Estados Unidos en Venezuela: ¿Amenaza para Vaca Muerta?

Con el bombardeo y la posterior captura de Nicolas Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos, se abre una nueva etapa de injerencia en Latinoamérica, que tiene un principal objetivo: El petróleo.

En la conferencia de prensa que llevó a cabo Donald Trump, dejó explícita su intención de que “nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera”.

Lejos de levantar las banderas de la lucha contra el narcotráfico, los yankees intentarán quedarse con el control absoluto de una de las mayores reservas petroleras del mundo. Según un informe realizado por la OPEP, Venezuela cuenta con la capacidad de explotar 303.000 millones de barriles de petróleo, casi siete veces más que las reservas de Estados Unidos.

“Como todos saben, el negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso, un fracaso total, durante mucho tiempo. No estaban extrayendo casi nada, en comparación con lo que podrían haber extraído y lo que podría haber sucedido”, agregó Trump en la conferencia de prensa.

Dejando de lado el debate o la pregunta de por qué Estados Unidos puede proclamarse la potestad para intervenir un país sin mayores represalias, la preocupación más grande que existe para nuestro país es como puede impactar el control norteamericano en la producción de Vaca Muerta.

A priori como la estructura de crudo venezolana se encuentra bastante deteriorada y todavía con la imposición de sanciones norteamericanas, los efectos no se darán de manera inmediata. Pero esto abrirá una “carrera” de producción de crudo que podría reducir el precio del barril de petróleo y hacer derrumbar las ganancias que hasta ahora viene produciendo el yacimiento argentino.

Actualmente la balanza energética argentina se volvió superavitaria y es un factor clave para la generación de dólares en los próximos años. Hasta noviembre el saldo fue de casi USD 7.000 millones, un 45% más que el año anterior.

En el plazo medio, por el aumento de la oferta de crudo venezolana, el país podría sufrir un menor valor de las exportaciones del petróleo liviano de Vaca Muerta y el pesado de Chubut (el que usan las refinerías de Estados Unidos y es más parecido al crudo venezolano), con un golpe sobre las inversiones (por menor disponibilidad de fondos) y la entrada de dólares al país.

Asimismo esto podría influir en la decisión de que YPF (empresa referencia) decline el porcentaje de operaciones de exportación, y dedique la gran mayoría de su producción al mercado interno haciendo bajar el precio de los combustibles.

Hoy por hoy la urgente intervención de Donald Trump tiene dos objetivos en claro: Uno es la impronta que le puede dar puertas adentro de Estados Unidos. El abastecimiento de este crudo ayudará a mantener bajo control el precio de la nafta norteamericana, en un año que es electoral y que además impactará en la estabilidad de precios.

Pero también tiene la intención de reducir el abastecimiento a China y proveer petróleo a otras economías que, hasta ahora, tenían plena dependencia de Rusia.