5 de junio de 2026

Juguemos a defender la patria

El juego de mesa Antártida Argentina. Misión Soberana, ya se encuentra en su etapa de preventa. Detrás de lo lúdico, hay una narrativa en disputa ¿cómo se gestó el juego más austral del planeta?

18 de abril de 2026
Escribe Lucas Villavicencio

Cuando Iván Taylor se decidió por jugar junto a su hijos un juego de mesa, se preguntó por qué no había juegos que abordaran la cuestión Malvinas. Nunca pensó que esa simple duda lo llevaría años más tarde, a viajar a la Antártida para llevar a cabo el testeo final de “Antártida Argentina. Misión Soberana”. 

Él junto a otras personas integran la editorial El Equipo Azul, con la cual en las últimas semanas ingresaron en el proceso de preventa del juego para poder realizar su lanzamiento oficial; y que mejor que poder iniciar su faceta final en el continente blanco. Por eso se subieron a un Hércules de la Fuerza Aérea, y desde la base Hernán Pujato en Río Gallegos, comenzaron a transitar un sueño: “ Una vez que toma altura, apaga las luces y prende las luces verdes, parece que estás yendo a la Guerra, es muy fuerte. Todavía me queda la sensación de guachazo que pega cuando aterriza en la pista” contó Ivan a Desde la Raíz.

Para llevar a cabo el juego, tuvieron varias entrevistas con diversos integrantes del COCOANTAR, el Comando de Conjunto Antártico de la República Argentina, que está integrado no solo por fuerzas militares sino también por científicos y especialistas. 

Allí definieron que esté basado en una misión antártica, y sea colaborativo: Es decir, que los jugadores deben coordinar distintas tareas, necesarias para sostener la presencia en el territorio, y lo tienen que hacer sin hablar. Se desarrolla durante la campaña antártica de verano, y entre las acciones que contempla se incluyen la gestión del transporte de suministros, la organización del relevo de personal y el manejo del retiro de residuos.

Foto de Ivy Perrando Schaller

Se gana asegurando las cuatro misiones que se cumplen en cada base: Relevamiento personal de las bases; la descarga de científicos que van operar en el territorio; la descarga de suministros en las bases; y la carga de residuos generada durante la última campaña. Porque ningún residuo se trata en el continente blanco.

El tablero es el sector antártico argentino y obliga a los jugadores, a lo largo de la partida, a tomar decisiones estratégicas, priorizar recursos y resolver situaciones en un contexto de condiciones extremas. Por cada acción resuelta sumas puntos, y lo indispensable es llegar a 100. Pero hasta ahora nadie lo logró. De hecho cuando realizaron el testeo en la tienda de juegos Invictus, de Paraná, lo jugaron tres veces: “hicimos 65 puntos, 79 puntos creo que era y después 82, que fue el máximo que logramos”, detalló Ivan.

Cuenta con tres mazos de cartas que representan, uno al recursero, el cual incluye a los marinos, los pilotos, y logísticos que deben combinarse con naves de mar, aéreas y de tierra; tres cartas de radio que te permiten hablar libremente en ese turno; hay una carta de cooperación internacional, que fue incluída a pedido del Cocoantar; y hay 8 cartas de próceres antárticos entre los que están Sobral, Pujato entre otros. 

El segundo mazo contiene las 13 bases, y con estas cartas se va a identificar donde se comienzan a realizar las operaciones, las cuales son delimitadas con una miniatura en 3d del mítico rompehielos Almirante Irizar.

Foto de Ivy Perrando Schaller

Por último, pero más importante, se encuentra el mazo del clima. Que justamente es el que termina delimitando el ritmo del juego: “Lo primero que me dijeron es que en la Antártida ordenan todo por peso, medida; calculan consumo por persona, un quilombo matemático. Ahora, la operación por más ordenada que esté si no tiene el clima a favor, no se puede hacer, se reprograma” explicó el autor del juego. Esta última será la que tendrán que definir como resolverla los jugadores.

Todo nace en la querida perla austral

“Sin el juego de Malvinas, no hubiese sido posible hacer esto de la Antártida. Fue nuestro punto de partida”, comentó Ivan. La editorial El Equipo Azul está destinada a desarrollar juegos de mesa originales, que estén estrechamente vinculados a nuestra historia, nuestros orígenes, y nuestra soberanía. Fue así que, cuatro años después de haber editado un juego sobre culturas originarias, en 2023 a través de la diplomatura “Malvinas, Atlántico Sur y Antártida”, organizada por la Red Argentina de Profesionales para la Política Exterior y la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Ivan comenzó con una investigación lúdica.

Para ello inició una búsqueda, basada en tres criterios: El primero que fueran juegos originales, y no adaptaciones como una oca malvinera o un ajedrez de Malvinas. El segundo es que tuvieran registro, a través de DNDA; y luego que tengan sello editorial argentino o extranjero. Los resultados arrojaron que hasta ese momento había 17 juegos. Ninguno abordaba la cuestión Malvinas desde el aspecto argentino. 

“Había uno solo que tenía la palabra malvinas en el título, que es un juego de la editorial NYC de España del año 87. Y después encontramos que de los 17 juegos; 10 juegos eran británicos, en los cuales la narrativa era desplazar las posiciones argentinas del tablero”, dijo Ivan, y agregó: “La única opción que tenes ahí es interpretar el rol del ejército británico”.

Así nació Malvinas, el juego, que es de estrategia individual y plantea una narrativa en la que, por la razón que vos imagines, Gran Bretaña abandona las islas y la Argentina recupera la soberanía que le corresponde. A partir de allí se propone interiorizar al jugador sobre información histórica, geográfica y de biodiversidad. Te cuenta la historia de la rata malvinera, del Guará, qué es el único pariente del Aguará Guazú y que se lo acusaba de atacar a la producción ovina del lugar por lo que los productores terminaron extinguiéndolo.

Foto de Ivy Perrando Schaller

“Hay una serie de elementos en el juego, que te invitan a pensar proyectivamente, o sea, ¿qué nombre le pondrías a una ciudad nueva en Malvinas?. Hay una sola, que es Puerto Argentino. Bueno, si hubiera otra ¿qué nombre le pondríamos?. Cosas para recuperar el plano de las fantasías, que también hemos perdido”, explicó Ivan.

Desde ese momento se ha transformado en una herramienta lúdica muy poderosa para trabajar, sobre todas las cosas, con las nuevas juventudes. En base a esto se han organizado encuentros y charlas en las escuelas, sobre todo en Entre Ríos, en los que participan los centros de ex veteranos junto a pibes y pibas, que tienen al juego de mesa como excusa de reunión. Sin embargo no fue editado para su venta, ya que requiere de una gran inversión para su desarrollo, e Ivan junto a la Editorial consideran que “no está pensado para hacer negocio”.

La diversión también es una disputa

Ivan contó que le mostró la propuesta a un integrante de las fuerzas que compone el Cocoantar. Y un día lo llamaron, a la sede que se encuentra en Capital Federal. Allí dice que apoyó el juego sobre la mesa y que los oficiales y suboficiales, rapidamente se maravillaron con la propuesta: “De repente empezaron a caer personas de otras oficinas, y en un momento eramos como 20 adentro de la habitación. Fue increíble”.

El juego gustó. Tanto que le pidieron que dejara una copia. El tenía uno sólo, y lo dispuso para el Comando. “Era el único que tenía, pero estaba en un buen lugar”, mencionó. En pleno enero, con calor y abajo del ventilador, suena su telefono. Era el Coronel Fernando Estevez, jefe del Componente Terrestre, que casualmente no había estado en la reunión y que le había llamado la atención el producto. Por eso le preguntó de que se trataba. Ivan le explicó, y le dijo que en su faceta final se incluía la posibilidad de que ellos testeen el juego en la Antártida. Le dijo eso, y se fue de vacaciones con su familia a la costa.

Foto de Ivy Perrando Schaller

Días más tarde llegaría un nuevo llamado telefónico: “Me encomendaron llevarlos a la Antártida”, le dijo Estévez.”Bueno le mandamos un instructivo para que vean como se realiza”, le contestó Taylor. La respuesta fue tajante: “Nono, ustedes tienen que venir con el juego”. Fue así que junto a Ivy Perrando Schaller, encararon una misión.

“No me olvido más cuando aterricé en la pista de permafrost, de la base marambio. Sobre todo porque cuando estuve en el Comando hace un tiempo, me lo crucé a Juan Carlos Luján, uno de los que apisonó con pico y pala la pista en el año 69. Cuando puse un pie ahí, me largué a llorar”, dijo Ivan.

El juego fue testeado, con tanta fidelidad, que los propios integrantes de la base mencionaron su “realismo” con las cartas de condición climática. Hicieron casi 80 puntos, y lo resolvieron en el primer intento, por saber como funcionan las campañas antárticas. Desde ese glorioso pedazo de suelo argentino, dijeron es el momento: Juguemos a defender la patria.