de estas aplicaciones se encargan por su propia cuenta de hacer la facturación del usuario, en excepción de Didi. Por ejemplo, Cabify tiene oficializado un convenio con la app Gestorando, la cual pertenece a un estudio contable que se encarga de tramitar y gestionar el monotributo de los choferes. Hace dos años, la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASiMM) presentó una denuncia formal contra Rappi y PedidosYa porque obligan a los trabajadores a utilizar Gestorando, pero además porque la misma app oculta las facturas que le realiza a los repartidores y ha generado un mecanismo de “sobre facturación, en nombre de los usuarios/trabajadores, y que en todos los casos se trata de montos irrisorios que son desconocidos por ellos”, según detalló Marcelo Pariente, Sec Gral. de la Asociación.

    Por otra parte, tanto Uber como Cabify han establecido convenios con empresas prestadoras de servicios para el automóvil, ya sea lubricentros, gomerías, talleres mecánicos, con las cuales el chofer obtiene algún tipo de beneficio, como descuentos. Los mismos se ofrecen dentro de la aplicación, o de manera informal, y las personas que tienen alguna ‘flotilla’ de autos suelen utilizarlos como “condición obligatoria” para los que alquilan sus autos. 

    “El otro día me llevó un loco que me dijo que alquilaba el auto. Viste que ahora hay muchos Fiat Sienna nuevos en la calle, por lo general son de alguna flotilla. Bueno, él me dijo que se iba desde La Plata hasta Vicente López a realizarle el service al auto”, cuenta José. Y agrega: “Y yo le pregunté, que vas haciendo hasta allá. ‘Voy agarrando viajes’, me contestó”.

    Nadie sabrá a donde van nuestras vidas

    Braian tiene 21 años y maneja un Fiat Palio azul. Afuera llueve bastante pero a él se lo nota tranquilo. Mientras el rosario que tiene colgado en el espejo retrovisor se mueve al compás de la calle adoquinada, me dice que volvió al rubro. Que estuvo laburando hace cinco meses en el auto, pero que dejó para irse a una cerrajería. “Estaba metido ahí de 8 a 6 de la tarde, llegaba muerto y no podía hacer nada. Así que volví a uber y me di cuenta que en dos horas acá arriba, gano lo mismo que toda esa jornada” cuenta.

    Con la crisis económica que atraviesa la Argentina, el empleo de calidad se ha ido deteriorando. Bumeran, una de las principales plataformas de búsqueda de empleo, dio a conocer en un informe de septiembre que al 26% de los trabajadores formales encuestados, su sueldo solo les rinde dos semanas, mientras que el 24% destina el total de lo que cobra a pagar deudas. Asimismo el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) -que se utiliza para establecer la base de los ingresos de los trabajadores formales-, se encuentra en $322.200 en agosto, y según el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), cayó un 30% en términos reales desde la llegada al poder de Javier Milei.

    Ante la falta de oportunidades y la baja remuneración en los rubros laborales, todo lo relacionado con la economía de plataforma toma otro significado. Sobre todo en los jóvenes, que tienden a normalizar el pluriempleo bajo la premisa de “manejar su propia rutina”. El Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires sacó un informe en el que remarca que la tasa de pluriempleo aumentó al 10,9%, siendo las mujeres las que mostraron una tasa más alta (10,4%) en comparación con los varones (8,5%).

    Por su parte, Sofía dice que a ella le gustaría manejar su propio tiempo, auqnue no haciéndolo con Cabify. “Pero otra no queda”. Lo mismo piensa Arturo, que aprovecha para usar las apps en los tiempos muertos de su día. Más allá de cada caso particular, en una generación que se ve diezmada por la falta de un horizonte económico, es urgente empezar a pensar de qué manera se reconstruye el mercado laboral para que sean más las horas ganadas en ocio que en trabajo, para que el sueldo pueda ser una búsqueda de prosperidad y no de supervivencia. Y para que los jóvenes tengan realmente una oportunidad de progreso. De lo contrario, entonces, como esa letra de Fito Páez, ya nadie sabrá a donde van, nadie sabrá a donde van nuestras vidas.

  • Poca paz y mucho trabajo para San Cayetano

    Poca paz y mucho trabajo para San Cayetano

    Un hombre entra arrodillado al santuario de San Cayetano, en el barrio de Liniers. Tiene los ojos cerrados y balbucea alguna especie de pedido mientras avanza con su pantalón de jean sobre las baldosas impolutas del templo. Contra su pecho, aprieta una estatuilla de San Cayetano que se hunde en los recovecos de su chaleco inflado. Frente al altar, estira su mano y abre los ojos por  primera vez. Reza y le pide. Se levanta, sale de la fila y sigue su recorrido. “No”, le contesta tajante a un cronista que busca tener su nota para la TV. 

    Por la puerta central ingresa otro hombre a escuchar la misa. Robusto, alto, lleva en sus brazos un caniche que tiene la pata vendada. Él está sonriente. A su perro se lo ve intranquilo. Frente al altar de San Cayetano, un pibe abraza a su papá y le da un beso. Aparecen algunas lágrimas. Será una cuestión de generación que el hombre más grande no se permite llorar y sale disparado a buscar a su esposa. Allí comienzan a transitar el circuito de los santos que rodean el templo.

    Todos los 7 de agosto, miles de personas se congregan en el santuario de San Cayetano para pedir por paz, pan y trabajo. La ceremonia empieza el día anterior, con una fiesta en la que tocan varios artistas, se da una misa general y, finalmente, se abren las puertas a medianoche.  Desde ese momento, se celebra una misa cada hora. Los preparativos conllevan tres meses de anticipación para darle forma a una ceremonia que tendrá lugar durante casi tres días. 

    Su cónclave está en las intersecciones de las calles Rivadavia y Cuzco, a pasitos de la estación de trenes de Liniers. Por allí desfilan miles de personas de todas las partes del país con la fé como motor de inspiración y esperanza. A medida que se van acercando al templo reciben la bendición de algún cura o párroco.

    Con sotanas blancas y un cáliz en la mano, bendicen a los fieles y también los escuchan. No son únicamente párrocos del Santuario: allí se congregan más de 50 curas, seminaristas y obispos de iglesias y templos cercanos, como Sebastián que es sacerdote en Villa Devoto y hace 33 años que participa ininterrumpidamente de esta festividad. Está allí desde las 4 de la mañana y remarca que es una maravilla que “la gente venga por un misterio que nos excede y que es hermoso”.

    Hay una especie de ‘operativo’ dispuesto para que los párrocos vayan renovándose en sus lugares: ni bien se les termina el agua bendita, son reemplazados por otros que salen desde adentro del santuario. Si se acumula mucha gente, realizan una bendición general y descomprimen la fila para que los fieles puedan avanzar. En un costado están dispuestas algunas sillas para poder hablar con ellos, ser escuchados o también poderlos escuchar. Para Lucas Agimbau, el párroco del templo, este día sucede un triple encuentro entre “ellos mismos, los otros y San Cayetano, Dios y la virgen”.

    También es una cuestión de Trabajo

    Dos señoras se paran al ingreso de la fila del templo. Están vendiendo espigas de trigo con una estampita de San Cayetano, el símbolo más característico de la celebración. Intercambian miradas, no tan amistosas. Una le dice a la otra: “Te pido por favor que te vayas para otro lado”. No hay respuesta. En toda la manzana a la redonda se encuentran desparramadas muchas vendedoras ambulantes que ofrecen la misma espiga de trigo con la misma estampita de San Cayetano. Claro, para muchos, este evento también representa la posibilidad de hacerse unos mangos.

    Es que en la Argentina de Milei, la cantidad de desempleados aumentó 1,5% en todo el país con respecto al último trimestre del año pasado y afectó a más de un millón de personas. Los datos informados por el INDEC dan cuenta que en el Gran Buenos Aires la desocupación representó un 9,1% y en la región pampeana un 7,4%. A esto hay que sumar que la tasa de empleo (que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total) fue de 44,4% y la tasa de informalidad fue del 42,0%. 

    En contextos de crisis, la informalidad pasa a ser la vía de supervivencia por la que muchas familias intentan hacer un mango extra. Como Silvina que junto a su compañero, armaron un puesto de velas, estampitas, estatuillas y cadenitas y se emplazaron desde las 10 de la noche en la esquina de Cuzco y Francisco de Viedma. “Estamos con bastante frío pero pasamos la noche, esperamos que ahora remonte un poco”, comenta Silvina mientras separa los rosarios de las cadenitas. En una tarde, con suerte y viento a favor, pueden llegar a hacer más de 400 mil pesos. Poco y nada para una canasta básica familiar, que según el INDEC, precisa de $1.128.398 para no ser pobre.

    Para Lucas Agimbau, este problema, impacta profundamente en lo humano: “El laburo te lleva el pan a tu mesa, y cuando no podes llevar el pan a tu mesa, la mirada tuya sobre los tuyos es de dolor”. Y agrega: “Recién hablaba con una chica que vino a buscar trabajo y la mandamos al área laboral. Pero ahí uno empieza a sentir que uno no sirve y eso es muy desmoralizante. Por eso el trabajo es fuente de muchas otras cosas”. 

    Muchos dicen que ‘la fe mueve montañas’, y en la ausencia de las oportunidades, la fe puede llegar a ser una motivación para salir de la ‘malaria’. Por eso Graciela y Agustina se subieron a un micro en Viedma (Río Negro) el 6 de agosto a las 17 horas, viajaron durante más de 14 horas, para llegar a Liniers, ver a San Cayetano y volver al otro día a tierras patagónicas.

    “Es mi primera vez y le vine a pedir trabajo para mis hijos. Vine por ella y estoy segura que voy a volver el año que viene”, menciona Graciela, mientras mira a su compañera. Agustina llora y se quiebra: “Es mi santito, yo no creía en nada y él me sacó de muchas cosas”, cuenta. Esas cosas, personales, ‘misteriosas’, como las caracterizaba Sebastián, se quedan en el santuario junto a San Cayetano.

    En los zapatos del otro

    Son casi las 9 de la mañana, y a una cuadra y media del santuario, organizaciones sociales, sindicales y políticas comienzan a realizar una fila para la tradicional peregrinación que une Liniers con la Plaza de Mayo. El Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Monseñor García Cuerva, brinda unas breves palabras y bendice las herramientas de trabajo que los fieles han llevado hasta la cabecera de la columna.

    El reclamo es político. Pero abundan los abrazos, las risas y las charlas. El diácono Ricardo Cardillo, perteneciente a la diócesis de Quilmes, durmió dos horas y llegó a las 4 de la mañana al Barrio porteño. Dio una mano con las bendiciones y se apostó en la columna para marchar.

    Dice que lo que San Cayetano te da, “Milei y sus secuaces” te lo quita. Se enoja cuando menciona a la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, quien le sacó los alimentos a los comedores que tiene en la localidad del sur del conurbano sin ni siquiera corroborar si estaban funcionando. “La gente está muy mal, muy desesperanzada. Muchos lo votaron (a Miliei) creyendo en esa cuestión del verdadero cambio y ahora están reconociendo que la casta son ellos” agrega.

    Gabriel el “pato” Duna coincide con Ricardo. Él se considera “soldado de Francisco” y lleva sobre sus hombros una virgen que tiene la leyenda de Evita. Se para al frente de la columna. Hace 12 días que partió justamente desde la casa de Evita, en Los Toldos, y viene caminando para llegar a la marcha. “Venimos a unir esta fe por San Cayetano y también agradecerle a toda la gente que nos recibió en los pueblos del interior. Somos ocho personas que no separamos la fe de la lucha. Hace 9 años que le traemos la virgen a San Cayetano, y desde hace dos años que peregrinamos desde Los Toldos”, comenta.

    A pesar de estar a una cuadra de distancia, la congregación en el Santuario y la peregrinación parecen estar distantes. Sin embargo, como contracara de los discursos de odio que pregona el Gobierno Nacional, la celebración del Santo de la Espiga concede un momento de reflexión. El párroco del Santuario contó que muchos fieles le mencionan que el Santo “no los escucha”, y eso “nos hace pensar a nosotros la importancia de volver a descubrir eso que está en nuestro genes: la gauchada, el hoy por ti, mañana por mi”.

    “Es necesario poder poner nuestra mirada sobre los débiles, los frágiles, nuestros abuelos, la discapacidad que está sufriendo mucho. El mensaje del Santuario es que nos pongamos en los zapatos del otro” concluye Lucas. Abuelos y niños, jóvenes adultos y adultos que aún son jóvenes en el mercado laboral, le encomiendan al santo sus destinos. Las penurias y las alegrías se funden en una plegaria que toma las calles alzando espigas de trigo hacia el cielo.  En tiempos de Milei, el santo que pregona el trabajo tiene, paradójicamente, poca paz y mucho más trabajo.

  • Malvinas y la operación oscurecimiento

    Malvinas y la operación oscurecimiento

    Publicada originalmente en En Estos Días Patagonia

    Walter tenía 16 años. Con su familia recién llegaban a Río Gallegos, uno de los puntos geográficos más cercanos a las Islas Malvinas. Oriundos de Buenos Aires, se habían mudado al sur debido a que su padre trabajaba en Diopsa Supercemento, y había sido asignado a la construcción del muelle de aguas profundas de Punta Loyola. Se instalaron en una casa con paredones bajos, que quedaba ubicada en la calle Constituyentes Provinciales, a una cuadra de la entrada al Regimiento de Infantería Mecanizada N° 24 del Ejército.

    El 2 de abril de 1982, Walter se levantó bien temprano, se puso una campera de abrigo y se sentó sobre el paredoncito de su casa. Desde ese punto tenía un ángulo de visión perfecto hacia el Regimiento. Aquella madrugada se había escuchado en todas las emisoras del país, la primera Cadena Nacional que anunciaba el inicio de la guerra: “La Junta Militar como órgano supremo del Estado, comunica al pueblo de la Nación Argentina que hoy la República, por intermedio de sus Fuerzas Armadas, mediante la concreción exitosa de una operación conjunta, ha recuperado las Islas Malvinas”.

    Sentado sobre el tapial, Walter observó que detrás del enorme arco de cemento que estaba colocado sobre la fachada del Regimiento, había una fila interminable de soldados que marchaban con sus bolsos de campaña, listos para ser subidos a los camiones Unimog del Ejército.

    1218 kilómetros al norte, en Puerto Madryn, vivía Miguel. O el “Vasco”, como lo conocían sus amigos. Estaba casado con María, tenía tres hijos y 37 años. Trabajaba en turnos rotativos en la fábrica textil Roseda, en el centro de la ciudad.

    Una de las primeras cosas que recuerda el Vasco, es que la semana en la que se anunció la Guerra, le había tocado cumplir el horario de la noche. Cuando salió de la planta se encontró con que toda la Ciudad estaba a oscuras. Fue en busca de su auto, pero lo paró un policía que estaba patrullando las calles. “Váyase sólo, caminando”, le dijo. Con apenas una campera encima, encaró para su casa, aguantándose las ganas de prenderse un cigarrillo y guiándose un poco por instinto y otro poco por la luz que reflejaba la luna en las calles madrynenses.

    A 663 kilómetros de Puerto Madryn, en una casa céntrica de Bahía Blanca, Carla, que tenía 13 años, cenaba con su papá y sus hermanas cuando éste les dijo que se había alistado como médico voluntario para ir a Malvinas. La madre de las niñas había fallecido cinco años atrás.

    La guerra marcaría para siempre la vida de 23.559 personas que estuvieron involucradas de manera directa en el conflicto, según datos de el Ministerio de Defensa. Pero además tendría un gran impacto en la rutina cotidiana de todas y todos los habitantes que se encontraban en tierra. Sobre todo en aquellos que habitaban ciudades costeras del sur de nuestro país.

    ***

    “Desde los medios de comunicación hacían hincapié en que los ingleses eran campeones en ganar las ‘guerras comunicacionales’, lanzando falsas noticias. Entonces siempre estaba latente la posibilidad de que iban a bombardear en tierra”, explica Walter.

    En ese momento, las únicas fuentes informativas provenían de Buenos Aires, y esos pocos medios muchas veces levantaban noticias de medios ingleses. Justamente fue el Reino Unido quien comenzó a agitar el fantasma de “bombardear” diferentes urbes de la Argentina, con el objetivo de perjudicar sus circuitos productivos, económicos y de defensa.

    El 4 de abril, el periodista Jon Connell, del Sunday Times, publicó que una de las opciones para “recuperar” las Malvinas era “no atacar las islas Falkland sino Argentina misma –sus bases militares y navales costeras”. Dos semanas después, el mismo diario tituló en portada: “Los Vulcan (aviones ingleses) listos para golpear Argentina”. Mientras tanto, el periódico The Sun, publicó un extenso artículo protagonizado por el nieto del famoso Winston Churchill, que argumentaba el “por qué deberíamos bombardear Argentina”.

    El temor del ataque pasó a ser un riesgo latente, por eso desde que se inició la guerra, se emplazaron diferentes “operativos oscurecimiento” en las ciudades de nuestra costa atlántica, y en aquellas que se encontraban cercanas a alguna base militar. Río Gallegos fue una de ellas, ya que se ubica en el medio de un “triángulo militar”, en donde en un vértice está el Ejército, en otro está la Marina y en el otro, la Fuerza Aérea. Lo mismo sucedió con la ciudad de Bahía Blanca, aledaña a la Base Naval de Puerto Belgrano, ubicada en Punta Alta. En Puerto Madryn pasó algo diferente.

    “Por esos días se decía que podían bombardear Aluar, por eso la ciudad se ponía a oscuras”, cuenta el Vasco. En las famosas noticias falsas que hacían circular los medios ingleses, se decía que uno de los objetivos del bombardeo era afectar el sistema económico/productivo del país.

    Aluar era (y lo sigue siendo) una de las pocas empresas productoras -de característica primaria- de Aluminio en el continente, y estaba comenzando a ampliar su capacidad. Además contaba con un puerto exclusivo de aguas profundas que, para los ingleses, significaba una amenaza.

    Los operativos oscurecimiento tenían el objetivo de “ocultar” toda la actividad que se desarrollaba en tierra. Jorgelina es historiadora, y trabaja desde hace un tiempo en el Museo de Guerra de Malvinas, en Río Gallegos, que fue inaugurado en 1995 por un ex combatiente. Ella explica que para ese entonces, haber oscurecido el continente era una idea bastante burda, debido a que los ingleses ya contaban con equipamiento infrarrojo, y había radares incluidos en los aviones británicos que tenían detectores de calor, por lo que la población iba a ser fácilmente localizada.

    Asimismo detalla que, ante esa posibilidad de ataque, muchos soldados que eran oriundos del sur se quedaron apostados en sus cuarteles debido a que “conocían muy bien el territorio, y podrían resistir de otra manera”.

    Dependiendo la ciudad, hacían sonar unas sirenas que avisaban la puesta en marcha de los operativos, y a partir de allí, todo el territorio quedaba sin luz. Eso sumado a que había una fuerte militarización de la zona.

    “Por qué deberíamos bombardear Argentina”, declaraciones de Winston Churchill (nieto), en el periódico The Sun,  el 23 de abril de 1982

    Una noche fría de aquel abril, Walter salió del colegio y se fue al cine de Río Gallegos, a ver el estreno de la película Tiburón 2. Al salir no se veía nada. Se subió el cierre de la campera hasta el cuello, puso las manos en sus bolsillos y arrancó a caminar para volver a su casa. Las nubes tapaban el poco resplandor de la luna, y en medio de la madrugada cerrada, escuchó un grito. “Alto, identifíquese”, dijo un soldado. Automáticamente, le apuntaron con un fusil a su pecho.

    “Vos tenías que decir que eras civil. A partir de ahí se tranquilizaba todo, te revisaban la documentación y te dejaban pasar”, describe Walter, pero en un tono de voz intranquilo.

    En las casas, además, todos debieron seguir las reglas del oscurecimiento. Walter dice que él recortaba rectángulos en cartulina negra de unos 10 x 12 cm, para pegarlos en las ópticas del auto que tenían y así poder circular con un mínimo haz de luz por la calle. En Río Gallegos también tapaban las ventanas, ventanales o recovecos, y así evitaban que la luz del hogar pudiese “alertar” al enemigo.

    La casa de Carla en Bahía Blanca era ‘antigua’, tenía un techo muy alto, un living espacioso, y tres habitaciones con grandes ventanales. Sumados a los portones del garaje y la habitación de huéspedes, tapar los espacios donde había alguna fuga de luz, se trataba de una tarea paciente y titánica. Un día su papá llegó con muchas cartulinas negras. Ella se paró junto a él, comenzaron a medirlas; algunas las recortaron, otras las pegaron encima, y poco a poco fueron oscureciendo las habitaciones. Ya para ese momento, la gente se aprestaba hacer las compras de día, y por la noche evitaba salir a la calle.

    En Puerto Madryn muchos comercios utilizaban frazadas para tapar las ventanas, o directamente se tapiaba el frente de las vidrieras con algunas maderas. Allí, cada manzana de cada barrio debía designar un “jefe de cuadra”, que no era más que un vecino o vecina, que respondía a las Fuerzas de aquel entonces. Entre sus tareas, estaba la de patrullar la cuadra, verificando que todas las casas se encontraran completamente a oscuras. Para evitar algún tipo de conflicto o intercambio, a partir de las 19, cuando comenzaba a bajar el sol, el Vasco y Ana se organizaban junto a sus tres hijos, para cubrir las ventanas del frente de su casa con unas frazadas marrones que tenían guardadas en el placard. “Cuando volvía de trabajar en los turnos nocturnos, siempre me cruzaba con los jefes de cuadra”, recuerda el Vasco.

    ***

    “El mayor miedo que tenía estando abajo de ese banco, era saber cómo iba a escapar de la escuela para saber si mis padres estaban bien”. Para Walter uno de los momentos más traumáticos que le tocó vivir durante la guerra, fue cuando hacían los simulacros de bombardeo.

    Las radios galleguenses notificaban qué día y a qué hora se iban a realizar para que la gente no entrara en pánico. Muchos se hacían durante la tarde noche, momento en el que Walter estaba en la escuela. Cuando comenzaba a sonar la sirena los hacían ponerse debajo del banco, tapar sus oídos y abrir la boca, para que “en caso de que hubiera una explosión, las ondas sonoras no causaran daños en el oído”.

    Pero una tarde las radios locales no comunicaron el simulacro y las sirenas comenzaron a sonar. Walter se miró a los ojos con sus compañeros de banco mientras se arrodillaban y se escondían bajo las mesas. Fueron diez minutos interminables. A medida que pasaba el tiempo, los estudiantes apretaban sus manos cada vez más fuerte contra sus oídos. Su casa, sus tres hermanos, sus dos padres. Sus primos, su gente que se había quedado en Buenos Aires. Todas esas escenas pasaron una y otra vez por la cabeza de Walter, mientras esperaba una explosión que nunca llegó.

    Sin embargo, viviría el estruendo de una bomba en carne propia, una semana más tarde. Había ido a la ría de Gallegos, debido a que la pesca fue y es una pasión que lleva hasta estos días. En ese momento vio pasar en dirección al aeropuerto dos aviones Mirage.

    Por una cuestión de cercanía territorial, los ataques aéreos que planificaba el Ejército argentino se realizaban desde el continente. Esa tarde, uno de los dos aviones tuvo que volver en dirección a las Islas. Diez kilómetros al oeste de la ría, se detonó una explosión tan grande que aturdió a los pocos pescadores que se encontraban allí. “Más tarde nos enteramos que uno de los aviones había desprendido una bomba que no salió, y tuvo que volver a hacerla detonar de ese lado porque no podía aterrizar con el explosivo colgando”, explica Walter.

    Durante esas semanas, tanto en la televisión como en la radio, sonaba una publicidad producida por la Junta Militar, en la que un chico le enviaba un saludo a su hermano que se encontraba en Malvinas. Cada vez que sonaba, Carla se quedaba tiesa frente al aparato, escuchándola, pensando, imaginando que ella podía ser la próxima que le escriba a un familiar en Malvinas. La publicidad terminaba su estrofa diciendo “un soldado es un hijo, un amigo, un hermano. Un soldado es un ser querido a quien amamos”. Ella miraba el teléfono, sabía que podía sonar de un momento a otro.

    Una de las monjas que trabajaba en el colegio al que iba Carla en Bahía Blanca, le preguntó qué le estaba pasando. La veía cabizbaja, con poca energía, muchas veces con los ojos húmedos que delatan esa sensación de aguantarse el llanto. Ella le contó que tenía mucho miedo de que lo llamaran a su padre para ir a Malvinas. La monja fue concisa: “Andá y pedile a Laura Vicuña (una niña beatificada por el catolicismo) para que lo proteja”.

    Sintió que había algo por hacer. A partir de ahí en cada recreo, mientras sus compañeras y compañeros aprovechaban para jugar, ella se iba al altar del colegio, se arrodillaba ante Vicuña, y con sus manos en alto en posición de rezo, le pedía por su papá. Durante esos 74 días, el teléfono de su casa nunca recibió el llamado.

    ***

    El 14 de junio de 1982, el Ejército Argentino depuso las armas en el archipiélago. La guerra había llegado a su fin. Ese día, en el Colegio N°11, Julio Argentino Roca, de Río Gallegos, los pibes entraron cabizbajos, no hubo formación, no sonaron las estrofas del himno ni hubo saludo a la bandera. Ese día, Carla se subió a los hombros de su padre para intentar despegar las cartulinas que estaban en la parte más alta de los ventanales de su habitación. Como el Vasco y Ana, que volvieron a colocar sus cortinas, doblar las frazadas marrones y guardarlas en el placard.

    La noche volvería a tener su cauce natural, las sirenas serían las de los bomberos o de la policía, los miedos quedarían guardados por muchísimo tiempo. En algunos casos por 41 años, pero al nombrarlos volvieron a traer luz sobre esos 72 días en los que el país estuvo a merced de la oscuridad.

  • ¿Las rutas nacionales se pueden privatizar?

    ¿Las rutas nacionales se pueden privatizar?

    Con la llegada del mes de diciembre, el Gobierno nacional pretende avanzar con la privatización de 13 corredores viales que pertenecen a rutas nacionales a lo largo y ancho del territorio argentino. Actualmente algunos están administrados por el Estado a través de la empresa pública Corredores Viales S.A, otros se le vencen a la empresa privada Caminos del Río Uruguay S.A. y existen otros dos tramos nuevos que aún se encuentran sin adjudicar.

    Son más de nueve mil kilómetros de rutas nacionales que, a través del nuevo sistema de “Red federal de Concesiones”, sancionado en la Ley Bases, se pretende pasar al sistema privado. La normativa explica que al momento de adjudicar, se elegirá la empresa que ofrezca la menor tarifa al usuario, pero no habrá ningún canon al Estado pero tampoco subsidios para las compañías. Sin embargo, los precios de los peajes continuarán siendo los vigentes al momento de la adjudicación hasta que se garanticen las condiciones óptimas de transitabilidad de los corredores: bache cero, calce de banquinas, señalización horizontal y vertical, al igual que iluminación.

    Uno de los jugadores que se encuentran pujando por tener una tajada en el negocio es nada más y nada menos que Mauricio Macri, que a través de Eduardo Plasencia, ex funcionario en el ministerio de Transporte, difundió una nota en el diario La Nación con la intención de dar un análisis sobre “las privatizaciones de las rutas”. Allí consideró que es “urgente” avanzar en su privatización.

    Macri cuenta con un conglomerado de empresas constructoras interesadas en el negocio, entre las que se destacan Supercemento y UCSA, que fueron las empresas más beneficiadas durante su gestión como Presidente. La primera tiene causas por corrupción, involucrada en el caso Odebrecht, por la venta de acero en el mercado ilegal y el pago de sobornos a funcionarios para la adjudicación de las licitaciones.

    La segunda es de Uribelarrea, socio estratégico del macrismo, y la cuarta empresa que más dinero recibió por parte del Estado nacional entre el 2015 y el 2019. Según informó En Orsai, durante 2016 Uribelarrea visitó al Presidente para anunciarle que destinaría 450 millones de dólares en tres usinas térmicas en Tandil, Ramallo y Villa María, pero el primero de los proyectos fue mudado a tierras de Benito Juárez que pertenecen a la familia de Alicia Blanco Villegas, la madre de Macri, quien, poco después de la adjudicación por parte del Ministerio de Energía -entonces a cargo de Juan José Aranguren- le vendió el campo por 800 mil dólares, precisó el portal. El mismo Uribelarrea fue un socio estratégico de Horacio Rodriguez Larreta, y se convirtió en aportante de la campaña por la reelección de Macri.

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  • ¿Puede Buenos Aires convertirse en una provincia petrolera?

    ¿Puede Buenos Aires convertirse en una provincia petrolera?

    La primera pregunta que surge ante esta idea es: ¿Cómo un territorio que no tiene yacimientos de extracción de petróleo puede ser considerada una provincia petrolera?. Y la respuesta radica en la capacidad instalada que tiene la provincia de Buenos Aires en materia de industria hidrocarburífera.

    Hace unas semanas la empresa Oiltanking anunció una inversión de 500 millones de dólares en el Puerto Rosales, ubicado en Punta Alta. Allí la Empresa ya se encarga de operar las instalaciones de almacenamiento de crudo en las playas de tanques, y con esta inversión, no solo fortalecerá las capacidades del puerto, sino que también contribuirá a consolidar la cadena de valor de la industria petrolera en la región.

    Las obras de ampliación, conocidas como proyecto Otamérica, iniciaron en marzo del año pasado y están diseñadas para incrementar en un 50% la capacidad del puerto. Gracias a estas obras, se estima que Puerto Rosales estará en condiciones de exportar hasta 310 mil barriles de crudo diarios. Esto representa una significativa oportunidad económica, ya que el aumento en la capacidad de exportación podría traducirse en ingresos de hasta 8.000 millones de dólares anuales para el país.

    Actualmente, el proyecto Otamérica se encuentra en su primera etapa, la cual incluye la construcción de dos tanques de almacenamiento, una estación de bombeo, una subestación eléctrica y un nuevo muelle. La finalización de esta fase es un paso importante hacia el objetivo de fortalecer la infraestructura portuaria y la capacidad exportadora de Argentina, situando al país en una posición destacada dentro del mercado energético global.

    A esto se suma que actualmente los polos industriales ubicados en Campana, Ensenada-Berisso y Bahía Blanca, consolidan uno de los nodos petroquímicos más importantes de toda sudamérica. De hecho, en la Localidad bahiense estuvo a punto de instalarse la planta de tratamiento para el Gas Natural Licuado, que iba a contar con la inversión de la petrolera malaya Petronas, y que finalmente fue trasladada a Punta Colorada (Río Negro), sin tener mayores precisiones de cuando iniciará la obra.

    Sobre esto último existe una nueva posibilidad de que finalmente se lleve a cabo una planta de procesamiento de Gas Natural Licuado (GNL) en el Puerto, en el mismo predio que previamente había sido ocupado por Petronas.

    La inversión la podría llevar a cabo Tecpetrol, la petrolera de Techint, como posible inversor. Este plan, que se proyecta en hasta 40 mil millones de dólares, busca fortalecer la capacidad exportadora y operativa de la región, especialmente en el procesamiento de gas natural proveniente de Vaca Muerta, en un contexto de creciente demanda energética

    Aquí se presenta una situación particular: Horacio Marín, CEO de Tecpetrol hasta hace poco, ha asumido recientemente la presidencia de YPF, lo cual genera posibles conflictos de interés dado su nuevo rol en la toma de decisiones para proyectos de YPF en colaboración con Tecpetrol. Esto ha añadido un matiz complejo a la competencia entre las provincias por acoger la planta de GNL, ya que Bahía Blanca se está esforzando para mejorar sus condiciones impositivas y así posicionarse como un centro logístico y portuario preferente en el país.

  • Ley Ómnibus: Un texto a medida del agronegocio

    Ley Ómnibus: Un texto a medida del agronegocio

    Ley Ómnibus: Un texto a medida del agronegocio

    La famosa “Ley Ómnibus” o “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” contiene diferentes puntos que pretenden “desregular” las normativas ya vigentes en el país en materia de actividad agrícola y conceder garantías al sector del agronegocio. En esta edición especial de Desde la Raíz explicaremos cuales son los puntos cruciales de esta encrucijada.

    Muchos de ellos fueron conseguidos a través de la organización de trabajadoras/es campesinos, ONG’s y asambleas vecinales que resisten las fumigaciones en sus comunas. El artículo 241, en la sección 2 del capítulo Bioeconomía, hace referencia a la “adhesión a la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) ¿Qué significa esto?

    La UPOV es una organización fundada en el año 1961, pero que fue reformada por última vez en la década de los 90 a medida de las grandes empresas semilleras del mundo. A través de la teoría del “paquete tecnológico” tuvo un primer ingreso en nuestro país con el boom del agronegocio y la llamada “revolución verde”.

    La misma facilita los mecanismos para la llegada y/o desarrollo de nuevas semillas transgénicas, que cuentan con mayores litros de fertilizantes, insecticidas y fungicidas.

    Sin embargo, la normativa justifica el ingreso a la UPOV a fin de “incorporar mejores prácticas internacionales que estimulen grandes inversiones para la modernización del sector agrícola, generen incentivos para la innovación, promuevan el comercio internacional, mejoren el acceso a variedades mejoradas para los consumidores, incrementen la productividad agrícola, apoyen la investigación”.

    ¡Alto ahí! muéstreme la licencia de su semilla

    Asimismo otra de las consecuencias que trae el artículo 241 de la Ley Ómnibus, es la apertura a la creación de “patentes” de semillas, o en otras palabras, la privatización de las genéticas en toda la República Argentina.

    Durante el gobierno de Mauricio Macri habían intentado sancionar la famosa “Ley de Semillas” que buscaba garantizar las condiciones para que Bayer y Syngenta se hagan del 90% de las patentes de las semillas. Con la adhesión a la UPOV los derechos sobre las semillas pasarían íntegramente a las corporaciones semilleras.

    Por ejemplo, si actualmente un pequeño/mediano productor/chacarero desea volver a utilizar parte de sus semillas de la cosecha de Soja y re plantarlas, estaría incurriendo en un delito. Actualmente esto se encuentra respaldado como el “derecho del agricultor” en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (1976).

    Esto atenta contra el desarrollo y la conservación de las semillas que han sido producidas de manera ancestral por las diferentes organizaciones indígenas y campesinas del país. No sólo por la pérdida de “diversidad biológica” debido al avance del monocultivo sino por la apropiación de la materia prima del alimento, que impactará en toda la cadena productiva y de comercialización.

    Vale recordar que el gobierno de Javier Milei ya había dado un paso en esa línea, cuando designó al frente del Instituto Nacional de Semillas (INASE) a Claudio Dunan, el ex gerente de Estrategia de Bioceres, la compañía que logró varios de los primeros cultivos transgénicos de la Argentina. Además al frente de la “secretaría de Bioeconomía” se encuentra Fernando Vilella, un nombre ligado a diferentes organizaciones del agronegocio e histórico decano de la Facultad de Agronomía de la UBA entre 1998 y 2006.

    Esta perjudica el trabajo de familias productoras de la Agricultura Familiar y permite mayor concentración en gigantes del agronegocio. Además, fomenta la extinción de variedades locales que han sido conservadas y circuladas por vecinos, y pequeños agricultores, como el tomate platense o el “duraznito de la Quebrada” en Jujuy, y cientos de variedades que se elaboran con el apoyo de Universidades Públicas y organismos estatales para la Agricultura Familiar.

  • Cuenta DNI y una nueva forma de organizar el consumo

    Cuenta DNI y una nueva forma de organizar el consumo

    Cuenta DNI y otra manera de organizar el consumo

    Son las 9 de la mañana del sábado 2 de septiembre. Este mes, por ser el aniversario 201 del Banco Provincia, se ampliarán los topes de reintegro que aplican para la billetera virtual Cuenta DNI. Ramiro saca la pava del fuego, se sienta en la punta de la mesa y le ceba un mate a su esposa, Rocío. Luego agarra un papel, una lapicera, y empieza a hacer cuentas.

    • El mes pasado ahorramos 60 mil pesos – dice Ramiro mientras se arregla los lentes.
    • ¿Cómo?
    • Y nos devolvieron casi 30 mil pesos en cada cuenta. 
    • ¡Buenísimo!
    • Y este mes puede ser más. ¿Vos a qué hora podes ir al almacén el miércoles?
    • Cuando salga del laburo, cerca de las 14hs. 
    • Bueno, yo voy a la mañana.

    La Cuenta DNI se ha transformado en un aliado clave de millones de bonaerenses para hacer frente a la economía inflacionaria que atraviesa el país. Fue creada y diseñada durante el cierre del gobierno de María Eugenia Vidal, con un funcionamiento casi deficiente y sin tener el impulso del Banco Provincia para desarrollarla.

    Con la llegada de Axel Kicillof y el recambio de autoridades en la banca pública, la billetera virtual se transformó en una prioridad de la gestión. Su auge se dio en medio de la pandemia por COVID 19, con el cobro del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la cual le permitió a mucha gente que se encontraba en la informalidad, poder bancarizarse desde el celular. Tras este período más de 2 millones y medio de personas ingresaron al sistema bancario.

    Desde la Entidad indicaron que este ingreso permitió engrosar la cantidad de clientes del Banco, aumentando las ofertas de acceso a crédito y obteniendo mayor rentabilidad. En diciembre de 2019 la banca pública bonaerense contaba con 4,7 millones de clientes, y a partir de septiembre del 2023, se contabilizaron 8,1 millones de clientes, de los cuales más de 1 millón son empresas, trabajadores autónomos y monotributistas.

    El reintegro de Cuenta DNI y otra manera de expandir el consumo interno

    A partir del año 2020, transitando la salida a la pandemia, la Billetera virtual del BAPRO comenzó a instaurar nuevamente los famosos “reintegros”, un mecanismo de pago por el cual, en determinados días se ofrecía un descuento con un tope de reintegro. Esto había comenzado durante los últimos meses del gobierno de Vidal, haciéndolo durante dos días al mes en algunos supermercados, ofreciendo un tope de reintegro de 500$.

    Con el avance de los meses y la escalada inflacionaria que se fue generando en la Argentina, los descuentos se fueron incrementando, aumentando los topes de reintegro, sumando más días de aplicación y expandiendo las operaciones comerciales de todo el territorio. Actualmente todos los días de la semana se puede acceder a un descuento en particular, separados por rubros de consumo determinados, entre los cuales se encuentran los almacenes de cercanía, supermercados, librerías, farmacias, verdulerías, carnicerías y pescaderías. 

    La inyección de recursos para solventar los reintegros es producida por el mismo Banco, teniendo en cuenta que la Entidad hoy “está atravesando el período de mayor solidez de los últimos 20 años y eso le permite reinvertir nuestras utilidades en beneficio de su único accionista: el pueblo de la provincia de Buenos Aires”, según indicaron ante la consulta de este medio.

    Asimismo se garantizó que muchos de los almacenes de cercanía, que son un eslabón de la cadena de consumo informal, puedan ingresar al registro oficial del Banco y blanquear los ingresos generados. Algo que se puede explicar en el rubro de carnicerías.

    Este descuento fue uno de los últimos en aplicarse y está vigente todos los sábados y domingos del mes, desde hace seis meses. Desde ese entonces, durante 26 fines de semana se realizaron 8,5 millones de compras con descuento en 6.100 comercios, por un monto total de $ 61.000 millones. 

    En promedio, durante cada fin de semana se pagaron a través de la billetera digital casi 325 mil compras en carnicerías, granjas, pescaderías y frigoríficos con venta al público, a razón de 162.500$ por día de promoción. En agosto, el ticket promedio por operación fue de $ 8.800.

    Ahorrar y organizarse, un nuevo paradigma de consumo

    La Justa es la comercializadora de la Universidad Nacional de La Plata, que comenzó en el año 2020 vendiendo en rondas cada 15 días, y ofreciendo productos que surgen de un trabajo articulado con productores tamberos y frutihortícolas de la zona. A partir de julio de este año, luego de haberse formalizado como cooperativa un año antes, comenzaron a ofrecer la venta a través del pago con Cuenta DNI.

    Los resultados fueron evidentes: Antes de julio, La Justa registraba ventas a 489 familias por 3547 bultos. Luego de julio la venta se incrementó en 100 familias, llegando a 589 usuarios por 4528 bultos vendidos.

    Belen Sendín, presidenta de la Cooperativa, explica que el acceso a la billetera virtual no sólo garantiza el reintegro de dinero a los consumidores, sino que además “los productores del cordón flori fruti hortícola que trabajan con nosotros, pueden canalizar su producción en un circuito que le demanda más volumen y crecimiento”.

    Y agrega: “Esto implica que La Justa empiece a crecer, dar cuenta que se pueden implicar cambios productivos y apoyar con mejoras a los productores. El desafío está en sostenerlo”.

    Asimismo La Justa está enmarcada en el programa de Mercados Bonaerenses, una iniciativa promovida por el ministerio de Desarrollo Agrario, que permite tener su propio esquema de descuento exclusivo (todos los días de la semana), accediendo a un reintegro de $2400 o 40% de descuento. 

    Esto, señala Belen, “hace que no compitas directamente con los mercados de cercanía, entonces podes comprar en el almacén y aparte podes comprar en La Justa, y eso es importante porque como política pública dirige la compra y la distribuye para garantizar oportunidades para todos los circuitos”.

    Sobre esto último radica una de las principales funcionalidades de la billetera virtual, ya que establece una organización del consumo diario, teniendo (por lo menos), una planificación semanal. Los lunes y martes son días de supermercado; los miercoles y jueves el descuento está vigente en los almacenes de cercanía, como en dietéticas, petshop; y los sabados y domingos (que por lo general son los días en los cuales la gente dispone de mayor tiempo libre), orientados al consumo de carne, pescado y verduras

    “Esto te permite aportar previsibilidad y planificación, tanto para los productores/comerciantes como para los consumidores. Vos sabes que todas las semanas te van a reintegrar un monto de dinero, planificando tus consumos, y encima sabiendo que días podes llegar a tener un mayor volumen de venta”, detalla Belén Sendín. 

  • Cannabis ¿desarrollo o persecución judicial?

    Cannabis ¿desarrollo o persecución judicial?

     

    Son las nueve menos diez de la mañana. En un campo de cannabis ubicado en la localidad de El Hoyo, en Chubut, llueve a cántaros y el frío invita a quedarse un poco más en la cama. Sebastián Severino escucha que sus perros Luk e Ivi comienzan a ladrar. “Un miércoles, ¿a esta hora?”, se pregunta mientras se levanta rápido para agarrar el primer joggin que tenía a su alcance y asomarse a la tranquera para saber qué estaba pasando.

    Allí lo esperaban un grupo de efectivos de la Policía del Chubut, que le mostraron una orden de allanamiento emitida por la Fiscalía Federal de Esquel, ordenada por el juez Guillermo Lleral, y le dijeron que venían “por una causa de narcotráfico”. “Entendí que acá había un mal entendido, y que como cualquier activista cannábico, sabía que en algún momento me podía pasar”, cuenta Sebastián.

    A él le gusta definirse como un fitomejorador, pero en la jerga del oficio cannábico, también se lo conoce como un “breeder”. Su oficio es simple y preciso: Se encarga de investigar, ensayar y producir nuevas semillas, genéticas y/o productos derivados de la planta de marihuana, con un fin determinado. 

    Hasta el momento del allanamiento, se encontraba trabajando a través de su empresa de investigación Bio Lógica, en los alcances de una nueva genética con altos índices de CBD, uno de los compuestos de la planta de cannabis que permite tratar de manera paliativa enfermedades terminales, en la cual Severino venía trabajando.  Sin embargo, la policía echó a perder todo el trabajo “de varios años”.

    No es un criminal, es un eslabón más del desarrollo nacional

    ¿Por qué el Estado desarrolla la industria del cannabis por un lado, y criminaliza el cultivo, la producción y la investigación, por otro?

    Sebastián cuenta que en ningún momento se puso nervioso. Les explicó a los oficiales que se trataba de un mal entendido. Les mostró primero su certificado de inscripción en el Instituto Nacional de Semillas (INASE), dentro de la categoría A, que legaliza la figura de fitomejorador y le permite tener un criadero cannábico. 

    Luego les facilitó el certificado del Reprocan, emitido por el ministerio de Salud de la Nación, que lo habilita como cultivador medicinal. Ambos incluyen un código QR, para que puedan ser constatados por las fuerzas de seguridad que lo requieran. “Se dieron cuenta que no se trataba de una cuestión de narcotráfico, y se sorprendieron por los permisos que les mostré. No estaban al tanto. Pero llamaron al juez, que les dijo que procedieran igual” cuenta Sebastian.

    15 oficiales se llevaron 25 kilos de flores secas, 7 kilos de hojas, 250 semillas, 8 kilos de flores verdes (en proceso de secado), una balanza (de las 3 que tenía en su laboratorio) y 4 plantas vivas, a las cuales les dejaron únicamente el tallo. 

    “En la causa nombran a un vecino de la localidad, que fue alumno mío porque yo doy talleres de cultivo, como uno de los argumentos de la fiscalía para realizar el allanamiento. Pero me llama mucho la atención porque todos saben lo que hacemos acá en el campo, hasta está declarado en la Municipalidad”, explica el Dueño de Bio Logica.

    Sebastián tiene 43 años, y desde hace 20 comenzó con sus primeras experiencias en el cultivo a raíz de ver mejoras en su salud por ser insulinodependiente. Desde hace 10 decidió firmemente dedicarse a esto y emigró de Buenos Aires a El Hoyo en Chubut, no sin antes renunciar a su trabajo en una fábrica. Allí creó Bio Lógica Labs y Farms, una empresa patagónica de investigación, desarrollo genético y breeding de Cannabis medicinal. 

    “Me levanto, y lo primero que hago es ir al jardín a ver las plantas. Siempre hay algo para hacer. Pero bueno, en esta época que no hay tareas de siembra para realizar, estoy metido en el laboratorio”, cuenta, y dice que le dedica a esta profesión entre 10 y 12 horas por días.

     
     
     
     
     
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    En la cadena productiva de la industria canábica, sin un fitomejorador no es posible avanzar en, por ejemplo; el desarrollo del cáñamo como insumo textil, el desarrollo de la terapia medicinal para tratar enfermedades terminales o nerviosas, la investigación de nuevos alcances de la planta.  Por eso, y por su gran escasez de especialistas,  varios países reclutan breeders o financian su perfeccionamiento.

    Países como Canadá, Estados Unidos e Italia, son los mayores productores de semillas y productos derivados del CBD. Argentina no cuenta con semillas de este tipo por lo que si una persona enferma necesita tratarse con este componente debe solicitar la importación de un medicamento o las semillas de una genética determinada.

    En eso se encontraba Sebastián Severino al momento del allanamiento: trabajando en una de las primeras semillas argentinas con alto índice de CBD. “Los policías se mostraron predispuestos a escuchar. Me preguntaron porque tenía un laboratorio, de qué se trataban los elementos y qué era lo que tenía anotado en el pizarrón”, recuerda. Y agrega: “Después del allanamiento, uno de los efectivos me pidió una tarjeta de contacto para hacer una capacitación”.

    ¿Qué condiciones hay para la industrialización del cannabis?

    Este año, el Gobierno nacional reglamentó la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), desde la cual pretenden impulsar el modelo de industrialización e investigación de la planta, el cual puede significarle cerca de 50 mil millones de dólares al año en materia de exportaciones, segun estimaciones oficiales.

    Sin embargo, en el proceso de investigación y producción, se están dejando de lado a miles de personas como Sebastián Severino, que vienen trabajando en el Cannabis desde hace más de 20 años, realizando lo que muchos organismos del Estado recién hoy están comenzando a implementar. 

    “Yo creo que esto que me pasó a mi es tan simple como un problema de comunicación entre los dos poderes del Estado. No creo que haya una mano negra ni una mala intención”, explica Sebastián Severino. Para él es fundamental que el Estado pueda definir, cuando se habla de marihuana, si se refiere en términos de estupefacientes o en términos medicinales/industriales. De esta manera se podría evitar la persecución a muchas personas que vienen trabajando en este ámbito desde hace muchísimo tiempo.

    “Si a las personas como yo u organizaciones que venimos laburando hace rato desde la clandestinidad, y que ahora estamos tratando de salir de eso a través de estas herramientas que nos brinda el Estado, nos persiguen y no nos dejan trabajar, es simplemente una ilusión” remarca el fundador de Bio Lógica. 

    Y concluye: “Nosotros queremos aportar al desarrollo nacional, porque fue siempre nuestro objetivo. Las personas y la calidad humana en la Argentina las tenemos, solamente necesitamos que nos convoquen o que nos dejen trabajar”. 

  • Madres cultivadoras: El cannabis como símbolo de lucha

    Madres cultivadoras: El cannabis como símbolo de lucha

    Claudia Pérez es referente de Madres Cultivadoras Argentinas y desde hace más de 6 años junto a otras madres y padres lleva adelante la lucha incansable por democratizar el acceso a la terapia de cannabis para una mejor calidad de vida de sus hijos y familias. La historia de una de las tantas madres que fueron sorteando la ignorancia, el prejuicio y la prohibición para transformarse en bandera.

    Claudia Pérez recibe a Desde La Raíz con los brazos abiertos en su casa de barrio hipódromo, nos hace pasar por un pasillo y antes de entrar nos señala el fondo de su jardín. Allí está el sector de la casa destinado al cultivo de marihuana. Su primer acercamiento a la planta fue a través de su hijo Darian, quien padece de una leve parálisis cerebral con síndrome de Asperger. Desde los 8 años “Dari”, como le dice su mamá, se encuentra medicado.

    “Para nosotros fue tener que aceptar una terapia con la que no estábamos de acuerdo. Nos sentimos obligados a tener que medicar a Darian. El primer día cuando la neuróloga me dió la receta para darle anticonvulsivos, llegué a mi casa y lloré. Tener que aceptar eso, con un nene tan chiquito, fue muy doloroso, sentí que lo estaba traicionando”, sostuvo Claudia. En ese momento, la terapia medicinal con el Cannabis no tenía tanta visibilidad, y los psicofármacos eran la única vía posible.

    Se desarolla en el Centro Cultural Colibri un taller de Cannabis medicinal dictado por Mama Cultiva La Plata, en La Plata, Buenos Aires, Argentina, el 24 de Junio de 2022. FOTO/Pedro Ramos

    Ese 2016, fue el primer encuentro de Claudia con la planta. Una mamá, pasilleando en una de las tantas visitas médicas, le comentó que había empezado una terapia con su hija que padecía síndrome de West. Llegó a su casa, y junto a Daniel, empezaron a investigar. Notaron un efecto positivo en muchos de los síntomas que hasta ese momento, padecía Darian. Un compañero de trabajo de Daniel le acercó su primer frasco de flores, y una ventana de posibilidades que los llevarían a él y su familia, a una mejor calidad de vida

    “Con ese frasco hicimos nuestro primer aceite, y nos decidimos a probarlo. Antes de esa noche, él pasaba dos horas gritando antes de dormirse. Alterado, mal. Ese día se relajó hasta que se durmió, y lo más loco es que a cada rato lo tocaba pensando que no estaba respirando, porque estaba tan relajado que su respiración era super tranquila. Durmió lo más bien”, recordó Claudia. 

    A partir de ese momento, las crisis de Darian comenzaron a ser más leves; su ciclo de sueño era mejor y se encontraba más conectado con su entorno. Es por eso que pudieron avanzar en la sustitución de la medicación: “Primero quitamos el antipsicótico, y ahí te das cuenta que los chicos se hacen adictos, porque cuesta horrores despojar esa medicación. Luego fuimos reduciendo hasta quitar por completo el anticonvulsivo. En eso pasaron casi 9 meses”.

    Madres a la tierra

    En el 2021, según una encuesta organizada por el Centro de Estudios Culturales del Cannabis (CECCA), uno de cada tres consumidores de marihuana en la Argentina, cultivan su propia planta. Este fue el motor de la organización de Madres Cultivadoras Argentinas, fundada por Claudia junto a un grupo de mamás y papás, con el objetivo de brindar asesoramiento, contención e información para el tratamiento de la terapia con cannabis. 

    Su nacimiento fue a través de un grupo de whatsapp, cuando se encontraron con la posibilidad de “fabricar” su propia medicación: “Fue un aprendizaje colectivo porque ninguna había estado cerca de esta terapia. Era toda una experiencia nueva, con los miedos de que le pase algo a la planta y te quedes sin la terapia”, remarcó Claudia.

    A esa cruzada se sumaron algunos cultivadores, que ya venían con una basta experiencia, para realizar el asesoramiento correspondiente. Así fueron pasando de una pequeña planta en el medio del patio, a conformar su propio invernadero, fabricar sus propias genéticas y detectar que tipo de planta era la más adecuada para tratar el problema que se les presentaba. De manera colectiva y en red.

    “Las mamás estamos tan acostumbradas a que todo se transforme en una causa, lo tenemos muy naturalizado. No eramos tan conscientes de lo que se generó en el momento, pero fuimos luchando por una ley, transmitiendo estos saberes para que puedan llegar a todas las personas que lo necesitasen. Así nace y sale, de adentro”, explicó la referente de Madres Cultivadoras Argentinas.

    A través de la Organización, motorizan diferentes encuentros en la región del Gran La Plata, y habilitan el espacio para encontrarse con otras familias que están pasando por esa situación como la que ellas se encontraron.

    “Abrazar a la desinformación”

    En el año 2016, cuando aparece la Marihuana en la vida de Claudia, en Argentina gobernaba el macrismo, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, llevaba a cabo una política de persecución sobre los cultivadores y consumidores de cannabis. 

    Entre 2016 y 2019, el Estado invirtió cerca de 122 millones de dólares en perseguir a usuarios de drogas y cultivadores de marihuana, solamente por el mero hecho de aumentar las estadísticas del “combate contra el narcotráfico”, que se terminó trasladando en detenciones ilegales, procesos judiciales irregulares y un hacinamiento importante, sobre todo, en las cárceles de la provincia de Buenos Aires.

    Esto, para Claudia y muchas madres fue un gran desafío: “En ese año aprendimos a cultivar, a luchar y batallar por una ley, a exponernos a medios. No sé si éramos tan conscientes del riesgo en el que estábamos. Nos expusimos muchísimo. Si bien entendíamos que a cualquier político le podía costar muy caro perseguir a una mama, nos estábamos arriesgando”, remarcó.

    Se desarolla en el Centro Cultural Colibri un taller de Cannabis medicinal dictado por Mama Cultiva La Plata, en La Plata, Buenos Aires, Argentina, el 24 de Junio de 2022. FOTO/Pedro Ramos

    En el año 2017, se sancionó la ley 27.350 que estableció el marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados. Mientras era tratada en el Congreso, a tan sólo 40 minutos de allí, se allanó la casa de Adriana Funaro, madre cultivadora de Ezeiza. Además se la llevaron detenida. 

    “Nos ha pasado de tener que ir a una fiscalía porque se le realizó un allanamiento a una abuela. El fiscal nos dijo que la tenencia de 300 gramos de marihuana era considerado narcotráfico” contó Claudia. Allí le explicaron que en un cultivo, podrían llegar a tener mucho más de eso, porque depende de las patologías es lo que vayan a cosechar o las formas de uso en la terapia. 

    A partir de ahí, coordinaron junto al fiscal de turno, una serie de requisitos que son de uso común en todos los cultivadores que afrontan su terapia, como la tenencia de un cuaderno de cultivo; o el registro del Programa de Cannabis Nacional (REPROCANN). Poco a poco, esto se fue asimilando.

    “Lo que tratamos de transmitir es que un allanamiento y el incautar toda la materia vegetal, sustratos y demás, impacta en la salud de una persona, porque estás interrumpiendo una terapia. Tenemos que empezar a modificar esa mirada que ellos tienen. Que vean que detrás de esa planta hay una persona que podía dormir mejor, controlar sus convulsiones, y tener una calidad de vida digna”, enfatizó Claudia. 

    Actualmente, junto a otras madres, forman parte de un equipo interdisciplinario del ministerio de Salud de la Provincia, el cual brinda asesoramiento en el uso terapéutico de la Marihuana en personas con discapacidad. Asimismo, junto a otras madres y padres siguen ampliando el universo de alcance de Madres Cultivadoras Argentinas, brindando asesoramiento legal e informativo para afrontar la terapia, llevando la bandera de la vida como símbolo de lucha.