Escuelita de verano: los hoteles sindicales

“Una ciudad que se transforma y un nuevo sujeto político que conoce el mar. Hoy, en la Escuelita de Verano: los hoteles sindicales.

Hacia finales del siglo XIX, un tal Patricio Peralta Ramos decidió fundar una localidad balnearia llamada Mar del Plata. Con el arribo del ferrocarril hacia el año 1886, ‘la feliz’ se transformó en una localidad de descanso para las elites argentinas.

Esta fue una de las costumbres heredadas de la cultura inglesa, ya que 50 años atrás habían establecido a Bath y Brighton, dos ciudades inglesas, como localidades de descanso para sus elites. Aquí en Mar del Plata tuvo su auge con la inauguración del Bristol Hotel, construido  por José Luro, que constituyó un acontecimiento de época.

Para darse una idea, a su bautismo asistieron figuras como Dardo Rocha, el fundador de la ciudad de La Plata; Carlos Pellegrini, quien en ese entonces era vicepresidente de la nación; Bartolomé Mitre y un tal Emilio Bunge.

Un artículo de la época publicado en el diario El Censor menciona que la sociedad congregada allí está a salvo de encuentros desagradables.

Pero y entonces, ¿qué pasó?

Casi 50 años más tarde, en el verano de 1945, un tal Juan Domingo Perón sancionaba el decreto 1740 que extendía las vacaciones remuneradas a los trabajadores y el decreto de personería gremial habilitando la figura de Institución de Previsión y Asistencia Social para los sindicatos. Ahora los trabajadores gozaban de vacaciones pagas y encima lo podían hacer a través de los beneficios de sus sindicatos.

Una medida que también fue acompañada por el Plan de Turismo Social que fue impulsado por el gobernador Domingo Mercante. Esta medida apuntó, entre otras cosas, a finalizar las concesiones precarias a particulares de 24 chalets que estaban ubicados en la franja costera de la Playa de los Ingleses para el uso de los sindicatos.

El primer hotel fue inaugurado en Playa Grande, la playa más exclusiva de Mar del Plata en esa época y que años más tarde sería conocida popularmente como ‘la Bristol’. Empleados de comercio, petroleros, mercantes y obreros de la carne serían los primeros en tener hoteles no solo en Mar del Plata, sino también en otras ciudades del país.

Para los años 60, con la modificación de la ley de asociación profesional y de obras sociales, crecería exponencialmente la instalación de hoteles sindicales, llegando a tener casi 3 millones de trabajadores veraneando en ‘la feliz’. Actualmente existen casi 90 hoteles en Mar del Plata y la plaza hotelera sindical ha crecido en varios puntos a lo largo y ancho del país, garantizando un derecho básico: el poder descansar.”