Matecitooo, ¿pero a qué costo?

En Argentina, el mate es la bebida más popular y cotidiana. Sin embargo, la producción yerbatera, enraizada principalmente en Misiones, se enfrenta a las injustas leyes del mercado, impuestas por el gobierno liberal de Javier Milei.
Crisis de la yerba mate en Misiones: productores exigen precios justos

Mientras escribo esta nota, desde la provincia de Buenos Aires, tomo mate. Probablemente vos también lo estés haciendo ahora mismo. En Argentina, el mate es la bebida más popular y más cotidiana. Nos encanta, lo amamos, nos enorgullece y representa; nos une. El mate, clave en toda figuración argenta. Sus ingredientes: un mate, una bombilla, agua caliente, yerba. Yerba y quizás algún otro yuyito.

Yerba, kilos y kilos de yerba. Toneladas. Casi tres millones de toneladas (277.332.014 kilos) de yerba envasada se produjeron en Argentina en 2019, según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).  Millones y millones de paquetes por año: ¿De dónde los sacamos? ¿Quién los hace, cómo, bajo qué condiciones? Atrás del mate, del matezuli, mateico, matarazo, ¿qué? no pensamos cómo es que llega a casa la yerba, ¿quien la hizo, cómo se hizo? ¿o es que hay cosas que ya asumimos hace rato?

La producción yerbatera, enraizada principalmente en Misiones, se enfrenta a las leyes, filosas e injustas, del mercado, impuestas, ahora, por el gobierno liberal de Javier Milei. Lo cierto es que la precarización de los tareferos no es una novedad, es justamente por eso que no se puede hacer un país con los mismos de siempre, y por eso también es que un estado presente es necesario siempre que quieras cuidar, un poco, tu patria. 

¿Quién cultiva la planta, quién la seca, la muele? ¿Quién compra, quién vende? ¿Quién impone los precios?

La producción de yerba está en el Noreste del país. También se cultiva en Paraguay y Brasil. La planta de yerba mate es un árbol nativo de la Selva Paranaense. Según el último Censo Nacional Agropecuario (INDEC, 2018), Argentina siembra 146.723 hectáreas, de las cuales Misiones representa el 90% (128.670 hectáreas) y Corrientes el 10%.

La mayoría de sus productores son agricultores familiares. En 2011, el INYM registró que el 62% de los productores cultivan menos de 10 hectáreas. En general, plantaciones de baja densidad, combinadas con otras actividades agrícolas y ganaderas, de cosecha manual, con mano de obra propia y asalariada únicamente para la cosecha o, como se le llama, la zafra. Se hace, primero, una zafra gruesa de abril a septiembre y, luego, en el verano, de diciembre a marzo.

En Misiones, la selva estuvo siempre repleta de yerba nativa. Tal es así que la segunda ciudad más grande de Misiones, después de Posadas, originalmente se llamó Yerbal Viejo. El 9 de julio de 1928, se la nombró Oberá. Oberá fue un cacique guaraní que en los años 1560 defendió a su pueblo contra las violencias de los españoles.

Hoy, la ciudad de Oberá es uno de los departamentos que más yerba produce. Su historia se vincula directamente a sus colonias vecinas, Guaraní, Campo Viera, Campo Ramón, entre otras. 

En 2002, Argentina sancionó la Ley 25.564, la cual indica crear el INYM, Instituto Nacional de la Yerba Mate, como ente de derecho público con jurisdicción en toda la República. La ley otorga la función de acordar semestralmente, entre los distintos sectores de la industria, el valor de la hoja verde de yerba. 

El DNU 70/23 que el Congreso validó apenas asumió Javier Milei, le quitó la potestad al INYM de fijar el precio, ya que no le designó presidente. Acéfalo el instituto regulador, las empresas monopólicas empezaron a tirar el precio abajo. Además, con la apertura de las importaciones, se habilitó la competencia con países vecinos. 

“Si no es mediante unanimidad de acuerdo, el productor siempre pierde, ¿por qué? porque se arreglan entre ellos, los secaderos, el molino Las Marías (Taragüí, La Unión o La Merced), Colonia Liebig (Playadito), las empresas de Ramón Puerta (Nobleza Gaucha y Cruz de Malta), o los grupos sirios que exportan. Los productores siempre quedamos fuera”, asegura Mabel Acosta en diálogo con Desde la Raíz, desde la localidad de Oberá.

Ramón Puerta, conocido por su amistad con Mauricio Macri, por su pasión por el fútbol, el dinero, la política y “las mujeres”, fue gobernador reelecto de Misiones entre 1991 y 1999. Además, es un importante empresario yerbatero que en 2014 fue denunciado por explotación laboral luego de que la AFIP realizara una inspección en sus campos y encontrara más de 30 personas trabajando en condiciones de inhumanas, durmiendo bajo toldos de lona, en colchones infestados de bichos, sin agua, sin baños, sin herramientas de trabajo, por salarios bajísimos. Sin poder irse los fines de semana. “Algunos creen que terminó la esclavitud, pero no es así”, había denunciado uno de los trabajadores. 


“No hay ni un papel, ni una ley, que le obligue a los molineros a cumplir con lo pactado con los productores”, denuncia Mabel Acosta, quien es agricultora, cooperativista y gran referente en la lucha por los derechos de los agricultores yerbateros de la región. Hace meses participa de las protestas de los campesinos de Oberá y aledaños, que organizan acampe, cortes de ruta y asambleas.

Además, agrega: “En el mejor de los casos, nosotros somos dueños de la producción, pero no somos dueños de la comercialización. Eso nos condiciona totalmente”. De familia campesina, Mabel integra el MAM (Movimiento Agrario de Misiones) y es trabajadora de la cooperativa Titraijú -Tierra, Trabajo y Justicia-.

Libre mercado o cómo se fijan los precios

El valor pactado a fin del año pasado fue de $350 por kilo de hoja verde, sin embargo ahora no llega a los $200. El precio justo sería de 50 centavos de dólar por kilo, eso es lo que piden las organizaciones agrarias como el MAM o el APAM (Asociación de Productores Agrarios de Misiones). Eso era lo que se debatía cuando el INYM funcionaba, un valor entre $400 y $500 pesos argentinos.

“El precio tiene que superar, mínimo, los $450. Solo de flete pagamos 140 pesos por kilo, si nos pagan $190, ¿qué te sobra?”, señala Mabel. Frente al bajo precio de los empresarios, los productores aguantan. Frenan la zafra, paran el trabajo primario, intentando dar vuelta la oferta y demanda. Sin embargo Mabel piensa, más bien, que la situación no es una cuestión de mercado sino más bien política que “solo puede solucionarse políticamente”.

La agricultura familiar es, en general, un sector descapitalizado y con poca espalda para aguantar: “Muchos no han cultivado otros alimentos para abastecerse y tienen que vender como sea”, menciona Mabel. No obstante, hay algunos productores y cooperativas que ya dieron inicio a la zafra bajo el acuerdo de $310 por kilo, con la promesa de llegar a $350 recién en junio y un pago que no se realizaría al contado sino mediante cheques de 60 días.

El acuerdo, que representa casi el 30% más de lo que están pagando otras industrias, fue aceptado por las cooperativas de San Pedro, la cooperativa Dos de Mayo y la molinera Don Omar, liderada por un grupo sirio. 

En Siria también se toma mate 

La mayoría de nosotros no lo sabemos, pero tomar mate se volvió una costumbre muy común en Siria durante las últimas décadas, resultado de las grandes inmigraciones árabes del siglo XX en nuestro país. En efecto, este país es nuestro mayor comprador de yerba. 

Siria compra casi el 75% de la yerba que nuestro país envía afuera. En 2022, Argentina exportó un total de 41.300 toneladas de yerba, de las cuales 36.620 toneladas fueron solo a ese país de Medio Oriente.

La zona que rodea Comandante Andresito, entre el Parque Nacional Iguazú y la frontera con Brasil, es una región yerbatera relativamente nueva en la provincia de Misiones. Allí se emplazan dos grupos de capitales sirios: Kabour y Kassab, las cuales compran la cosecha de pequeños productores, la secan, muelen, envasan y envían en barco a Siria.

La posición y tecnificación de las empresas sirias yerbateras va en aumento, aumentando su control en el mercado de las exportaciones. “Nosotros podemos pagar siete veces más de lo que piden, pero no voy a pagar más si los otros pagan menos”, le aseguraron a Mabel. Sin embargo, fueron los primeros en ofrecer públicamente un mayor precio. 

“No sé qué creen ellos que es Argentina”

“Argentina no es la tierra, somos nosotros, somos los humanos que vivimos adentro y la defendemos. No sé qué creen ellos que es Argentina, pero lo único que necesitamos es tener buenos administradores”, cierra Mabel, desde el acampe que tienen sobre la ruta 14.

Del gobierno nacional, esperan que designe un presidente para el funcionamiento del INYM, y del gobierno nacional, espera que negocie, que defienda la economía regional de su provincia, porque sino, asevera Mabel Acosta, “la producción primaria misionera va a quedar en mano de quienes más tierra tienen”.