Categoría: Actualidad

  • Alerta: otra vez el sistema universitario sin presupuesto

    Alerta: otra vez el sistema universitario sin presupuesto

    En medio de un complejo contexto económico nacional e internacional, el ajuste del gobierno de Javier Milei, que atraviesa a casi todas las áreas del estado, se profundiza.

    El 23 de abril y el 2 de octubre de 2024 fueron las dos grandes marchas en defensa de la universidad pública. Luego de remarcar la importancia del sistema universitario, científico y tecnológico argentino, la comunidad académica vuelve a encontrarse frente a un año sin presupuesto.

    Según el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), desde enero del 2024 hasta hoy, la diferencia acumulada entre la inflación y las partidas otorgadas para gastos de funcionamiento, es del 134%, tal como declararon en el informe de la última semana.

    Este organismo, el cual tiene por objeto organizar políticas y estrategias que fomenten el sistema público de educación superior, está regido por autoridades institucionales de todo el país. Las mismas, reunidas en un plenario el 4 de abril en San Luis manifestaron que “La situación es más compleja que la del año anterior y no hay respuesta, solo dilación e indiferencia”.

    Para poder comprender mejor la situación, hablamos con Carlos de Feo, secretario general de CONADU -Federación Nacional de Docentes Universitarios-, quien expresó que la crisis del sistema universitario no se da únicamente por el conflicto salarial docente, sino que se complejiza con laboratorios forzados a cerrar y renuncias de trabajadores docentes y no docentes que dejan faltantes y sobrecargas en quienes se quedan. “Todo esto afecta directamente la calidad educativa”, aseguró. 

     2024.10.02 - 2da Marcha Federal Universitaria - IG @pedroramos.ar
    Foto: Pedro Ramos. 2da Marcha Federal Universitaria 2024. 

    Los ejes del conflicto

    En primer lugar, la crisis universitaria se desencadena por la prórroga del presupuesto nacional otorgado para financiar los gastos de funcionamiento de las instituciones. “Estamos hablando del presupuesto de 2023, que el año pasado después de las movilizaciones, el gobierno adicionó fondos extra de funcionamiento; pero este año no los tiene”, expresó el dirigente de CONADU. 

    A esta situación se le suma el atraso salarial de los docentes. El desfasaje entre la inflación y los aumentos salariales otorgados desde fines de 2023 a marzo de 2025, supera  el 80%, según datos del CIN. Esto se traduce en que, según el último Informe de evolución de sueldos de Ciencia y Tecnología realizado por el grupo EPC, los docentes universitarios perdieron un 25% de su poder adquisitivo en los 15 meses del nuevo gobierno. 

    Para ejemplificar, De Feo nombra el caso de los trabajadores universitarios no-docentes. “Trabajan 6 o 7 horas diarias y perciben sueldos inferiores a $600.000, lo que genera muchas renuncias y, por ende, un resquebrajamiento en la logística universitaria”. 

    Además, de aquí no se escapa el sistema científico, para el cual no se destinan becas,  se discontinúan proyectos, líneas de investigación y de desarrollo tecnológico, produciendo lentamente en nuestro país una nueva fuga de cerebros. “No hay política científica y los recursos humanos extraordinarios formados por la nación empiezan a perderse. Hay que advertirlo con la gravedad que implica: lo que se pierde en ciencia demandará décadas para recuperarse”, manifiesta el Consejo Interuniversitario.

     2024.10.02 - 2da Marcha Federal Universitaria - IG @pedroramos.ar
    Foto: Pedro Ramos. 2da Marcha Federal Universitaria 2024. 


    Para estas alturas del año pasado, el sistema universitario y científico, con la diversidad de actores que lo conforman, estaba preparándose para una marcha federal. Convocada para el 23 de abril, la Marcha Federal Universitaria culminó con millones de personas en las calles (estimadas 800 mil personas solo en CABA). Meses más tarde, en octubre, la movilización se volvió a replicar buscando impedir el veto a la Ley de Financiamiento Universitario. Para entonces, en todas las universidades del país se realizaban asambleas permanentes, clases abiertas, paros docentes y en muchas había tomas estudiantiles. 

    Pese a que este año la situación no ha mejorado, no se replica en las calles una convocatoria similar. “El año pasado la situación tuvo mucho apoyo popular y creo que lo sigue teniendo, pero es difícil reclamar cuando todos estamos viviendo situaciones críticas, en nuestra propia vida y en distintas áreas del país”, problematizó Carlos de Feo, quien marcó sin dudas la adherencia al paro general de la CTA de ayer jueves 10 de abril. 

    Segunda marcha federal universitaria. Octubre, 2024. Pedro Ramos
    Foto: Pedro Ramos. 2da Marcha Federal Universitaria 2024. 

    “Los dolores que quedan son las libertades que faltan”

    El punto es que más allá de las problemáticas salariales y presupuestarias, el conflicto que existe entre el gobierno nacional y las universidades, tiene que ver esencialmente con qué lugar se les otorga a la educación, la ciencia, la investigación y la tecnología en el país que el gobierno de Javier Milei está buscando construir.

    “Tiene que ver con la idea, incluso expresada por el presidente y muchos de sus seguidores, del modelo de país que piensan, que solamente exporte productos del campo, minería, alguna cosa más… Y para eso, esta universidad que tenemos, que se ha ido pensando en pos del desarrollo industrial para ser un país soberano, sobra por todos lados, no es necesaria”, comentó Carlos de Feo en diálogo con Desde La Raíz.

    Además, agregó: “Necesitamos unidad en un frente, como fue el año pasado, unir todos los sectores, tanto estudiantes, trabajadores y autoridades universitarias y desde ahí salir a pelear por la ley de presupuesto, expresando políticamente qué modelo de país queremos construir con ese dinero”. 

    En este complejo contexto, deberemos ser parte de la discusión del rumbo que tiene que tomar nuestro país. En caso contrario, aquel famoso enunciado de los reformistas del 18 se invertirá, y el país contará con una vergüenza más y una libertad menos.

    Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, 1918.
    Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, Córdoba, 21 de junio de 1918.

  • Alerta y movilización por el desguace del INTA

    Alerta y movilización por el desguace del INTA

    Empleados denuncian desmantelamiento institucional y movilizan contra una reestructuración que pone en riesgo puestos de trabajo y proyectos clave. La definición de los próximos días marcará el rumbo de una institución con 67 años de historia.

    El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se encuentra en estado de alerta tras la decisión del gobierno de Javier Milei de avanzar con una reestructuración que, según denuncian sus trabajadores, busca “concretar el desguace del organismo”.

    En una de las últimas reuniones, el 27 de febrero, el Consejo Directivo del INTA decidió avanzar con una serie de modificaciones estructurales del instituto, que afectaría puestos de trabajo, condiciones laborales y proyectos de investigación. 

    En diálogo con Radio AM750, Sebastián Fajardo, delegado de ATE INTA, señaló que “desde que asumió el Gobierno actual en el INTA hubo cambios a lo largo de todo el año pasado. Tuvimos la baja de dos programas muy importantes (Prohuerta y Cambio Rural) sobre todo para lo que es la extensión rural y el trabajo con los sectores menos capitalizados del campo”.

    La tensión se ha profundizado en las últimas semanas. Los trabajadores del INTA y IPAF  han organizado asambleas y concentraciones pacíficas, agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). Mediante un comunicado oficial difundido la semana pasada, se declararon en “estado de alerta y movilización permanente”

    El jueves 27, se manifestaron en la sede central del INTA para exigir una reunión con el director nacional, Fernando Vilella, y presentar el rechazo a la nueva estructura organizativa. Por su parte, el viernes 28 concentraron frente a la Estación Experimental AMBA y el IPAF pampeano.

    El conflicto con el INTA, encargado de innovación agropecuaria y apoyo a pequeños productores, es parte del contexto actual de recortes en Argentina. “Con las definiciones de ayer, la intervención del INTA por parte del Gobierno quedó completamente clara y efectivizada”, advirtió Fajardo.

    El INTA es un organismo estratégico para la soberanía productiva del país y la investigación científico-técnica. Sin embargo, Fajardo asegura que los objetivos históricos del Instituto quedan ahora completamente condicionados y a merced de lo que defina el Gobierno Nacional. “Desde ATE lo venimos denunciando desde el año pasado: el INTA está en crisis para funcionar como lo venía haciendo y ahora lo que vemos es que se termina de derrumbar cualquier tipo de ilusión de que se revierta”, cerró ayer en la entrevista por AM 750

  • Matecitooo, ¿pero a qué costo?

    Matecitooo, ¿pero a qué costo?

    Mientras escribo esta nota, desde la provincia de Buenos Aires, tomo mate. Probablemente vos también lo estés haciendo ahora mismo. En Argentina, el mate es la bebida más popular y más cotidiana. Nos encanta, lo amamos, nos enorgullece y representa; nos une. El mate, clave en toda figuración argenta. Sus ingredientes: un mate, una bombilla, agua caliente, yerba. Yerba y quizás algún otro yuyito.

    Yerba, kilos y kilos de yerba. Toneladas. Casi tres millones de toneladas (277.332.014 kilos) de yerba envasada se produjeron en Argentina en 2019, según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).  Millones y millones de paquetes por año: ¿De dónde los sacamos? ¿Quién los hace, cómo, bajo qué condiciones? Atrás del mate, del matezuli, mateico, matarazo, ¿qué? no pensamos cómo es que llega a casa la yerba, ¿quien la hizo, cómo se hizo? ¿o es que hay cosas que ya asumimos hace rato?

    La producción yerbatera, enraizada principalmente en Misiones, se enfrenta a las leyes, filosas e injustas, del mercado, impuestas, ahora, por el gobierno liberal de Javier Milei. Lo cierto es que la precarización de los tareferos no es una novedad, es justamente por eso que no se puede hacer un país con los mismos de siempre, y por eso también es que un estado presente es necesario siempre que quieras cuidar, un poco, tu patria. 

    ¿Quién cultiva la planta, quién la seca, la muele? ¿Quién compra, quién vende? ¿Quién impone los precios?

    La producción de yerba está en el Noreste del país. También se cultiva en Paraguay y Brasil. La planta de yerba mate es un árbol nativo de la Selva Paranaense. Según el último Censo Nacional Agropecuario (INDEC, 2018), Argentina siembra 146.723 hectáreas, de las cuales Misiones representa el 90% (128.670 hectáreas) y Corrientes el 10%.

    La mayoría de sus productores son agricultores familiares. En 2011, el INYM registró que el 62% de los productores cultivan menos de 10 hectáreas. En general, plantaciones de baja densidad, combinadas con otras actividades agrícolas y ganaderas, de cosecha manual, con mano de obra propia y asalariada únicamente para la cosecha o, como se le llama, la zafra. Se hace, primero, una zafra gruesa de abril a septiembre y, luego, en el verano, de diciembre a marzo.

    En Misiones, la selva estuvo siempre repleta de yerba nativa. Tal es así que la segunda ciudad más grande de Misiones, después de Posadas, originalmente se llamó Yerbal Viejo. El 9 de julio de 1928, se la nombró Oberá. Oberá fue un cacique guaraní que en los años 1560 defendió a su pueblo contra las violencias de los españoles.

    Hoy, la ciudad de Oberá es uno de los departamentos que más yerba produce. Su historia se vincula directamente a sus colonias vecinas, Guaraní, Campo Viera, Campo Ramón, entre otras. 

    En 2002, Argentina sancionó la Ley 25.564, la cual indica crear el INYM, Instituto Nacional de la Yerba Mate, como ente de derecho público con jurisdicción en toda la República. La ley otorga la función de acordar semestralmente, entre los distintos sectores de la industria, el valor de la hoja verde de yerba. 

    El DNU 70/23 que el Congreso validó apenas asumió Javier Milei, le quitó la potestad al INYM de fijar el precio, ya que no le designó presidente. Acéfalo el instituto regulador, las empresas monopólicas empezaron a tirar el precio abajo. Además, con la apertura de las importaciones, se habilitó la competencia con países vecinos. 

    “Si no es mediante unanimidad de acuerdo, el productor siempre pierde, ¿por qué? porque se arreglan entre ellos, los secaderos, el molino Las Marías (Taragüí, La Unión o La Merced), Colonia Liebig (Playadito), las empresas de Ramón Puerta (Nobleza Gaucha y Cruz de Malta), o los grupos sirios que exportan. Los productores siempre quedamos fuera”, asegura Mabel Acosta en diálogo con Desde la Raíz, desde la localidad de Oberá.

    Ramón Puerta, conocido por su amistad con Mauricio Macri, por su pasión por el fútbol, el dinero, la política y “las mujeres”, fue gobernador reelecto de Misiones entre 1991 y 1999. Además, es un importante empresario yerbatero que en 2014 fue denunciado por explotación laboral luego de que la AFIP realizara una inspección en sus campos y encontrara más de 30 personas trabajando en condiciones de inhumanas, durmiendo bajo toldos de lona, en colchones infestados de bichos, sin agua, sin baños, sin herramientas de trabajo, por salarios bajísimos. Sin poder irse los fines de semana. “Algunos creen que terminó la esclavitud, pero no es así”, había denunciado uno de los trabajadores. 


    “No hay ni un papel, ni una ley, que le obligue a los molineros a cumplir con lo pactado con los productores”, denuncia Mabel Acosta, quien es agricultora, cooperativista y gran referente en la lucha por los derechos de los agricultores yerbateros de la región. Hace meses participa de las protestas de los campesinos de Oberá y aledaños, que organizan acampe, cortes de ruta y asambleas.

    Además, agrega: “En el mejor de los casos, nosotros somos dueños de la producción, pero no somos dueños de la comercialización. Eso nos condiciona totalmente”. De familia campesina, Mabel integra el MAM (Movimiento Agrario de Misiones) y es trabajadora de la cooperativa Titraijú -Tierra, Trabajo y Justicia-.

    Libre mercado o cómo se fijan los precios

    El valor pactado a fin del año pasado fue de $350 por kilo de hoja verde, sin embargo ahora no llega a los $200. El precio justo sería de 50 centavos de dólar por kilo, eso es lo que piden las organizaciones agrarias como el MAM o el APAM (Asociación de Productores Agrarios de Misiones). Eso era lo que se debatía cuando el INYM funcionaba, un valor entre $400 y $500 pesos argentinos.

    “El precio tiene que superar, mínimo, los $450. Solo de flete pagamos 140 pesos por kilo, si nos pagan $190, ¿qué te sobra?”, señala Mabel. Frente al bajo precio de los empresarios, los productores aguantan. Frenan la zafra, paran el trabajo primario, intentando dar vuelta la oferta y demanda. Sin embargo Mabel piensa, más bien, que la situación no es una cuestión de mercado sino más bien política que “solo puede solucionarse políticamente”.

    La agricultura familiar es, en general, un sector descapitalizado y con poca espalda para aguantar: “Muchos no han cultivado otros alimentos para abastecerse y tienen que vender como sea”, menciona Mabel. No obstante, hay algunos productores y cooperativas que ya dieron inicio a la zafra bajo el acuerdo de $310 por kilo, con la promesa de llegar a $350 recién en junio y un pago que no se realizaría al contado sino mediante cheques de 60 días.

    El acuerdo, que representa casi el 30% más de lo que están pagando otras industrias, fue aceptado por las cooperativas de San Pedro, la cooperativa Dos de Mayo y la molinera Don Omar, liderada por un grupo sirio. 

    En Siria también se toma mate 

    La mayoría de nosotros no lo sabemos, pero tomar mate se volvió una costumbre muy común en Siria durante las últimas décadas, resultado de las grandes inmigraciones árabes del siglo XX en nuestro país. En efecto, este país es nuestro mayor comprador de yerba. 

    Siria compra casi el 75% de la yerba que nuestro país envía afuera. En 2022, Argentina exportó un total de 41.300 toneladas de yerba, de las cuales 36.620 toneladas fueron solo a ese país de Medio Oriente.

    La zona que rodea Comandante Andresito, entre el Parque Nacional Iguazú y la frontera con Brasil, es una región yerbatera relativamente nueva en la provincia de Misiones. Allí se emplazan dos grupos de capitales sirios: Kabour y Kassab, las cuales compran la cosecha de pequeños productores, la secan, muelen, envasan y envían en barco a Siria.

    La posición y tecnificación de las empresas sirias yerbateras va en aumento, aumentando su control en el mercado de las exportaciones. “Nosotros podemos pagar siete veces más de lo que piden, pero no voy a pagar más si los otros pagan menos”, le aseguraron a Mabel. Sin embargo, fueron los primeros en ofrecer públicamente un mayor precio. 

    “No sé qué creen ellos que es Argentina”

    “Argentina no es la tierra, somos nosotros, somos los humanos que vivimos adentro y la defendemos. No sé qué creen ellos que es Argentina, pero lo único que necesitamos es tener buenos administradores”, cierra Mabel, desde el acampe que tienen sobre la ruta 14.

    Del gobierno nacional, esperan que designe un presidente para el funcionamiento del INYM, y del gobierno nacional, espera que negocie, que defienda la economía regional de su provincia, porque sino, asevera Mabel Acosta, “la producción primaria misionera va a quedar en mano de quienes más tierra tienen”.

  • Los productores de Bahía Blanca y el alimento bajo el agua

    Los productores de Bahía Blanca y el alimento bajo el agua

    Artículo publicado originalmente en Tierra Viva

    Casi 400 milímetros de lluvia cayeron en Bahía Blanca desde la madrugada del 7 de marzo. Lo que llueve en un año en el partido del sudeste bonaerense, se precipitó en un día. En la zona rural como el paraje Sauce Chico —campo adentro desde la ruta Nacional 3, a unos 15 kilómetros de la ciudad— el panorama fue mucho peor. La marea alta en el estuario y el desborde de los arroyos Saladillo y el homónimo Sauce Chico hicieron que los productores hortícolas vivieran una película de terror que impactará en los próximos meses en su producción, su sustento de vida y en el abastecimiento local y los precios de los verduras para todos los bahienses. 

    Sauce Chico es una zona de quintas ubicada en la localidad de General Cerri, la más afectada por las inundaciones. En esta zona periurbana la evacuación se hizo 24 horas después de la inundación. Mientras tanto, las familias durmieron en los techos, otros esperaron la ayuda con medio cuerpo bajo el agua, algunos niños pasaron medio día arriba de los árboles y los adultos mayores sacaron fuerzas para sobrevivir. Otros, en zonas menos críticas, hicieron todo lo posible para no perder sus herramientas de trabajo. Dos días sobrevivieron en esas condiciones, hasta que el agua empezó a bajar y confirmaron que habían perdido todo. 

    Estos campos son los que producen las verduras que se comercializan en el Mercado de Abasto de Bahía Blanca y llegan a las mesas del partido y la región. Tras la inundación, las verduras deberán provenir de otros puntos del país y hasta dentro de tres meses no habrá nada que cosechar. Cultivos bajo el agua, invernaderos destruidos y caminos intransitables. La falta de políticas públicas para el sector que produce alimentos para el mercado interno volvieron a salir a flote en un contexto donde la crisis climática se agudiza. La organización social y vecinal, una vez más, dieron respuesta ante la desidia del gobierno nacional que retiró el Estado de las políticas para la agricultura familiar. 

    Los campos dos metros bajo el agua

    Agustín es productor en Sauce Chico y viajaba en camioneta con un amigo por el camino de la Escuela Rural 44 hacia el Mercado de Abasto. Eran las siete de la mañana del 7 de marzo y los chaparrones caían como rayos. El padre de Agustín que se había quedado trabajando en el campo, kilómetros adentro, le avisó que el arroyo Saladillo se había desbordado. “No llegué ni a cortar el llamado y llegó un oleaje que empujó fuerte la camioneta”, cuenta Agustín.

    Los arroyos Sauce Chico y Saladillo nacen en las Sierras de Ventana, atraviesan la zona de campos y confluyen para desembocar en el estuario de Bahía Blanca, pero ese día desbordaron alrededor de las ocho de la mañana. En cuestión de minutos el agua subió hasta los dos metros. Agustín y su amigo estacionaron la camioneta en una loma, los rodeó el agua y se formó una isla. Sintonizaron la única radio con señal. “Pusimos LU2 y escuchamos que las líneas de telefónicas estaban todas saturadas porque era mucha la gente que estaba tratando de comunicarse”, recuerda el productor de 28 años.

    Por el camino de tierra, transformado en río, vieron pasar de todo: vacas, chanchos, gatos, perros y muchos desechos. “Personas por suerte no”, agradece. Ambos arroyos arrastraron todas los desechos que tenían estancados desde el último temporal que había sufrido Bahía Blanca el 16 de diciembre pasado. Los cauces no se habían limpiado. “Se tendría que mantener todos los años la limpieza de los arroyos, pero nunca vino nadie a hacerlo”, denuncia Fermín Castro, delegado de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT).

    Foto: Horacio Culaciatti

    Cuando el agua avanzó sobre los campos no hubo tiempo de pensar más que en sobrevivir. Horas después, cuando llegaron los primeros auxilios de los bomberos, hubo gente que no quiso abandonar sus casas. Agustín repasa la historia de un anciano productor y dice: “No sé de dónde sacó fuerzas, pero logró sobrevivir”. Lo encontraron sobre el techo de su vivienda. Agustín y su hermano le siguen llevando comida todos los días “porque el paisano perdió todo y no quiso evacuar ni dejar su casa. Dice que no quiere venir a molestar tampoco y no tiene familia”, cuenta. 

    En la zona de quintas también vive y produce alimentos Dardo, de 22 años, junto a su hermana más chica y su abuela. Dardo cuenta que aquel día no llegaron a subirse al techo. Entonces se agarraron de las vigas de la casa y se quedaron con el agua hasta el pecho. Permanecieron abrazados a la columna durante cinco horas, hasta que un vecino del campo de al lado llegó a socorrerlos con su lancha. “Menos mal que llegó, mi abuela no hubiera aguantado”, dice el joven. De resistir la correntada, la abuela quedó con las piernas marcadas por moretones y fue trasladada al Hospital Municipal para ser atendida por las lastimaduras.

    Como recuerda esos momentos trágicos, Dardo también cuenta la historia de una chancha que logró parir debajo de la lluvia a menos de 30 centímetros de la corriente. Ninguna sabe cómo llegó hasta ahí. “Nadó varios metros hasta una montaña de tierra y ramas y los tuvo ahí”, dice el joven productor, mientras un lechón de su quinta desciende de otro montículo con el barro hasta el hocico. El agua ya bajó, pero todo es barro. 

    “Hasta el invierno no vamos a tener nada para cosechar” 

    La zona de quintas del paraje rural de Cerri creció en volumen en quintas en los últimos años junto a las familias que llegan desde Bolivia para dedicarse a la producción hortícola. La UTT y Horticultores de Sauce Chico son las dos organizaciones que reúnen a varios de ellos, en su mayoría, arrendatarios de las tierras que trabajan. Muchos trabajan para los camiones que compran la mercadería en la tranquera y llevan al mercado de abasto, con la promesa de un pago del 40 por ciento sobre el precio final de venta.  

    Esa lógica está lejos del “precio justo” para los productores y las organizaciones campesinas lo denuncian desde hace años, por eso dio como resultado la creación de canales de comercialización propios y cientos de redes de comercio justo en todo el país. Por eso, también con los productores de Sauce Chico, la UTT comenzó a organizar circuitos de venta directa en las ferias locales de Cerri, Ingeniero White y Bahía Blanca.

    De vuelta a campo adentro, lejos de los centros urbanos donde la verdura llega a los platos de los bahienses, solo se ve la Escuela Rural 44, las quintas y, en el camino, también se levanta la sede local de la UTT. Rodeados de barro e historias de lo ocurrido, un grupo de productores se reúne en torno a una olla popular, mientras acopian ropa, zapatillas, colchones y alimentos que llegan de la inmensa reacción solidaria que generó la catástrofe en Bahía Blanca. Lo reunido les permitirá asistir a unas 45 familias de productores.

    Las mujeres pelan papas para el guiso y, aunque quedaron sin nada, ríen y charlan. “Hace un año cuando fue el tornado hicimos lo mismo”, recuerda el delegado de la UTT en referencia, otra vez, al temporal que en el sudeste bonaerense ya habían padecido en 2024. “El panorama ahora es cien veces peor. Paisanos y criollos perdieron todo. Los patrones se van a Bahía Blanca o a dónde puedan irse, pero nosotros nos quedamos acá”, dice Fermín.

    En las zonas más altas de Sauce Chico el agua no destrozó los ranchos de las quintas, pero ahogó todos los cultivos y los productores hicieron lo que pudieron para salvar sus herramientas de trabajo. “Agarré mi camioneta con un gancho y la até a un árbol para que no se me fuera”, cuenta un quintero en la ronda. “¡Yo metí mis 16 gallinas dentro del cuarto!”, agrega entre risas sanadoras otra de las productoras mientras sigue con el guiso. 

    En las zonas más críticas del paraje, donde el agua estaba dos metros arriba, la mayoría de los vecinos pasaron la noche arriba de los techos esperando que los bomberos lleguen a socorrerlos para ser evacuados. Una de las imágenes más críticas que relataron junto al guiso fue la de un matrimonio y un bebé que durmieron en el techo. La presión de la correntada era tanta que no pudieron abrir la puerta, mientras que continuaba entrando agua por las ventanas, entonces, agujerearon el techo con una garrafa para poder salir de la casa y quedarse arriba.

    Foto: Fermín Castro UTT

    La familia de Beatriz, con otras dos más, también habían subido al techo de la casa para no ser arrastrados por la corriente. “Eran las siete de la mañana. Me estaba por tomar el primer mate y entró un lago a la casa. No pudimos salvar nada”, recuerda Beatriz. Terminaron siendo 17 vecinos arriba de la chapa esperando que el nivel del agua bajara. Pasaron el día sin comer hasta que decidieron usar una cuerda como vía de escape. Las mujeres por su cuenta y los hombres con los niños en los hombros, se aferraron hasta llegar a la casa de unos vecinos en una zona un poco más alta del campo. Les convidaron té, lo único que el agua había dejado. 

    El agua del viernes tardó hasta el domingo en desagotarse naturalmente, en correr terreno abajo hacia el estuario de Bahía Blanca. La imagen después de la catástrofe fue crítica para los que viven de la tierra: un productor buscando sus 80 vacas que nadaron en la marea del día anterior, los cultivos destrozados, los invernaderos destruidos; camionetas, tractores y mangueras dañadas y cubiertas de barro. 

    La correntada no dejó ni berenjena ni cebolla ni zanahoria ni acelga ni zapallitos. “Hasta el invierno no vamos a tener nada para trabajar”, advierte Alcira. Ni siquiera los maíces que terminaron erguidos después de tanto diluvio. “Pensé que habían zafado, pero cuando los abrí estaban todos podridos”, graficó la productora.

    La reactivación del suelo y la siembra para una nueva cosecha tardará tres meses, calculan los productores. Mientras tanto, Bahía Blanca se deberá abastecer con las frutas y verduras que lleguen desde los mercados de abasto de La Plata, Necochea o Mar del Plata. “Los precios de la verdura van a aumentar a más de la mitad”, advierte Castro.

    Solidaridad y proyectos colectivos ante la falta de políticas públicas 

    Al día siguiente de la inundación, la familia de Beatriz se fue caminando hasta la ciudad de Bahía. Hicieron 15 kilómetros hasta llegar a la ex Lanera Argentina, un galpón repleto de mercadería proveniente de las donaciones, que era seleccionada y entregada por los voluntarios de la Cooperativa Municipal de Cerri. La camioneta Ford, que Beatriz y su familia usan para los trabajos en la quinta y sus trasladados desde el campo a la ciudad, quedó en su casa con el capot abierto, no arranca.

    Las inundaciones dejaron al descubierto el abandono de las políticas para el sector de la agricultura familiar, que el gobierno de Javier Milei desarticuló por completo desde marzo del año pasado. Sin infraestructura de caminos ni políticas públicas que acompañen al sector que produce alimentos, las condiciones precarias de las viviendas y la falta de acceso a créditos para sumar maquinarias de trabajo profundizan aún más la situación de las familias productoras arrendatarias de la tierra.

    La Mesa Agroalimentaria Argentina lanzó tras la inundación la campaña el “Campo que alimenta” con donaciones de alimentos producidos por familias campesinas y cooperativas de todo el país, como también bioinsumos, semillas y fertilizantes para el momento de volver a trabajar la tierra. Además de poner “la solidaridad como bandera”, la Mesa Agroalimentaria exhortó a la Secretaría de Agricultura de Nación y el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense a implementar un plan de acción para “una rápida recuperación de la dinámica productiva y la vida rural”.  

    Foto: Horacio Culaciatti

    Con los pies en el barro y tras días de no dormir para coordinar la llegada de un camión cargado de donaciones, Fermín no deja de soñar con un proyecto a futuro para Sauce Chico. Un barrio, una plaza y una salita médica para las familias productoras. “Es mi deseo para la gente de acá”, dice el delegado de la UTT y dice que espera para ello “la apertura de catastros y que la municipalidad brinde los servicios”. 

    En la sede de la UTT continúan recibiendo donaciones de todos lados del país y, a través de una red de solidaridad y organización, la mercadería ingresa a lo que pareciera ser el último rincón afectado después de semejante catástrofe. Hay mercadería de la municipalidad de Bahía Blanca, de Cerri, de la propia organización, de la que fue enviada a la escuela rural y de vecinos que se acercan con sus camionetas —el único vehículo que puede entrar porque los caminos son intransitables— llenas. 

    El agua se fue pero dejó el miedo de que vuelva a repetirse el escenario apocalíptico si el Estado no realiza obras urgentes. ¿Será habitual convivir con ese miedo frente al cambio climático que ya no puede negarse? En 2024, las inundaciones de Río Grande do Sul (Brasil) o el fenómeno de la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) en Valencia (España), mostró que no se trata de episodios excepcionales. El agua también dejó, otra vez, la respuesta de la solidaridad: familias, escuelas y clubes que cocinan viandas. Los scouts de Cerri cargando más donaciones en las camionetas que viajarán campo adentro y los guisos comunitarios en la sede de la UTT, de mediodía y de noche, que se hicieron costumbre desde el 7 de marzo. 

  • Ahora que todos hablan de criptos… ¿Existen las criptomonedas solidarias?

    Ahora que todos hablan de criptos… ¿Existen las criptomonedas solidarias?

    Una estafa millonaria que lideró los titulares de portales mundiales durante semanas, lograron que muchos se interioricen en las criptomonedas, y de qué se trata el sistema de digitalización y transferencia de dinero llamado blockchain. ¿Existe un espíritu de criptomonedas solidario?

    No hay información oficial sobre los orígenes de las criptomonedas. Algunos dicen que fue un investigador yanki, un japonés, o hasta incluso la CIA. Lo cierto es que se trata de una moneda creada por y para las comunidades sin necesidad de intervención de sistemas privados ni entes gubernamentales. “Es una tecnología del futuro pero la adaptamos para hacer algo del pasado”, dice Pablo Conte, uno de los creadores de Moneda PAR y actual usuario de la moneda JUNA. Ambas monedas solidarias.

    En 2016 se creó la experiencia de Moneda Par, y más tarde se imitó en el país el modelo de Juna (Moneda Social G1) creada en Toulouse Francia. Con ambas monedas se hacen compra-venta de productos y servicios y hasta ha habido casos de transacciones de auto y motos.


    Un grupo de 35 personas se reunió el mes pasado en Palermo para intercambiar distintos productos. La anterior vez había sido en Bernal, y la otra en Quilmes.

    Pablo Cabo lleva para vender botellas de hidromiel elaboradas por él. Al terminar la jornada ya no tiene ninguno de los tres cajones que había llevado. Ahora, en su bolsa tiene conservas, mermeladas, verduras y libros. La transacción fue en Moneda Junas a través de la billetera virtual CESIUM.

    En las ferias se suele encontrar muchos alimentos agroecológicos, caseros y artesanales, y además se pactan intercambios o ventas de servicios como viajes de turismo, peluquería, odontología, asesoramiento en arquitectura, etc. que luego son contratados de manera particular fuera del espacio de feria. Pablo es además arquitecto y ofrece sus servicios a cambio de JUNAS.

    Los intercambios se dan entre usuarios de JUNAS. “No podes venir un día y vender productos a cambio de JUNA así de la nada. Te tenes que ganar la confianza del otro para que te reciba una JUNA”, dice Pablo. “Se trata de apostar al no uso del dinero. La confianza está primero en este sistema”.

    Los intercambios son distintos en cada comunidad. En Europa ha habido un caso de la compra de un auto en JUNAS, y en Córdoba la venta de una moto por MONEDA PAR. “La gente cada vez más apuesta al dinero especulativo, al que trabajas poco y ganas mucho, pero estos circuitos son todo lo contrario. Acá tenes que trabajar en la mermelada que vas a vender o el servicio que vas a ofrecer”, afirma Pablo.

    LA JUNA nunca vale lo mismo en ningún lado. No es comparable a un euro, un dólar o un peso. “Depende las cantidad de JUNAS que esten circulando en esa localidad en ese momento”, dice Conte.

    “Por eso es difícil poner el precio, siempre tenes que estar comparando y repensándolo. Eso es una complejidad y a veces una complicación.”, dice. “tambien te hace pensar todo el tiempo que las cosas no tienen porque estar dadas. No es que alguien puso el precio y se terminó ahí”

    Hay intercambios que generan muchos beneficios ante la situación actual de crisis, como por ejemplo un turno en la peluquería. “Te cortas el pelo y pagas con JUNAS. Si tuvieras que ir a la peluquería por ahí te saldría mas caro o no podrías”; dice Pablo. “O hasta incluso, queres agrandar tu casa y necesitas que alguien te haga un croquis. Me lo podés pagar en JUNAS. Se trata de un complemento al sistema de moneda actual.”, afirma el arquitecto.

    El desafío que tienen estas monedas es crecer en escala, algo que todavía no sucedió nunca en el país, sin contar las experiencias de intercambios y truques que dejó el 2001 e involucró alrededor de 6 millones de personaspero que ninguna fue a través de un sistema de blockchain. “Son pruebas piloto por ahora.”, afirmó Conte.

    El desafío también es masificar los puntos de comercialización. “Que este tipo de mercados estén en los barrios de cada uno, y no tengas que esperar a una vez al mes para ir a la feria en una localidad que quizás te queda lejos”, dice Pablo. También se está reforzando el sistema virtual para que cada vez sea más eficiente realizar intercambios a través de una página web.

    Los orígenes de las monedas con sistema blockchain

    La Juna nace en Toulouse, Francia, y se extendió en otros lugares de Europa. Para el 2016 llegó a la Argentina. Ese mismo año, desde el movimiento de empresas recuperadas se gestó la creación de MONEDA PAR, otro sistema de intercambio que fomenta el asociativismo y cooperativismo. Ambos sistemas reúnen a grupos de personas una o dos veces al mes para intercambiar bienes y servicios a cambio de JUNA o Moneda PAR.

    A lo largo de estos años han surgido muchas experiencias de monedas solidarias con blockchain; la moneda SOL en Capilla del Monte Córdoba- creada por la Cooperativa y Banco de Horas de Trabajo Olga Cossettini- ; otro nodo de moneda PAR en Sierra de lo Padres, Mar del Plata; e incluso otras que han trascendido aún más como el Banco comunitario Palmas en Fortaleza, al norte de Brasil

    En todos los casos hablan de experiencias que intentan fomentar el cooperativismo y el asociativismo. No es solo intercambio de bienes y servicios, “también hay actos de solidaridad”, dice Conte.

    “En una feria que fui había una señora mayor que no pudo traer nada porque se le había complicado. La señora tenía arriba de los 80 años. Sin embargo le dimos entre todos JUNAS para que pueda hacer su compra”, recuerda Pablo.

    Moneda PAR nació en el 2016-pleno macrismo- como forma de intercambio dentro de la MUTUAL de movimiento de empresas recuperadas. Hoy en día hay entre 300 y 400 usuarios repartidas en distintas localidades de Córdoba, San Juan, Neuquén, y provincia de Bs As-además de Capital Federal, y es la primer mutual argentina en usar sistema de blockchain.

    Ese es el punto distintivo con cualquier otro intercambio solidario en moneda papel, crédito, o incluso trueque. La tecnología por la cual se emite esa moneda es el sistema de blockchain (cadena de bloques) que es el mismo que sostiene a las Bitcoin- un tipo de criptomoneda-Cada moneda tiene su propio tipo de blockchain- a veces pueden ser compartidos-.

    El sistema para la JUNA se llama DUNTER que fue desarrollado por programadores argentinos. En el caso de la Moneda Par el sistema se llama BITSHARE y la cadena de bloque de PAR que no fue de desarrollo propio sino alquilada a un programador estadounidense. “Esa es otra discusión. Si vamos a ser nosotros quienes desarrollemos nuestras propias cadenas de bloque o vamos a alquilarlas”, cuenta Conte.

    En el caso de Francia el desarrollo del blockchain para la JUNA fue con alta participación pública y estatal.

    Para entender un blockchain imaginemos muchas personas que verifican si una serie de códigos con información es válida. De hacerse esa transacción, eso queda criptografeado como un sellito en internet y es de acceso público.

    Casi todas las blockchain son públicas. “Por eso Milei tiene un problema con la Estafa LIBRA, porque esta todo verificado lo que se hizo. Es un sistema muy seguro”, afirma Pablo Conte. “Todos podemos ver lo que sucede en todas las billeteras de todo el sistemas”

    “Toda persona tiene derecho a emitir moneda”

    La Moneda Social G1 está inscripta en la Teoría relativa de la moneda– escrita por Stéohane Laborde, con quien el entrevistado se suele juntar a discutirla mediante zoom. A grandes rasgos lo que la define es “el derecho de cualquiera a generar moneda y sin necesidad de ir al banco, o pedir un préstamo de un privado, o percibir un salario”.

    ¿Cómo se emite la JUNA? Cuando estas certificado por el protocolo de JUNA podes empezar a generar moneda desde tu billetera. “Hay pocas personas certificadas para emitir JUNA, y tiene que ver con los grados de confianza dentro de las comunidades. En Argentina son aproximadamente 5 las personas que pueden hacerlo”, afirma Conte.

    “Quienes pueden emitir moneda, muchas veces permiten que se realicen distintas ferias a través de -donaciones- de monedas”, dice Pablo.

    La emisión es en base a la teoría relativa de la moneda que es aproximadamente 10,5 JUNAS por día- está equilibrado por fórmulas matemáticas- que se emiten por día, solo a las personas certificadas. Cada tanto un comité se junta entre las personas programadoras de la moneda y ajustan los porcentajes del dividendo universal en base a fórmulas matemáticas y un monitoreo de la masa monetaria circulante- forma francesa-

    “En el caso de PAR no es por medio de fórmulas, sino es una asamblea que evalúa de acuerdo a los diagnósticos de usuarios”, cuenta Pablo, quien admite que si bien el modelo viene de Francia, la libertad de experimentar con metodologías propias es algo que caracteriza a esta moneda.

    Lejos de buscar la absolutización de un sistema, “se trata de generar un equilibrio entre el sistema monetario que estamos acostumbrados, y otra parte es empezar a hacer el ejercicio de vivir sin necesidad de dinero tal cual lo conocemos”, afirma el Conte. “Es complejo porque cada vez más la gente apuesta por el dinero”.

    Estas experiencias intentan recuperar prácticas pasadas; las aldeas en la época medieval o las comunas originarias en donde la mercancía era lo que sujetaba un intercambio basado en la necesidad. Años después, la organización vecinal busca estrategias para volver a aquellas prácticas a través de nuevos sistemas digitales.

  • Prepararse para el invierno, reconstruir la comarca

    Prepararse para el invierno, reconstruir la comarca

    Los múltiples focos que se produjeron desde fines de diciembre hasta mediados de febrero, afectaron a más de 200 familias, más de 100 viviendas y 50.000 hectáreas de bosques. El primer desafío fue apagar el fuego. Quedan ahora muchos otros por delante ¿Cuál es la situación actual? ¿Cómo se afronta la reconstrucción? Charlamos con Natalia Dobranski, Técnica en gestión de incendios forestales y jefa de la Brigada de Mallín Ahogado.

    Desde el primer día, el trabajo de los brigadistas fue de gran intensidad. La Brigada de Mallín Ahogado comenzó en Enero atendiendo el incendio en Epuyén: “Ese primer día, a las 11 de la noche, el incendio estaba en comportamiento extremo, no podíamos ni parar a comer una naranja. Así fueron al menos las primeras 48 horas del incendio, sin descanso.”

    La Comarca Andina del Paralelo 42 es la región que abarca el valle cordillerano de Chubut y Río Negro. Comprende un conjunto de localidades que se dedican principalmente a la producción agrícola, artesanal y al turismo. Estas son: El Bolsón, Lago Puelo, Epuyén, El Hoyo y Cholila. 

    En Epuyén (Chubut), las llamas comenzaron el 15 de enero. Luego, otro incendio inició a fines de enero en la zona de Confluencia de ríos, entre Mallín Ahogado y El Bolsón (Rio Negro), avanzando contra vecinos, pequeños productores, animales, casas, galpones, alambrados y cultivos.

    La Brigada de Mallín Ahogado es un equipo voluntario de vecinos preparados para la prevención y operación en incendios forestales. Natalia Dobranski, hace años que trabaja en esto: “Mis hijos ya saben que en verano es muy probable que mamá se tenga que ir corriendo. Están acostumbrados, de hecho del primer incendio en Confluencia me avisaron ellos porque escucharon el handy antes que yo”. 

    Foto: Jade Sívori

    Compartir la fruta, apagar el fuego, preparar viandas: eso hace una comunidad

    A pesar de haber participado y vivido otros incendios en la Patagonia, Natalia remarca que este fue emocionalmente mucho más duro. “Lo que vivimos fue algo muy personal, eran nuestros vecinos, nuestras casas, la propia base de operaciones de la brigada. El vecino que falleció (Ángel Martín Reyes, de 84 años) era mi vecino del callejón, era la persona que saludábamos todas las mañanas, compartíamos la leña y la fruta de los árboles.”  

    Pero a pesar de la catástrofe, Dobranski destaca la rapidez con la que la comunidad se organizó para enfrentar la emergencia: familias cocinando viandas, organizaciones recolectando donaciones para los afectados, técnicos arreglando motosierras, docentes con baldes de agua apagando las cenizas alrededor de la escuela. Durante el fuego, la red solidaria de personas y organizaciones fue un pilar fundamental.

    “Lo único que yo rescato de todo esto es que la comunidad cuando se solidariza y se junta es realmente lo mejor que puede pasar. Cuando bajamos el segundo día del incendio, ya habían 20 familias cocinando para todos los brigadistas, llevando agua en botellas congeladas, comida de sobra, botiquines… Una articulación increíble… Y nosotros subidos a la dinámica del combate, de no sacarnos el equipo en dos semanas, de golpe bajamos y vimos todo un aparato en funcionamiento. Se siente un alivio tremendo.

    Y en definitiva, pensaba, el Estado es esto, esto es hacer el Estado, más allá de las responsabilidades de gente que no ejerce su función (o incluso hace las cosas pateando para la para el otro lado), en definitiva si miras lo que está haciendo la gente, pensás, eso es patria, eso es Argentina.”

    Foto: Jade Sívori

    Prepararse para el invierno, reconstruir lo perdido

    Todo absolutamente todo lo que no es de metal, el fuego lo destruye. Las familias perdieron sus viviendas, sus pertenencias, sus talleres y herramientas de trabajo, incluso las calles y caminos fueron alterados por el fuego. Según el municipio de El Bolsón, las llamas afectaron a 549 personas: destruyeron 144 viviendas de forma total y 47 de manera parcial.

    La reconstrucción es de los momentos más dolorosos. Implica mirar de frente la pérdida y buscar, entre las cenizas, la fuerza para rebrotar. Reconstruir es un largo camino, un volver a empezar, sin haber decidido volver a empezar. Es volver a hacer el trabajo que ya había sido realizado, como la leña que durante un año habían juntado para el invierno o la producción de sus huertas, cultivos y conservas que los alimentarían mientras dure la nieve. 

    Con el invierno patagónico a la vuelta de la esquina, muchas familias corren para prepararse lo mejor posible. “No hay una sola persona en la comarca que no tenga temor del invierno que viene” explica Natalia y de fondo se escuchan motosierras que cortan la poca madera que quedó para leña.

    Sin embargo, no es esta una situación nueva.  Pasar el invierno es un desafío para quienes sufrieron este incendio, pero también para quienes no se pudieron recuperar de incendios anteriores. Sigue habiendo familias que viven debajo de un techo de nylon desde el incendio de Golondrinas, en marzo de 2021”, denuncia la brigadista. “Sigue habiendo comunidades afectadas sin los servicios básicos mínimos: agua de red, electricidad.”

    Foto: Jade Sívori

    La falta de apoyo estatal profundiza la situación

    Desde el Estado ha habido poca ayuda y soluciones. El gobernador rionegrino Alberto Weretilneck anunció en febrero que cada una de las familias afectadas en los incendios de la zona recibiría 30 millones de pesos.

    Sin embargo, Natalia Dobranski asegura que la gente de Epuyén todavía no recibió “ni un peso”. Por su parte, en Mallín las únicas familias que recibieron ese dinero fueron las que pudieron constatar el título de la tierra. Es decir, tanto inquilinos como antiguos pobladores o comunidades originarias, quedaron afuera.

    “Ya el primer día tuvimos un atrapamiento, con un par de compañeros estuvimos encerrados al menos una hora y media en un sector del bosque por el fuego“. El riesgo al que se enfrentan los y las brigadistas es muy grande, aún así, su trabajo no es reconocido económicamente.

    Los incendios volverán: hay que entender su dinámica

    “La mayoría de los que estudiamos la dinámica de los incendios en la Patagonia, sabíamos que tarde o temprano el incendio del Cajón del Azul, por ejemplo, estaba completamente destinado a suceder, era una cuestión de acumulación de factores”, manifiesta la técnica en incendios forestales. 

    Es decir, la mayoría de los incendios son prevenibles. Según los datos brindados en 2023 por la Dirección Nacional de Bosques del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el 5% de los incendios forestales se produce por causas naturales. 

    La condiciones climáticas cada vez son más extremas y la poca prevención y preparación para futuros incendios, hace que solo se ataque la emergencia y no se tomen medidas profundas. “A la situación de hoy llegamos después de décadas de mal manejo del fuego y malas políticas forestales”. En primera instancia, es fundamental que quienes ponen el cuerpo para combatir el fuego perciban salarios. De esto hablamos en Detrás del humo no los ven, una nota de Sofia Fuentes para Desde La Raíz.

    Natalia subraya la importancia de trabajar en el manejo del fuego y el paisaje. Un desafío a largo plazo es planificar ambientes más resilientes al fuego, es  decir, que los bosques no alimenten el fuego, como por ejemplo mantener raleado y podado y  armar corredores cerca de las viviendas. “Se trata de entender la dinámica del fuego”, resume. 

  • 8M: Trabajo invisible, salarios desiguales

    8M: Trabajo invisible, salarios desiguales

    Existe una ilusión, bastante liberal, de que todos y todas disponemos de las mismas condiciones para el trabajo, y contamos con la misma libertad en cuanto a nuestro tiempo. Spoiler: es mentira. Las mujeres no podemos desentendernos tan fácil de cuidar a nuestra abuela, o a nuestros hijos, o de limpiar la casa.

    Nuestras madres, incluso algunas de nuestras abuelas más jóvenes, fueron parte de una generación de mujeres a las que se les exigió que trabajen, que salgan de sus casas para generar ingresos, pero manteniendo -al mismo tiempo- la responsabilidad en las tareas del hogar, de limpieza, maternidad y cuidado. Esas mujeres tuvieron jornadas laborales remuneradas fuera de sus casas, y tareas domésticas ni siquiera reconocidas con sus familias. Y todavía lo siguen teniendo. Por eso en Desde la Raíz nos proponemos abordar esta situación con una mirada rigurosa. 

    La brecha salarial entre hombres y mujeres es real

    La situación actual en el mercado de trabajo es mala y desalentadora para cualquiera. La realidad es que, si bien los indicadores de actividad y empleo se muestran altos en términos históricos, para la mayoría de los argentinos los ingresos quedan bajos.

    Sin embargo, a esta altura ya sabemos que la crisis no golpea igual a todo el mundo. Aunque el presidente lo niegue, la brecha salarial entre hombres y mujeres existe.

    Según los últimos datos publicados por INDEC este mes por el Día Internacional de la Mujer, del total de la población nacional el 50,6% de las mujeres son económicamente activas (con o sin empleo), mientras que en los hombres escala al 70%. La tasa de empleo alcanza el 46,8% para nosotras, y un 66% para ellos. Al mismo tiempo, el nivel de desocupación es mayor, siendo un 7,5% en mujeres y un 5,5% en varones. 

    Si miramos los índices de trabajo informal asalariado, también las mujeres estamos en peores condiciones. Cuatro de cada diez mujeres asalariadas tiene un empleo informal (3,9), mientras que la cifra para los varones ronda el 3,6 % en comparación.

    Además de presentar tasas de actividad más bajas que los varones, las mujeres tenemos tasas de subocupación más altas, es decir, trabajamos menos horas (un 14.1% para las mujeres y un 8.8% para los varones). Este indicador mide a las personas que trabajan menos de 35 hs semanales y están disponibles para trabajar más.

    Esta situación se explica, en parte, por la distribución desigual de las tareas en el interior de los hogares: las mujeres destinan casi el doble de tiempo que los varones a trabajos domésticos y de cuidado, lo que limita su participación en el mercado de trabajo.

    Mientras que 92 de cada 100 mujeres realiza trabajo no remunerado, 75 de cada 100 varones lo hace. Según INDEC, en hogares con personas que demandan cuidados, las mujeres ocupan 8 horas diarias a esas tareas, frente a varones del mismo hogar que lo hacen 3 horas.

    Nosotras, además de que gran parte de nuestro tiempo lo destinamos a sostener el hogar y la familia, cuando tenemos un trabajo pago y reconocido percibimos salarios más bajos que los de los hombres.

    Y esto no se debe a que somos menos capaces o tenemos menores niveles educativos, ya que, según el INDEC, de cada 100 mujeres, 36 alcanzan estudios superiores o universitarios, mientras que en varones la cifra baja a 29.  

    Las diferencias en los ingresos son una realidad: una mujer tiene que trabajar un año y casi cuatro meses para obtener lo mismo que un varón obtiene en un año.

    Ecofeminita, es una organización interdisciplinaria liderada por mujeres que trabaja en  la visibilización de las desigualdades de género. En su último informe evidencian que la brecha salarial general alcanza el 26,4%, notando que este indicador (basado siempre en datos del INDEC) no se modificó demasiado en los últimos 8 años.

    Sin embargo, la situación empeora para las trabajadoras informales, quienes no cuentan con descuentos jubilatorios. Entre todos los trabajadores de argentina, quienes peor están son las trabajadoras de servicio doméstico (el 74,2% de ellas no está registrada).

    La brecha salarial es real en Argentina

    Acá entra otro concepto clave en la brecha salarial: la segregación horizontal. No todas las ramas de trabajo son remuneradas por igual, y hay trabajos particularmente mal pagos para las personas que ocupan sus puestos. La segregación horizontal (también llamada división sexual del trabajo) refiere a la concentración de mujeres en trabajos vinculados a los cuidados y la reproducción social, como la enfermería, la docencia o la limpieza, y la concentración de varones en sectores como la construcción y la industria, reproduciendo los estereotipos de género.

    Según Ecofeminita, en Argentina las mujeres representan el 96,9% de las trabajadoras domésticas remuneradas del país. Además, están sobrerrepresentadas en el sector de la enseñanza (73%), servicios sociales y salud (69,4%) y los servicios comunitarios (54,4%).

    Por último, también es cierto que existe el ‘techo de cristal’. Esto refiere a las dificultades que tenemos las mujeres para acceder a cargos jerárquicos y de poder, cuestión que influye en el desarrollo profesional y las escalas salariales. La Encuesta Nacional a trabajadores sobre Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Seguridad (ECETSS) de 2021 reportó que, en Argentina, las mujeres ocupan apenas el 37,2% de puestos directivos y el 24,4% de puestos de jefaturas en las ocupaciones.

    A pesar de la evidencia, el presidente Javier Milei ha afirmado, en varias ocasiones, que este fenómeno no existe. En el debate presidencial del 2022, el presidente Javier Milei dijo que “si las mujeres ganaran menos que los hombres, las empresas estarían llenas de empleadas porque los explotadores capitalistas querrían ganar dinero, pero como no es así, se puede ver que en cualquier empresa hay mitad varones y mitad mujeres”.

    No obstante a todo esto, que es mucho, las mujeres de nuestra época tenemos más herramientas con las que defendernos. Las olas fuertes de feminismos nos han atravesado, y toca decir, pese a lo que quieran hacernos creer, que no fue en vano. 

    Si algo aprendimos después del auge feminista, es el valor y la potencia de nuestra rebeldía. Si algo nos quedó es saber que la visibilidad y la colectividad son herramientas que podemos gestionar nosotras mismas.

    En las calles, en los sindicatos y en los espacios de poder, las mujeres y disidencias incomodamos y empujamos la moral patriarcal y liberal que tanto se empeña hoy la derecha por defender. 

  • El RIGI y la fiebre del cobre en Argentina

    El RIGI y la fiebre del cobre en Argentina

    Se denominó granero del mundo al período donde el modelo agroexportador argentino se basaba en la exportación de materia prima y la compra de productos elaborados ( muchas veces hechos con los mismos productos primarios que exportaba)

    El PBI de aquellos años fue uno de los más altos de la historia y se hablaba de “la nueva Europa”, ya que en la Capital comenzaron a construirse edificios de lujo como la actual embajada francesa, frente a la plazoleta Carlos Pellegrini; el palacio Pereda, el palacio de Federico Alvear, en la avenida del Libertador, actual embajada de Italia, entre otros.

    Sin embargo, fue uno de los periodos con mayor desigualdad, donde los ricos eran más ricos y los pobres eran más y más pobres.

    Un siglo después el modelo de exportación se repite, pero en lugar de granos, metales y minerales. La demanda de estos se incrementó por el uso de teléfonos, transmisión de datos, sistema de telecomunicaciones, y transporte.

    Argentina es el tercer país en América Latina en capacidad de extraer oro, y el quinto en el mundo en extraer plata. El cobre no se queda atrás, ya que hay 18 potenciales proyectos de extracción de cobre en Argentina, y cinco ya reciben inversiones extranjeras.

    Según la cámara de empresarios de minería de Argentina, hay seis proyectos de cobre estimados por 19.400 millones en inversiones, por encima de los de litio que dan 12.300 millones.

    Las provincias donde se encuentran las minas de cobre son: Salta, Catamarca, San Juan y Mendoza y la mayoría de las empresas interesadas en el proceso de extracción son canadienses, australianas, británicas, o de Estonia. También existe un grupo de inversionistas chilenos que le pusieron de nombre Josemaría al yacimiento de cobre en Catamarca por el fundador del Opus Dei: Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás.

     

    La frutilla del postre: el RIGI

    Argentina cuenta con la ley 24.228 de inversiones mineras sancionada durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, que otorga estabilidad impositiva a empresas interesadas en la explotación de metales y minerales, por 30 años, además de otros beneficios.

    Al actual marco jurídico se le suma el Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) que establece mayores beneficios como bajos impuestos, la posibilidad de proveedores internacionales o la garantía de definir cualquier litigio en tribunales internacionales.

    Desde hace unas semanas, el RIGI ya está funcionando en distintos proyectos mineros, hídricos y de energía solar en el país, y el cobre seguramente no será la excepción.

  • “Desperdiciamos 28 millones de litros de combustible al año por no tener el Canal Magdalena”

    “Desperdiciamos 28 millones de litros de combustible al año por no tener el Canal Magdalena”

    Un barco que sale de La Plata a Mar del Plata no tiene un camino recto paralelo a la costa. Por el trazado actual, sale de La Plata, va hasta Montevideo, y desde ahí vuelve a bajar hasta Mar del Plata. Este recorrido le significa casi 150 km de más que si fuera derecho hacia el sur. Son aproximadamente 15 horas más que tarda y, a nivel combustible, estos kilómetros se traducen en 19.000 litros de más que consume.

    Se calcula que los barcos que hacen esa ruta, que vienen por el Río Paraná y el Río de La Plata y van hacia el sur, son 1500 barcos por año. Es decir, son 1500 barcos quemando, cada uno, 19mil litros de combustible al divino botón, ya que podría ahorrarse si tuviesen un canal adecuado. Un total de 28 millones de litros de combustible que se consumen innecesariamente cada año, con todo lo que ello implica en términos ambientales.

    La misma situación atraviesa un barco que llega desde el exterior y quiere acceder al puerto de Buenos Aires o adentrarse en la hidrovía del Paraná. Los buques deben acercarse a Montevideo, haciendo tiempo de espera en aguas de Uruguay y pagando a ese país los servicios marítimos que presta en los tiempos de espera.

    “Es muy importante tener una salida franca directa desde nuestra zona núcleo de producción, conectando de forma directa con nuestros socios comerciales en el resto del mundo, porque sino, perdemos negocios”, indica José María ‘Pepe’ Lojo, presidente del puerto La Plata, a DLR.

    El Canal Magdalena es un canal que ya existe porque es el curso natural de las aguas del Río de la Plata. Pero, como casi todo el Río, es poco profundo, por ende para utilizarse necesita una obra de dragado. “Es un canal que está habilitado para 14 metros de profundidad, exactamente lo que tiene el puerto de Montevideo, nosotros también podemos tenerlo”, define Lojo. 

    Actualmente, el Canal Punta Indio es la única ruta de entrada o salida del Río de la Plata. Debido a que no es un canal de gran anchura y tiene una sola vía, los buques deben fondear en una zona de espera frente a Montevideo y aguardar el ingreso.  Esas esperas, generan un negocio de unos 40.000 dólares diarios para los prestadores de servicios uruguayos, tales como trasbordo de cargas, recarga de combustible y suministro de alimentos, logística de desechos, entre otros. 

    Por su parte, habilitar el canal Magdalena no sólo evitaría el paso por Uruguay, dotándonos de autonomía logística, sino que además agilizaría el tráfico pues, a diferencia de la ruta actual, el Magdalena tiene la capacidad de navegar en doble sentido. De esta forma se reducirían los costos de navegación y se facilitaría el ingreso de embarcaciones de mayor tamaño.

    El Puerto de La Plata

    Un canal de 14 metros implica necesariamente un puerto de igual profundidad. En Argentina el puerto con la capacidad de alcanzar 14 metros es el Puerto de La Plata. Por eso se prevé que si finalmente la obra del Canal Magdalena se concreta, la zona de cercanía al Puerto de La Plata también se vea favorecida. 

    “Son varias empresas las ya interesadas, atentas, varias inversiones se podrían disparar si esta obra se hace”, menciona Pepe Lojo. “Incluso respecto a los servicios que se podrían brindar a los buques desde Argentina, por ejemplo desde el Puerto de Atalaya o Punta Indio, hay gente interesada porque entiende que es una potencialidad muy grande.”

    Sin dudas, si el Magdalena se activa, activaría con ello la economía en la región bonaerense. “El plan debe ser integral, tenemos que estar pensando cuál es el plan de desarrollo de la región capital a partir de tener un puerto de aguas profundas y toda la economía que se desarrolla a partir de eso.”

    Escuchá la entrevista completa en nuestro canal de YouTube:

  • Un acuerdo clave para las cooperativas

    Un acuerdo clave para las cooperativas

    El pasado lunes 9 de diciembre, el Instituto de Asociativismo y Cooperativismo de la Provincia (IPAC) firmó con el Banco de la Provincia de Buenos Aires el convenio “Incluir Cooperativas” que consta de un año de bonificación en las cuentas bancarias de las nuevas cooperativas. 

    Esto abarca a todas las asociaciones productivas que quieran bancarizarse en la Provincia de Buenos Aires, que a través de un tramite en el Banco Provincia van a poder acceder a la gratuidad de la cuenta bancaria durante un año completo, para comenzar a pagar los costos bancarios recién en el segundo año. 

    Hasta el momento, para tener una cooperativa en PBA se debía costear todos los gastos bancarios, igual que cualquier otro, pero con enormes dificultades para llevar adelante el proceso de cooperativización, lo que se resolvería con esta política.

    Con la presencia del Ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa; el presidente del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC), Gildo Onorato y el presidente de Banco Provincia, Juan Cuattromo firmaron este convenio que permite facilidades en el acceso a la bancarización de las cooperativas.

    El IPAC, que lleva casi un año de gestión siendo Instituto nuevamente, por decisión del gobernador Axel Kicillof, cierra el año con una política pública celebrada por el ámbito cooperativista y en palabras de las autoridades representa poner en marcha la valorización y potenciación del cooperativismo bonaerense primero y argentino después, que representa hoy el 13% del PBI.

    Lee también: “‘Mi Ciudad Envíos’: la nueva cooperativa de trabajo de los repartidores”

    Luego de la firma, Augusto Costa recalcó que desde el Ministerio de Producción se han impulsado “toda una serie de herramientas que van desde el subsidio, el crédito y la asistencia técnica para el desarrollo del sector cooperativo que durante la gestión de Axel Kicillof se pusieron a disposición y tienen beneficiarios concretos: ya superamos más de 1050 cooperativas asistidas en alguna de estas líneas”.

    Por su parte, el presidente del Banco Provincia, comentó que en el marco del Programa Incluir, que cuenta con varias políticas públicas, ahora se incluye esta que tendrá un paraguas para trabajar todo lo que tenga que ver con el sector cooperativo.

    A su vez Juan Cuattromo afirmó que “nos parece fundamental caminar juntos porque ese es el gran desafío de una pedagogía distinta: es que las cooperativas puedan incorporar los diferentes marcos normativos, regulatorios y las burocracias que se generan porque siempre a nosotros nos vienen impuestas por un regulador y si nosotros nos quedamos con la letra fría de ´tráeme todos estos papeles, no me los traes, no te doy la cuenta´, se termina la conversación y ahí se genera la exclusión del sistema financiero”.

    También, se firmó un acta acuerdo de colaboración para la inclusión crediticia a cooperativas entre Provincia Microcréditos, FOGABA (Fondo de Garantías Buenos Aires) e IPAC para asesorar a las cooperativas en el acceso a créditos que les permitan mejorar sus capacidades productivas, organizativas y económicas.

    Por su parte el presidente del IPAC, Gildo Onorato afirmó que “en nuestra Provincia millones de habitantes se vinculan en el entramado productivo y comunitario como asociados, consumidores, usuarios, productores o trabajadores; buscamos mejorar la inclusión financiera y crediticia del sector cooperativo para impulsar el crecimiento económico en todo el territorio bonaerense.”

    Además las autoridades del IPAC recalcaron la necesidad de fomentar una articulación estratégica entre las mutuales y cooperativas, que conjuntamente hoy por hoy generan casi el 13% del PBI, los sectores Pymes, principal empleador privado y los sectores que trabajan sin derechos, siendo estos el 30% de nuestra Población Económicamente Activa (PEA).”