Una construcción que surgió como un fuerte del Virreinato y que luego cumplió un papel clave en la independencia
Durante el año 1520, Fernando de Magallanes protagonizó una excursión naval hacia Latinoamérica, buscando encontrar un paso marítimo hacia el océano pacífico. Allí encontró una gran ensenada en el Río de La Plata, que en ese momento, creyó que podía ser su hallazgo. Diez días después terminaría barranca arriba sobre donde hoy estan ubicadas las costas de Rosario, fallando en su diagnostico.
Sin embargo lo que encontraría Magallanes, 300 años más tarde, se transformaría en un punto emblemático para la defensa del territorio.
Ya para el Siglo XVIII el gobernador de Buenos Aires Bruno Mauricio de Zabala ordenó la construcción del proyectado fuerte en la Ensenada de Barragán, formada por la desembocadura del río Santiago con el Río de la Plata.
Era un punto estratégico para el virreinato ya que podían mantener a tiro a los “piratas” y resistir invasiones inglesas.
El fuerte estaba circundado por una muralla de adobes cocidos, fue reconstruida nuevamente para el 1800, y hasta el día de hoy permanecen en pie. Contaba con baterías de 8 cañones, almacenes y cuadros para las tropas.
Durante 1806 y 1807 fue un símbolo de resistencia a las invasiones inglesas, y allí pasaron milicias criollas que luego serían protagonistas de la Revolución de Mayo.
De allí salió el almirante Guillermo Brown, en el año 1814, para resistir las incursiones españolas y libró la famosa Batalla de Martín García donde terminó venciendo a las flotas realistas en las costas de Ensenada.
Allí el fuerte cumplió como apoyo estratégico de Brown, ya que se utilizó todo el poderío de fuego de sus baterías. Luego funcionó como un área logística que le quitó protagonismo al Puerto de Buenos Aires.
Si bien Durante el siglo XIX fue perdiendo relevancia en términos operativos, hoy allí funciona un museo, transformándose en un pedazo de nuestra historia nacional.
