Autor: Pedro Ramos

  • El contraste asusta. No cierra.

    El contraste asusta. No cierra.

    En sus costas, a la altura de Rosario, un grupo de amigos se acuesta sobre la húmeda arena. Uno de ellos intenta dormir mientras los demás lo molestan. El más joven se va al agua y vuelve refrescado.

    A unos metros, en la playa, dos mujeres toman sol. En paralelo, un equipo de rugby compuesto por varones adolescentes se mete a la orilla y comienza la guerra de barro, a pesar de los retos de sus profesores. La familia y las amistades rosarinas se hacen con agua color tierra.

    Más allá, tan solo unos metros río adentro, un barco casi de la longitud del monumento a la bandera se abre paso sin pedir permiso. Tiene bandera argentina, pero en su popa dice Kirguistán.

    El contraste asusta. No cierra. Es como si un elefante caminara por el Parque Sarmiento en Córdoba o por el Parque de la Independencia en Rosario. Los pescadores artesanales pasan a su lado y se pierden ante el acero rojizo del gigante. No es el único barco panamax en camino. Atrás le siguen otros. Y adelante también. Unos van, otros vienen. Todos se llevan algo de Argentina.

    FOTO/Nicolas Hernández/El Grito del Sur/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales
    FOTO/Ezequiel Luque/La Tinta/Red de medios digitales
    FOTO/Nicolas Hernández/El Grito del Sur/Red de medios digitales
    FOTO/Julio Pereyra/Enfant terrible/Red de medios digitales
    FOTO/Ezequiel Luque/La Tinta/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales
    FOTO/Julio Pereyra/Enfant terrible/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales
    FOTO/Julio Pereyra/Enfant terrible/Red de medios digitales
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    FOTO/Ezequiel Luque/La Tinta/Red de medios digitales
    FOTO/Julio Pereyra/Enfant terrible/Red de medios digitales
    FOTO/Nicolas Hernández/El Grito del Sur/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales
    FOTO/Nicolas Hernández/El Grito del Sur/Red de medios digitales
    FOTO/Pedro Ramos/Desde la Raiz/Red de medios digitales

    ✍🏽 @savoretti.rodrigo
    Fotos por Ezquiel Luque, Pedro Ramos, Nicolas Hernandez, Julio Pereyra

    Fuimos parte de esta expedición
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  • Se creó el primer semillero de imágenes libres del sector campesino e indigena

    Se creó el primer semillero de imágenes libres del sector campesino e indigena

    Foto de portada: Gisela Vola /Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

    La Agencia Tierra Viva lanzó el primer semillero de imágenes libres, que lleva el nombre de MINGA. Hablamos con los fotógrafos: Nicolás Pousthomis , Susi Maresca y Hernan Vitenberg

    Los bancos de imágenes existen hace varios años, y forman parte de la vida diaria de los trabajadores de prensa a la hora de ilustrar sus producciones, y las de organizaciones e instituciones.

    A los bancos de imágenes los nutren fotógrafos, ilustradores, diseñadores y en los últimos tiempos se incorporaron las imágenes generadas por inteligencia artificial. 

    Estos bancos suelen ser muchas veces inaccesibles por sus costos para medios populares y comunitarios, como para las organizaciones campesinas y sociales. 

    Foto: Hernan Vitenberg / Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

    Bajo esa problemática surge MINGA. “Nuestra motivación desde Tierra Viva fue darle espacio en la representación visual al campo que produce alimento, al que habitan los paisanos y paisanas, y sobre todo al campo que cuida del territorio, y que es amigable con los recursos”, cuenta Nicolás Pousthomis, fotógrafo, editor de fotografía de Tierra Viva y quien estuvo al frente de la construcción de MINGA.

    La idea del Semillero de Imágenes surge como respuesta a la representación actual que existe del campo; el que deja commodities, y utiliza prácticas del monocultivo. “El que los medios hegemónicos plantean como la única salida posible”, dice Nicolás Pousthomis, 

    En la representación visual del campo “convencional” predominan las máquinas cosechadoras, los aviones mosquitos, campos enormes verdes y pocas personas.

    Nicolás cuenta que decidieron no llamarlo banco de imágenes por el carácter lucrativo de la palabra, sino prefieren utilizar “semillero”, como un espacio donde a partir de las semillas se crearán cosas nuevas. En este caso, servirá como insumo para quienes quieran utilizar las imágenes para contar la ruralidad y la producción de alimentos.

    Foto: Gisela Vola /Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

    El proceso de selección de las 500 fotografías que integran el Semillero duró aproximadamente un año, y contó con la participación de 12 fotógrafos; Nicolás Pousthomis, Anita Pouchard Serra, Diego Izquierdo, Emiliano Viana, Gisela Volá, Hernán Vitenberg, Julio Carrizo, Matías Sarlo, Natalia Roca y Susi Maresca y los colectivos Alumbra Visual, LUAN Colectiva de Acción Fotográfica

    Susi Maresca es fotógrafa documental y fotoperiodista, y participó en la primera etapa de MINGA. “Es una apuesta por el trabajo colectivo y también por construir narrativas que nos ayuden a sostener estos tiempos tan complejos donde todos los días nos encontramos con un bombardeo de noticias que están alejadas de nuestras vidas cotidianas y de nuestra realidad”, dice la fotógrafa. 

    En esas imágenes hay muchas historias de amor, de resistencia, de soberanía alimentaria, que nos vinculan con la vida real, con la vida misma y que es necesario empezar a introducir esos relatos”, agrega.

    Foto: Diego Izquiero /Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

    Hernan Vitenberg es fotoperiodista, docente y editor, y también forma parte de la primera etapa de este semillero. Realiza registros fotográficos sobre la producción de alimentos y el trabajo que realizan los productores y productoras agrupados en la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT)

    “Un banco de imágenes sirve para equiparar la vara en la construcción de noticias de los medios populares y comunitarios frente a los hegemónicos y empresariales”, dice Hernán

    “La fotografía es irremediablemente memoria. Apenas hecha, se convierte en registro del pasado. En un país como Argentina, en el que el vértigo de los acontecimientos nos obliga a practicar la memoria selectiva para recordar lo que sucedió apenas unos días atrás: ¿cómo construir historia colectiva si no tenemos ni siquiera las imágenes idóneas para contar el presente?, manifiesta Nicolás Pousthomis.

    Tanto para Susi como para Hernan haber sido convocados por Tierra Viva, “fue un mimo al alma”; un nuevo reconocimiento a su trabajo que llevan hace varios años. 

    Foto: Natalia Roca /Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

    Para el registro colectivo optaron por un tipo de licencia fotográfica que permite el uso libre de las imágenes sin fines comerciales. Es decir, empresas como Clarín, o La Nación, no podrían apropiarse de esas imágenes gratuitamente sino que deberán pagarlas. 

    Esta licencia dice también que en caso de compra, el pago lo recibe íntegramente el autor de la fotografía. “Justamente  no queremos contribuir a precarizar aún más la situación de los fotógrafos que están en esos medios”, dice Nicolás. Y a su vez, “se busca que las fotografías tengan una carga ideológica, militante, y que estén los sentidos de quienes las hacen”, agrega Nicolas. 

    En el semillero prima la mirada desde los territorios, las poblaciones locales y los protagonistas de los relatos. Se buscó crear un conjunto de imágenes que muestran la pluralidad de los territorios, los trabajos y las problemáticas, con perspectiva federal. 

    Foto: Natalia Roca /Minga. Fotos libres para la soberanía alimentaria y el buen vivir.

    “Vale la pena en este contexto relatar lo que nos pasa a nosotros, a la personas que nos brindan el alimento, a quienes luchas y que no solo piensan en el presente sino en las futuras generaciones”, concluye Susi Maresca.

    Web de Tierra Viva: https://agenciatierraviva.com.ar/

    Web de MINGA: https://minga.agenciatierraviva.com.ar/

  • De ciruja a reciclador de la ciudad

    De ciruja a reciclador de la ciudad

    Por: Pedro Ramos

    Son casi las cuatro de la tarde en plaza Italia y en una de sus esquinas todos los días cartoneras y cartoneros agrupados en la cooperativa de trabajo “Recicladores Unidos” se encuentran para esperar los carros con los bolsones y salir a hacer su recorrido habitual en busca de papel, cartón, botellas de vidrio, latas y todo lo que tenga valor de reciclado.

    En la plaza está Santiago Zapata, 37 años, tercera generación de cartoneros, nieto de ciruja e hijo de cartonero. Ahora el se reconoce como reciclador urbano. Con el tiempo, su trabajo pasó de estar mal visto y oculto, a ser parte fundamental en la sociedad.

    Santiago nació en la provincia de Buenos Aires, en el hospital Evita Pueblo, en un entorno muy humilde. Vivió sus primeros años con su mamá, su papá y sus tres hermanos. El oficio de cartonear, lo aprendió a los ocho años.

    Cuando sus padres se separaron él quedó viviendo solo en su casa durante un año. La hermana ya había formado su propia familia y el hermano vivía en la casa de sus tíos. Santiago comía de lo que los vecinos le daban y también de lo que encontraba en la basura. Un día su abuela advirtió que estaba en situación de calle y se lo llevó a vivir a La Plata. Primero con su mamá. Después durante mucho tiempo en un terreno ocupado. Más tarde gracias al ProCrear, logra tener un terreno y una casa a su nombre. Esto para él es uno de sus mayores logros; saber que es algo que quedará para sus hijos. A pesar de las complejidades, Santiago dice que su infancia tuvo cosas lindas y que gracias al oficio de ciruja de su papá, muchas veces le traía cosas que nunca había imaginado tener como una pelota o un triciclo.

    Eso también le sucede hoy: cartonear es una forma de llevar a sus hijos cosas que otros tiran y que él nunca podría haber comprado. “Es lindo verlo en sus caras”, dice. Está orgulloso de sus hijos. Tiene dos varones de 8 y 17 años, y una niña de 14. El más grande de ellos juega en la primera en el Club de Rugby San Luis y es parte del preseleccionado de los Pumas. A ella le gusta la fotografía y gracias a su trabajo pudo comprarle una cámara para que comience a indagar en esos mundos y a hacer talleres. Al menor le gusta filmar cosas, que aún no se anima a mostrar.

    Foto: Pedro Ramos

    Convertir basura en trabajo digno

    Para Santiago cada día están mejor y nadie se arrepiente de haber formado la cooperativa. Tiene varios beneficios, como una mutual que les asegura una atención médica gratuita. Pero nada de eso fue fácil. “El municipio nunca nos acompañó”, aseguró. La peor época fue durante el gobierno de Mauricio Macri. “Ahí la pasamos mal”, dijo el cartonero, y agregó; “No existíamos para nadie. Estábamos mal vistos y nos querían expulsar prohibiéndonos realizar nuestro trabajo en la calle, persiguiéndonos y secuestrando los caballos que teníamos”. 

    Fue ese el momento en el que nació la cooperativa de cartoneros “Recicladores Unidos” que tiene presencia en La Plata, Berisso y Ensenada. Santiago está desde el día uno, al principio fue una prueba piloto para ver cómo funcionaba.

    Foto: Pedro Ramos

    Hubo cierta incertidumbre a la hora de confiar en el proyecto. Sobre todo por la forma de trabajo que proponía: los y las cartoneras no trabajan bajo patrón y desconfiaban que en la cooperativa sí sucediera. Por esa razón muchos no se quisieron sumar. Santiago se sumó.

    En la cooperativa las decisiones se toman en asamblea. Las penas por malos hábitos de trabajo se deciden por mayoría y todos los meses se hace una reunión general donde se muestra el balance del material vendido y cuánto le corresponde a cada uno. “Hoy somos 220 pero empezamos 30”, dijo el reciclador. Tienen una lista de espera para el ingreso de más de mil personas.

    Hace un tiempo, Santiago milita dentro del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), en la rama de Cartoneros y Carreros, forman parte de Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) y están agrupados y pertenecen a Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular (UTEP) que cuenta con la personería jurídica necesaria para ser un sindicato.

    La actual secretaria general de la FACCyR, Jackie Flores advirtió en el acto de cierre tras la movilización al congreso, para la presentación de la Ley de Envases con inclusión social el 28 de Octubre de 2021 que “no necesitamos que nos generen empleo, ya tenemos trabajo. Necesitamos que nos reconozcan los derechos laborales”.

    Nicolás Areco es encargado en un edificio en el centro de La Plata. Hace 5 años que comenzó a charlar con los vecinos y vecinas de reciclaje y la correcta separación de residuos. A Santiago lo conoció hace aproximadamente 4 años en la calle mientras juntaba material reciclable y ahí le propuso poner un punto azul en el edificio.

    La gente del edificio separa los materiales reciclables, limpios y secos que son depositados en un tacho especial en cada palier. El encargado junta y acopia esos materiales en un bolsón, y el reciclador de la zona pasa a buscarlos.

    Más allá de las tareas laborales de cada uno, entre las visitas semanales que hacía Santiago al edificio para recoger el material separado en origen que preparaba Nicolás, surgió una amistad.

    “Desde que lo conozco he aprendido a hacer mucho con poco”, admitió el encargado del edificio, “y que en todas las circunstancias ya sean buenas o malas, existe una oportunidad.”

    El trabajo de Santiago es clave en la cadena de recuperación y revalorización del material que se desecha. “Sin su trabajo y el de muchas personas como él, millones de toneladas de materiales reciclables o reutilizables irían a parar a ríos y océanos, a basurales a cielo abierto o en el “mejor” de los casos a “rellenos sanitarios”, afirmó el empleado del edificio.

    Nicolas Areco junto a Santiago Zapata, en la puerta del edificio donde Nicolas trabaja. Foto: Pedro Ramos

    Separación en origen: la organización en los consorcios de edificios Nicolás Areco es también un militante del reciclaje. Charla sobre él en cualquier lugar al que va, reparte folletería del MTE, concientiza a los vecinos, y busca que otros consorcios se sumen para poner más puntos azules. “Estas políticas deberían replicarse desde la Cámara de Consorcistas y el Sindicato de rentas y propiedad horizontal que hoy por hoy son espacios sin perspectiva ambiental”, aseguró.

    La cooperativa tiene también una estrategia para impulsar el reciclado en las cárceles, como una nueva posibilidad de inserción. Santiago cuenta que uno de sus compañeros está preso, pero no por eso dejó de trabajar. Desde la cárcel empezó a impulsar el reciclado y la cooperativa no dejó de apoyarlo; sus compañeros pasan todas las semanas en un camión a buscar el material que separa, y así sostiene su sueldo.

    “Todos pueden cometer un error”, dice Santiago en dialogo con DLR. “Y tiene que ser pagado con la justicia”, agrega. Pero también dice que no tiene que ser excusa para dejarlo sin empleo u ofrecerle un trabajo de reciclador una vez que recupere su libertad: “Todos merecen segundas oportunidades. Darles un trabajo digno y acompañarlos en ese proceso es lo que todos merecen.

     

    Foto: Pedro Ramos