20 de septiembre de 2026

Bienvenidos a la fiesta de la importación

El Gobierno Nacional viene llevando a cabo una matriz política indiscriminada en la apertura de las importaciones. China, su principal aliado.


“Llegó el día. Gran apertura con descuentos en el local” reza uno de los flyers armados con inteligencia artificial en una cuenta de Instagram. El entramado por lo general es el mismo: Grandes galpones, con mucho ploteo en el frente, y góndolas que se reparten entre el sector hogareño; jardinería; herramientas; y electrónica. En el medio hay muchos productos genéricos, que suelen tener una variación entre mil y tres mil pesos en comparación con otros locales. Afuera, la gente se agolpa para hacer fila.

La fiebre importadora ya es una marca registrada del Gobierno de Javier Milei, en un eslabón que cierra desde el inicio hasta el fin de la cadena de comercialización. En un mundo capitalista cada vez más atravesado por lo digital, el consumo se transforma en una necesidad básica. Y en una Argentina donde los salarios se desploman día a día, y el poder de compra es utilizado para subsistir y no para progresar; estas opciones se vuelven menester.

Allí también radica la premisa libertaria por excelencia: La autosuperación del ser humano como individuo. Las importadoras no generan empleo de calidad; ni tampoco abastecen a los circuitos económicos locales. Basta con que una persona tenga un buen estudio contable de confianza, papeles en regla (o no), y un agente aduanero. Y obviamente, algún capital para invertir.

Los datos evidencian un panorama aún más alarmante: El 2026 está camino a convertirse en el año con el mayor pico de importaciones de bienes de consumo final más elevado desde que se tiene registro. Mientras que por el contrario hay un decrecimiento de los insumos dedicados a bienes de intermedio y bienes de capital. Una matriz completamente invertida: La importación para vivir y la primarización de la producción. 

Un buen cuento chino

Según datos del INDEC analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sólo 10 actividades económicas explicaron el 84,7% del total de las importaciones de bienes de consumo el primer semestre del año. 

“Al comparar con el mismo período de 2023, los incrementos más destacados se concentraron en las siguientes actividades: Electrodomésticos, baterías y lámparas: (+109,2%); Prendas de vestir (+86,3%); Motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte (+67,6%); Productos alimenticios (+51,9%); Farmacéuticos: (+27,0%)”  detallaron en su informe.

Acompañados por plataformas ecommerce como Temu o Shein, China es uno de los grandes ganadores en la apuesta económica mileísta. Las imágenes de los containers marítimos son una de las postales comerciales de estos años. Para que se den una idea, en mayo de este año, las importaciones vía courier (envío puerta a puerta) llegaron a u$s115 millones, el valor más alto en seis años. Es tanta la injerencia del gigante asiático que incluso puso a Marcos Galperín, el empresario fetiche de los libertarios, a exigir mayores regulaciones estatales para el ingreso de estos productos. 

Detrás de la pantalla de bazares o tiendas de ropa se aglutinan muchos productos similares a los que ofrecen marcas con buen marketing y trayectoria en el mundo de las ventas: Un termo de “acero inoxidable” similar a los de la marca Stanley, se pueden conseguir por 15 mil pesos; Linternas de outdoor por 4 mil pesos; cuchillas por menos de 10 mil pesos y hasta herramientas electrónicas como un destornillador o un taladro por menos de 30 mil pesos. En la era Milei, es más barato comprar un taladro que una hamburguesa. 

Sin embargo, mientras los bienes de consumo se llevan la mayoría del porcentaje de cupo de las importaciones, uno de los sectores más afectados es el automotriz. Según un informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), el patentamiento automotriz cayó en agosto un 19,1% frente al mismo mes del año pasado. Y si bien esto tiene línea directa con la caída del salario real, hay un dato aún más llamativo: El 70% de los vehículos patentados fueron importados y tan solo el 30% fueron de producción nacional.

Para dimensionar la cuestión, a finales de 2023, la proporción en el origen de las unidades vendidas en el mercado interno, era de alrededor del 80% nacionales y del 20% importados. Marcas como BYD y Arcfox, con casa matriz en el Gigante asiático, tuvieron un desembarco en el mercado Nacional estrepitoso, favorecidos también por el avance y desarrollo de los vehículos híbridos y/o con funcionamiento eléctrico. A esto se suma el boom de las bicicletas eléctricas: Las importaciones desde China hacia Argentina crecieron un 64,4% interanual (representando un incremento de +$2,49 millones de dólares).

Si malo es el chino que nos compra, peor es el criollo que nos vende

Desde la asunción de Javier Milei al frente de la presidencia se ha llevado a cabo un plan de desregulación del estado nacional que ha llevado al abismo a diferentes sectores del entramado económico y productivo de la Argentina. Muchas de estas medidas apuntan directamente a los controles “anti dumping” para evitar que países como China por ejemplo, puedan monopolizar el comercio nacional. En la última semana el ministerio de Economía avanzó en la disolución de las medidas antidumping para las máquinas lavadoras, por citar un ejemplo. 

La denuncia había sido presentada por la histórica marca nacional de lavarropas Drean, la cual argumentaba que hubo un incremento del 2.345% en la oferta de lavarropas asiáticas en el mercado local. Y además de impactar de lleno en las ventas, los resultados no tardaron en modificar el esquema económico de las familias. La multinacional Whirlpool inauguró una fábrica de lavarropas en el año 2022, y tan sólo dos años más tarde, la cerró para dedicarse de lleno a la importación. Su complejo industrial en Pilar fue puesto a la venta, y sus 220 trabajadores, fueron echados a la calle. Lo mismo ocurrió con Newsan, fabricante de componentes electrónicos para lavarropas, que echó a más de 40 trabajadores y suspendió a otros 70 en sus plantas industriales de Monte Chingolo (Lanús) y Avellaneda. Un causante similar, disparó la situación actual de Aires del sur.

Misma metodología es la que el Gobierno pretende aplicar con un sector sensible para la producción nacional: El viernes 18 de septiembre mediante la resolución 1577/2026, Economía abrió la revisión del derecho antidumping sobre accesorios chinos para tuberías de acero. Mientras dure la investigación, no se van a mantener las protecciones correspondientes. Entre los afectados se encuentra el dueño de Techint y uno de los promotores del experimento neoliberal, Paolo Rocca, quien es dueño de las principales plantas de fabricación de acero en la Argentina. 

La Ex Somisa (que pertenecía al Estado), ahora conocida como Ternium, se encuentra atravesando un proceso de desguace de su capacidad instalada. Primero explicada por el cese de la obra pública a partir del 2024, que redujo notablemente la compra de acero para obras de infraestructura. Desde ese entonces las líneas de producción comenzaron con la suspensión de sus turnos rotativos, la reducción de salarios, y en los últimos meses, el despido de sus trabajadores. Esta medida terminaría por detonar la producción metalúrgica nacional.

Además el Gobierno ha desmantelado el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), un organismo central para el monitoreo y la fiscalización de los productos importados. De esta manera, todas las tareas de supervisión de observación, inspección, examinación y registro de productos garantizadas por la lupa del Estado quedarán en manos de las empresas privadas que los producen.

Son 1004 controles científicos y tecnológicos que el INTI dejó de realizar en sectores dedicados a la producción de alimentos, bebidas y nutrición; así como también a la calidad del agua, materiales de construcción y control del fuego. A esto se suma la eliminación de las obligaciones que tenían varias comisiones del INTI para auditar las plantas en el exterior. Ahora se homologan y validan directamente las certificaciones de origen internacionales. Esto último es un “acierto” para los importadores ya que con esto logran reducir los tiempos de stock en Aduana y abaratar los costos logísticos finales. 

De esta manera pueden ingresar productos con fallas, que representen algún tipo de peligro, tanto para los usuarios como para terceros. Por ejemplo hace una semana, la ANMAT emitió una alerta para sacar del mercado al Squeezy Dumpling, un juguete blando con forma de empanada asiática que contiene altos niveles de benceno, un componente nocivo para la salud.