Categoría: Campo Azul

  • El después de la expedición: Geopolítica marina y soberanía científica

    El después de la expedición: Geopolítica marina y soberanía científica

    Finalizada la expedición del Smichdt Ocean Institute a cargo de científicos del CONICET, nos preguntamos:

    ¿Qué implicancias políticas tuvo? ¿Hay riesgo para la defensa nacional? ¿Quién financia la expedición? 

    La investigación, que estuvo en boca de todo el país durante julio y desencadenó reacciones de todo tipo, tuvo como protagonistas a 25 científicos argentinos y especialistas de otras nacionalidades, que a bordo del buque Falkor Too del Schmidt Ocean Institute, una empresa radicada en Estados Unidos, exploraron durante 20 días el lecho marino del Talud Continental de Mar del Plata, la misma ciudad donde se realizaron las exploraciones offshore en busca de petróleo, que finalizaron su primera etapa en abril. Terminada la exploración y ya con los científicos en tierra, surgen algunas preguntas claves que nos haremos en el desarrollo de esta nota.

    La investigación cientifica no esta exenta de los recortes del Gobierno Nacional. Desde que Javier Milei arribó a la presidencia a fines de 2023, la promesa de desfinanciar y desregular el Estado golpeó de lleno al sistema científico. Becas sin ejecutar, cierre de programas, decretos de desregulación a mansalva y equipos de investigación cada vez más dependientes de financiamiento privado y extranjero conforman un escenario crítico. Un ejercicio de la soberanía cada vez más relegado a las buenas voluntades y una periferización geopolítica casi sin retorno.

    ¿Cómo garantizar un sistema científico soberano si se financia con fondos de privados extranjeros?

    Si hay algo que no se puede negar es que la crisis agrava la dependencia. Cuando la fuga de cerebros y los programas desfinanciados son la regla, se pierde soberanía sobre el sistema científico, los recursos humanos y también el capital material y económico. En un escenario como el actual, las únicas salidas posibles para los investigadores suelen ser tres: irse del país, cambiar de rubro o buscar financiamiento privado. En nuestra argentina actual, son 7 de cada 10 becarios los que evalúan irse del país

    Si el estado nacional recorta drásticamente sus presupuestos destinados a la ciencia, como está ocurriendo hoy en día, el valor del financiamiento extranjero crece, tanto en demanda como en oferta.

    Y es acá donde me interesa hacer foco: Argentina mantiene un conflicto abierto con el 30% de su territorio ocupado por Reino Unido en el Atlántico Sur, es nuestro deber aplicar un tamiz geopolítico a todo proyecto, en especial a los financiamientos extranjeros que vienen de países imperialistas, a fin de preservarnos de infiltraciones que escondan estrategias ajenas al interés nacional que faciliten la gobernanza supranacional.

    En bordo el 30% del territorio argentino ocupado actualmente por Gran Bretaña

    Ahora bien, existen dos tipos de financiamiento extranjero, los que provienen de Estados nacionales, que se dan en términos de cooperación, y los que son provistos por empresas privadas a individuos o entidades. En este caso, se trata de un consorcio entre un privado (Schmidt Ocean Institute) y un público (CONICET). Este tipo de acuerdos son los que pueden condicionar las investigaciones y poner en riesgo la autonomía científica. A su vez implica que las investigaciones se vean corrompidas por los intereses que pueden llegar a financiarlas, antes que atender sus propias prioridades locales. ¿Cuál es el límite entre la cooperación y el intervencionismo internacional?

    Ante la escasa posibilidad de investigar que ofrece Argentina hoy en día, la oportunidad de realizar una expedición marítima a 3900 metros de profundidad adquiere un carácter onírico. Los científicos argentinos presentaron un proyecto y una vez aprobado se dispusieron a encontrar especies nuevas y ver en vivo otras que solo habían sido registradas gracias a la recolección con redes de arrastre utilizadas en las expediciones previas del programa nacional Pampa Azul, actualmente paralizado. 

    Juan Emilio Sala, ex Director de Pampa Azul y actualmente investigador del CONICET en el Centro Nacional Patagónico, integrante del Ministerio de Ambiente de la PBA, explicó a Desde la Raíz: “A partir de la adhesión a la agenda 2030, Argentina se comprometió ampliar del 10% al 30% las Áreas Marinas Protegidas de nuestra plataforma continental. En ese momento muchas ONGs extranjeras, con proyectos de ampliación de AMPs, sacaron provecho de la situación pero con intereses disímiles que no corresponden específicamente al ambiental. Esto se empezó a notar con fuerza ahora con esta campaña, no por los intereses de los colegas que están arriba, que claramente son genuinos, muy valiosos y es la única posibilidad que encuentran de salir a investigar en este momento, sino por los intereses que están detrás: de quién financia y presta el barco”.

    El Biólogo especialista en Sistemas Socio-Ecológicos Marinos, Oceanografía y Ecología Política señaló que el vaciamiento del sistema científico limita la posibilidad de realizar campañas con un barco nacional. Teniendo en cuenta que la calidad tecnológica del Falkor Too es muy superior a la disponible en el país, participar de esta campaña “es casi como tocar el cielo con las manos”. El Falkor Too es el buque oceanográfico, anteriormente utilizado para exploraciones offshore, en el que abordaron los 30 científicos que participaron de la investigación, el mismo está actualmente radicado en el paraíso fiscal de las Islas Caimán del Reino Unido y es utilizado por la fundación para realizar estas campañas “filantrópicas”.

    ¿Qué fue Pampa Azul?

    Resaltando el sello nacional, el ex director del programa destacó: “Pampa Azul hasta el 2019 tenía una impronta muy ambiental, cuyo objetivo era conocer el mar argentino, descubrir lo desconocido y la amplitud del territorio marítimo. El mensaje era ‘conocer para conservar’”. 

    Lanzada oficialmente en 2014, Pampa Azul fue una iniciativa interministerial que involucró a las carteras de Ciencia, Tecnología e Innovación; Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; Ambiente y Desarrollo Sostenible; Economía; Turismo y Deportes; Defensa y Seguridad. Supo articular acciones de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación para proporcionar de bases científicas a las políticas oceánicas nacionales, con énfasis en el fortalecimiento de la soberanía sobre el mar, la conservación de los ecosistemas y el uso sostenible de los bienes marinos, además de la creación de Áreas marinas protegidas.

    Sala aseguró que, durante su gestión, buscaron ampliar ese enfoque: “Cuando llegamos, nos dimos cuenta que debía convertirse en un vector de desarrollo sano y endógeno de un país con soberanía, en todos los niveles: tecnológica, económica, alimentaria. No podíamos limitarnos a conocer lo desconocido, teníamos que desarrollar la tecnología en Argentina. Todo eso empezó a avanzar, toda una agenda sistemática, con el gobierno en 2019”.


    Si bien Pampa Azul no dejó de existir durante el gobierno de Mauricio Macri, fue desfinanciado y su línea política se alineó con la de una gobernanza supranacional. Según Sala, en ese periodo el programa quedó “más impregnado por las ideas de las ONGs que estaban dirigidas a conocer para conservar sin humanos”, restringiendo, por ejemplo, actividades de pesca en la creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP), lo que favorece el robo de la proteína marítima por Gran Bretaña y sus socios comerciales que tienen permisos de pesca en la zona de las Malvinas y Sandwich del Sur.

    “Existen AMPs donde sí se puede pescar, hay planes de manejo que regulan cuándo, dónde, en qué momento del año y qué especie. Pero la línea política de quienes coordinaban Pampa Azul en ese momento fue crear muchas áreas donde se prohibiera el desarrollo productivo en el mar, es decir la pesca, hidrocarburos, minería, etc., visión que iba a contramano de la idea originaria de Cristina Kirchner”, concluyó. 

    Y agrega “en las actuales tres AMP al no tener plan de manejo, no se puede pescar y mucho menos otro tipo de actividades productivas, cuando se crea una AMP pones restricciones. Analizar y programar cuando la agenda está gobernada por las ONGs internacionales es una tarea difícil. Nosotros cuando llegamos dijimos que como coordinación entendemos que con el sistema cientifico tecnologico pujante como lo teníamos podíamos establecer una planificación espacial marina para que todas las actividades puedan conciliarse, tanto la pesca como el aprovechamiento de los hidrocarburos offshore para avanzar en proyectos de desarrollo, eso se logró destrabar con mucho diálogo, en principio tanto pescadores como la Subsecretaría de Pesca pusieron el grito en el cielo porque el mar argentino era para la pesca, además se sumaba el desconocimiento de lo que implica la extracción de hidrocarburo, luego comprendieron que depende la época y la zona podían trabajar ambos.”

    [En Mar del Plata al momento de presentarse y darse a conocer los proyectos de exploración offshore surgieron voces disidentes encabezadas por las ONGs extranjeras como Greenpeace, que motivó los “atlánticazos”, una movilización encabezada por marplatenses y organizaciones ambientalistas en contra de la exploración, mostrando imágenes de personas y animales empetrolados. Una construcción de sentido muy alejada de la realidad ya que los especialistas en el área explican que de haber derrames jamás llegarian a las costas, pero además, explica Sala, en las aguas profundas no se utilizan plataformas sino barcos que extraen los hidrocarburos.]

    ¿Y el rol de las ONGs ambientalistas extranjeras?

    En toda esta historia, se corren dos riesgos. El primero vinculado a la dimensión geopolítica, una mirada de la cual la ciencia no debería desprenderse. El segundo tiene que ver con la construcción del sentido común, terreno en el que numerosas ONGs ambientalistas han operado, cada vez que les fue posible, para que Argentina no desarrolle ni amplíe su economía. 

    Organizaciones como Greenpeace, Rewilding, Wild Conservation Society, Sin Azul no hay Verde, todas con banderas estadounidenses o británicas, han impulsado en conjunto campañas tales como la del Agujero Azul, para crear una AMP que prohíba la pesca y cualquier tipo de desarrollo económico por parte de la Argentina. Da la casualidad que es en esta zona donde se va a realizar la segunda exploración del SOI y donde se debe realizar también la ronda dos de las exploraciones Offshore en busca de hidrocarburos. A su vez el otro proyecto que pretenden impulsar propone la creación de una OROP, una Organización Regional de Ordenación Pesquera, integrada por países con intereses pesqueros para gestionarla de manera sostenible y conservar los recursos marinos en una zona o especie determinada. Quieren que la Argentina suscriba a estos tratados internacionales que reglamenten la zona junto a Gran Bretaña, lo que vulnera nuestro reclamo de soberanía porque estaríamos reconociendo su ocupación en las Islas. 

    https://twitter.com/GreenpeaceArg/status/1951359847552663951

    A su vez, estas fundaciones ponen palos en la rueda para que Argentina no tenga desarrollo industrial de los hidrocarburos y la pesca, pero no denuncian con la misma efervescencia la depredación marina furtiva en las Islas Malvinas y Sandwich del Sur o el proyecto de extracción de petróleo que está a punto de ejecutar el gobierno colonial en las Islas Malvinas de la mano de la empresa israeli Navitas Petroleum.

    Cabe destacar que una de estas ONGs es dueña hoy de dos islotes en las Islas Malvinas. Se trata de Wild Conservation Society, que denuncia con una constancia incesante la pesca de arrastre en nuestro mar argentino sin embargo calla sobre la ilegal ocupación de Gran Bretaña y los permisos de pesca que concede para depredar el mar sin permitir ningún tipo de regeneración de las especies. La fundación es dueña de Las islas Sebaldes (Steeple Jason, Grand Jason y el Islote Clarke), que funcionan como reservas naturales privadas, donde WCS realiza actividades turísticas para quienes las pueden costear.

    Las islas Sebaldes (Steeple Jason, Grand Jason y el Islote Clarke) al noroeste de la Isla Gran Malvina

    Cesar Lerena, Ex Secretario de Estado y Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana, explica en un artículo fechado en 2022, que “Estas fundaciones extranjeras a través de sus filiales se inmiscuyen en el corazón mismo de las estructuras del gobierno, definiendo las políticas del Estado Nacional. Ello es evidente a poco leer el Reporte final del “Taller de Implementación de Áreas Marinas Protegidas Nacionales, 2018” (pág. 50, 2019) donde WCS se constituye como organizadora y dice: «El diseño de un Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas (SNAMP) requiere definir ¿qué queremos conservar?, y, decidir, sobre prioridades nacionales para la biodiversidad marina en todo el Mar Argentino».”.

    A su vez, los mismos integrantes de la fundación a la hora de defender su proyecto en la Cámara de Diputados, donde obtuvo media sanción para luego perder estado parlamentario, argumentaban que la Argentina no necesita esos recursos, por lo que podríamos prescindir de su industrialización. Al no lograrlo, en 2024 redoblaron la apuesta presentando de la mano del diputado Facundo Manes un proyecto con 6 áreas marinas protegidas incluyendo el Agujero Azul. 

    https://twitter.com/jmrosas1845/status/1887900000253862278

    Pero no es la única que se inmiscuye directamente en las políticas del Estado Nacional, existe el caso de Rewilding, la ONG que ha denunciado a científicos del CONICET intimandolos con carta documento a retractarse por un artículo en el que cuestionan el concepto de reasilvestramiento y su implementación en el país que propone esta fundación en muchas zonas de la Argentina, en especial en el NOA. Otro ejemplo es Greenpeace, Sala explica que además del poder blando que infringen también realizaron expediciones con científicos argentinos a bordo que no estuvieron aprobadas por cancillería, “desoyendo la negativa de cancillería realizaron la exploración igual y tomaron muestras del mar con redes de plancton. Los colegas científicos tuvieron problemas con la Cancillería por haber abordado a la navegación y exploración sin los permisos debidos. Luego entre embajadas se pidieron las correspondientes disculpas por lo sucedido, lo cual es muy interesante ¿Por qué la embajada holandesa pide disculpas por un privado como Greenpeace?”

    A su vez el científico del CENPAT denuncia que en muchos casos los planes científicos de ciertas regiones han sido delineados a partir de los intereses de las fundaciones y no de los intereses nacionales y finaliza “Creo firmemente en que las cosas se pueden hacer bien y que teníamos las herramientas y la herramienta se llamaba Pampa Azul. La precondición para que ahora se acelere la privatización de la plataforma continental argentina, abonada con este tipo de proyectos, es el vaciamiento del estado, una vez que se retiran los estado provinciales y nacionales del rol que deben cumplir por deber constitucional, una vez que se retiran de los temas estratégicos que además son de competencia constitucional, aparecen los privados rápidamente”.

    ¿Quién es el filántropo dueño de la empresa Innovation Endeavors y fundación Schmidt Ocean Institute?

    Hay algunos puntos que llaman la atención en esta exploración inédita para el país. En diálogo con Desde la Raíz, David Pizarro, Licenciado en Historia y Magíster en Estrategia y Geopolítica por la Escuela Superior de Guerra de la UNDEF, explicó: “En primer lugar, cabe preguntarnos para qué financian esta investigación. Explican que Schmidt es un filántropo, que por un lado tiene estas ‘obras de caridad’ pero además tiene una empresa con la cual asesora a estatales y privados en el área de IA e inteligencia militar”

    David Pizarro, aseguró que primero como CEO de Google y luego con su empresa Innovation Endeavors, Schmidt asesoró al Estado de Israel, y en particular a Netanyahu, en el área de vigilancia masiva y detección de blancos. “Sus sistemas (Google y Innovation Endeavors) financiaron con 1.2 billones de dólares al desarrollo de IA para el ejército israeli, que sirvieron para construir ametralladoras que detectan amenazas sin que haya ningún humano. Durante su gestión como CEO de Google financió desde el 2006 a Israel y asesoró a la Unidad 8200 del ejército israeli para la colocación de bombas en los beepers que fueron detonados en 2024 en el Líbano.”

    Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, junto a Eric Schmidt, Ex CEO de Google y dueño de Ocean Schmidt Institute

    Según Press TV, la Unidad 8200 de Israel es un equipo secreto de espías de guerra cibernética que está desarrollando los sistemas de inteligencia artificial (IA) que habrían sido utilizados pon el régimen para cometer el genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

    El medio irani sostiene que esta Unidad es la responsable de escribir la programación y diseñar los algoritmos que automatizan los crímenes en Gaza y que también estuvo detrás del ataque con buscapersonas en el Líbano. 

    Además, Eric Schmidt es socio de Team8, el think tank de ciberseguridad más prestigioso de Israel, dedicado a desarrollar tecnologías disruptivas y crear empresas líderes en su categoría que abordan los mayores desafíos en ciberseguridad. Team8 fue fundada por los expertos Nadav Zafrir, Israel Grimberg y Liran Grinberg, todos ellos con estrechos vínculos con la famosa Unidad de Tecnología e Inteligencia 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).

    A su vez, Pizarro contó que el empresario Schmidt ha asesorado a líderes como Boris Johnson y David Cameron en Gran Bretaña. También, señaló que el Buque Falkor Too está registrado en las Islas Caimán de Reino Unido, lo que interpreta como una estrategia lógicamente tributaria. 

    Tal como cuentan en la página oficial del Schmidt Ocean Institute, el Falkor Too fue construido en 2011 como buque para la industria offshore y, en los últimos años, se ha utilizado para establecer parques eólicos marinos en Europa. Esto abre otro interrogante: si bien el objetivo de la expedición no fue el sondeo de recursos naturales para explotación, en el transcurso pudieron hallarlos e identificar yacimientos de valor estratégico, por ejemplo nódulos polimetálicos (concreciones minerales que se encuentran en el fondo marino y contienen metales como manganeso, hierro, cobalto, níquel y cobre) o sitios de venteo de gas. En cualquier otro país, la información sobre los recursos estratégicos son secretos, la ubicación, la dimensión y el tipo de recurso es información sensible que se debe proteger. 

    Nódulos polimetálicos

    Durante años empresas extranjeras financiaron investigaciones en Argentina, tanto privadas como públicas o con becas a investigadores. Sin embargo las exploraciones de cooperación se hicieron directamente con otros Estados, es por eso que se pueden hallar investigaciones realizadas junto a Estados Unidos y otros países.

    En este sentido, David Pizarro aclaró: “Creo firmemente en que un país tenga presencia privada para el desarrollo nacional. En la Antártida, por ejemplo, el apoyo privado ayudó a desarrollar nuestra porción del continente. Por el contrario, en este caso el SOI es un privado extranjero que asesora al enemigo histórico de Argentina que es el Reino Unido, tanto en cuestiones navales como en tecnología”.

    Y continuó: “A su vez no hay un control real del Estado, dicen que las muestras quedan en el Museo de La Plata, pero no hay capacidad real de poder controlar actualmente. De hecho, la información del mapeo ya se la quedaron y nuestro Estado está en contra del control sobre los recursos naturales, aun cuando esta exploración toca temas sensibles de interés nacional como es la geografía marítima y los recursos naturales existentes de nuestro país. Los científicos no pueden controlar que no se hayan hecho copias de toda la información recabada. Es por eso que estaría bueno que esto se pueda dar en un marco de soberanía y control del estado”.

    La ciencia, la educación y la ilusión 

    El concepto de una Argentina en la cima del mundo no debe constituirse sólo como una frase para estampar en una remera. Lo que nos dejó, además de decenas de interrogantes, la exploración en el Talud Continental es el deseo de los argentinos y argentinas de trabajar por un país integrado que contenga a todos y que ponga en lo alto nuestra bandera.

    Luego de la exploración y el arribo de los científicos a tierra, se pudo observar a personas de todas las edades interesarse por la ciencia argentina, filas larguísimas en los museos, visitas de niños y niñas con deseos de ser científicos y que luego de su apogeo nos deja la pregunta más importante ¿como constituimos una ciencia al servicio de la nación?

    Programa educativo, Escuelas Azules del Ministerio de Innovación, Ciencia y Tecnología

    El Ex director de Pampa Azul concluye el diálogo con Desde la Raíz explicando que durante su gestión “existía un programa real de inclusión para que los niños y jóvenes interesados puedan participar de investigaciones o explorar en las escuelas los descubrimientos científicos, se llamaba “Escuelas Azules” que contaba con 80 escuelas de todo el país y casi 4000 pibes trabajaban con proyectos vinculados al mar; ahora no hay un programa nacional que dé respuesta a esta demanda que es ni más ni menos que el futuro de la Argentina. Hoy eso está siendo completamente desarticulado, como átomos liberales libres de tomar decisiones a voluntad y por intereses personales, así no funciona un sistema científico, así no se desarrolla un país, esa es mi mirada.” y cierra ”la pregunta es quién quién va a decidir la agenda de lo que es importante investigar en cada país. Nosotros creemos que la justicia ambiental es parte de la justicia social y no hay forma de separar esos dos conceptos que son parte de la unidad dialéctica, por eso necesitamos una discusión sincera de cara al pueblo.”

    Pizarro, por último, aclara “el conocimiento siempre es poder, hay ciertas cuestiones que atañen al interés nacional que no deberían ser públicas, no estoy en contra de la ciencia, la ciencia debería estar al servicio de la Nación y los intereses nacionales.”

    En la construcción de un nuevo sentido común peligra nuestra soberanía cognitiva, la de poder decidir por nosotros mismos de la mano de un Estado presente, de qué manera gestionar nuestros recursos en la Argentina bicontinental para un sano desarrollo productivo, que contenga un balance entre el ambiente y la industria, de lo contrario la dependencia y periferización geopolítica será casi irreversible.

  • Bajo del mar: entre lo bello y lo político 

    Bajo del mar: entre lo bello y lo político 

    Hace más de diez días que el buque científico Falkor Too navega el extremo norte del Mar Argentino. Hace cinco, que las imágenes que obtiene son virales en todas las plataformas. 

    —Para los que se suman hoy, les contamos que estamos en el área del Cañón Submarino de Mar del Plata, un área que hace 10 años atrás exploramos con un buque oceanográfico argentino, el buque Puerto Deseado —explicó Nadia, una de las figuras más aclamadas en el stream del Conicet.

    Es 26 de julio de 2025, y así comienza la transmisión de Youtube. Es el segundo día en el que podemos ver al robot SuBastian avanzar con luces y cámaras por el lecho marino, mostrando corales, crustáceos, pulpos, campos de remolachas, comunidades de batatas, calamares, medusas iridiscentes y una estrella de mar que ya es famosa más allá de los límites del mar argentino.

    —Esta vez, vinimos con la intención y la capacidad de fotografiar las comunidades in situ y recolectar algunos ejemplares que son de gran interés para los estudios que llevamos adelante —contó a Desde la Raíz una de las biólogas a bordo.

    Una expedición científica sin precedentes

    Cristina Damborenea trabaja en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata. Es doctora en biología y durante décadas se ha especializado en invertebrados. Ahora mismo, se encuentra embarcada a 700 km de su casa, disfrutando de la vista marina y sorprendiendose con los hallazgos. “Estar acá es muy emocionante, la transmisión parece una película con animales de ciencia ficción”, comentó en diálogo con Desde la Raíz. 

    Junto a ella, a bordo del Falkor Too -el buque norteamericano del Schmidt Ocean Institute- se han embarcado veinticinco investigadores del CONICET. Recorrerán durante 19 días el cañón submarino de Mar del Plata, una formación geológica profunda situada a unos 300 kilómetros de la costa.

    Llegar hasta acá implicó más de un año y medio de trabajo. El proyecto es fruto de mucho esfuerzo, sueños, planificación y convicción científica. “Fue un camino muy lento. Nosotros solicitamos un subsidio al Schmidt Ocean Institute, para lo cual tuvimos que presentar una propuesta, explicar los objetivos y los fundamentos, y fuimos seleccionados”, contó Cristina, y agregó: “Nadie cobra nada por todo esto, pero es una gran oportunidad de realizar el trabajo”.

    Se trata de una misión liderada por científicos argentinos del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), conformado por biólogos de distintas partes del país con décadas de trabajo en investigación y docencia. Por primera vez, un equipo argentino puede ver y registrar en alta definición la vida del fondo marino, a profundidades que oscilan entre los 1.000 y los 3.700 metros.

    La Dra. Cristina indicó que “Tenemos que conocer esta parte del mar, como cualquier otra parte del planeta, para poder protegerla”. Es que si no conocemos qué hay en el fondo del mar “no podemos ni siquiera pensar en él”, señaló.

    Foto / Schmidt Ocean Institute

    ***

    —¿Podemos hacerle zoom? —dice una bióloga, maravillada frente a las pantallas del barco. 

    Es el segundo día de inmersión en el mar. A 1200 metros de profundidad, una esponja vítrea blanca y luminosa aparece en el centro de la imagen. Parece un erizo decorado con pompones de algodón. Mide unos diez centímetros y brilla como un foquito de luz en medio del océano. 

    —Hola a todos. Lo que tenemos acá es una esponja vítrea. Es una esponja carnívora que en este mismo momento pareciera estar alimentándose. Vamos a intentar recolectarla.

    Una pinza robótica se acerca con cuidado. El equipo guarda absoluto silencio, mientras los operadores desprenden la esponja de la arena y la colocan en una de las cajas de recolección. Después vuelven las risas, los aplausos y la emoción.

    ***

    El responsable de las imágenes es el ROV SuBastian, un vehículo robótico y submarino, operado a distancia, equipado con luces, cámaras 4K y múltiples brazos mecánicos con los que logra recolectar muestras de organismos y sedimentos. Desde el buque, los científicos toman las decisiones. Pertenecen al Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN), el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), el CADIC de Ushuaia, y grupos de investigación de las universidades nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Mar del Plata y Puerto Madryn. 

    A bordo conviven tres generaciones: desde estudiantes de doctorado hasta investigadores superiores. También fueron invitados tres especialistas: el Dr. Santiago Herrera (Colombia), la Dra. Johanna Wetson (EE.UU.) y la geóloga Graziella Bozzano (Italia).

    Los primeros días el clima es de mucho entusiasmo. Apenas se respetan los turnos de día y de noche, todos quieren ver qué encuentran y nadie quiere perderse de nada. Al quinto día, el cansancio empieza a sentirse. Deben dormir y descansar, mantener los turnos y guardar energías.

    ***

    El robot sigue avanzando por el lecho marino, con la atención absoluta del equipo científico. Entre colores blancos, rosados y violetas, algo se mueve. Una langosta rosada aparece frente a cámara. Estira sus antenas largas y da unos pequeños pasos con sus ocho patas.

     —Fua, qué bicho… —dice alguien, casi como un suspiro.

    Un poquito más adelante, es el momento de una estrella:

    —¡Al fondo! ¡Veo una estrella de mar!

    —¡Encontramos a Patricio!—festeja uno de los biólogos.  

    La estrella, en tono rosa salmón, está rodeada de corales violetas. La cámara le hace zoom.

     —Sí, creo que todos pensamos lo mismo… —bromea Nadia. La estrella tiene un detalle bien notable, en una de sus axilas, sus músculos marcan unas curvas y dibujan perfectamente unas nalgas.

    —¡Ay, mirá! 

    Al fondo, una mantaraya permanece quieta como un fantasma de sábana blanca. Luego se desplaza, en un movimiento suave y armonioso. Sus aletas parecen alas, o las orejas de Dumbo. El silencio del momento, apenas interrumpido por el sonido del mar, convierte la escena en algo hipnótico.

    Ciencia argentina en acción

    —Seguimos observando en vivo, y Cristina Damborenea, del Museo de La Plata, está muy contenta. Acaba de encontrar un gusano plano. Vamos a intentar coleccionarlo con la bomba de succión —se escucha en el streaming.

    Dado que la mayoría de los científicos del equipo son biólogos taxónomos —se encargan de describir y clasificar especies— el foco de la expedición está puesto en la identificación y estudio de peces e invertebrados marinos del océano profundo. Desde que inició, ya se han clasificado 40 especies nuevas. 

    El robot SuBastian bajará y subirá, una a una, las treinta estaciones de muestreo programadas sobre el talud continental. Además, se analizará ADN ambiental, microplásticos, residuos y el ciclo de carbono

    El 70% del agua del planeta se encuentra por debajo de los 200 metros de profundidad. Son zonas desconocidas e inexploradas hasta el momento. Las muestras obtenidas serán un gran material de estudio para los científicos argentinos, por lo menos durante los próximos 10 años. Despúes de todos los estudios, las muestras quedarán en el Museo de Ciencias Naturales del Parque Centenario, Buenos Aires. 

    “Estamos aportando al conocimiento de la diversidad de nuestro país y aportando conocimiento para las generaciones futuras para que se pueda saber cómo actuar, un conocimiento base de cómo es esta región, cómo funciona”, aseguró la Dra Damborenea.

    Foto / Schmidt Ocean Institute

    ***

    Cada inmersión del ROV dura muchas horas. A veces, un día entero.

    Luego, el robot sube lento, como un ascensor silencioso en la oscuridad. Casi dos horas despúes, asoma a la superficie. Los técnicos lo esperan, comandan el conjunto de poleas que lo traen de nuevo a la cubierta del barco. Son las ocho de la mañana y los cientificos se preparan para buscar todo lo recolectado.

    En la cubierta, el viento arrastra olor a sal. El robot, tiene los compartimentos llenos. Con precisión quirúrgica, los investigadores se acercan con guantes, pinzas, frascos, etiquetas. Cada quien sabe lo que busca.

    Graziella, la geóloga italiana, se arrodilla delante del tubo que contiene la muestra de sustrato. Emiliano va directo a los cangrejos, Nadia levanta de a uno los corales, Javier revisa los moluscos, Mariano encuentra su pepino de mar, Nacho busca el cirripedio que tanto soñó ver y Valeria mira esa bolsa de plástico enredada en una madeja de corales.

    El estudio empieza adentro, en los laboratorios del barco. Allí las muestras se etiquetan, se miran con cuidado y se guardan con mucha precaución. Afuera, el océano sigue allí y el robot estará listo pronto para su nuevo descenso.

    Foto / Schmidt Ocean Institute

    ¿Quién financia el sueño?

    Los filántropos ambientales Eric Shmidt, ex CEO de Google, y su esposa Wendy Schmidt, son los creadores del SOI, una fundación con sede en EE.UU sin fines de lucro. Fue creada en 2009 en pos de promover la ciencia marina a través del financiamiento de campañas de exploración abiertas y colaborativas.

    El proyecto de nuestros científicos fue seleccionado, luego de un concurso público, y así obtuvo el financiamiento del buque y la tecnología de vanguardia. Esta es una de las tres fundaciones a través de las cuales el matrimonio ha donado el 6% de su patrimonio, según Forbes.

    “La fé en la ciencia se recupera cuando, por ejemplo, le mostras a las personas las cosas más maravillosas que jamás hayan visto y que están acá, en el planeta”, dijo Wendy en una entrevista la última semana. 

    En un contexto de profundo desfinanciamiento, presupuestos congelados y fuga de cerebros, el financiamiento internacional de esta campaña permite sostener una agencia científica estratégica. Aunque puedan generarse controversias, lo cierto es que el equipo argentino pensó, planificó y ganó la convocatoria en competencia con otros proyectos del mundo por su valor científico.

    Falkor (too). Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute

    ***

    Es de noche en el séptimo día de exploración. Hoy, la pared del talud ha ofrecido una colorida paleta de corales y una gran abundancia de especies. El turno noche comenzaría con un hallazgo extraordinario. A 2439 metros de profundidad, un pulpo celeste está guardado en una cueva, enroscado sobre sí mismo. 

    —Quizás esté incubando… Sería realmente una locura filmar una incubación. 

    El robot se acerca y la cámara enfoca la cueva. Está inmovil en ese pocito en la pared de arena. 

    —¡Sí, tiene huevos! ¡Es increíble!

    —Noooo, ¡qué belleza! ¡¡Mirá!!

    —¡Sí! Estoy anotando todo…

    —¡Está incubando! ¡Miren esos huevos! ¡Los está batiendo!

    Casi como una réplica de la película Mi maestro el pulpo (2020), el animal, acurrucado, forma una especie de nido entre su cuerpo y la arena. Así, protege sus huevos traslúcidos, que son, literalmente, cientos de miles. Durante meses, no se mueve, no sale de su refugio, no se alimenta. 

    —Lo más triste es que está a punto de morir.

    —Eso también es lo más increíble. 

    Sus bebés nacerán pronto y tendrán que sobrevivir solos en el bajo fondo. Su madre entrega toda su energía a cuidar su descendencia. Para cuando los huevos eclosionen, ella, exhausta, se dejará morir.  

    Otras exploraciones al mar argentino 

    Aunque esta no es la primera vez que se estudia el Mar Argentino, sí es la primera que se puede observar a los organismos vivos en su hábitat natural. Anteriormente, se hicieron estudios mediante rastras y redes de arrastre, que recolectaban ejemplares desde el fondo y se veían recién en la superficie. 

    “Este estudio complementa nuestros estudios previos. Vemos cómo viven, cómo se mueven e interactúan, cómo son las comunidades en realidad en el fondo del mar”, mencionó Damborenea, y ejemplificó con el caso de la ‘batata’ o ‘pepino’ de mar, el cual se había estudiado al animal muerto, y ahora se lo pudo ver dentro de su comunidad. 

    Desde 2009, el CONICET ha impulsado múltiples campañas oceanográficas a través del buque Puerto Deseado, construido en colaboración con la Armada Argentina. Ese fue el puntapié para la iniciativa Pampa Azul, una política interministerial que buscó profundizar el estudio y la soberanía científica en el Atlántico Sur. Gracias a esas campañas, en las que participó GEMPA en al menos doce oportunidades, se publicaron más de 60 pappers y se describieron más de 30 especies nuevas para la ciencia.

    Sin dudas, esta campaña permite reactivar el trabajo y la agenda científica de nuestro territorio marítimo.

    ***

    Hace al menos dos años que trabajadores y trabajadoras del sistema científico argentino denuncian recortes, despidos y precarización. Y sin embargo, un stream de corales y bichitos de mar logró lo que hace rato no pasaba: la ciencia emocionó masivamente. 

    Cabe preguntarse, por qué días y días de streaming del fondo marino tiene más visibilidad que las denuncias de la crítica situación institucional. Tal vez, una respuesta apresurada sea que este es un stream que nos conmueve, nos llena de ternura y alegría, de curiosidad y entusiasmo. En definitiva, nos recuerda aquello que nos hace humanos, aquello que le da sentido a la vida y a nuestra especie. Lo bello, lo digno, lo asombroso, cobra un mayor sentido frente a un gobierno que es visiblemente insensible y explícitamente cruel. 

  • Malvinas y la Antártida: el desafío estratégico que Argentina no termina de asumir

    Malvinas y la Antártida: el desafío estratégico que Argentina no termina de asumir

    Ayer, viernes 25 de abril, se realizó el evento organizado por Desde la Raíz: Desde Malvinas al proyecto nacional. Durante las horas compartidas en el Centro Cultural y de la Memoria Islas Malvinas, las voces expertas trazaron un mapa urgente: Malvinas y la Antártida no son únicamente banderas simbólicas. Son el eslabón débil de la soberanía argentina, un territorio desaprovechado económica y estratégicamente, y una causa que sigue esperando una política de Estado.

    Acompañaron la jornada Juan Rattenbach, abogado y Asesor de Contenidos del Museo Malvinas; David Pizarro, historiador especializado en Derecho Antártico; y Juan Terranova, escritor y periodista. En una charla en conjunto, los tres contaron las historias de sus viajes a Malvinas y la Antártida, desplegaron datos y profundizaron el debate sobre el territorio. 

    Malvinas y la Antártida: el desafío estratégico que Argentina no termina de asumir
    Fotos: Pedro Ramos

    La Antártida como extensión de la Patagonia

    La Antártida está a solo 1.000 km de Tierra del Fuego. “No es un lugar invivible: se parece mucho más a la Patagonia de lo que creemos”, destacó Juan Terranova luego de que en la sala se proyectara su documental ‘Petrel’, estrenado en 2023. 

    “La realidad es que para un fueguino está mucho más que Buenos Aires”, disparó David Pizarro, desafiando la narrativa de la Antártida como ‘fin del mundo’ y continente remoto. “Es de una visión porteño-centrista no pensar en su integración, más allá del mapa bicontinental. Podríamos ofrecer servicios logísticos a otras bases y generar divisas, pero ni siquiera lo estamos pensando como Nación”, continuó.

    Pizarro detalló el rol clave de la base Petrel, donde se construyó una pista de aterrizaje estratégica: “Tandanor la está armando. No se puede pensar la Antártida sin desarrollo industrial y científico propio”. Entre los tres, repasaron los hitos argentinos: Somos el país con más bases (7), más viajes y más rescates, dos llegadas por vía terrestre al Polo Sur, 8 de los 11 nacimientos en el continente, y 6 de las 7 iglesias.

    David Pizzarro, historiador especializado en Derecho Antártico. “Desde Malvinas al proyecto nacional”

    Malvinas: la puerta del Atlántico Sur 

    “Malvinas es la puerta de entrada a la Antártida. Gran Bretaña lo sabe: por eso usa su ocupación como excusa para reclamar allá”, alertó Pizarro. Juan Rattenbach añadió: “Hay que pensar las Malvinas, Georgias, Sandwich y las millas marítimas antárticas como un todo, un territorio conjunto”.

    Otro punto importante de la soberanía de este territorio es el potencial económico. Los números son los siguientes: “En 2023, empresas británicas sacaron 97 millones de dólares sólo con la pesca de tres especies. Y aún no tocaron los hidrocarburos…”, remarcó Pizarro.

    Respecto a la población de Malvinas, los participantes reforzaron que Puerto Argentino es una ‘empresa’, no un pueblo. “Los kelpers no crecen demográficamente, no votan, no discuten su territorio. Un fueguino ama más Malvinas que ellos”, dijo Terranova. Rattenbach cerró el concepto: “Nadie disfruta esas islas: ni nosotros, que no estamos, ni ellos, que saben que están donde no les pertenece”.

    Juan Rattenbach, abogado y Asesor de Contenidos del Museo Malvinas. “Desde Malvinas al proyecto nacional”

    Geopolítica: el mundo ya juega en el Sur mientras Argentina mira para otro lado

    “Quien controle el Pasaje de Drake y el Beagle, domina el tráfico interoceánico. De hecho, el 80% de nuestro comercio va por mar”, explicó Pizarro. Terranova agregó un dato clave: “Si EEUU y China entran en conflicto, los portaaviones estadounidenses deberán pasar por el sur: el Canal de Panamá no los permite”.

    Argentina sufrió una profunda desmalvinización luego de la guerra. Un proceso que implicó no hablar de lo sucedido en 1982, seguido de una narrativa victimizante de los soldados y las consecuencias bélicas, omitiendo hablar del derecho soberano de nuestro país sobre las islas. En definitiva, desmalvinizar implica no traducir el sentimiento popular en políticas concretas. 

    Juan Rattenbach advirtió sobre la falta de conducción política: “Lo que dijo el Presidente el 2 de abril, sin filtro diplomático, pone en riesgo nuestra lucha”, y remarcó que a pesar de nuestra cercanía con el Atlántico Sur, paradójicamente, no vemos el potencial estratégico que todos los países del mundo sí reconocen.

    David Pizzarro, Juan Terranova y Ariadna Alippi. “Desde Malvinas al proyecto nacional”

    No se defiende lo que no se ama, y no se ama lo que no se conoce: falta educación, decisión política y una visión bicontinental verdadera. “Tenemos el 60% de territorio sobre agua, si miramos el mapa bicontinental. Ojalá surja una dirigencia a la altura”, concluyó Ariadna Alippi, quien estuvo a cargo de la moderación del panel invitado. El evento evidenció que, mientras nuestra dirigencia debate internas, el futuro tiene muchos ojos sobre las aguas y tierras del Atlántico Sur.

    ¿Querés saber más? Quédate cerca que pronto vas a poder escuchar el debate completo en nuestro canal de YouTube @desdelaraiz_ar 

  • A un año del intento de extranjerizar el mar argentino: La batalla perdida de Milei y Sturzenegger

    A un año del intento de extranjerizar el mar argentino: La batalla perdida de Milei y Sturzenegger

    Hace un año a esta altura, el gobierno nacional anunciaba la Ley Bases; un paquete de leyes desregulatorias que redireccionaría el rumbo del país. Entre ellas, el Régimen Federal Pesquero, capítulo que luego quedaría fuera del paquete legislativo por fuertes presiones del sector.

    El anuncio de Milei fue un diciembre del 2023 y la posterior aprobación en el Congreso fue un 24 de junio de 2024. Sin embargo, el 31 de enero del año pasado fue un momento bisagra para la pesca argentina en donde muchos volvieron a respirar cuando se conoció que los artículos 211 al 220 sobre la modificación del Régimen Federal Pesquero (Ley 24.922) habían quedado eliminados de la normativa.

    A un año de la incertidumbre que terminó el último día antes de que se repartan las cuotas de captura de pesca, el sector de la pesca describe la maniobra de Sturzenegger como “un susto”. ¿Cuál fue el objetivo del gobierno? El dicho de “pegarle al chacho para que aparezca el dueño”, calza bien, porque “los dueños del mar ” aparecieron.

    El empresariado pesquero sale en los medios

    La Ley tenía tres ejes claves que modificarían al 100% la forma de pescar en argentina: la apertura a licitaciones internacionales, la posibilidad de operar con tripulación extranjera y el permiso de descargar en cualquier puerto del mundo. Según Jorge Frías, presidente de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca (AACPyPP), eso “terminaría con la pesca argentina tal y como la conocemos desde los años 70”.

    En el lapso de tiempo para negociar que los empresarios de la pesca argentina tenían, comenzaron los llamados, las reuniones, y las negociaciones con funcionarios. Mientras tanto, mantenían una postura confrontativa públicamente, como Domingo Contessi, presidente del astillero Contessi y director del Grupo Veraz, una de las familias más poderosas en el mundo de la pesca, y que nunca le esquivaron a las alianzas políticas.

    Durante el gobierno de Macri, el líder del PRO le ofreció a Contessi el Astillero Río Santiago mientras los despidos eran moneda corriente y el riesgo de una privatización estaba a la vista. Contessi admitió públicamente haber apoyado a Javier Milei, y también aseguró ser uno de los arrepentidos en votarlo.

    “Lo que nunca imaginamos es que las ideas de la libertad vendrían con la amenaza de una virtual expropiación del sector pesquero, la vulneración de la seguridad jurídica y la consecuente destrucción del caladero. Esto mismo es lo que plantea indirectamente, tal vez por desconocimiento, la modificación propuesta a la Ley Federal de Pesca que se incluyó en la Ley Ómnibus”, dijo Domingo Contessi en un acto homenaje de botadura.

    La incertidumbre no duró hasta la eliminación del capítulo de la pesca en la Ley Bases. Faltaba lo más importante; asegurarse las cuotas de captura de pesca que vencían el 31 de diciembre del año pasado, y se renovarían por 15 años más, según la ley.

    Durante un año la industria pesquera vivió con total incertidumbre. La garantía de un escenario que seguía igual iba a estar cuando se repartieran las cuotas de merluza, algo con lo que el gobierno jugó y aplazó hasta el último día, con la complicidad del Consejo Federal Pesquero.

    El empresario marplatense Antonio Solimeno había declarado en un medio local que: “Muchos hemos hecho proyectos en base a resoluciones ya emitidas desde el Consejo Federal Pesquero en el año 2018, entendíamos que las condiciones iban a ser iguales y con los mismos parámetros”

    EL gobierno jugó con fuego. El 31 de diciembre del año pasado, último día hábil, las cuotas se repartieron con la garantía de que toda quedará inamovible durante 15 años más. Todo volvió a la normalidad; las construcciones de flotas nacionales volvieron a reanudarse, y las importaciones de insumos se retomaron. La pesca nunca paró.

    Después de un año de tensiones, llamados y negociaciones entre el sector empresario de la pesca nacional y el gobierno, los empresarios terminaron aplaudiendo el resultado de la cuotificación, que quedó tal como estaba. 

    Mar argentino sorteado al mejor postor

    “Las modificaciones al Régimen Federal Pesquero iban a terminar con la pesca tal y como la conocemos”, dice para ARG Jorge Frías. Venía a proponer una nueva forma de pescar, que ni siquiera tenía antecedentes que lo sustentaran a nivel mundial.

    Inclusive Estados Unidos tiene políticas proteccionistas de su mar; cuenta con una ley centenaria vigente desde el año 1920 que se llama “Jones Act”, la cual prohíbe que cualquier buque de cabotaje (transporte, pesca, remolque, etc) opere entre puertos de Estados Unidos si no fue construido en ese país.

    Sturzenegger tildó de “deficitaria” a la industria de la pesca y aseguró que “las pocas empresas pescan gratis los peces de todos”. Al gobierno no le alcanzaba los 630 millones de dólares anuales que la industria pesquera le aporta al fisco (1800 millones de dólares anuales exportados menos el 35% de impuestos pagados).

    ¿Cuál era la jugada del gobierno con la industria pesquera? ¿Realmente se trataba de ecuaciones numéricas deficitarias? 

    Pareciera que la ola venía aún más fuerte: la desregulación de Sturzenegger pretendía abrir las aguas hacia las empresas del mundo y como consecuencia fundir la argentina, que no podría competir con semejantes potencias en ultramar.

    Las licitaciones abiertas al mejor postor permitirían que la asignación de Cuotas Transferibles Individuales de Captura (CITC), o sea, lo que cada empresa puede pescar, no contemple las actuales condiciones del Régimen Federal de Pesca; como la obligatoriedad de que la flota sea nacional, la historia de pesca y lo que aporta a la economía argentina.

    El permiso de operar con tripulación extranjera y la eximición de pasar por puertos argentinos resonó como un disparate entre los consorcios portuarios, la industria naval, y los gremios de la pesca. Se irían más de 100 mil puestos de trabajo que otorga hoy la industria pesquera en el país, entre plantas procesadoras, construcción de buques, logística portuaria y personal capacitado para operar en el mar.

    Además, el proyecto de ley eliminaba todos los incentivos al agregado de valor, ya que solo le interesaba “la mejor oferta económica” por las cuotas de pesca.

    El mar “de todos” para unos pocos

    A un año de asustar a la industria pesquera, hoy el negocio del mar sigue como si nada hubiera pasado; un empresariado pesquero con mucho poder que no es conocido por el gran grueso de los argentinos. Lo cierto es que el gobierno buscaba conocer de primera mano cómo funciona el sistema. Y lo logró, de la peor manera.

    A pesar de haber sido la corrupción, no un blanco para combatir, sino una perfecta excusa para instalar un plan de saqueo de recursos marinos, nadie se opone. Jorge Frías describe a a Ley Federal de Pesca como “un manual de instrucciones para hacer negocios”, y agrega: “Se suponía que el espíritu de la ley era no monopolizar, y cuando vas al historial de los empresarios tienen un grupo con tres empresas distintas y cada una con sus respectivas cuotas.”

    El Consejo Federal Pesquero; organismo interjurisdiccional que define la política pesquera del país, dejó de estar a la altura hace mucho tiempo. “La evasión que hay en empresas marplatenses es enorme, y hay un interés de los empresarios de que no se sepa lo que pasa en el mar para manejar las cosas como ellos quieren” .

    Bajo la ley Federal de Pesca sancionada en 1997 también existen maniobras ilegales y corruptas. “Fue un instrumento que sirvió para ordenar la jurisdicción del mar durante aquellos años. Sin embargo, pasan los años y nadie la corrigió”, aseguró el Capitán de ultramar.

    “El Exministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina Norberto Yauhar, nos acusó públicamente de depredar el mar argentino, pero son los funcionarios que aplican la ley federal pesquera y son los que deciden junto con los empresarios, donde, como, cuando y quienes pescan”, concluyó Frías.

  • “Desperdiciamos 28 millones de litros de combustible al año por no tener el Canal Magdalena”

    “Desperdiciamos 28 millones de litros de combustible al año por no tener el Canal Magdalena”

    Un barco que sale de La Plata a Mar del Plata no tiene un camino recto paralelo a la costa. Por el trazado actual, sale de La Plata, va hasta Montevideo, y desde ahí vuelve a bajar hasta Mar del Plata. Este recorrido le significa casi 150 km de más que si fuera derecho hacia el sur. Son aproximadamente 15 horas más que tarda y, a nivel combustible, estos kilómetros se traducen en 19.000 litros de más que consume.

    Se calcula que los barcos que hacen esa ruta, que vienen por el Río Paraná y el Río de La Plata y van hacia el sur, son 1500 barcos por año. Es decir, son 1500 barcos quemando, cada uno, 19mil litros de combustible al divino botón, ya que podría ahorrarse si tuviesen un canal adecuado. Un total de 28 millones de litros de combustible que se consumen innecesariamente cada año, con todo lo que ello implica en términos ambientales.

    La misma situación atraviesa un barco que llega desde el exterior y quiere acceder al puerto de Buenos Aires o adentrarse en la hidrovía del Paraná. Los buques deben acercarse a Montevideo, haciendo tiempo de espera en aguas de Uruguay y pagando a ese país los servicios marítimos que presta en los tiempos de espera.

    “Es muy importante tener una salida franca directa desde nuestra zona núcleo de producción, conectando de forma directa con nuestros socios comerciales en el resto del mundo, porque sino, perdemos negocios”, indica José María ‘Pepe’ Lojo, presidente del puerto La Plata, a DLR.

    El Canal Magdalena es un canal que ya existe porque es el curso natural de las aguas del Río de la Plata. Pero, como casi todo el Río, es poco profundo, por ende para utilizarse necesita una obra de dragado. “Es un canal que está habilitado para 14 metros de profundidad, exactamente lo que tiene el puerto de Montevideo, nosotros también podemos tenerlo”, define Lojo. 

    Actualmente, el Canal Punta Indio es la única ruta de entrada o salida del Río de la Plata. Debido a que no es un canal de gran anchura y tiene una sola vía, los buques deben fondear en una zona de espera frente a Montevideo y aguardar el ingreso.  Esas esperas, generan un negocio de unos 40.000 dólares diarios para los prestadores de servicios uruguayos, tales como trasbordo de cargas, recarga de combustible y suministro de alimentos, logística de desechos, entre otros. 

    Por su parte, habilitar el canal Magdalena no sólo evitaría el paso por Uruguay, dotándonos de autonomía logística, sino que además agilizaría el tráfico pues, a diferencia de la ruta actual, el Magdalena tiene la capacidad de navegar en doble sentido. De esta forma se reducirían los costos de navegación y se facilitaría el ingreso de embarcaciones de mayor tamaño.

    El Puerto de La Plata

    Un canal de 14 metros implica necesariamente un puerto de igual profundidad. En Argentina el puerto con la capacidad de alcanzar 14 metros es el Puerto de La Plata. Por eso se prevé que si finalmente la obra del Canal Magdalena se concreta, la zona de cercanía al Puerto de La Plata también se vea favorecida. 

    “Son varias empresas las ya interesadas, atentas, varias inversiones se podrían disparar si esta obra se hace”, menciona Pepe Lojo. “Incluso respecto a los servicios que se podrían brindar a los buques desde Argentina, por ejemplo desde el Puerto de Atalaya o Punta Indio, hay gente interesada porque entiende que es una potencialidad muy grande.”

    Sin dudas, si el Magdalena se activa, activaría con ello la economía en la región bonaerense. “El plan debe ser integral, tenemos que estar pensando cuál es el plan de desarrollo de la región capital a partir de tener un puerto de aguas profundas y toda la economía que se desarrolla a partir de eso.”

    Escuchá la entrevista completa en nuestro canal de YouTube:

  • Se rompe el pacto Macri-Milei por la Hidrovía

    Se rompe el pacto Macri-Milei por la Hidrovía

    El gobierno se prepara para el llamado a licitación de la Vía Navegable Troncal del Paraná y hace unos días presentó el pliego de condiciones que deberá tener la empresa que licite.

    Llamó la atención los guiños que tira el documento hacia la empresa belga Jan de Nul, quien por más de 25 años mantuvo la administración del consorcio privado de la Hidrovía.

    En septiembre de 2021, tras la caducidad del contrato, Alberto Fernández logró que la administración pase a manos del Estado, a través de la Administración General de Puertos (AGP). Actualmente, la AGP se encarga de mantener los servicios y cobrar el peaje hasta que la nueva concesión sea adjudicada. Además creó el Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable (ECOVINA) integrado por siete provincias litoraleñas, con el objetivo de regular la actividad.

    En diciembre la licitación vuelve a abrirse pero esta vez con una concesión internacional a 60 años, la intervención de EEUU como órgano consultor y la eliminación de cualquier intervención estatal. El pliego con las medidas fue escrito por el gobierno nacional pasando por alto al principal armador del equipo técnico que tiene hoy Javier Milei: Mauricio Macri.

     

    La Hidrovía, el mayor enojo de Macri

    Luego del anuncio del llamado de licitación comenzó la guerra. El 29 de noviembre el PRO tuiteó contra el gobierno nacional por no haber logrado el quórum para sancionar la ley de ficha limpia, que prohíbe a cualquier procesado por la Justicia acceder al Congreso y contar con fueros, algo que apunta el macrismo para evitar que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner se presente en las elecciones de 2025

    Las Fuerzas del Cielo, la organización que lidera El Gordo Dan- o el “brazo armado” del Gobierno Nacional- posteó la publicación oficial del PRO con el comentario de: “Mauricio, por décima vez: no te vamos a dar la Hidrovía”

    La pelea pública entre Macri y Caputo quedó al descubierto. ¿Milei rompe un pacto? ¿Caputo le suelta la mano a su principal armador del equipo técnico que tiene hoy el novato gabinete libertario?

    Lo cierto es que el ex presidente tenía listo el pliego con las condiciones para la futura empresa concesionaria desde el 2019, pero ante el nuevo llamado Milei decidió hacer uno nuevo con otras condiciones y a medida de la empresa belga Jan de Nul.

    Los planes de Macri eran otros: que se haga cargo la neerlandesa Boskalis Dredging International, que tiene entre sus principales accionistas a la reina Máxima Zorreguieta, una de las mayores jugadoras europeas vinculada con Macri.

    La puerta a uno de los mayores negocios que Macri iba a concretar para solidificar su piso político se ve obstruido, y es su aprendiz el que hoy le da a su maestro la espalda. Sin embargo el enojo es con el principal asesor del presidente, Santiago Caputo, al que a partir de hoy le declara la guerra.

  • El gobierno propone la concesión más larga para el Río Paraná

    El gobierno propone la concesión más larga para el Río Paraná

    ¿Cómo llegamos hasta acá?

    La herida sigue abierta desde el 20 de noviembre de 1845 con la batalla Vuelta de Obligado, en donde tropas argentinas y anglo-francesas se enfrentaron por la libre navegación y comercio del río. 179 años más tarde, las cosas no cambiaron mucho. Ya pasaron 12 gobiernos desde que la concesión del Río Paraná está privatizada.

    Desde 1994 y hasta 2021, estuvo en manos de Hidrovía S.A., un consorcio entre la empresa belga Jan de Nul y la argentina Emepa de Gabriel Romero, con una facturación estimada de 300 millones de dólares por año.

    Desde el vencimiento del contrato, el gobierno de Alberto Fernández optó por administrar la Vía a través de la AGP, que siguió contratando a Jan de Nul para dragar y a Emepa para balizar. Osea, que el beneficio que recibía la AGP era el cobro del peaje.

    Ante el nuevo vencimiento de la concesión, el gobierno lanzó oficialmente el llamado a licitación para la concesión privada de la Vía Navegable Troncal, con el objetivo de recibir ofertas a partir de enero. El mismo tiene varios requisitos que llaman la atención por su carácter excluyente.

    El cierre de presentación de ofertas será el 29 de enero de 2025, a las 12, y una hora después se abrirá el primer sobre.

    Requisitos exquisitos para la licitación del Paraná

    Por empezar, la concesión tiene un plazo de 60 años como máximo- el artículo sexto prevé 30 años, prorrogable por hasta 30 años más- Lo que compromete la gestión del río hasta 2085, y equivale a 15 mandatos presidenciales.

    En segundo lugar, se trata de un llamado a licitaciones nacional e internacional, con posibilidad de que el control del Río Paraná quede en manos de una empresa extranjera, a diferencia de hoy que le pertenece a Administración General de Puertos (AGP), Sociedad del Estado.

    Llama la atención las intenciones de la injerencia internacional en la gestión del Río. Por ejemplo, el artículo 16 donde establece que “la oficina de Control de Activos Extranjeros o FAC-dependiente del Departamento del Tesoro de los EE.UU- será el órgano encargado de habilitar las contrataciones de aquellos “no aceptados como oferentes o como integrantes de una asociación”. Por el contrario, no serán las provincias- titulares del lecho y del subsuelo del río Paraná y del Río de la Plata”- a quienes se les consulte.

    La concesión se otorga bajo un modelo de obra pública a título oneroso y por peaje, a riesgo empresario y sin aval estatal. Esto significa que el concesionario asume toda la responsabilidad económica, operativa y de gestión del proyecto, sin respaldo financiero por parte del Estado.

    Además, obtiene el derecho exclusivo para la recaudación de peajes, teniendo plena autonomía para administrar, ajustar y cobrar tarifas dentro de los parámetros contractuales.

    Devuelta Jean de Nul

    Hasta la publicación del pliego, estaban en escena cinco firmas controlantes de más del 80% del mercado global de dragado: las belgas Jan de Nul —que opera bajo diferentes regímenes desde 1994 el canal– y DEME, las neerlandesas Boskalis y Van Oord, y la estatal china CCCC Shanghai Dredging, que ofrece mayores facilidades de financiamiento y hasta precios más baratos por el mismo servicio, pero quedó descartada por ser “objetada por países soberanos” por sus condiciones de seguridad.

    Desde el sector denuncian que el pliego fue elaborado a medida de la empresa Jean de Nul para que sea esta quien se quede con el negocio completo. Como por ejemplo el cuestionado requisito de “incluir operaciones en vías navegables con una longitud mínima de 250 km” como antecedente técnico de la empresa que licite. A este se le agrega la condición de que “compartan características similares a la Vía Navegable Troncal Argentina, como cauces fluviales estrechos, dragado con dragas de succión en marcha, y condiciones climáticas y geográficas comparables”.

    Jan de Nul es la única empresa que cuenta con esta operatoria, al haber operado durante más de 25 años la Vía Troncal Navegable.

    No es la primera vez que desde la nueva gestión de AGP le tiran un guiño a la Jean de Nul. A fines de septiembre, el subsecretario de Puertos y Vías Navegables Iñaki Arreseygor, ex funcionario de CABA durante el mandato de Mauricio Macri, y quien fue designado en el cargo por decreto de Milei, le concedió una suba de 40% del peaje de la Vía para Jan de Nul a US$4,30.

     

    ¿Qué va a pasar con el Canal Magdalena?

    La incertidumbre desde la provincia de Buenos Aires por la cesión de jurisdicción para comenzar con las licitaciones para el dragado del Canal Magdalena, sigue en pie. “Lo mínimo que pueden hacer es ceder la licitación a la provincia para hacer la concesión”, dijo para Frecuencia DLR Hernan Orduno, ex vicegobernador de Entre Ríos y especialista en Vías Navegables.

    Dada la jurisdicción de sus aguas- más de la milla 14- resulta una tarea del Estado Nacional que nunca fue gestionada. Desde la gestión de Axel Kicillof al frente de la provincia de Buenos Aires las intenciones están en que la provincia se haga cargo de la obra de dragado necesaria para que buques con profundo calado puedan navegar.

    A pesar de haberse llevado adelante reuniones entre el Ministro de Gobierno Carli Bianco y el Ministro de Interior Guillermo Francos, aún no hay definiciones. Axel Kicillof fue claro durante su acto en San Pedro el pasado miércoles: “El Canal de Magdalena se va a hacer”, y no descartó la posibilidad de conseguir los derechos para licitar por vías judiciales.

    El Canal de Magdalena es el único tramo fluvial que puede presentarse como una alternativa eficiente frente al Puerto de Montevideo, la actual ruta fluvial para la importación y exportación de mercadería a bordo.

    “4500 buques entran a la Argentina; 1500 vienen desde el sur de nuestro país, y sin embargo tienen que desviarse hasta el puerto de Montevideo para luego dirigirse a los puertos fluviales argentinos”, aseguró Orduna. “Se hará un ahorro de más de 70 millones de dólares si se hace el Canal Magdalena y se lo suplanta por el de Punta Indio” que es de menor calado.

    Actualmente, muchos de los buques que hacen carga de granos en el Río Paraná, tienen que dirigirse hacia el Sur a completar la carga ya que el Canal de Punta Indio no resiste un calado muy profundo. “Todo eso se evitaría con el Canal Magdalena”, asegura el ex gobernador.

    Además, “los servicios que utilizan los buques que tienen espera hasta de una semana para ingresar a los puertos fluviales, estiman un ahorro de 150 millones de dólares por año”, aseguró Orduna. El Canal Magdalena es una ganancia para el productor agropecuario y para nosotros los consumidores. No para los que tienen negocio con el puerto de Montevideo”, concluyó el ex mandatario.

  • La vía navegable troncal: nuevamente concesionada a privados

    La vía navegable troncal: nuevamente concesionada a privados

    Hace 179 años, se libró la Batalla de la Vuelta de Obligado, frente a la localidad de San Pedro, consolidando nuestra soberanía nacional. Aquel 20 noviembre de 1845 hombres y mujeres de la entonces Confederación Argentina, comandada por Juan Manuel de Rosas, se armaron bajo el mando de Lucio N. Mansilla para impedir que las dos potencias más poderosas del mundo tomaran control de nuestra salida al mar y, por ende, del comercio.

    San Pedro se encuentra hacia el norte de Capital Federal, a 170 km por RN 9. Un pueblo ribereño del Río Paraná, el cual llega por las provincias del litoral desde Paraguay, y corre hasta el Río de la Plata. 

    Aquella mañana el general Lucio Norberto Mansilla, arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Trémole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

    La escuadra agresora, alianza de Inglaterra y Francia, pretendía obtener la libre navegación del Río de La Plata a través del Río Paraná. Esto les permitiría un manejo directo del comercio de la región, tanto con Montevideo y Paraguay como con las provincias del litoral (Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes) sin pasar por el puerto de Buenos Aires, ni reconocer la autoridad de Juan Manuel de Rosas, quien, además de gobernador de Buenos Aires era el encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina.

    Bandera de la Confederación Argentina

    El contexto de 1840

    Apenas 30 años habían pasado desde la firma de la independencia. Para 1840, Argentina se encontraba en el complejo proceso de fijar los límites territoriales que la conformarían como Estado Nación.

    En ello, los conflictos internos estaban muy encendidos. Las guerras civiles entre unitarios y federales eran una constante. Las provincias y los caudillos se disputaban el poder de una nación naciente, principalmente, en torno al manejo del puerto de Buenos Aires. 

    El gobierno de Rosas había prohibido la navegación por los ríos interiores, con la intención de reforzar a Buenos Aires como el único punto de exportación. Sin embargo, Inglaterra y Francia ya los tenían en la mira.

    Por su parte, los conflictos diplomáticos con Francia e Inglaterra también estaban candentes. Después de la liberación de la corona española, Gran Bretaña había fortalecido su comercio con las Provincias Unidas del Río de la Plata. Sin la intermediación de España, los comerciantes ingleses en Buenos Aires podían incidir en el flujo de exportaciones.

    Del otro lado del Río de la Plata, en Montevideo, su presencia era muy fuerte. La Banda Oriental se había convertido en un país independiente, tanto de Brasil como de las Provincias Unidas, gracias a la insistencia británica. Montevideo y Buenos Aires, asunto separato. Más aún, cabe destacar la invasión británica sobre las Islas Malvinas en 1833. En tanto Francia, ésta bloqueó durante dos años el puerto de Buenos Aires y demás puertos de la Confederación en 1838.

    La Batalla de la Vuelta de Obligado

    Los primeros días de noviembre de 1845 se divisaron desde Buenos Aires las siluetas de cientos de barcos. Buques ingleses y franceses capturaron la escuadra argentina, dejando desprotegidos los ríos y los puertos. Luego, bloquearon el puerto de Buenos Aires y se dispusieron a entrar a territorio argentino por el Paraná, rumbo a la República del Paraguay. 

    Frente a ellas, la defensa argentina era precaria, pequeña pero tenía un punto por puro ingenio criollo: el general Lucio Mansilla había planeado la estrategia valiéndose de la geografía del Río Paraná. A la altura de la localidad de San Pedro, el río se hace angosto, gira, da una vuelta y dibuja un recodo que dificulta la navegación a vela. Es la Vuelta de Obligado, sin duda, nuestra principal ventaja.

    Cruzaron de costa a costa tres enormes cadenas, sostenidas en 24 barcazas; diez de ellas, cargadas de explosivos. De esta forma se demoró el avance, a la vez que se provocaron bajas en marinos y se sacó provecho a la potencia de los cañones que bombardeaban desde las orillas. Las tropas nacionales disponían alrededor de 60 cañones, de escaso calibre (poco alcance, poca precisión y notable lentitud de recarga) y sólo una goleta para hacerle frente a las naves invasoras cuando éstas cortaran las cadenas. 

    La flota anglo-francesa estaba integrada por 22 barcos de guerra y 92 buques mercantes con la más avanzada tecnología militar. Disponían de más de 400 cañones y poco menos de 1000 soldados.

    Cabe destacar que nuestro frente estaba conformado no sólo por hombres sino también por muchas mujeres. Un grupo de ellas realizó tareas de logística de municiones, enfermería y recarga de pólvora en los cañones. Entre ellas, es reconocida Petrona Simonino.

    La lucha duró varias horas, hasta que por la tarde la flota franco-inglesa pudo cortar las cadenas, desembarcó y se apoderó de las baterías. En la batalla murieron 250 argentinos y 50 invasores europeos.

    En el Puerto de Buenos Aires, el bloqueo se mantuvo por poco menos de tres años. En 1847 los ingleses cedieron, mientras que Francia lo haría un año más tarde. Entre las negociaciones, se firmaron dos tratados donde se reconoce que la navegación de los ríos de la Confederación Argentina está sujeta “solamente a sus leyes y reglamentos”.

    En definitiva, la resistencia obligó a los invasores a aceptar la soberanía argentina. También, tuvo repercusión en los países vecinos en tanto confirmación del fortalecimiento de nuestra nación. 

    ¿Y ahora?

     

    La Vía Navegable Troncal o Hidrovía es fundamental para la economía de nuestro país ya que por ella se exporta el 80% de nuestra producción. Tiene una longitud de 1477 km, vinculando un total de 79 puertos y terminales fluviales del Río Paraná y del Río de La Plata con el océano.

    Tiene conexión con cuatro países limítrofes y siete provincias del litoral y noreste. Sin embargo, no es el Estado Argentino quien administra la navegación. Desde el año 1995 las vias navegables están entregadas a empresas extranjeras mediante concesión.

    [Leé más sobre estas concesiones, acá:  El Río Paraná y un reclamo de soberanía]

    Mientras tanto, el 20 de noviembre de este año, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la disposición 34/2024, en la que convoca a licitación pública nacional e internacional para concesionar el control de la hidrovia.

    La entrega a manos privadas del río más importante para la economía local es por un período de 30 años. En ello, se excluye explícitamente al Estado Nacional y a las provincias de cualquier tipo de supervisión, lo que deriva directamente a la pérdida de autonomía sobre la planificación de las exportaciones y tendrá un impacto sobre nuestra industria y producción.

     

  • Por otra vuelta de Obligado

    Por otra vuelta de Obligado

    Hace 179 años el General Lucio N. Mansilla se enfrentaba a las tropas anglofrancesas en el Río Paraná, a orillas de la ciudad bonaerense de San Pedro. Inglaterra y Francia, con la excusa de establecer relaciones comerciales directas con el litoral, sin pasar por Buenos Aires ni reconocer la autoridad de Juan Manuel de Rosas, invadieron la entonces Confederación Argentina a través de la vía troncal navegable del río Paraná.

    Corría el año 1845 y la disputa entre unitarios y federales estaba al rojo vivo. La Confederación Argentina tenía su Estado Nacional aún en construcción y las fuerzas coloniales veían allí una posibilidad de invasión.

    El 20 de noviembre para algunos argentinos suele ser un feriado más, sin embargo, en aquella fecha ésta joven nación volvió a plantarse al poder colonial.

    Con la viveza criolla digna de un pueblo irreverente, en San Pedro, el general Lucio N. Mansilla comandó la estrategia: tres gruesas cadenas, tendidas de costa a costa en el Río Paraná, allí en el codo que dió nombre a la Vuelta de Obligado, sostenidas sobre 24 barcazas para cerrar el paso. El objetivo era entorpecer el cruce de los barcos invasores para atacarlos durante el tiempo en que tardaran en cortar las cadenas. Y si bien las bajas de la tropa argentina fueron superiores en comparación a las de la flota invasora, el plan de Juan Manuel de Rosas, por ese entonces a cargo de la Confederación Argentina, logró que los francoingleses no pudieran ocupar las costas, objetivo mediante el cual podrían adentrarse en el territorio argentino.

    La Batalla de la Vuelta de Obligado es hoy la excusa para hablar del proyecto nacional. ¿Por qué? ¿Qué rumbo toma la Argentina del presente? ¿Por qué es necesario mirar hacia atrás para pensar el futuro?

    En la Argentina de hoy se rifan empresas estratégicas que producen industria nacional como ARSAT, IMPSA, Fabricaciones Militares, o Nucleoeléctrica, fábricas que transformaron una economía primarizada en una industrializada. Lo mismo sucede con las de servicio como Correo Argentino, Ferrocarriles, Aerolíneas o Enhosa, que a través del vaciamiento comenzaron el proceso de desguace.

    ¿ A dónde se dirige un país que entrega a bajo costo bienes naturales no renovables? Como el litio, los pozos petroleros o el agua.

    Con no ser colonia no alcanza

    Hace 208 años Argentina se libera del yugo español. Con la firma de la independencia, se delinearon con gran fulgor los proyectos nacionales que harían grande a esta nación y que, aún habiendo pasado decenas de años, siguen siendo ideas contemporáneas.

    Belgrano por ejemplo subrayaba la importancia de la construcción del conocido Canal Magdalena y decía que “ es el mejor de este río por su mayor anchura y su mejor fondo(…)” en comparación con el actual Canal Punta Indio, que cuenta con beneficios escasos. Hablamos de una obra que ya fue dos veces suspendida por no tener ofertas en la licitación, primero en 2014 y luego en 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández, ahora cajoneado por el gobierno de Javier Milei, que hace tan solo unos meses permitió llevar la profundidad del canal de acceso del puerto de Montevideo (donde desemboca el Canal Punta Indio) de los 13 a los 14 metros, cortando de cuajo la posibilidad de que el gobierno nacional realice la obra.

    En la misma sintonía fue ayer que el gobierno dió a conocer el llamado a licitación por 30 años (nuevamente) de la vía navegable troncal del Paraná -mal llamada hidrovía- que ya fue privatizada durante el menemismo y es el lugar por donde sale el 90% de las exportaciones e ingresa el %80 de las importaciones. Entregando así nuevamente la soberanía de nuestros ríos, tal y como hizo el entonces gobernador Justo José de Urquiza en 1853, en San José de Flores, donde firmó tres tratados con Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña para permitir la navegación de buques mercantes de todas las naciones en los ríos Paraná y Uruguay.

    Y así se grafica en la historia que a pesar de la independencia, los países imperialistas siguen observando a nuestros países sudamericanos como patio trasero de los suyos. De hecho hace tan solo unos meses y sin disimular, la jefa del Comando Sur de EEUU, Laura Richardson destacó en un encuentro internacional que debían intensificar su juego en las Américas alegando que “Es importante esa región con todos sus ricos recursos y elementos de tierras raras” y que “El 60 % del litio del mundo se encuentra en el triángulo de litio: Argentina, Bolivia, Chile.”

    Don Arturo Jauretche no escatimó en palabras a la hora de señalar esa visión que condena a los países como el nuestro, y en el 30’ decia: “Nuestros gobernantes y nuestros intelectuales han vivido y continúan viviendo con los ojos puestos en Europa (…) Y sucedió que mientras estimulábamos la inmigración de las personas, íbamos organizando la emigración de nuestras ideas (…) Esa sobresaturación de europeísmo afecta nuestras necesidades que son locales, exclusivas, únicas… Si los extranjeros piensan por nosotros, ¿qué necesidad tenemos de sustituirlos en esa tarea? Así es como los extranjeros han arreglado a su gusto nuestra vida jurídica, social, cultural y económica.”.

    Claro está, la cuestión soberana de nuestro territorio, en pelea constante contra la colonización, nunca se abandonó, pero tampoco dejó de ser agenda para quienes construyeron la Nación tal como la conocemos hoy.

    La peor consecuencia: el industricidio

    Quizá el mayor exponente de reclamo de soberanía son las Malvinas. Argentinas, si, pero territorio de disputa desde hace casi 200 años, hoy bajo dominio extranjero.

    Luis Vernet, enviado en 1828 por el entonces gobernador de Buenos Aires, Martín Rodriguez, comandó política y militarmente las Malvinas. Seguramente, ellos no creerían que dos siglos después la discusión giraría en torno a si vale la pena o no pelear por ellas.

    Pero el reclamo no gira en torno a una cuestión meramente territorial. Se trata, en cambio, de estrategia geopolítica que, frente al continente blanco que hace de este país un territorio bicontinental, no se puede abandonar, entregando la frontera quizá más importante de nuestro territorio.

    Desmalvinización mediante, en los años siguientes a la guerra que culminó el 14 de junio del ‘82, la discusión sobre la defensa nacional en clave militar se fue abandonando. El presupuesto en Defensa disminuyó exponencialmente en las últimas cuatro décadas (según datos de 2022 la Argentina es el país de Sudamérica con menor inversión en defensa en relación con su PBI).

    Consecuencia de ello, atravesamos un proceso de vulneración territorial que afecta múltiples áreas. Desde el robo de toneladas de peces en la plataforma continental; el contrabando de soja argentina a través de nuestra vía navegable troncal; la “usurpación” de tierras en el paralelo 42 como el Lago Escondido en Rio Negro, hoy usurpado por el Magnate Joe Lewis; o el avance de Chile sobre nuestra frontera en la patagonia; hasta el ingreso de la OTAN a través de una empresa privada a la Fabrica Militar Rio Tercero, hoy entregada en su totalidad a la privatización por el gobierno de Javier Milei.

    En Río Tercero, Córdoba, funciona un polo industrial de enorme magnitud, es una ciudad obrera en la que la mayoría de su población vive alrededor de él. La Fábrica Militar Río Tercero y la Petroquímica Río Tercero S.A son las principales generadoras de empleo, incluso cuentan con convenios con las escuelas técnicas de la zona (las cuales no tienen presupuesto aprobado para el 2025).

    La Empresa estatal Fabricaciones Militares S.E posee dos grandes líneas productivas: por un lado, químicos y fertilizantes para otras industrias, y por otro, metalmecánica y transporte, enfocado a la reparación de vagones de ferrocarril. Es una de las empresas que quedó dentro de la lista de privatización de la Ley Bases y es la misma que fue visitada hace algunos meses por una delegación del Departamento de Estado de Estados Unidos con intenciones de comprarla para utilizarla en la fabricación de armamento para la OTAN.

    Actualmente, se encuentra en proceso de desguace. El gobierno envió, en los últimos días, camiones para vaciar la fábrica, con intenciones de venderla. Desde ATE ya hablan de un posible comprador: CSG DEFENCE, una compañía Checa que fabrica para la OTAN y podría hacerlo en Argentina para Ucrania.

    Por su parte, la Petroquímica es única en su producción en toda Latinoamérica y es el principal socio comercial de su vecina, Fabricaciones Militares. Entre otras cosas, produce Diisocianato de tolueno (TDI), una espuma que es materia prima para la industria colchonera y automotriz.

    Hace un mes, sus dueños anunciaron el cierre de la misma a pesar de estar funcionando hace 70 años y haber presentado balances positivos.

    El Secretario General del Sindicato del Personal Químico y Petroquímico, Lucas Felici, aseguró en Frecuencia DLR que se trata de una ilegalidad, sumando además que están reemplazando la producción nacional por la importación.

    ¿Qué hace un pueblo como Río Tercero si sus principales fábricas cierran, si la escolarización de los adolescentes no tiene presupuesto, si el polo industrial que sostiene la ciudad deja de existir?

    Las cuentas están claras: sin desarrollo no hay Nación y sin defensa militar nacionalista hay balcanización. En un país con dependencia económica, industrial, militar y ahora quizá también espacial no hay soberanía posible, mucho menos soberanía política. Pero ya lo dijo San Martín en una carta enviada a Rosas en 1849, “Los argentinos no somos empanadas que se comen sin más trabajo que el de abrir la boca.”. Y así como en la Vuelta de Obligado pusimos cadenas para defender nuestra soberanía, ahora queremos romper las cadenas de la dependencia.

  • Qué planes tiene el Gobierno para la industria pesquera argentina

    Qué planes tiene el Gobierno para la industria pesquera argentina

    El 5 de septiembre el Consejo Federal Pesquero estableció las nuevas capturas de pesca de merluza Polaca, Merluza Negra y Merluza de Cola que se destinarán a empresas pesqueras por 15 años. Días después estalló una polémica por supuestas “coimas” para direccionar las capturas de merluza hubbsi a la provincia de Santa Cruz.

    El escándalo dio tela para cortar desde el gobierno para apuntalar cañones contra la industria de la pesca argentina, y no es la primera vez que el sector es atacado por la gestión de Javier Milei. Ya estuvo el intento de modificar el Régimen Federal Pesquero dentro del proyecto de ley ómnibus que envió el Ejecutivo al Congreso, y que no obtuvo ni un solo voto positivo.

    Desde algunos sectores de la industria pesquera nacional advierten que podría ser una maniobra más del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, para intervenir al sector. El objetivo: abrir las aguas a flotas extranjeras a través de licitaciones internacionales, algo prohibido hoy por la Constitución Nacional. “No van a poder con la pesca argentina”, dijo el Secretario General de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca, Jorge Frías.

    Una industria pesquera desconocida es la mejor excusa para romperla

    La política de explotación de recursos naturales se ha profundizado más desde el cambio de gobierno. De apostar a la industria, ahora el eje está puesto en la primarización de la economía, rebobinado décadas y aterrizando en el siglo pasado cuando Argentina se convirtió en “el granero del mundo” por la masiva exportación de materia prima y la falta de industria para generar valor agregado.

    La industria de la pesca nunca fue la excepción. Alrededor de 500 flotas de bandera argentina extraen los recursos del mar y el 90% de todo lo capturado, se exporta en manos de 30 grupos del empresariado nacional- y extranjeros con empresas radicadas en Argentina- que generan alrededor de 1.700 millones de dólares.

    La situación laboral en la industria es penosa y la realidad es muy desigual entre quienes trabajan y quienes invierten; de 100 mil puestos de trabajo, apenas unos 25 mil están registrados, según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial. Inestabilidad laboral, trabajo de riesgo y condiciones malas de trabajo que muchas veces, ponen en riesgo la vida de los tripulantes, son algunos de los problemas que tiene el sector.

    Sin embargo, es un problema que la industria acarrea desde hace años y no fue debatido en ningún gobierno. De repente pareciera haber interés en debatirlo y el Ministro de Desregulación y Transformación del Estado Federico Sturzenegger, se presenta como candidato.

    «La Argentina tiene un mar lleno de peces (donde) hay unas pocas empresas que pescan gratis los peces de todos nosotros, de lobbyies y de un adormecimiento de la sociedad durante cincuenta años”, dijo Sturzenegger el 14 de febrero de este año cuando ponía todas las fichas en su proyecto de Ley Ómnibus. Sin embargo, la propuesta de Sturzenegger no pareciera ir acorde a sus preocupaciones. Fiel a su estilo; propone riendas sueltas para cualquier empresa extranjera que quiera venir a pescar al mar argentino.

    “Si avanzaba el planteo de Sturzenegger, la industria pesquera iba a desaparecer, y con ella también los capitanes de barco, empresarios, trabajadores, biólogos y estudiantes. De querer avanzar con esto va a haber un frente de defensa. No lo vamos a permitir fácilmente”, aseguró Frías. El panorama de 500 barcos navegando por el río Paraná no es un escenario que descarta Frías como medida de fuerza si se llega a “agotar el diálogo”.

    ¿De qué se trata el esquema de licitaciones internacionales?

    En 1997 surge el Régimen Federal Pesquero que funcionó como ordenamiento para toda la industria pesquera. Dentro de algunas cosas que estableció el régimen está la de la representatividad del Consejo Federal Pesquero, y la administración del recurso a través de Cuotas Transferibles Individuales de Captura (CITC). Las mismas deben ser repartidas entre empresas radicadas en territorio nacional. Mediante las CITC el objetivo es “garantizar la sostenibilidad de la especie, distribuyendo las cuotas de captura de manera equitativa entre los buques que tienen antecedentes en la explotación de esta especie.” ( Resolución CFP Nro. 21/2009

    Las cuotas las estipula la Ley Federal de Pesca, lo resuelve el Consejo Federal Pesquero compuesto por el Poder Ejecutivo y las cinco provincias del litoral marítimo, y lo controla la autoridad de aplicación que es la Subsecretaría de Pesca de la Nación. La modificación principal que intenta hacer el gobierno en el Régimen Federal Pesquero es la asignación de cuotas de captura por licitaciones y no por historia (el antecedente de pesca y lo que invierte en la economía argentina) que es el modelo actual por el cual se ordena la industria pesquera.

    Las licitaciones permitirán a cualquier flota de cualquier nacionalidad ingresar a la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) para extraer los recursos ictícolas del mar argentino, violando la Constitución Nacional, la Convemar (Convención sobre Derecho del Mar) y el artículo 25º del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Civiles y Políticos (16/12/1966).

    Además, la figura de las licitaciones rompería con las condiciones que establecen las cuotas como: el desembarco de capturas en puertos argentinos, el procesamiento en plantas radicadas en el país ( o en el mismo buque para el caso de los pesqueros factoria), las regalías y tributos a las arcas nacionales, la obligatoriedad de exportar el producto al cambio oficial, la contratación de tripulación argentina.

    Algunos dicen que es absurdo el planteo de Sturzenegger. Incluso el rechazo del modelo de licitaciones fue a nivel mundial: de los 22 países pesqueros que utilizan cuotas individuales 20 realizaron la asignación por la historia y solo dos licitaron (Rusia y Estonia), pero fue tal el fracaso de ese sistema que lo eliminaron.

    En el caso de Chile, actualmente el 85% de las licencias se otorgan basándose en criterios históricos, y un 15% mediante licitaciones. Esta práctica ha sido criticada desde el mundo artesanal por no incorporar criterios técnicos adecuados, lo que ha contribuido a la sobreexplotación y al colapso de muchas pesquerías, con un alarmante 53% en esta situación según el último informe de la Subsecretaría de Pesca.

    ¿Quién defiende lo que no conoce?

    De lo que va del año ya se cuotificaron tres especies distintas. En los próximos días se reasignará la cuota de la especie más importante para el sector por los próximos 15 años: la merluza hubbsi. “El gobierno se equivocó”, cuestionó Frías. “No era necesario que se genere este escenario de terror contra la industria. Si (Sturzenegger) entendía que el pago por la cuota de pesca de cierto recurso era baja tenía que discutir eso y punto”, aseguró.

    Sus planteos pusieron en duda el rol del Consejo Federal Pesquero, el órgano que regula dónde, cuándo y cómo se pesca. Si se modifica el artículo 8 de la ley de pesca, como el oficialismo propone, éste queda absuelto de autoridad de aplicación frente a la administración, monitoreo y ejercicio de cumplimiento de las cuotas de captura.

    Sin embargo, el órgano requiere de mayores grados de representatividad de ciertos sectores. “Hay representantes de las provincias pero no de trabajadores, sólo a través de la figura consultiva pero que no alcanza”, dice Frias. “Muchas veces los subsecretarios de pesca han operado directamente para las empresas”, cuestionó.

    La informalidad en la industria, la radicación de empresas internacionales en suelo argentino para recibir cuotas de pesca, o el nulo interés de que el pescado sea un consumo accesible para los argentinos, son algunos de los problemas que se callaron muchos años.

    Pareciera que la estrategia del gobierno es apuntar los errores que la industria pesquera argentina viene acarreando hace años, con gobiernos que hicieron oídos sordos y un empresariado nacional que se acomodaba de acuerdo a sus beneficios de forma sigilosa. El hermetismo de esta industria le jugará en contra a la hora de defenderla?