Mariano tiene 35 años y dos hijas. Él y su pareja nacieron en Córdoba: ella es maestra y él, desde adolescente, trabaja en la construcción. Juntos decidieron asociarse a la Cooperativa Horizonte, aportando mes a mes sus ahorros y proyectando una casa propia para el futuro de su familia.
A los pocos años de aportes, la situación laboral de Mariano empeoró. Fue entonces que la cooperativa le ofreció incorporarse como Operador Asociado. Así, pudo continuar con su plan de vivienda a través de su trabajo en las obras y, al mismo tiempo, obtener una fuente de ingresos. Como él, son 2.500 los profesionales, técnicos y trabajadores que Horizonte emplea.
Seis años después, Mariano trabaja en la planta fabril de la Cooperativa, donde se producen los materiales que autoabastecen la construcción de los barrios: aberturas, premoldeados, bloques de hormigón, entre otros. Este año, en uno de los actos de adjudicación de viviendas, Mariano y su familia supieron que el tiempo de mudarse a su nueva casa había llegado.
El sueño de la casa propia: cada vez más lejos

Si hay algo que no puede negarse de los últimos tiempos en nuestro país es que el sueño de la casa propia es algo cada vez más inalcanzable. Argentina afronta una profunda crisis habitacional, caracterizada por un déficit que excede los 3,2 millones de viviendas, según estimaciones de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco).
La complejidad en el acceso a la vivienda es un fenómeno que sucede en la mayoría de las ciudades del mundo, tanto en Argentina como en otros países. En ello infieren múltiples factores: la especulación inmobiliaria, precarización laboral, concentración de las tierras y viviendas en pocas manos, precios elevados por el boom de los alquileres temporales del tipo Airbnb, la expansión urbana descontrolada con barrios privados, entre tantos otros elementos…
Sumado a esto, para acceder a una vivienda propia en Argentina, si uno no tiene la suerte de heredarla, no existen muchas posibilidades de acceder a un crédito hipotecario. Las altas tasas que manejan los bancos, los requisitos restrictivos, la limitación de los programas y el miedo a vivir experiencias como la que se dió durante el macrismo con los créditos UVA, cuando la inflación se disparó y las cuotas se volvieron impagables, conviven simultáneamente.
Con respecto a las políticas públicas que han intentado abordar esta problemática, que refiere a un derecho constitucional, en junio de 2012, la ex presidenta de la Nación, Cristina Ferenandez, lanzó el Programa Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda única Familiar, más conocido como ProCreAr. Durante sus once años de funcionamiento, contemplando el desfinanciamiento que atravesó durante el gobierno de Mauricio Macri, el ProCreAr alcanzó a construir 130.000 viviendas en todo el país.
Cabe destacar que durante estos años, los créditos y las adjudicaciones del ProCreAr fueron sumamente demandados y por lo tanto de muy difícil acceso. Esta política se constituyó con el objetivo de garantizar el derecho a la vivienda y promovió el mejoramiento en las condiciones de vida de miles de familias que fueron beneficiadas por este programa.
Sin embargo, este año, el gobierno nacional de Javier Milei decretó su cierre definitivo, bajo argumentos como el del intendente libertario de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, para quien el ProCreAr “fue la mayor injusticia social y la política de vivienda más regresiva que existió en el país”.
Por otro lado, como parte del plan motosierra, el Gobierno disolvió la Secretaría de Desarrollo Territorial, Hábitat y Vivienda de la Nación, ex Ministerio, una medida que se le suma a la disolución del fondo fiduciario para la vivienda social.
Por ende, ante la falta de políticas públicas por parte del Estado y ante privados que priorizan especular y acrecentar sus márgenes de ganancia, el cooperativismo aparece como una respuesta y una solución para muchas familias.

Cooperativa Horizonte: única en el país y en sudamérica
En 1982, fue fundada en Córdoba Capital, la Cooperativa de viviendas Horizonte, con el objetivo de suplir una necesidad habitacional en la ciudad. Desde entonces, se han fortalecido como una opción real de viviendas sociales, con un sistema autofinanciado de gestión, producción y construcción.
Durante la primera década, la cooperativa logró construir 1000 viviendas, luego, su ritmo se acrecentó y alcanzó a adjudicar 100 casas nuevas por mes. Actualmente, después de 43 años de trayectoria, Horizonte construyó un total de 20.000 viviendas.
La cooperativa es, según el Dr. Carlos Moro, presidente de la Cooperativa Horizonte quien fue entrevistado por Desde La Raíz, la única experiencia nacional, y probablemente de Sudamérica, que funciona con un tipo de sistema basado en los ejes de la vivienda social, el acceso popular y la ayuda mutua, el cuál gestiona transparentemente el dinero de sus asociados en un plan de viviendas continuo y sostenido en el tiempo.

La Cooperativa Horizonte apunta a sectores asalariados, muchas veces inquilinos, que lejos están de poder acceder a un crédito hipotecario, personas y familias que de otra manera no encuentran alternativa de acceso al techo propio.
El régimen de acceso es un sistema flexible que busca contemplar la diversidad de situaciones en las que se pueden encontrar los asociados. Por un lado, para el ingreso al plan no se solicita obligatoriamente una entrega inicial, ni es necesario contar con un lote propio, ni acreditar la situación laboral o el ingreso económico. Además de eso, el sistema ofrece la posibilidad de cancelar a las cuotas con dinero, trabajo, tierras, materiales y/o vehículos. Una vez que los usuarios superan el aporte del 20% del valor total, ya tienen la posibilidad de adjudicar su vivienda. Después de tener la casa, aplica el compromiso del cumplimiento del pago, aunque no existe hipoteca ni cuota rígida.
“Si el socio tiene algún inconveniente, la cooperativa le ofrece una especie de crédito blando. Es decir, te permite que vos te atrases hasta cinco veces lo que te comprometiste a pagar y sin quedar en mora. O sea, si tenés algún problema, ‘che, se me enfermó un hijo’, ‘che, no me dan las horas extras, no puedo hacer el aporte’… Vos te sentas acá y se te reduce la cuota. El único elemento variable va a ser el tiempo. Lo que queremos es que la cadena de pago siga y que nadie pierda su casa”, explicó Carlos Moro, presidente y abogado de Horizonte.

La Cooperativa Horizonte cuenta hoy con 11 sucursales en diferentes localidades de la provincia de Córdoba, construyó viviendas en 95 barrios, emplea 2500 operarios y cuenta con la Planta Fabril ‘El Carmelo’ de casi 9 hectáreas con ocho unidades productivas.
“La cooperativa, hoy, es casi como una cinta de producción de vivienda“, contó Carlos. “Apenas obtenemos una fracción de tierra, que es el insumo más caro de todos porque está muy concentrado, entra ahí mismo una cuadrilla de trabajadores a pegar ladrillos para hacer la casa”.
La cooperativa, al no perseguir fines de lucro y operar a endeudamiento cero, genera una ‘economía sana’ que elimina riesgos ante los sobresaltos de la economía argentina. “Hoy la cooperativa no tiene deudas con proveedores ni con nadie. La mano de obra también la proveé el propio asociado, albañiles, electricistas, plomeros, arquitectos, ingenieros, que además de trabajar en la cooperativa hacen todos los meses un aporte de la vivienda. Eso le ha permitido a más de 800 personas obtener su casa a través de su trabajo“, aseguró Carlos Moro.

El vínculo con el Estado
Frente a la compleja situación habitacional que tiene sus implicancias en todo el territorio nacional, Horizonte es sólo una cooperativa que aporta a disminuir el índice de déficit habitacional. Trabajar codo a codo con el Estado, por ejemplo, sería una posibilidad de duplicar los números de viviendas y ordenar el tejido urbano.
Sin embargo, al contrario, la cooperativa muchas veces encuentra trabas con el mismo Estado. La ausencia de obras públicas que garanticen los servicios básicos y, a su vez, la falta de voluntad estatal para facilitar tierras fiscales no utilizadas u otros recursos para la construcción de nuevas viviendas, se traduce en una cooperativa que trabaja aislada, sin el acompañamiento de políticas públicas.
Por ejemplo, tal es el caso del reclamo que lleva adelante Horizonte contra la municipalidad de Córdoba, por la falta de provisión de agua potable en los barrios donde Horizonte ya tiene planes de viviendas adjudicados, afectando a 250 familias.
En esta disputa, que ya tiene más de dos años y está judicializada, Aguas Cordobesas exige a la Cooperativa la realización de obras públicas técnica y económicamente inaccesibles para Horizonte. Una tarea que se le sumaría a las ya existentes, como la realización del fraccionamiento, asfaltado, cordón cuneta, alumbrado público y parquización de espacios verdes que ya realiza la Cooperativa, y se reflejaría en un aumento del costo de las viviendas de hasta un millón y medio más por cada casa. De esta manera, el Estado termina delegando sus obligaciones y tratando a una cooperativa social como si fuese un gran empresa de desarrollo inmobiliario.
“Tenemos varias propuestas para que esto que hacemos pueda hacerse también con el Estado. Imagínate con un estado que pueda aportar tierra, por ejemplo, sería una excelente combinación para bajar el déficit habitacional. Por ahora estamos solos, pero estamos muy bien, con muy buen respaldo de la gente”, concluyó el presidente Carlos Moro.
En un contexto donde abundan ejemplos de empresas o consorcios que estafan a los usuarios, como, por ejemplo, la megaestafa de Márquez y Asociados en la provincia de Córdoba, la experiencia de la Cooperativa se constituye como un horizonte más que ejemplar para todo el país.

