“Hemos puesto toda la carne al asador”, aseguró el secretario de Turismo de la CAME. Gregorio Werchow se refirió al esfuerzo que hicieron las provincias argentinas para preparar una temporada de invierno que, esperan, reactive el movimiento interno. Paquetes con promociones, financiación en cuotas y estrategias regionales que apuntan a viajes cortos y cercanos. Sin embargo, en un país donde casi la mitad de la población vive bajo la línea de pobreza, vacacionar se vuelve un lujo.
Las vacaciones de verano dejaron un sabor amargo para el sector hotelero, gastronómico y turístico en general. A diferencia de esas fechas, el receso de invierno es más breve y suele activar viajes más localizados: escapadas de pocos días hacia provincias vecinas.
De acuerdo a un informe publicado por INDEC el 25 de junio, la cantidad de turistas internacionales que ingresaron al país cayó un 10,1% interanual, mientras que el número de argentinos que salieron al exterior aumentó un 48,9%. Desde hace un tiempo que es innegable que el turismo externo se ha llevado por delante el interno. Los números son alarmantes: sólo en lo que va de los primeros tres meses del año, han salido más de U$S 5000 millones únicamente por turismo. “El factor cambiario favorece más el turismo emisivo que el turismo receptivo. Los costos internos que atravesamos nos tornan poco competitivos frente a los países vecinos”, asintió el referente del sector en diálogo con Desde la Raíz.

Cabe recordar que el peso argentino fue la moneda que más se apreció en el mundo durante 2024, con un incremento del 40,1% según el BIS. Este fenómeno de atraso cambiario, favorece las salidas al exterior y retrae al turismo nacional, afectando fuertemente a todas las economías locales vinculadas a este sector.
A pesar del escenario desfavorable, todas las provincias realizaron sus lanzamientos de temporada y armaron propuestas regionales con foco en movilidad terrestre con distancias cortas y promociones familiares. Este es el caso de las seis provincias del NOA: Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, las cuales promocionan en conjunto sus destinos apuntando a turistas locales.
“Tenemos la esperanza de que las vacaciones de julio sean medianamente positivas”, sostuvo Werchow, quien además destacó el lanzamiento del plan Cuotas MiPyme impulsado por la CAME. Desde julio, el nuevo financiamiento incluirá gastos de transporte, gastronomía, hotelería y espectáculos. “El pago en cuotas es clave para que muchas familias puedan pensar en viajar, aunque sea por pocos días”, señaló.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) lleva casi quince años ofreciendo una radiografía federal del movimiento turístico y comercial en todo el país. Según un informe reciente sobre los últimos dos fines de semanas largos de junio, más de dos millones de personas viajaron por la Argentina, con un gasto total de $412.372 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte y recreación.
Sin embargo, en comparativa con el año pasado, el gasto total de estos feriados resultó un 27,9% más bajo y también disminuyó el promedio de estadía por persona. Esto refleja un turista más austero, aseguraron desde la Confederación. “En julio, es posible que la gente disminuya sus días de pernoctación, pero que lo mismo salga, se mueva un poco”, comentó Gregorio.

¿Quienes pueden vacacionar hoy?
La pregunta que se impone es: ¿alcanza con promociones para que un país se mueva? Las ofertas que impulsan pagos en cuotas requieren tarjetas de crédito, trabajos registrados y salarios fijos. ¿A qué parte de la población alcanzarán estas medidas?

En este contexto, se vuelve inevitable recordar al PreViaje, la política pública que funcionó con preventa y reintegros de servicios turísticos en la reactivación de la actividad tras la pandemia. Aunque Werchow considera que “fue una herramienta muy buena que cumplió su ciclo”, su ausencia se nota en un escenario de ajuste en el que millones de trabajadores -docentes, médicos, científicos y tantos otros- perciben sueldos bajo la línea de la pobreza.
“Ahora, hay que esperar los resultados”, asegura el Secretario del área de Turismo de CAME. Esta temporada, más que nunca, funcionará como termómetro de consumo, pero también de desigualdad. Por su parte, el 92% de las empresas turísticas son pequeñas y medianas empresas. Con ellas, el gobierno nacional también tiene sus deudas en todo el territorio nacional.
En un país con una desigualdad y un atraso cambiario tan grande, aquellos que se pueden permitir viajar, deciden por conveniencia no conocer destinos nacionales, y terminan siendo nuestras diversas economías locales las más afectadas por estas decisiones políticas.
