En la misma semana en la que Javier Milei confirmó una nueva reunión con Donald Trump, el Gobierno anunció un “potencial” acuerdo con el gigante tecnológico OpenAI, el cual ha desarrollado el famoso ChatGPT. Y decimos potencial porque lo que se llevó a cabo fue una carta de intención, que establece en documentos formales, justamente la intención de llevar a cabo la inversión. Más allá del anuncio, no hubo mayores detalles y lo poco que se conoce, es a través de algunos medios con intereses particulares. Y esto, siembra varias dudas al respecto.
El proyecto que llevará el nombre de Stargate Argentina, se desarrollaría bajo el Regimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), ya que se trataría de un desembolso de más de 25 millones de dólares. Sin embargo, OpenAI ingresaría a la operación como un actor offtaker, es decir, que compraría toda la potencia computacional que la instalación genere. En la carta de intención se firmó el compromiso de adquisición que sostendría y garantizaría la iniciativa aunque no sea el encargado directo de la inversión.
Quien aparece allí como la que llevaría a cabo la instalación de infraestructura, es la firma Sur Energy, que tiene a Emiliano Kargieman cómo cofundador. Aunque es una empresa a la cual no se le conoce proyectos de inversión en tecnología, y no está declarada en el Boletín Oficial como una sociedad dedicada a las inversiones tecnológicas. Es más: Su sitio web oficial fue dado de alta durante algunas horas posteriores al anuncio y luego fue oculto.
Asimismo de la famosa carta de intención no se conoce el lugar físico en donde se desarrollaría su instalación. Y aquí volvemos al inicio: Quién está brindando algunos datos a cuenta gotas del plan es el portal Infobae. Este lunes, y escrito en potencial, se posicionó a Tierra del Fuego como una de las beneficiarias del proyecto, aunque no para alojar el data center, sino para ser un potencial polo de fabricación de componentes clave para IA. Algo que no se dio a conocer en el anuncio inicial.
Y esto último es muy importante ya que existe una disputa entre los Estados Unidos y China por la producción de semiconductores para el desarrollo tecnológico, una carrea que por ahora tiene al país asiático en la delantera, ya que monopoliza la producción de las “tierras raras” que proveen de minerales para la fabricación. Y, según un informe del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), la Plataforma Continental Marítima contiene varios de estos minerales.
Para otro capítulo queda el debate sobre el consumo de agua en grandes cantidades que requieren este tipo de desarrollos, y si eso se reduciría instalándolo en tierras con temperaturas bajas. Habrá que esperar a que se conozca, de manera oficial, el acuerdo y sus detalles al pie de la letra. Por ahora, es solamente IA.
