El después de la expedición: Geopolítica marina y soberanía científica

Finalizada la expedición del Smichdt Ocean Institute a cargo de científicos del CONICET, nos preguntamos:

¿Qué implicancias políticas tuvo? ¿Hay riesgo para la defensa nacional? ¿Quién financia la expedición? 

La investigación, que estuvo en boca de todo el país durante julio y desencadenó reacciones de todo tipo, tuvo como protagonistas a 25 científicos argentinos y especialistas de otras nacionalidades, que a bordo del buque Falkor Too del Schmidt Ocean Institute, una empresa radicada en Estados Unidos, exploraron durante 20 días el lecho marino del Talud Continental de Mar del Plata, la misma ciudad donde se realizaron las exploraciones offshore en busca de petróleo, que finalizaron su primera etapa en abril. Terminada la exploración y ya con los científicos en tierra, surgen algunas preguntas claves que nos haremos en el desarrollo de esta nota.

La investigación cientifica no esta exenta de los recortes del Gobierno Nacional. Desde que Javier Milei arribó a la presidencia a fines de 2023, la promesa de desfinanciar y desregular el Estado golpeó de lleno al sistema científico. Becas sin ejecutar, cierre de programas, decretos de desregulación a mansalva y equipos de investigación cada vez más dependientes de financiamiento privado y extranjero conforman un escenario crítico. Un ejercicio de la soberanía cada vez más relegado a las buenas voluntades y una periferización geopolítica casi sin retorno.

¿Cómo garantizar un sistema científico soberano si se financia con fondos de privados extranjeros?

Si hay algo que no se puede negar es que la crisis agrava la dependencia. Cuando la fuga de cerebros y los programas desfinanciados son la regla, se pierde soberanía sobre el sistema científico, los recursos humanos y también el capital material y económico. En un escenario como el actual, las únicas salidas posibles para los investigadores suelen ser tres: irse del país, cambiar de rubro o buscar financiamiento privado. En nuestra argentina actual, son 7 de cada 10 becarios los que evalúan irse del país

Si el estado nacional recorta drásticamente sus presupuestos destinados a la ciencia, como está ocurriendo hoy en día, el valor del financiamiento extranjero crece, tanto en demanda como en oferta.

Y es acá donde me interesa hacer foco: Argentina mantiene un conflicto abierto con el 30% de su territorio ocupado por Reino Unido en el Atlántico Sur, es nuestro deber aplicar un tamiz geopolítico a todo proyecto, en especial a los financiamientos extranjeros que vienen de países imperialistas, a fin de preservarnos de infiltraciones que escondan estrategias ajenas al interés nacional que faciliten la gobernanza supranacional.

En bordo el 30% del territorio argentino ocupado actualmente por Gran Bretaña

Ahora bien, existen dos tipos de financiamiento extranjero, los que provienen de Estados nacionales, que se dan en términos de cooperación, y los que son provistos por empresas privadas a individuos o entidades. En este caso, se trata de un consorcio entre un privado (Schmidt Ocean Institute) y un público (CONICET). Este tipo de acuerdos son los que pueden condicionar las investigaciones y poner en riesgo la autonomía científica. A su vez implica que las investigaciones se vean corrompidas por los intereses que pueden llegar a financiarlas, antes que atender sus propias prioridades locales. ¿Cuál es el límite entre la cooperación y el intervencionismo internacional?

Ante la escasa posibilidad de investigar que ofrece Argentina hoy en día, la oportunidad de realizar una expedición marítima a 3900 metros de profundidad adquiere un carácter onírico. Los científicos argentinos presentaron un proyecto y una vez aprobado se dispusieron a encontrar especies nuevas y ver en vivo otras que solo habían sido registradas gracias a la recolección con redes de arrastre utilizadas en las expediciones previas del programa nacional Pampa Azul, actualmente paralizado. 

Juan Emilio Sala, ex Director de Pampa Azul y actualmente investigador del CONICET en el Centro Nacional Patagónico, integrante del Ministerio de Ambiente de la PBA, explicó a Desde la Raíz: “A partir de la adhesión a la agenda 2030, Argentina se comprometió ampliar del 10% al 30% las Áreas Marinas Protegidas de nuestra plataforma continental. En ese momento muchas ONGs extranjeras, con proyectos de ampliación de AMPs, sacaron provecho de la situación pero con intereses disímiles que no corresponden específicamente al ambiental. Esto se empezó a notar con fuerza ahora con esta campaña, no por los intereses de los colegas que están arriba, que claramente son genuinos, muy valiosos y es la única posibilidad que encuentran de salir a investigar en este momento, sino por los intereses que están detrás: de quién financia y presta el barco”.

El Biólogo especialista en Sistemas Socio-Ecológicos Marinos, Oceanografía y Ecología Política señaló que el vaciamiento del sistema científico limita la posibilidad de realizar campañas con un barco nacional. Teniendo en cuenta que la calidad tecnológica del Falkor Too es muy superior a la disponible en el país, participar de esta campaña “es casi como tocar el cielo con las manos”. El Falkor Too es el buque oceanográfico, anteriormente utilizado para exploraciones offshore, en el que abordaron los 30 científicos que participaron de la investigación, el mismo está actualmente radicado en el paraíso fiscal de las Islas Caimán del Reino Unido y es utilizado por la fundación para realizar estas campañas “filantrópicas”.

¿Qué fue Pampa Azul?

Resaltando el sello nacional, el ex director del programa destacó: “Pampa Azul hasta el 2019 tenía una impronta muy ambiental, cuyo objetivo era conocer el mar argentino, descubrir lo desconocido y la amplitud del territorio marítimo. El mensaje era ‘conocer para conservar’”. 

Lanzada oficialmente en 2014, Pampa Azul fue una iniciativa interministerial que involucró a las carteras de Ciencia, Tecnología e Innovación; Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; Ambiente y Desarrollo Sostenible; Economía; Turismo y Deportes; Defensa y Seguridad. Supo articular acciones de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación para proporcionar de bases científicas a las políticas oceánicas nacionales, con énfasis en el fortalecimiento de la soberanía sobre el mar, la conservación de los ecosistemas y el uso sostenible de los bienes marinos, además de la creación de Áreas marinas protegidas.

Sala aseguró que, durante su gestión, buscaron ampliar ese enfoque: “Cuando llegamos, nos dimos cuenta que debía convertirse en un vector de desarrollo sano y endógeno de un país con soberanía, en todos los niveles: tecnológica, económica, alimentaria. No podíamos limitarnos a conocer lo desconocido, teníamos que desarrollar la tecnología en Argentina. Todo eso empezó a avanzar, toda una agenda sistemática, con el gobierno en 2019”.


Si bien Pampa Azul no dejó de existir durante el gobierno de Mauricio Macri, fue desfinanciado y su línea política se alineó con la de una gobernanza supranacional. Según Sala, en ese periodo el programa quedó “más impregnado por las ideas de las ONGs que estaban dirigidas a conocer para conservar sin humanos”, restringiendo, por ejemplo, actividades de pesca en la creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP), lo que favorece el robo de la proteína marítima por Gran Bretaña y sus socios comerciales que tienen permisos de pesca en la zona de las Malvinas y Sandwich del Sur.

“Existen AMPs donde sí se puede pescar, hay planes de manejo que regulan cuándo, dónde, en qué momento del año y qué especie. Pero la línea política de quienes coordinaban Pampa Azul en ese momento fue crear muchas áreas donde se prohibiera el desarrollo productivo en el mar, es decir la pesca, hidrocarburos, minería, etc., visión que iba a contramano de la idea originaria de Cristina Kirchner”, concluyó. 

Y agrega “en las actuales tres AMP al no tener plan de manejo, no se puede pescar y mucho menos otro tipo de actividades productivas, cuando se crea una AMP pones restricciones. Analizar y programar cuando la agenda está gobernada por las ONGs internacionales es una tarea difícil. Nosotros cuando llegamos dijimos que como coordinación entendemos que con el sistema cientifico tecnologico pujante como lo teníamos podíamos establecer una planificación espacial marina para que todas las actividades puedan conciliarse, tanto la pesca como el aprovechamiento de los hidrocarburos offshore para avanzar en proyectos de desarrollo, eso se logró destrabar con mucho diálogo, en principio tanto pescadores como la Subsecretaría de Pesca pusieron el grito en el cielo porque el mar argentino era para la pesca, además se sumaba el desconocimiento de lo que implica la extracción de hidrocarburo, luego comprendieron que depende la época y la zona podían trabajar ambos.”

[En Mar del Plata al momento de presentarse y darse a conocer los proyectos de exploración offshore surgieron voces disidentes encabezadas por las ONGs extranjeras como Greenpeace, que motivó los “atlánticazos”, una movilización encabezada por marplatenses y organizaciones ambientalistas en contra de la exploración, mostrando imágenes de personas y animales empetrolados. Una construcción de sentido muy alejada de la realidad ya que los especialistas en el área explican que de haber derrames jamás llegarian a las costas, pero además, explica Sala, en las aguas profundas no se utilizan plataformas sino barcos que extraen los hidrocarburos.]

¿Y el rol de las ONGs ambientalistas extranjeras?

En toda esta historia, se corren dos riesgos. El primero vinculado a la dimensión geopolítica, una mirada de la cual la ciencia no debería desprenderse. El segundo tiene que ver con la construcción del sentido común, terreno en el que numerosas ONGs ambientalistas han operado, cada vez que les fue posible, para que Argentina no desarrolle ni amplíe su economía. 

Organizaciones como Greenpeace, Rewilding, Wild Conservation Society, Sin Azul no hay Verde, todas con banderas estadounidenses o británicas, han impulsado en conjunto campañas tales como la del Agujero Azul, para crear una AMP que prohíba la pesca y cualquier tipo de desarrollo económico por parte de la Argentina. Da la casualidad que es en esta zona donde se va a realizar la segunda exploración del SOI y donde se debe realizar también la ronda dos de las exploraciones Offshore en busca de hidrocarburos. A su vez el otro proyecto que pretenden impulsar propone la creación de una OROP, una Organización Regional de Ordenación Pesquera, integrada por países con intereses pesqueros para gestionarla de manera sostenible y conservar los recursos marinos en una zona o especie determinada. Quieren que la Argentina suscriba a estos tratados internacionales que reglamenten la zona junto a Gran Bretaña, lo que vulnera nuestro reclamo de soberanía porque estaríamos reconociendo su ocupación en las Islas. 

https://twitter.com/GreenpeaceArg/status/1951359847552663951

A su vez, estas fundaciones ponen palos en la rueda para que Argentina no tenga desarrollo industrial de los hidrocarburos y la pesca, pero no denuncian con la misma efervescencia la depredación marina furtiva en las Islas Malvinas y Sandwich del Sur o el proyecto de extracción de petróleo que está a punto de ejecutar el gobierno colonial en las Islas Malvinas de la mano de la empresa israeli Navitas Petroleum.

Cabe destacar que una de estas ONGs es dueña hoy de dos islotes en las Islas Malvinas. Se trata de Wild Conservation Society, que denuncia con una constancia incesante la pesca de arrastre en nuestro mar argentino sin embargo calla sobre la ilegal ocupación de Gran Bretaña y los permisos de pesca que concede para depredar el mar sin permitir ningún tipo de regeneración de las especies. La fundación es dueña de Las islas Sebaldes (Steeple Jason, Grand Jason y el Islote Clarke), que funcionan como reservas naturales privadas, donde WCS realiza actividades turísticas para quienes las pueden costear.

Las islas Sebaldes (Steeple Jason, Grand Jason y el Islote Clarke) al noroeste de la Isla Gran Malvina

Cesar Lerena, Ex Secretario de Estado y Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana, explica en un artículo fechado en 2022, que “Estas fundaciones extranjeras a través de sus filiales se inmiscuyen en el corazón mismo de las estructuras del gobierno, definiendo las políticas del Estado Nacional. Ello es evidente a poco leer el Reporte final del “Taller de Implementación de Áreas Marinas Protegidas Nacionales, 2018” (pág. 50, 2019) donde WCS se constituye como organizadora y dice: «El diseño de un Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas (SNAMP) requiere definir ¿qué queremos conservar?, y, decidir, sobre prioridades nacionales para la biodiversidad marina en todo el Mar Argentino».”.

A su vez, los mismos integrantes de la fundación a la hora de defender su proyecto en la Cámara de Diputados, donde obtuvo media sanción para luego perder estado parlamentario, argumentaban que la Argentina no necesita esos recursos, por lo que podríamos prescindir de su industrialización. Al no lograrlo, en 2024 redoblaron la apuesta presentando de la mano del diputado Facundo Manes un proyecto con 6 áreas marinas protegidas incluyendo el Agujero Azul. 

https://twitter.com/jmrosas1845/status/1887900000253862278

Pero no es la única que se inmiscuye directamente en las políticas del Estado Nacional, existe el caso de Rewilding, la ONG que ha denunciado a científicos del CONICET intimandolos con carta documento a retractarse por un artículo en el que cuestionan el concepto de reasilvestramiento y su implementación en el país que propone esta fundación en muchas zonas de la Argentina, en especial en el NOA. Otro ejemplo es Greenpeace, Sala explica que además del poder blando que infringen también realizaron expediciones con científicos argentinos a bordo que no estuvieron aprobadas por cancillería, “desoyendo la negativa de cancillería realizaron la exploración igual y tomaron muestras del mar con redes de plancton. Los colegas científicos tuvieron problemas con la Cancillería por haber abordado a la navegación y exploración sin los permisos debidos. Luego entre embajadas se pidieron las correspondientes disculpas por lo sucedido, lo cual es muy interesante ¿Por qué la embajada holandesa pide disculpas por un privado como Greenpeace?”

A su vez el científico del CENPAT denuncia que en muchos casos los planes científicos de ciertas regiones han sido delineados a partir de los intereses de las fundaciones y no de los intereses nacionales y finaliza “Creo firmemente en que las cosas se pueden hacer bien y que teníamos las herramientas y la herramienta se llamaba Pampa Azul. La precondición para que ahora se acelere la privatización de la plataforma continental argentina, abonada con este tipo de proyectos, es el vaciamiento del estado, una vez que se retiran los estado provinciales y nacionales del rol que deben cumplir por deber constitucional, una vez que se retiran de los temas estratégicos que además son de competencia constitucional, aparecen los privados rápidamente”.

¿Quién es el filántropo dueño de la empresa Innovation Endeavors y fundación Schmidt Ocean Institute?

Hay algunos puntos que llaman la atención en esta exploración inédita para el país. En diálogo con Desde la Raíz, David Pizarro, Licenciado en Historia y Magíster en Estrategia y Geopolítica por la Escuela Superior de Guerra de la UNDEF, explicó: “En primer lugar, cabe preguntarnos para qué financian esta investigación. Explican que Schmidt es un filántropo, que por un lado tiene estas ‘obras de caridad’ pero además tiene una empresa con la cual asesora a estatales y privados en el área de IA e inteligencia militar”

David Pizarro, aseguró que primero como CEO de Google y luego con su empresa Innovation Endeavors, Schmidt asesoró al Estado de Israel, y en particular a Netanyahu, en el área de vigilancia masiva y detección de blancos. “Sus sistemas (Google y Innovation Endeavors) financiaron con 1.2 billones de dólares al desarrollo de IA para el ejército israeli, que sirvieron para construir ametralladoras que detectan amenazas sin que haya ningún humano. Durante su gestión como CEO de Google financió desde el 2006 a Israel y asesoró a la Unidad 8200 del ejército israeli para la colocación de bombas en los beepers que fueron detonados en 2024 en el Líbano.”

Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, junto a Eric Schmidt, Ex CEO de Google y dueño de Ocean Schmidt Institute

Según Press TV, la Unidad 8200 de Israel es un equipo secreto de espías de guerra cibernética que está desarrollando los sistemas de inteligencia artificial (IA) que habrían sido utilizados pon el régimen para cometer el genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

El medio irani sostiene que esta Unidad es la responsable de escribir la programación y diseñar los algoritmos que automatizan los crímenes en Gaza y que también estuvo detrás del ataque con buscapersonas en el Líbano. 

Además, Eric Schmidt es socio de Team8, el think tank de ciberseguridad más prestigioso de Israel, dedicado a desarrollar tecnologías disruptivas y crear empresas líderes en su categoría que abordan los mayores desafíos en ciberseguridad. Team8 fue fundada por los expertos Nadav Zafrir, Israel Grimberg y Liran Grinberg, todos ellos con estrechos vínculos con la famosa Unidad de Tecnología e Inteligencia 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).

A su vez, Pizarro contó que el empresario Schmidt ha asesorado a líderes como Boris Johnson y David Cameron en Gran Bretaña. También, señaló que el Buque Falkor Too está registrado en las Islas Caimán de Reino Unido, lo que interpreta como una estrategia lógicamente tributaria. 

Tal como cuentan en la página oficial del Schmidt Ocean Institute, el Falkor Too fue construido en 2011 como buque para la industria offshore y, en los últimos años, se ha utilizado para establecer parques eólicos marinos en Europa. Esto abre otro interrogante: si bien el objetivo de la expedición no fue el sondeo de recursos naturales para explotación, en el transcurso pudieron hallarlos e identificar yacimientos de valor estratégico, por ejemplo nódulos polimetálicos (concreciones minerales que se encuentran en el fondo marino y contienen metales como manganeso, hierro, cobalto, níquel y cobre) o sitios de venteo de gas. En cualquier otro país, la información sobre los recursos estratégicos son secretos, la ubicación, la dimensión y el tipo de recurso es información sensible que se debe proteger. 

Nódulos polimetálicos

Durante años empresas extranjeras financiaron investigaciones en Argentina, tanto privadas como públicas o con becas a investigadores. Sin embargo las exploraciones de cooperación se hicieron directamente con otros Estados, es por eso que se pueden hallar investigaciones realizadas junto a Estados Unidos y otros países.

En este sentido, David Pizarro aclaró: “Creo firmemente en que un país tenga presencia privada para el desarrollo nacional. En la Antártida, por ejemplo, el apoyo privado ayudó a desarrollar nuestra porción del continente. Por el contrario, en este caso el SOI es un privado extranjero que asesora al enemigo histórico de Argentina que es el Reino Unido, tanto en cuestiones navales como en tecnología”.

Y continuó: “A su vez no hay un control real del Estado, dicen que las muestras quedan en el Museo de La Plata, pero no hay capacidad real de poder controlar actualmente. De hecho, la información del mapeo ya se la quedaron y nuestro Estado está en contra del control sobre los recursos naturales, aun cuando esta exploración toca temas sensibles de interés nacional como es la geografía marítima y los recursos naturales existentes de nuestro país. Los científicos no pueden controlar que no se hayan hecho copias de toda la información recabada. Es por eso que estaría bueno que esto se pueda dar en un marco de soberanía y control del estado”.

La ciencia, la educación y la ilusión 

El concepto de una Argentina en la cima del mundo no debe constituirse sólo como una frase para estampar en una remera. Lo que nos dejó, además de decenas de interrogantes, la exploración en el Talud Continental es el deseo de los argentinos y argentinas de trabajar por un país integrado que contenga a todos y que ponga en lo alto nuestra bandera.

Luego de la exploración y el arribo de los científicos a tierra, se pudo observar a personas de todas las edades interesarse por la ciencia argentina, filas larguísimas en los museos, visitas de niños y niñas con deseos de ser científicos y que luego de su apogeo nos deja la pregunta más importante ¿como constituimos una ciencia al servicio de la nación?

Programa educativo, Escuelas Azules del Ministerio de Innovación, Ciencia y Tecnología

El Ex director de Pampa Azul concluye el diálogo con Desde la Raíz explicando que durante su gestión “existía un programa real de inclusión para que los niños y jóvenes interesados puedan participar de investigaciones o explorar en las escuelas los descubrimientos científicos, se llamaba “Escuelas Azules” que contaba con 80 escuelas de todo el país y casi 4000 pibes trabajaban con proyectos vinculados al mar; ahora no hay un programa nacional que dé respuesta a esta demanda que es ni más ni menos que el futuro de la Argentina. Hoy eso está siendo completamente desarticulado, como átomos liberales libres de tomar decisiones a voluntad y por intereses personales, así no funciona un sistema científico, así no se desarrolla un país, esa es mi mirada.” y cierra ”la pregunta es quién quién va a decidir la agenda de lo que es importante investigar en cada país. Nosotros creemos que la justicia ambiental es parte de la justicia social y no hay forma de separar esos dos conceptos que son parte de la unidad dialéctica, por eso necesitamos una discusión sincera de cara al pueblo.”

Pizarro, por último, aclara “el conocimiento siempre es poder, hay ciertas cuestiones que atañen al interés nacional que no deberían ser públicas, no estoy en contra de la ciencia, la ciencia debería estar al servicio de la Nación y los intereses nacionales.”

En la construcción de un nuevo sentido común peligra nuestra soberanía cognitiva, la de poder decidir por nosotros mismos de la mano de un Estado presente, de qué manera gestionar nuestros recursos en la Argentina bicontinental para un sano desarrollo productivo, que contenga un balance entre el ambiente y la industria, de lo contrario la dependencia y periferización geopolítica será casi irreversible.