En una nueva entrevista para LN+, el presidente aseguró que la Argentina atraviesa un “máximo histórico de consumo”. Esta semana, en diálogo con Luis Majul, Javier Milei insistió: “El consumo es el máximo de los últimos 8 años. Está cambiando la forma en la cual consumen las personas. La economía ha cambiado y algunos indicadores han dejado de ser relevantes, frente a otros que sí funcionan”.
Sin embargo, los datos del cierre de 2025 muestran una realidad muy distinta en los hogares. En la antesala a las fiestas, el consumo masivo vuelve a caer, se profundiza el endeudamiento y aumentan los recortes en compras básicas, como alimentos y medicamentos.
El consumo masivo cayó en noviembre
Según el último informe de la consultora Scentia, el consumo masivo registró en noviembre una baja mensual, cortando una racha de ocho meses consecutivos de mejora. El retroceso se explicó principalmente por la caída en supermercados y farmacias, dos canales clave en el consumo cotidiano.
La consultora Scentia mide el consumo masivo en Argentina a partir de las ventas en volumen -no en pesos- en supermercados, almacenes y farmacias. Es decir, mide cuántas unidades se venden, no cuánto dinero se factura, lo que permite aislar el efecto de la inflación.
Si bien el dato del acumulado anual, difundido por muchos portales, muestra una leve recuperación cercana al 2,2%, el relato pierde fuerza cuando se observa la serie larga, donde el consumo masivo todavía no logra recuperar los niveles previos al ajuste,
Según Scentia, en noviembre se vendieron 14,7% menos unidades de productos (alimentos, bebidas, limpieza, higiene, farmacia) que en enero de 2023.
En térmnos de índice, el consumo se ubicó en el 85,3% respecto del nivel de enero de 2023, lo que implica una caída acumulada de casi el 15% en volumen.

Ajuste y endeudamiento
Por otro lado, la baja en el consumo también aparece reflejada en las encuestas a hogares. La consultora Moiguer presentó un estudio correspondiente al cuarto trimestre del año en el que señala que el 62% de las personas redujo gastos, el 50% se quedó sin dinero antes de terminar el mes, mientras que el 57% de los hogares está endeudado.
Los recortes se concentran en áreas tradicionalmente asociadas al ocio y la vida social. El 70% de los encuestados redujo gastos en salidas y transporte, el 69% bajó el consumo de bebidas alcohólicas y golosinas, y el 67% recortó asados y encuentros sociales.

El “máximo histórico” para pocos
En paralelo, el aumento de tarifas de servicios básicos y los rezagos del salario real profundizan la fragmentación del consumo. Los costos fijos avanzaron a mayor velocidad, obligando a los hogares a priorizar gastos esenciales. El resultado genera dos economías, por un lado un sector minoritario que sostiene y expande consumos de mayor valor, como viajes, bienes importados o ahorro, mientras una mayoría reduce la compra de alimentos o medicamentos.
En ese contexto, el “máximo histórico de consumo” al que refiere Javier Milei, aparece distante y desconectado de la experiencia cotidiana, especialmente cuando se habla de productos básicos.
Los datos muestran que el fin de año nos encuentra consumiendo menos y con menos margen de disfrute, incluso para las fiestas. La distancia entre el relato oficial y la vida diaria vuelve a ampliarse, y el consumo masivo lo deja en evidencia
