Autor: Redacción Desde La Raíz

  • Itaipú: asuntos energéticos, financieros y climáticos condicionan las negociaciones

    Itaipú: asuntos energéticos, financieros y climáticos condicionan las negociaciones

    Artículo publicado originalmente en Dialogue Earth por Maximiliano Manzoni y Kevin Damasio

     

    Mientras el nuevo presidente de Paraguay, Santiago Peña, tomaba posesión de su cargo en 2023, se alcanzaba otro hito en la frontera oriental del país con Brasil. El acuerdo bilateral que creó la gigantesca represa de Itaipú ―la tercera central hidroeléctrica más grande del mundo, compartida por los dos países― cumplía 50 años, lo que desencadenó una renegociación de sus términos.

    Este plazo, acordado con Brasil hace medio siglo, puede haber llegado en un momento oportuno para el país: mejorar sus condiciones y el acceso a la energía renovable de la represa “podría ser una llave mágica para la transición energética de Paraguay”, afirma Guillermo Achucarro, investigador paraguayo de política climática.

    Al otro lado de la frontera, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está de vuelta: volvió al poder en 2022 por tercera vez, 12 años después de su último mandato. Fue durante el anterior gobierno de Lula, en 2009, cuando se alcanzó un acuerdo histórico para triplicar la cantidad que Brasil paga a Paraguay por la energía de Itaipú.

    Según los términos del tratado original, Paraguay ha vendido gran parte de la energía que le correspondía ―la mitad de la producción de la represa― a Brasil a un precio preferencial. El acuerdo es polémico en Paraguay, ya que, al día de hoy, sigue teniendo que ceder a Brasil toda la energía que no utiliza en el país.

    Varios factores han amenazado las perspectivas de la renegociación, entre ellos los desacuerdos sobre el precio de la energía procedente de la represa, las presiones del cambio climático ―que probablemente afectarán a la producción futura― y la posibilidad cada vez mayor de que Paraguay necesite retener todo su derecho a la energía para su propio consumo.

    Una de las entradas a la represa de Itaipú, situada en el río Paraná, en la frontera entre Brasil y Paraguay. Al ser una entidad binacional, con su propio tratado, estatuto diplomático y marco jurídico, opera sobre su propia base legal (Imagen: Pulsar Imagens / Alamy)

    Un “sueño” nacido del conflicto

    El presidente Peña ha hablado de la creación de Itaipú como el fruto de brasileños y paraguayos que “se atrevieron a soñar”. En la práctica, la historia de la represa ha sido algo menos idílica.

    El historiador latinoamericano Jacob Blanc ha detallado cómo el tratado de Itaipú de 1973 surgió de una desavenencia diplomática por las diferentes interpretaciones de la frontera entre Brasil y Paraguay, ya que había sido demarcada al final de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), en la que ambos países habían sido adversarios. En junio de 1965, fuerzas de la dictadura militar brasileña ocuparon la zona, donde había identificado potencial hidroeléctrico una década antes. Cuatro meses después, guardias armados detuvieron a una delegación paraguaya que visitaba el lugar, entre los que se encontraban aliados del entonces presidente de Paraguay, el dictador Alfredo Stroessner.

    Lo que siguió fue un año de activo conflicto diplomático regional, incluidas amenazas de guerra, con la mediación de Estados Unidos. En 1966, Paraguay y Brasil firmaron el Acta de Iguazú, en la que acordaban explorar conjuntamente el potencial hidroeléctrico de la zona. Posteriormente, el tratado de 1973 declaró a Itaipú “entidad binacional”. El territorio en disputa sería embalsado e inundado, con lo que el conflicto quedaría formalmente zanjado.

    El tratado forjó una “división equitativa de la energía y la administración”, señala Tomaz Espósito Neto, analista de las relaciones Brasil-Paraguay. Pero también creó una controversia: aunque Paraguay asumió su parte de los costos de construcción de la represa, la falta de infraestructura hidroeléctrica del país en aquel momento le llevó a ceder a Brasil toda la energía no utilizada de su derecho al 50% de la producción de la represa.

    En 1975, cuando el proyecto se puso en marcha, Brasil y Paraguay se endeudaron conjuntamente por algo más de 3.500 millones de dólares, incluidos préstamos a través de la empresa estatal brasileña de servicios públicos Electrobras. Analistas independientes estiman que esta deuda había crecido hasta los 79.000 millones de dólares en el momento de su amortización total en 2023: la cifra se disparó en medio de acusaciones de sobrefacturación por la construcción y la refinanciación de los préstamos iniciales con Brasil. Además, los bancos prestamistas elevaron el costo del reembolso para recuperar sus pérdidas por una tarifa energética por debajo del costo utilizada entre 1985 y 1997, que había beneficiado a las industrias brasileñas que utilizaban la mayor parte de la energía de Itaipú.

    Algunas organizaciones sociales y partidos políticos de Paraguay han cuestionado lo que se ha calificado de deuda “espuria”. Un informe de 2013 supervisado por el Columbia Center on Sustainable Investment, con sede en EE.UU., también concluyó que Paraguay ya había pagado su parte, sobre todo porque “una contabilidad cuidadosa de todos los costos y precios mostraría que Brasil le ha pagado muy mal a Paraguay durante décadas”.

    El estatus de Itaipú como entidad binacional, con su propio tratado, estatus diplomático y marco, significa que opera sobre su propia base legal. Como tal, los cálculos de la deuda del proyecto nunca fueron auditados oficialmente. Debido a sentencias judiciales que declaraban que Itaipú no tenía obligación de rendir cuentas a nadie más allá de su consejo de administración, durante décadas ni Paraguay ni Brasil pudieron controlar las finanzas de la represa: sus deudas se pagaban en última instancia repercutiendo sobre los clientes de electricidad de ambos países, explica Mercedes Canese, investigadora paraguaya y miembro de la Causa Nacional Itaipú, un grupo que lucha por una renovación justa y transparente del tratado.

    El presidente paraguayo Santiago Peña (izq.) y su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en el Palacio de Itamaraty en Brasilia, en enero de 2024. Los analistas afirman que las relaciones entre ambos presidentes han sido hasta ahora “extremadamente positivas” (Imagen: Ricardo Stuckert / Palácio do Planalto, CC BY-ND)

    Renegociaciones: algo más que aranceles

    Una vez pagada la deuda y transcurridos los 50 años estipulados, en octubre pasado se inició formalmente el proceso de revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú. El Anexo C determina los costos de generación hidroeléctrica de Itaipú, que, en teoría, deberían estar disminuyendo. Pero varios factores se oponen a ello.

    Una de ellas es la tarifa que la empresa Itaipú cobra a los proveedores ―y, en última instancia, a los consumidores― por la energía que produce. Un determinante clave del costo de la energía en la represa ha sido históricamente su deuda, pero a medida que ésta se convierte en una preocupación menor, Brasil ha propuesto una reducción de esta tarifa. Según el informe anual de Itaipú de 2022, Brasil consumió el 75% de la energía que la represa produjo ese año, mientras que Paraguay utilizó el 25% restante de la generación hidroeléctrica para cubrir el 86% de su demanda de electricidad de 2022. Como vendedor de gran parte de su parte, Paraguay desea aumentar la tarifa.

    La analista de política exterior y escritora paraguaya Julieta Heduvan afirma que las relaciones entre los presidentes Peña y Lula han sido hasta ahora “extremadamente positivas”. Sin embargo, también reconoce que las negociaciones internacionales “siempre tienen ganadores y perdedores”.

    “Paraguay está en desventaja por su posición relativa en el mundo y las enormes asimetrías que tiene en relación con Brasil”, añade Heduvan.

    Después de una reunión bilateral con Peña en enero de 2024, Lula reconoció sus puntos de vista divergentes sobre la tarifa cobrada por Itaipú; el presidente brasileño se habría mostrado “molesto” por no estar preparado, ya que Paraguay presionó a Brasil para que la subiera.

    https://twitter.com/ABCTVpy/status/1746982583966048381

    El 7 de mayo, con el ministro de Energía de Brasil Alexandre Silveira en Asunción, el diario brasileño O Glóbo informó que finalmente se había llegado a un acuerdo sobre la tarifa, que ascendería a 19,28 dólares por kilovatio en 2026, una cifra mucho más cercana a las propuestas originales de Paraguay. Medios paraguayos y brasileños habían informado alternativamente que las dos cifras que se planteaban desde Asunción eran de 20,75 ó 22,23 dólares por kilovatio. Según Espósito, Brasil quería mantener la tarifa más cerca de su nivel actual, 16,70 dólares por kW, pero ha habido “mucha presión para bajarla a entre 12 y 14 dólares para favorecer a su industria local”.

    La cantidad también es superior a lo que fuentes cercanas al Ministerio de Asuntos Exteriores brasileño habían dicho a Espósito: que la tarifa máxima que Brasil consideraría es de 18 dólares por kW.

    El acuerdo final, de firmarse, sería una victoria para Paraguay, que podría recibir 600 millones de dólares adicionales de Itaipú para 2026.

    Amaro Pereira, economista especializado en energía de la Universidad Federal de Río de Janeiro, declaró que el sistema energético brasileño “puede mantenerse sin el excedente de energía de Paraguay. La cuestión es que la energía de Itaipú es más barata y, sin este excedente, podría haber un impacto en los precios de la energía”.

    Antes del anuncio, Espósito había considerado que un monto similar al acordado “generaría tensiones políticas” en Brasil por el posible impacto en los consumidores. Sin embargo, según O Glóbo, fuentes del Ministerio de Energía brasileño argumentaron que no sería así y que la diferencia entre la tarifa actual y la nueva se cubriría con fondos de la represa.

    ¿Una cuestión decisiva?

    Itaipú “desempeña un papel político, económico y simbólico mayor en Paraguay que en Brasil”, explica Sara Costa, investigadora de la campaña paraguaya Itaipú Ñane Mba’e (Itaipú Nuestro Patrimonio).

    Las cuestiones en torno a la represa han sido claves para varios presidentes paraguayos: Fernando Lugo (2008-2012) fue elegido con la promesa de una mayor compensación de Brasil; en 2019, el predecesor de Peña, Mario Abdo Benítez, estuvo en peligro de destitución después de que se lo vinculara a un acuerdo opaco con una empresa llamada Leros, que tenía vínculos con el entonces presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. El acuerdo permitía a la empresa comprar el excedente de energía de Itaipú en Paraguay a un precio subvencionado, antes de venderlo en el mercado brasileño con un sobreprecio.

    La represa complementa los ingresos fiscales de Paraguay, que, según Canese, tiene la proporción impuestos/PBI más baja de Sudamérica. Los cánones que recibe el Estado por el uso del río Paraná, sobre el que se sitúa la represa, financian desde la construcción de escuelas y centros de salud hasta investigaciones científicas y municipios enteros.

    Un ejemplo de ello es la nueva política del gobierno de Peña de canalizar los ingresos de Itaipú hacia un ambicioso proyecto de alimentación escolar denominado “Hambre Cero“. La creación de este plan, sin embargo, supuso desviar dinero de otras políticas, como la gratuidad en las universidades, un fondo para tratamientos contra el cáncer, otro para la salud mental y la financiación de la investigación científica. Esto desencadenó una serie de huelgas y una toma de las universidades de todo el país durante dos semanas por parte de los estudiantes, antes de que el gobierno accediera a entablar conversaciones con los representantes universitarios para conseguir más fondos.

    Costa y Canese coinciden en que el deseo de Peña de obtener una tarifa alta de Brasil busca garantizar la disponibilidad de fondos que el gobierno obtiene a través de los ingresos de Itaipú. Pero ambos señalan que esta posición podría ser ilegal, ya que el Convenio de Itaipú establece que el costo de la tarifa debe ser igual a los costos operativos. Costa dice que, legalmente, Itaipú no puede generar beneficios.

    “Se está confundiendo la discusión del arancel con la revisión del Anexo C, que es algo mucho más amplio”, dice Costa, algo reconocido en el propio anuncio de Brasil y Paraguay del 7 de mayo. Si bien se alcanzó un acuerdo sobre el arancel, las discusiones sobre el Anexo C aún no han avanzado. Afirma que si bien esta discusión más amplia debe incluir la cuestión de por qué se debe aumentar o disminuir la tarifa, “detrás de esta cuestión está el tema del desarrollo, para el cual Itaipú es un activo estratégico”.

    Costa agrega: “Si lo que quiero es utilizar la energía para industrializar o electrificar [Paraguay], entonces lo que quiero es que la energía sea barata, no que suba, como quiere el gobierno de Peña”. El arreglo que impulsa Paraguay significa que retiraría la totalidad de la energía que le corresponde. Aunque esto eliminaría los ingresos de la concesión a Brasil, podría permitir a Paraguay vender libremente energía a otros compradores a un mejor precio.

    Espósito dice que si Paraguay utilizara todo su derecho, “aumentaría mucho el costo de la electricidad en Brasil”. Cree que Paraguay no tiene la red de distribución para hacerlo, aunque el Estado afirme lo contrario.

    En cualquier caso, puede que solo sea cuestión de tiempo que Paraguay necesite utilizar toda la energía a la que tiene derecho de Itaipú para el mercado nacional. El consumo de electricidad del país está aumentando, debido en parte al crecimiento de industrias que consumen mucha energía, como la minería de criptomonedas, y a la perspectiva de la producción de hidrógeno verde. Según un informe gubernamental de 2021, es probable que el consumo nacional supere a la capacidad de generación entre 2028 y 2033. Sin embargo, Canese señala que los cálculos del informe no incluyen el impacto del cambio climático en el consumo, que probablemente aumentará aún más el uso de electricidad.

    El río Paraná y la represa de Itaipú. Tanto Brasil como Paraguay se ven afectados por los cambios en los niveles de agua de este río transfronterizo (Imagen: Alan Santos / Palácio do Planalto, CC BY)

    Amenazas y oportunidades del cambio climático

    A pesar de la disponibilidad de energía renovable en Paraguay, con la hidroeléctrica cubriendo ya casi todo el consumo eléctrico, el país sigue dependiendo de los combustibles fósiles y la biomasa para sus sectores de transporte e industrial: en 2021, los combustibles fósiles representaban el 29% del mix energético total del país, mientras que los biocombustibles cubrían el 33%. Si se logra “una negociación justa”, dice el investigador Achucarro, Itaipú “podría ser un camino hacia la descarbonización, y un cambio profundo en el mix energético paraguayo”.

    Espósito, sin embargo, advierte que la misma energía que podría utilizarse para descarbonizar la economía paraguaya impide actualmente que Brasil necesite explorar la cuenca amazónica por su potencial de petróleo y gas. Sin acceso a la barata hidroelectricidad paraguaya, dice, Brasil probablemente supliría el déficit a corto plazo con combustibles fósiles.

    El consumo de energía de Paraguay también se está viendo impulsado por el aumento de las olas de calor, mientras que una oleada de inversiones en hidrógeno verde aumentan las perspectivas de una mayor demanda de electricidad. Uno de los inversores en hidrógeno que quiere aprovechar la electricidad relativamente barata de Paraguay es la empresa de fertilizantes Atome Energy, que necesita hidrógeno para fabricar el amoníaco de sus productos. El presidente de Atome, James Spalding, fue director de Itaipú en Paraguay desde 2013 hasta 2018.

    Organizaciones se han quejado de este posible conflicto de intereses, y de que Atome se beneficie de una tarifa baja que no tiene en cuenta la naturaleza intensiva en electricidad de la producción de hidrógeno.

    Una queja formal presentada por el grupo de campaña Causa Nacional Itaipú afirma que el Estado paraguayo perderá 117 millones de dólares al cobrar una tarifa desfasada a Atome. Spalding rechaza estas acusaciones y afirma que las operaciones de Atome en el país significarán que “Paraguay utilizará cada vez más la energía limpia y renovable disponible para su propio desarrollo industrial sostenible.”

    El aumento del consumo de energía no es el único reto al que se enfrenta Paraguay. En 2021, la cuenca del Paraná, de la que depende Itaipú, sufrió una de sus peores sequías registradas. Esto causó problemas al sector eléctrico, dice Saulo de Souza, ingeniero brasileño y coordinador de cambio climático de la Agencia Nacional de Agua y Saneamiento (ANA). El informe anual de 2021 de la represa registró sus ingresos más bajos desde que Itaipú comenzó a operar en 1984.

    Souza, autor de un estudio de 2024 sobre el impacto del cambio climático en los recursos hídricos, concluye que el sector hidroeléctrico tendrá que hacer frente a más inundaciones y sequías, “lo que provocará mayores dificultades operativas”.

    Una de las medidas para mitigar las inundaciones ha sido proteger los bosques de las riberas del río Paraná. Para ello, dice Canese, es importante saldar otra de las deudas históricas de la represa de Itaipú: la que tiene con los pueblos indígenas de la zona, como el pueblo Ava Guaraní, que fueron expulsados de sus tierras por las dictaduras estatales con el pretexto de construir la central.

    Una investigación del diario paraguayo Última Hora reveló que las tierras ancestrales fueron, en muchos casos, cedidas a agroindustrias y organizaciones privadas durante la construcción de la represa en la década de 1980. Cuando los Ava Guaraní intentaron regresar a su territorio en 2017, Itaipú presentó una demanda de desalojo, que los tribunales paraguayos rechazaron en 2023. “Los Ava Guaraní nos están haciendo un favor al querer volver a su territorio”, dice Canese. “Si no tenemos un ecosistema restaurado, no tenemos agua”. Aunque el caso fue rechazado, los Ava Guaraní siguen luchando por sus tierras.

    Para que Paraguay renegocie el tratado de Itaipú de una manera que considere exitosa, Julieta Heduvan cree que “debe generar una nueva estrategia… apostar a una mayor integración regional que permita beneficios comunes”.

    Espósito, por su parte, cree que Brasil podría sortear los posibles desacuerdos proponiendo un período de transición de 10 años con tarifas energéticas variables, lo que podría adaptarse al aumento del consumo de energía en Paraguay a medida que este país se vuelve cada vez más industrial y urbanizado.

    Pero, Heduvan concluye: “Para llegar a un acuerdo, alguien tiene que dar más”.

     

    Artículo publicado originalmente en Dialogue Earth por Maximiliano Manzoni y Kevin Damasio

  • Manrique desmintió los rumores de Toyota

    Manrique desmintió los rumores de Toyota

    Este sábado, luego que varios portales dieran a conocer que la empresa automotriz Toyota habría comunicado a los trabajadores y trabajadoras autónomos que iban a tener que negociar su salario de manera individual, el secretario general adjunto de la SMATA, Paco Manrique, desmintió esta versión.

    En diálogo con Frecuencia DLR (Radio La Plata FM 90.9), Manrique sostuvo que era una “opereta” que estaban dando a conocer algunos medios. “La sorpresa es que esto no existe. Nuestro gremio tampoco lo permitiría. No, eso es totalmente falso. Es una movida periodística, hay periodistas que buscan otras cosas”, describió Manrique.

    En ese sentido se refirió a las medidas que pueda llegar a tomar el eventual gobierno de Javier Milei, al que consideró que está “midiendo la temperatura, tirando del piolin”.

    paco manrique

    “Por ahora son enunciados. Hay que esperar a que asuma. No hay nada que analizar respecto a los convenios colectivos, jamas vamos a renunciar a nuestros derechos”, detalló el Secretario adjunto de SMATA.

    Recordemos que el pasado jueves, diferentes dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) se reunieron en la sede de la UOCRA para analizar el resultado electoral y los primeros anuncios del presidente electo, Javier Milei. Sobre esto Manrique detalló que “el día que muevan la pelota, empezaremos a jugar”.

    “Jamas vamos aceptar la reducción de derecho, eso quedó planteado claramente en la reunión de la CGT y espero que se cumpla. El lema que sacamos es ni un paso atras, en los derechos y la justicia social, y eso va a ser así”, agregó.

    Por último el Sindicalista sostuvo que es momento de hacer una profunda autocrítica puertas adentro, debido a que esta elección “no la ganó Milei, sino que nos castigaron a nosotros”, en relación a la performance de gestión desarrollada en estos cuatro años.

    “El pueblo se enojó con nosotros, y nos castigó a nosotros. Fue Milei, pero pudo haber sido cualquier otro candidato. Hay que analizarlo profundamente y a partir de ahí hay que unificar criterios para volver a ganarnos la confianza del pueblo. Primero el movimiento, luego los dirigentes, y parece que eso se olvidó”, concluyó Manrique. 

    Escuchá la nota completa a Paco Manrique

  • Avanza la construcción del reactor RA 10

    Avanza la construcción del reactor RA 10

    reactor RA 10

    En los últimos días se conoció que la Argentina ya lleva un 80% de avance en la construcción del novedoso reactor nuclear RA 10, ubicado en Ezeiza, provincia de Buenos Aires. El mismo permitirá entre otras tantas cosas, desarrollar un insumo industrial llamado silicio, un insumo clave en la geopolítica internacional de la transición energética, debido a que se usa para la producción de chips de autos eléctricos.

    En ese sentido, Tomás Avallone, integrante del equipo que desarrolla el RA-10 y operario de los reactores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) contó que el proyecto comenzó a construirse a partir del año 2010, y que a partir del año que viene se estarán realizando ensayos preoperacionales y pruebas preliminares.

    En diálogo con Frecuencia DLR, explicó que tendrán la capacidad de producir más de 80 toneladas al año de silicio dopado, que se traduce en más de 10 millones de dolares anuales para la Argentina.

    “Más allá del silicio dopado. Uno de los fuertes del RA-10 es la producción de molibdeno 99, algo que comienza en el reactor RA-3, operando actualmente en Ezeiza, desde el cual podemos abastecer la demanda nacional de radioisótopos de uso medico e industrial”, sostuvo Avallone.

    Y agregó: “Los aportes de la CNEA siempre fueron en torno a la vinculación con la industria, a la industrialización del país, a desprimarizar la economía y eso lo podemos hacer siempre que tengamos una buena inversión en ciencia y tecnología”.

    Actualmente la Argentina es uno de los pocos países que tiene la capacidad de diseñar y construir un reactor de esta envergadura, posicionándose a la vanguardia de la industria nuclear en el mundo.

    “La Argentina es uno de los principales exportadores de reactores nucleares de investigación, habiendo exportado a Perú, Argelia, Egipto, Australia. Iniciando la construcción de un reactor en Holanda, trabajando en convenios con China para la exportación de tecnología de producción de radioisótopos. Pusimos una planta de producción de radioisótopos en India en Marzo del año pasado. Argentina tiene la confianza del mundo para hacerlo”, remarcó Avallone.

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  • Tronador II: Conoce como avanza el lanzador de satélites argentino

    Tronador II: Conoce como avanza el lanzador de satélites argentino

    Argentina continúa avanzando en la puesta a punto del proyecto Tronador II, el primer lanzador de satélites de Latinoamérica, ubicado en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. El mismo permitirá poner en órbita satélites de entre 500 y 750 kg a una distancia de hasta 600 km de la Tierra, teniendo una fecha de inauguración cercana al año 2029.

    En ese sentido, el mes pasado, se realizaron pruebas para la puesta a punto de los motores que servirán como lanzadores en la plataforma. Al respecto, el gerente de acceso al espacio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Daniel Rocca, dialogó con Frecuencia DLR (Radio La Plata FM 90.9), donde comentó los alcances de esta medida.

    “En materia de tecnología estratégica podemos citar el caso de la energía nuclear como también de radares que posicionaron a la Argentina en un grupo selecto, y el lanzador nos ubica geopolíticamente en una posición privilegiada y nos da la capacidad propia de acceder al espacio; contribuye a la soberanía; es una tecnología estratégica, pero viene a cubrir una necesidad que tiene que ver con el plan espacial nacional y vamos a poder brindar servicios a terceros que lo requieran”, explicó Rocca.

    Además hizo hincapié en que el proyecto permitirá generar más y mejores puestos de trabajo, teniendo en cuenta que “de momento, tenemos alrededor de 150 puestos directos y 250 se completan indirectamente, relacionado con lo que son empresas, no solamente del ámbito estatal”.

    Cabe destacar que entre el 2022 y el 2023, con el ensayo realizado este martes, se llevaron a cabo un total de 28 jornadas de ensayos de motor realizadas entre el banco de ensayos ubicado en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE y los ejecutados en la empresa Valthe.

    El Tronador incluye a la empresa VENG como principal contratista, a la que se suman la contratación de más de 50 empresas nacionales e instituciones públicas del sistema nacional de ciencia y tecnología argentino, como la Universidad Nacional de la Plata y la Universidad Nacional de Mar del Plata, y pymes de base tecnológica, como la empresa Valthe Ingeniería, FAdeA, Inoxpla, 2G Composites, INTEMA o Kohlenia.

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  • Hidrovía: Paraguay anunció que dejará de ceder energía hacia la Argentina

    Hidrovía: Paraguay anunció que dejará de ceder energía hacia la Argentina

    Luego de las diferencias que surgieron en los últimos días en relación al uso de la hidrovía y el cobro de peaje por parte de Argentina, el gobierno paraguayo decidió hacerse del 100% de la energía que le corresponde de la central eléctrica Yacyretá.

    Esta decisión implica un recorte de lo que habitualmente se le transfería a Argentina y, si bien la medida se conoce tras la polémica por el cobro de peajes, desde el gobierno paraguayo apuntan que la misma responde a una deuda de 150 millones de dólares en su favor.

    De la energía producida por la central hidroeléctrica construida por Argentina, a Paraguay le corresponde el 50 por ciento, sin embargo, habitualmente consume entre 10 y 15 por ciento y le cede el resto a la Argentina. Desde este lunes, según confirmaron las autoridades paraguayas, dejará de hacerlo.

    Una parte del adicional que absorba lo destinará al mercado interno y el resto será vendido a Brasil. La energía que llega de Paraguay cubre un porcentaje muy menor del consumo diario de la Argentina.

    Respecto del tema, el presidente paraguayo Santiago Peña declaró en una entrevista que “es una muy mala coincidencia”, teniendo en cuenta que la medida se tomó luego de la decisión del gobierno argentino de implementar el cobro de peajes. “Pero responde a una necesidad porque el no pago de estos cobros está impidiendo que haya un buen funcionamiento. Ni siquiera se están pudiendo pagar los salarios de los funcionarios”, agregó.

    En esa línea, Peña enfatizó que “la decisión que tomó Paraguay es dejar de venderle a la Argentina. Consumir localmente y vender el excedente que tiene a Brasil donde sí estamos cobrando de manera regular. Lastimosamente son medidas que hemos tomado en paralelo sobre dos problemas que estamos enfrentando. El de la hidrovía es un problema de cinco países. No solamente de Paraguay”.

    La semana anterior ya se habían generado tensiones entre los socios del Mercosur por el uso de navegación de la “Hidrovía”. La vía navegable troncal del Paraná conecta más de 3 mil kilómetros por agua a Argentina con Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Sin embargo, por ser Paraguay quien hace el mayor uso del corredor fluvial debido a que el 90% de las barcazas que circulan provienen de este país, es que se vio más perjudicado con la medida.

    Consultado al respecto de la situación, el ministro de Economía y candidato a presidente Sergio Massa apuntó: “La Argentina construyó Yacyretá, Paraguay le debe muchos miles de millones de dólares por Yacyretá a la Argentina”.

    Al mismo tiempo, destacó que “la represa de Yacyretá se construyó en los años 80 y 90, con el aporte exclusivo del Estado argentino. Paraguay, de acuerdo al tratado, iba a compensar su parte con la cesión de energía generada, pero aún no terminó de hacerlo. Si bien la deuda es de una entidad binacional, en los hechos el pasivo es de Paraguay con la Argentina».

    El ministro de economía también manifestó su incomodidad con el cobro de los aranceles al país: “Es muy raro que Paraguay nos cobre más cara la energía que a Brasil. Eso es algo que todavía no encontré que alguien me lo responda”. A su vez, destacó la intención del gobierno paraguayo de generar una polémica: “En general, los gobiernos nuevos cuando necesitan buscar legitimidad arrancan con peleas”, disparó Massa.

     

    Artículo publicado originalmente en ARG Medios por Ana Dagorret

  • Brasil impulsa la recuperación de tierras degradadas

    Brasil impulsa la recuperación de tierras degradadas

    El agricultor Dercílio Pupin llegó al municipio de Piracaia, estado de São Paulo, Brasil en 2013, con la idea de cultivar alimentos orgánicos. Desafortunadamente, el terreno que recién había adquirido de cuatro hectáreas estaba seco, con el suelo compactado y con poca vegetación.

    Una de las peores crisis de agua de la historia del estado comenzó ese año. En 2014, la capacidad de los cinco embalses de agua del sistema Cantareira, que abastecen a 8,8 millones de personas en los alrededores, se redujo a casi cero.

    El deterioro del entorno natural de la región precedió a esta crisis. El mapeo de la región realizado en ese momento por el Instituto de Investigaciones Ecológicas (IPÊ) reveló 21.000 hectáreas de riberas sin vegetación — áreas que, por ley, deberían haber sido protegidas — y otras 100.000 hectáreas de pasturas degradadas.

    Entre esas pasturas degradadas se encontraba el de Pupin. Cuenta a Diálogo Chino que el ex dueño pastoreaba más de 300 cabezas de ganado “de manera desorganizada”, incluso cerca de manantiales.

    Hoy, sin embargo, Pupin ha visto mejoras en la salud de su parcela después de participar en programas de restauración, lanzados en medio de un esfuerzo nacional por recuperar millones de hectáreas de tierra degradada en todo Brasil, una iniciativa que ha cobrado impulso bajo un nuevo presidente, presentando oportunidades y desafíos para el gobierno y los productores por igual.

    Nueva era para la restauración de tierras

    Para darle nueva vida a su terreno, Pupin se sumó a un programa de restauración del ayuntamiento y a otro del IPÊ llamado Semeando Água (Agua de Siembra). Pupin ya puede ver mejoras: “El año que llegamos aquí, todo eran claros, apenas había un árbol… En las áreas agroforestales [recién restauradas], ya hay lugares donde el bosque está un poco más avanzado; hay una mejor infiltración [del agua] en el suelo”.

    La idea es convertir el área alrededor de Cantareira en un centro de producción agroecológica”, dice Alexandre Uezu, un Coordinador de Semeando Água.

    Semeando Água es una de las muchas iniciativas independientes en todo Brasil que contribuyen al Plan Nacional para la Recuperación de la Vegetación Nativa (Planaveg) publicado por el gobierno en 2017. Los objetivos del plan incluyen “restaurar, reforestar e inducir la regeneración natural” de 12 millones de hectáreas de tierras forestales y crear 5 millones de hectáreas de “sistemas agrícolas integrados” que combinen tierras de cultivo, pasturas y bosques, ambos para 2030.

    Según el mapeo del Observatorio de Restauración y Reforestación, Brasil ha agregado 9,35 millones de hectáreas de plantaciones de árboles hasta ahora, en su mayoría de monocultivo, pero sólo 79.100 hectáreas de tierra han sido clasificadas como restauradas.

    Además, la magnitud del problema es mucho mayor de lo que sugieren los objetivos de Brasil: según la red de seguimiento ambiental MapBiomas, el país tiene 95,5 millones de hectáreas de pasturas degradadas, equivalente a la superficie de Venezuela. “Gran parte de la superficie deforestada en el país es para ganadería, y estos pasturas están degradadas”, explica Ane Alencar, investigadora de la red.

    A través de políticas nacionales actuales y futuras y programas de estímulo financiero financiados por el estado, Brasil ahora busca impulsar sus esfuerzos de restauración de tierras.

    La reutilización de las pasturas degradadas de Brasil es uno de los principales objetivos ambientales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. En su discurso de toma de posesión en enero, Lula mencionó el tema, mientras que en abril afirmó que las inversiones en la restauración de pasturas pueden “duplicar la productividad [agrícola], sin perturbar a las poblaciones indígenas ni a los bosques”.

    Un desafío global

    Según el informe Global Land Outlook 2 de la ONU, publicado en 2022, la humanidad ya ha “transformado más del 70% de la superficie terrestre de la Tierra desde su estado natural, provocando una degradación ambiental sin precedentes y contribuyendo significativamente al calentamiento global”. En 2018, se estimó que la degradación de la tierra y sus consecuencias para el agua y la seguridad alimentaria afectaron la vida de 3.200 millones de personas.

    La degradación de los suelos de la Tierra también está interrelacionada con otras crisis ambientales. Alencar dice que los incendios, la tala y la fragmentación del paisaje son los principales vectores de la degradación del suelo en los bosques húmedos como la Amazonía, mientras que en sabanas como el Cerrado, los monocultivos de cereales y la ganadería extensiva son los principales culpables. Las sequías graves más frecuentes y los vendavales cada vez más fuertes, impulsados por el cambio climático, exacerban la degradación del suelo, añade.

    En los últimos años, este problema global ha provocado una respuesta global. En la Declaración de Nueva York sobre los Bosques de 2021, más de 200 actores (incluidos gobiernos nacionales y subnacionales, pueblos indígenas y empresas) se comprometieron a restaurar 350 millones de hectáreas de tierras degradadas para el 2030. A esto le siguió un acuerdo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de 2022, Conferencia (COP15), en la que casi todos los países del mundo se comprometieron a restaurar el 30% de todos los ecosistemas terrestres y marinos dentro de esta década.

    En un viaje a Beijing en abril, Marina Silva, ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, dijo que el país “puede aprender de la experiencia china” de recuperación de áreas degradadas.

    Silva probablemente se refería al programa nacional chino Grain for Green, cuyo objetivo es regenerar el suelo dañado por la agricultura y la ganadería. Desde su creación en 1999, el programa ha restaurado más de 30 millones de hectáreas de bosques, campos, vegetación montañosa y humedales.

    Grain for Green es voluntario, pero existen incentivos para unirse. Entre 1999 y 2019, el gobierno invirtió más de 442 mil millones de RMB (60 mil millones de dólares estadounidenses) en el programa, proporcionando semillas, subsidios y asistencia técnica a los propietarios de tierras, entre otros beneficios. En 2019, los subsidios del programa habían beneficiado directamente a más de 41 millones de hogares agrícolas.

    Surge nueva inversión

    Con el regreso de Lula al poder, las iniciativas ambientales vuelven a ser una prioridad gubernamental. En mayo, el gobierno creó el Consejo para el Desarrollo Económico Social Sostenible, un organismo formado por representantes de la sociedad civil y del Estado. En agosto, el consejo había creado un grupo de trabajo sobre restauración de tierras.

    El ministro de Relaciones Institucionales de Brasil, Alexandre Padilha, dice que el objetivo del grupo de trabajo es presentar a Lula “propuestas concretas” para recuperar áreas degradadas a principios de octubre.

    En junio se lanzó una nueva versión del Plan Safra. Con un presupuesto de casi 7 mil millones de reales (1,4 mil millones de dólares), este programa gubernamental apoya a medianos y grandes productores agrícolas en la recuperación de tierras degradadas.

    Planaveg también habría recibido financiación: 14 millones de reales (2,8 millones de dólares) de uno de los mayores financiadores medioambientales del mundo, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. “Los recursos están asegurados”, dice Rita de Cássia Mesquita, secretaria de biodiversidad, bosques y derechos de los animales del Ministerio de Medio Ambiente. “Ahora tenemos que discutir y avanzar con las estrategias [de restauración]”.

    Mientras tanto, en noviembre, el Banco Mundial donó 25 millones de dólares para recuperar pasturas degradadas en Brasil. Un mes después, la firma de inversión privada Paramis Capital lanzó un fondo para transformar tierras brasileñas degradadas en áreas productivas.

    Por otra parte, en abril, la empresa china de materias primas COFCO International — un actor importante en el comercio de granos brasileño — también habría expresado interés en financiar esfuerzos para recuperar tierras agrícolas degradadas en el país, aunque aún no se han anunciado compromisos firmes.

    A pesar de las grandes sumas de dinero necesarias, Mesquita dice que la acción sobre la degradación de la tierra y el suelo puede generar beneficios financieros: “La restauración tiene el potencial de impulsar una bioeconomía local”.

    Una investigación realizada por la organización brasileña de desarrollo sostenible Instituto Escolhas también sugiere que grandes insumos generarán resultados aún mayores. Por ejemplo, el instituto estima que Brasil todavía necesita 228 mil millones de reales (46 mil millones de dólares) para alcanzar su objetivo de 12 millones de hectáreas de bosques restaurados para 2030, pero también dice que esto podría crear 2,5 millones de empleos y generar ingresos de 776,5 mil millones de reales (157 mil millones de dólares).

    Sin embargo, la concesión de crédito rural con financiación pública ha sido duramente criticada. Por ejemplo, el Código Forestal de Brasil de 2012 se adoptó para gestionar la conservación de la vegetación nativa en tierras rurales privadas. La ley dicta que los propietarios de tierras que no hayan conservado esta vegetación ahora deben hacerlo por su cuenta. Sin embargo, según el Observatorio del Código Forestal (OCF), que supervisa la aplicación de esta ley, estos propietarios todavía pueden obtener crédito rural público.

    La OCF estima que aún quedan por restaurar hasta 20 millones de hectáreas de vegetación nativa protegida por el Código Forestal. La secretaria ejecutiva de la OCF, Roberta Del Giudice, dijo a Diálogo Chino que no se debe otorgar crédito público “al menos, a quienes no cumplan con esta ley”.

    Restaurar entornos y economías

    Diez años después de su llegada, las tierras de Dercílio Pupin utilizan ahora un sistema agroforestal. Piracaia se encuentra dentro de la Mata Atlántica, por lo que Pupin integró especies vegetales nativas de este bioma, como los árboles de jacarandá, jequitibá rosa y tamboril. También se han incorporado productos económicamente más fructíferos, como el café en grano.

    El agricultor dice que este sistema agroforestal ahora genera ingresos suficientes y que está creando una cooperativa con otros miembros de Semeando Água para ayudar con el acceso a los mercados de alimentos.

    En una década, Semeando Água capacitó a 334 productores y técnicos locales, regeneró 100 hectáreas de pasturas degradadas, replantó 70 hectáreas de áreas protegidas y creó 33 hectáreas de sistemas agrícolas sostenibles, según su equipo. Los corredores biológicos se han restablecido, beneficiando a especies de monos en peligro de extinción en el Bosque Atlántico, como el tití de penacho leucocitario y el muriquí del sur.

    Sin embargo, Pupin advierte que faltan incentivos para alentar a los pequeños productores. Por ejemplo, recibe sólo 283 reales (57 dólares estadounidenses) de fondos municipales al año para proteger 1,06 hectáreas de bosque en su tierra; El salario mínimo en Brasil es de 1.320 reales (265 dólares estadounidenses) al mes. Gustavo Brichi , ingeniero forestal del IPÊ, dice que la institución debe ampliar su estrategia más allá de la restauración de la vegetación, para enfocarse en modelos productivos pero sustentables de propiedades rurales, “sin necesidad de intervenciones abruptas”.

    “Hoy, después de diez años de estar aquí, puedo ver que la rueda está empezando a girar”, dice Pupin. “Plantamos el maíz, el maíz va al pollo… agregamos estiércol a las plantas, las plantas crecen, vuelve al pollo. Ya se está cerrando un ciclo… Cuando los pagos por servicios ambientales sean ventajosos, mucha gente se sumará”.

    Articulo publicado originalmente en Diálogo Chino por Kevin Damasio

    Yedan Li contribuyó con este artículo.

  • Argentina quiere lograr una gran expansión de las energías renovables para 2030

    Argentina quiere lograr una gran expansión de las energías renovables para 2030

    Escrita por Fermín Koop y originalmente publicada en Diálogo Chino

     

    Argentina aspira a generar el 57% de su energía eléctrica a partir de fuentes renovables para finales de la década, según un plan oficial de transición energética presentado a finales de junio. El país también se propone construir 5.000 kilómetros de nuevas líneas de transmisión, reducir en un 8% la demanda total de energía y generar un gigavatio (GW) de energía distribuida. El gobierno calcula que el costo del plan asciende a 86.600 millones de dólares.

    Estos objetivos representan un cambio potencialmente significativo para la combinación energética de Argentina. Los combustibles fósiles representan hoy aproximadamente el 60% de la generación de electricidad, porcentaje que se pretende reducir al 35% para 2030 mediante la expansión de las energías renovables, incluida la hidroeléctrica, y en particular la eólica y la solar. De los 14 GW de capacidad adicional previstos en el plan de transición, casi 10 GW corresponden a fuentes limpias, y el resto a gas natural, energía nuclear e hidrógeno.

    “Es la primera vez que Argentina pone en cifras la transformación necesaria en su sector energético para cumplir los compromisos climáticos del país”, dijo a Diálogo Chino Juan Carlos Villalonga, consultor en energías renovables y ex diputado nacional. Agregó que lo ideal sería que el plan se discutiera “al más alto nivel, pero la atención está centrada en la campaña electoral presidencial” antes de las primarias de agosto y la votación general del 22 de octubre.

    En su compromiso con el Acuerdo de París sobre cambio climático, conocido como contribuciones nacionalmente determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), Argentina se comprometió a limitar sus emisiones netas en 2030 a 349 millones de toneladas equivalentes de CO2. Gestionar el papel del sector energético será un desafío clave para cumplir este objetivo, al ser responsable del 53% de las emisiones del país, según la última actualización de su inventario de gases de efecto invernadero en 2019.

    Sin embargo, hasta la fecha, la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles ha sido un objetivo difícil de alcanzar para Argentina. El gobierno tiene grandes esperanzas de explotar Vaca Muerta, una formación geológica que alberga algunos de los mayores yacimientos de gas y petróleo de esquisto del mundo, mientras que la expansión de las energías renovables se ha estancado en gran medida desde la crisis económica del país entre 2018 y 2019.

    El nuevo plan pretende abordar esto al darle prioridad a las renovables frente a los fósiles, aunque éstos seguirán desempeñando un papel importante. Está previsto que la producción de gas aumente de los 133 millones de metros cúbicos diarios actuales a 174 millones de metros cúbicos diarios en 2030, un aumento del 30% que le permitiría a Argentina prescindir de las importaciones de gas y aumentar las exportaciones mediante una serie de proyectos de infraestructura, como plantas de gas natural licuado (GNL) y gasoductos.

    “Es un plan realista basado en las dificultades sociales y económicas de Argentina”, dijo a Diálogo Chino Ignacio Sabatella, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). “Llegó al final del mandato del gobierno porque llevó tiempo alinear todas las áreas gubernamentales, como los ministerios de ambiente y energía”.

    Baches en el camino

    El nuevo plan reconoce que Argentina se enfrentará a numerosos obstáculos para cumplir sus objetivos. La transición energética “no debe aislarse de la realidad macroeconómica y del complejo escenario externo comprometido por la deuda en moneda extranjera”, dice el documento, destacando la necesidad de acceder a créditos a tasas bajas y mejorar la economía en general.

    Para Juan Ignacio Arroyo, economista y consultor energético independiente, una cosa es que el plan sea ambicioso y otra muy distinta es ser capaz de cumplir esa ambición. “En ciertas ocasiones, hay tensiones entre la velocidad y la sostenibilidad de una transición energética”, dijo a Diálogo Chino. “Cuanto más ambicioso seas, más necesitás invertir en la red de transporte de electricidad y en las importaciones para instalar los parques solares y eólicos”.

    Argentina lleva años teniendo un acceso limitado o nulo a los mercados financieros internacionales, una situación que probablemente perdure, debido a su elevado nivel de deuda externa. El país está renegociando actualmente sus acuerdos de deuda con el Fondo Monetario Internacional, y recientemente firmó un acuerdo para renovar su swap de divisas con China y duplicar la cantidad a la que puede acceder hasta casi 10.000 millones de dólares.

    Según el plan, el aumento de las exportaciones de gas permitiría destinar más fondos a proyectos de energías renovables. Sin embargo, no propone la creación de un mecanismo específico a través del cual esos ingresos se canalizarían directamente hacia las renovables. El año pasado se escucharon propuestas similares durante los debates sobre la ampliación de las perforaciones petrolíferas en alta mar, pero los planes de reinvertir parte de los ingresos en renovables finalmente se archivaron.

    Para Arroyo, una preocupación clave es: “¿Cómo nos aseguramos de que la transición energética no profundice las restricciones económicas del país?”. En esta línea, el plan subraya la importancia de que la transición sirva de catalizador para las capacidades tecnológicas, industriales y científicas de Argentina, y para desarrollar cadenas de valor nacionales. Sin embargo, esto parece contradecirse con la última licitación del país para proyectos de energías renovables, que no exigía ni incentivaba la integración de suministros locales por parte de las empresas solicitantes.

    La construcción de los 5.000 kilómetros de nuevas líneas de transmisión también será una tarea complicada. Argentina no ha realizado inversiones significativas en su red de transporte de electricidad en los últimos 25 años, lo que está afectando a su capacidad para construir y conectar nuevos parques solares y eólicos. Las empresas también han advertido de que la infraestructura existente tiene problemas por falta de mantenimiento.

    El pasado mes de octubre, el gobierno relanzó un plan para invertir 1.400 millones de dólares en seis líneas de transmisión de energía, un plan que se anunció por primera vez hace seis años pero que no se llevó a cabo. China Electric Power Equipment and Technology (CET) también acordó el año pasado invertir 1.100 millones de dólares en la red energética del área metropolitana de Buenos Aires.

    No solo grandes proyectos de energías renovables

    Al mismo tiempo que propone instalar parques eólicos y solares a escala comercial, el plan también destaca el potencial de la generación distribuida: sistemas locales y a pequeña escala que permiten producir electricidad a partir de fuentes cercanas al punto de uso, en lugar de fuentes más centralizadas como las centrales eléctricas. Esto permite que los compradores tradicionales de electricidad, desde los propietarios de viviendas hasta las plantas industriales, se conviertan en productores.

    El último informe sobre generación distribuida en Argentina, publicado en mayo, mostraba 23,2 megavatios de capacidad instalada. El plan de transición energética fija como objetivo que esta cifra alcance el gigavatio. Sabatella dijo que el objetivo puede alcanzarse, destacando que los proyectos distribuidos de menor escala no dependen tanto de la importación de equipos como los grandes parques solares y eólicos. “Es especialmente relevante para quienes no pueden acceder a la red de gas”, añadió.

    Los sistemas de generación distribuida y a pequeña escala también forman parte de los planes de Argentina para impulsar las energías renovables. El plan prevé inversiones de 2.700 millones de dólares en energía solar para 2030, lo que podría proporcionar 3,1 GW de capacidad adicional (Imagen: Alamy)

     

    El plan también destaca el papel del hidrógeno verde, frecuentemente llamado el “combustible del futuro” y fabricado con energías renovables. El objetivo es generar 20.000 toneladas anuales de aquí a 2030, una meta modesta, según Villalonga.

    “En la actualidad, la demanda local de hidrógeno, en su mayor parte ‘gris’ [producido a partir de combustibles fósiles], es de 400.000 toneladas anuales”, escribió Villalonga en un posteo en su blog en el que analizaba el plan. “Se puede suponer que a 2030 esa demanda crecerá a 500.000 toneladas anuales. Es decir que la demanda de hidrógeno bajo en emisiones representaría el 4% del total”.

    En mayo, el gobierno sometió a consideración del Congreso un proyecto de ley destinado a regular e incentivar el crecimiento de la incipiente industria del hidrógeno verde, pero es probable que sus avances sean lentos a corto plazo, ya que la atención se centra en las elecciones.

    El plan de transición energética también establece el objetivo de que los vehículos eléctricos representen el 2% del parque total a finales de la década.

    La “transición justa” -concepto que se refiere a garantizar que la transición a una economía neutra en carbono sea justa e inclusiva para todos- también se menciona como objetivo clave. Para el gobierno, esto significa equilibrar los aspectos económicos, sociales y medioambientales de una transición que abandone los combustibles fósiles, y prestar atención a la velocidad a la que se produce.

    Una transición energética “justa” también implica abordar las desigualdades previas en el sector energético, crear empleos dignos, garantizar que toda la población tenga un acceso razonable a la energía a un precio asequible, que los costos de la transición sean competitivos y que se incluya a los grupos vulnerables, según el plan.

    Para Arroyo, la mención de estos conceptos es un paso adelante: “Aunque no es la más moderna de las definiciones de transición justa, ya que no habla mucho de conceptos como gobernanza o democratización del sector energético, sí incorpora otros elementos importantes como la reducción de la pobreza energética, la creación de empleos verdes en todo el país y la descentralización de las cadenas de valor.”

    Además de lanzar el plan, el gobierno también publicó un documento con lineamientos para el sector energético a 2050. Incluye tres escenarios, del menos ambicioso al más ambicioso. En 2050, las energías renovables, incluida la hidroeléctrica, podrían representar al menos el 80% de la generación de electricidad, mientras que los vehículos eléctricos podrían constituir al menos el 29% del parque automotor, pero incluso este escenario menos ambicioso requeriría una inversión de al menos 264.000 millones de dólares, según las previsiones del propio documento.

     

    Nota publicada originalmente en Diálogo Chino

  • Uruguay sin agua, ¿Cuáles son sus causas y cómo lo afronta el gobierno?

    Uruguay sin agua, ¿Cuáles son sus causas y cómo lo afronta el gobierno?

    Escrita por Lucía Cuberos y originalmente publicada en Diálogo Chino

     

    Debido a la escasez de precipitaciones que afecta a Uruguay desde hace tres años, las reservas de agua dulce de la planta de Aguas Corrientes que abastece al 100% del área metropolitana,  se quedó sin reservas suficientes, y hoy el país atraviesa una de las peores crisis hídricas jamás registradas.

    Ante ese panorama el gobierno decidió acudir a medidas extremas y comenzar a mezclar agua del Santa Lucía con agua salada del Río de la Plata para poder brindar servicio a la población; esto, sin embargo, elevó los niveles de sodio y cloruros en el proceso de potabilización, algo que ha sido cuestionado tanto por el espectro político como por la academia, debido a los riesgos para la salud que la salinidad podría traer aparejados.

    Es así que en medio de movilizaciones sociales, reclamos sindicales y una creciente demanda de compra de agua embotellada por parte de la población, las autoridades buscan una salida viable para asegurar el abastecimiento de agua potable y monitorean –casi minuto a minuto– los niveles de reservas con el objetivo de contar con un poco más de tiempo.

    FBECAY Small sailboats and fishing boats resting in the water of Santa Lucia river in the outside of Montevideo in Uruguay.

     

    “Bebible pero no potable”

    “La mayor parte de las acciones que se hicieron en la cuenca en las últimas décadas [producción agrícola, ganadera e industrial] conducen a la disminución de su rendimiento hídrico”, dijo Marcel Achkar, geógrafo de la Universidad de la Republica. Lo que adjudica el actual escenario de crisis hídrica a dos factores: por un lado, el cambio climático, y por otro, la ausencia de un ordenamiento territorial que permita maximizar la producción de agua de la cuenca del río Santa Lucía, la principal fuente de agua potable de Montevideo.

    Frente a este contexto, el presidente uruguayo Lacalle Pou autorizó recientemente un aumento temporal de los límites de los niveles de sodio y cloruro permitidos en el suministro de agua, y desde el pasado mes de mayo, el agua corriente que reciben más de 1,7 millones de habitantes de Montevideo y el área metropolitana de Uruguay contiene más del doble de sodio permitido en la normativa local.

    También ha aumentado la presencia de trihalometanos, un subproducto que surge de la desinfección con cloro del agua tratada para consumo humano. En ese sentido, el Ministerio de Salud Pública autorizó a OSE a quintuplicar el índice permitido de este elemento, algo que causó mucha controversia por los posibles efectos que este compuesto podría generar en etapas precoces del embarazo.

    El ministro de Ambiente de Uruguay, Robert Bouvier dijo semanas atrás que el agua de OSE a la que se le aumentó la salinidad, “no es potable en la definición perfecta de la potabilidad, pero es bebible y consumible”. Así, se hizo eco de las declaraciones de la ministra de Salud Pública, Karina Rando, quien si bien aseguró que “no hay riesgo para la salud” al consumir agua de la canilla, igualmente recomendó a las personas hipertensas, con problemas renales o insuficiencias cardíacas y embarazadas disminuir su consumo.

    “Tenemos que tomar agua salada del Río de la Plata y abastecer a la población con lo que el gobierno denomina ‘agua bebible pero no potable’”, dijo a Diálogo Chino Edgardo Ortuño, el director de Obras Sanitarias del Estado (OSE) por el Frente Amplio, el principal partido opositor en Uruguay

    La ineficiencia del sistema hídrico uruguayo

    Para el geógrafo Achkar las causas que llevaron a la crisis hídrica son: el cambio climático, y la ausencia de un ordenamiento territorial que permita maximizar la producción de agua de la cuenca del río Santa Lucía, la principal fuente de agua potable de Montevideo.

    El embalse de Paso Severino contaba en junio con solo 3,5 millones de metros cúbicos de agua, cuando su capacidad normal es de 67 millones, siendo el menor nivel de reservas de la historia del país hasta ese momento, explicó Ortuño. El 10 de julio, el gobierno informó que el nivel del embalse había descendido a menos de 1,9 millones de metros cúbicos, rompiendo un nuevo récord.

    Ortuño afirmó además que “lejos de ser una situación excepcional, la variabilidad climática ha llegado para quedarse”, lo que determina que las sequías sean cada vez más recurrentes, con mayor extensión territorial y más duración temporal. Ante ese panorama, lo importante es impulsar una “política de Estado de mediano y largo plazo” que sea construida como un acuerdo nacional por el agua, agregó, que permita mejorar la gestión de los recursos hídricos de Uruguay.

    Actualmente la planta que abastece la zona metropolitana es “Aguas Corrientes” y trabaja a tiempo completo produciendo 650 mil metros cúbicos diarios. Ortuño dijo que lo que debería encararse con urgencia es la instalación de nuevos represamientos de embalse de agua bruta para su potabilización, como es la construcción de la represa en Casupá. Este proyecto, también ubicado en el río Santa Lucía, está en el radar del gobierno uruguayo desde 2013 y permitiría represar 118 millones de metros cúbicos adicionales.

    Casupá es “la única alternativa” para el abastecimiento de agua potable y “no haberla construido todavía ha sido un disparate”, sostuvo Ortuño. En cambio, el proyecto Neptuno, la iniciativa privada que impulsa el gobierno de Lacalle Pou y en el que participan asesores de la compañía nacional de aguas de israel Mekorot, es “la peor de las alternativas” y un “negocio económico” agregó. Neptuno propone construir una planta potabilizadora y una toma de agua en el Río de la Plata, en la zona de Arazatí. Y si bien la inversión corre por parte del consorcio de empresas privadas, OSE deberá pagarle una cuota fija de US$ 41 millones anuales por la operación.

    Daniel Greif, ingeniero civil y exdirector del primer Plan Nacional de Aguas, también criticó la decisión del actual gobierno nacional de seguir adelante con ese proyecto en lugar de construir Casupá, de la que ya existían abundantes estudios que confirmaban su eficacia.

    “Neptuno, que ni es nuevo ni bueno, y que ya había sido desechado por los técnicos de OSE en el plan director del área metropolitana, fue una solución que se descartó por compleja, por costosa y porque tampoco resuelve los problemas de abastecimiento, porque incrementa la producción pero no el almacenamiento”, dijo Greif.

     

    Escrita por: Lucía Cuberos

    Nota Publicada originalmente en Diálogo Chino

  • Se inauguró la primera PUPA Comunitaria Universitaria en la UNLP

    Se inauguró la primera PUPA Comunitaria Universitaria en la UNLP

    Hoy en la Facultad de Cs. Veterinarias, el Ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires , Javier Rodríguez, entregó el título habilitante a la Sala Comunitaria de Elaboración de alimentos que permitirá a trabajadores de la Agricultura Familiar, productores locales y estudiantes emprendedores, manufacturar sus productos para luego comercializarlos. Dicha Sala será la Primer PUPA comunitaria en una Universidad Pública.

    ¿Sabías de qué se tratan las PUPAS?

    Las PUPAS son Pequeñas Unidades Productivas Alimenticias y es un proyecto que busca reconocer a los productores de alimentos artesanales, otorgando el derecho a elaborar en sus cocinas familiares y comunitarias para luego habilitar su comercialización en todo el territorio bonaerense. Hoy existen 200 PUPAS registradas en toda la provincia.

    ¿Porqué son importantes las PUPAS?

    Actualmente, los requisitos que debe cumplir cualquier unidad productiva son los mismos que piden a una gran empresa, y están fijados por el Código Alimentario Argentino (CAA), el cual fue sancionado en 1969, en plena dictadura militar. Los requisitos y características del mismo son excluyentes, universales y no contemplan las realidades locales.

    La creación de las PUPAS viene a acompañar a todos aquellos productores que elaboran alimentos artesanales de manera cooperativa, y comunitaria, incentivando el consumo y la producción local.

  • En nuestra basura está el trabajo y la producción

    En nuestra basura está el trabajo y la producción

    Del total de la basura que sacamos día a día, entre el 80 y 90% es materia prima para futura producción. Los residuos orgánicos los compostamos ¿Pero que hacemos con el resto?

    @cartoneros_reciclado y otras cooperativas trabajan con el material reciclable, separando, limpiando y enfardándolo para su posterior utilización. Los recicladores urbanos son los responsables de reducir hasta un 90% la basura que finalizará en rellenos sanitarios.

    Al mismo tiempo, la generación de empleo es fundamental para pensar este proceso circular. El trabajo de cartoneros, recicladores y promotoras ambientales resulta esencial para el cuidado y desarrollo de nuestras vidas. Sin recicladores no hay calles limpias por donde caminar!

    Por todo esto es importante reciclar, aunque el primer paso empieza distinguiendo cada material que desechamos ¿Pero cómo defendemos lo que no conocemos? ♻️“Educación ambiental” dicen las promotoras ambientales que enseñan día día la importancia de separar en origen.

    Si nunca reciclaste es momento de hacerlo. ¿No sabes cómo? Mirá las publicaciones de @mesdelcompostaje en donde explican paso a paso cómo hacerlo, o acercate a cualquier punto azul de la FACCyR para dejar tu material y charlar un rato.

    Aportando a esta red circular todos ganamos. El cuidado del ambiente y la generación de trabajo van de la mano!