Mayo de 2024. El gobierno de Javier Milei corta el suministro de alimentos a comedores y merenderos populares de todo el país. El argumento oficial es determinante: “la mitad de los comedores registrados no existen”. El dato se atribuye a una supuesta auditoría realizada por el Ministerio de Capital Humano al Registro Nacional de Comedores Comunitarios (RENACOM). Sin mucha más explicación, suspenden la entrega de provisiones básicas a 35 mil espacios comunitarios en los barrios y sectores vulnerables.
Septiembre de 2025. El gobierno reconoce que la auditoría que detectó supuestas irregularidades en los comedores nunca existió. Después de más de un año, el propio Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, reconoció que sólo se realizaron “supervisiones y verificaciones territoriales” a menos del 10% de los espacios registrados, algo muy distante de las auditorías que exige la Ley de Administración Financiera.

En el medio, hubo un pedido de acceso a la información, ejecutado por la diputada Natalia Zaracho (Frente Patria Grande) el 16 de mayo de 2024, al día siguiente de que el entonces jefe de gabinete Nicolás Posse afirmara en el Congreso que “casi el 50% de los comedores no existían”. En ese momento, Zaracho pidió copia de la auditoría, Milei y Pettovello se la negaron, por lo que la diputada judicializó el tema y logró un fallo a su favor.
A principios de este mes, el ministerio respondió a su pedido de información y dijo que la “auditoría” alegada por Posse “resulta ser inexistente”. En el documento, se admite que la “auditoría” refiere a “una interpretación” de “acciones de control” que no corresponden metódica ni teleológicamente con los parámetros de un informe de auditoría previstos en la Ley 24.156.
Sin embargo, la declaración de Posse no fue aleatoria: fue replicada por todo el gobierno de Milei y por buena parte del sistema de medios. Fue suficiente para frenar la distribución de millones de kilos de alimentos, pese al reclamo popular, y sirvió como palanca política para deslegitimar organizaciones sociales.
Mientras frente al edificio de Desarrollo Social, las cocineras de merenderos populares protestaban con sus ollas y hacían fila para pedir una audiencia con Sandra Pettovello, los medios hablaban de “comedores fantasmas mantenidos por el Estado” y Milei aseguraba que Petovello había creado “una brigada anti corrupción”.

Los números reales de la “auditoría”
En detalle, el ministerio confirmó en la respuesta a Zaracho, haber realizado un “relevamiento” entre el 7 de febrero y el 5 de abril de 2024, en el que se revisaron 2.193 espacios, número que corresponde apenas al 6% de los registrados en el RENACOM. De esos, 1.161 pudieron identificarse como comedores o merenderos, mientras que en otros casos -según el gobierno- hubo discrepancias en los datos (direcciones incorrectas, lugares donde nunca funcionó o ya no funcionaba un comedor). En todo caso, estos comedores “inexistentes” representan solo el 3% del total de 35.000 que estaban inscriptos el RENACOM.
Con esto, se confirma una vez más el componente de improvisación y crueldad del gobierno, ya que sin un trabajo completo de auditoría, prevaleció la decisión política de motosierra, en una argentina en la que 4,3 millones de niños y adolescentes no tienen garantizada su comida diaria, según un informe reciente de la UCA.

Crisis alimentaria: 4,3 millones de niños no tienen garantizada la comida
Todo esto se da en medio de una crisis alimentaria extendida. Según un informe publicado en julio de 2025 por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la Inseguridad Alimentaria infantil en Argentina llegó al 35,5% en 2024 y tocó su nivel más alto en una década. Este término hace referencia a la falta de acceso regular a alimentos seguros y nutritivos para el desarrollo activo. Abarca desde la preocupación por no poder comprar ciertos alimentos, como leche o carne, pasando por adultos que dejan de comer porque no alcanza, hasta niveles más severos cuando el hambre llega a los chicos, afectando la salud física y cognitiva, el crecimiento emocional y el rendimiento escolar.
Este informe detalla que 3 de cada 4 niños que atraviesan esa situación tienen padres y madres que trabajan. La cantidad de hogares que viven con esta problemática creció del 32% en 2010, al 51% en 2024. “Más adultos trabajando y produciendo hoy en un hogar no necesariamente significan mayores ingresos, lo que podría ser un indicador de proceso recesivo. La AUH tiene un impacto protector pero no es suficiente, y sin dudas el trabajo pleno y de calidad es lo que permitiría producir una merma significativa en problemáticas tan urgentes como es el acceso a los alimentos en los hogares con niños”, declara el informe.
Natalia Zaracho, diputada nacional por la provincia de Buenos Aires desde 2021, consiguió desmontar una gran falacia del gobierno, aunque la idea de los “comedores fantasmas” ya haya calado en la opinión pública. “Ahora, después de 2 años, posiblemente muchos comedores no existan más porque se recortaron todos los alimentos que de algún u otro modo llegaban”, advirtieron desde la organización La Garganta Poderosa.

