Patria sí, tecnología también 

Son las seis de la mañana y dos hombres suben con llamas la cordillera de Catamarca. El sol comienza lentamente a morder la helada y comerse el frío, asomando por detrás de los cerros. En las alforjas, llevan una panel solar, una antena, una bobina de cable, herramientas y otros instrumentos necesarios para montar una antena que provea de internet satelital a una región con nula conectividad. El destino es una escuela rural ubicada entre la Ruta 40 y la cordillera, a la que solo se llega a pie.

Era julio del 2020 y por fuera de ese cerro se extendía el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Para ese año, la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales, ARSAT, había instalado un total de 18 antenas V-Sat en distintas localidades de la provincia, en escuelas y en Centros de Atención Primaria de Salud, remotos y muy aislados como Tinogasta, Palo Blanco, Medanitos, Belen, Antofagasta de la Sierra. Está actividad no se frenó incluso en la pandemia, por el contrario, siguió trabajando para que médicos y docentes reciban internet a través de las antenas conectadas al satélite ARSAT-2 en pleno Covid-19. 

El Plan Argentina Conectada comenzó en 2010. De a poco y casi en silencio, cambió la vida en cientos de pueblos de Argentina. Además de la señal satelital, ARSAT expande y mantiene una Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) que ya alcanzó los 36.500 km de despliegue. 

Ese día en Catamarca, los técnicos instalaron la antena, un panel de energía solar y el enlace con el satélite. A la tarde, en la escuela de la cordillera, los chicos vieron por primera vez el canal infantil Paka Paka. La sonrisa que tenían era impagable, recordó Ezequiel McGovern, trabajador de ARSAT. “Ese momento es el que nos da sentido a nosotros: la sensación de cambiarle la vida a la gente, sensación que los que gobiernan hoy no la tienen ni la van a tener jamás”, expresó en el programa de streaming Ramos Generales de Desde la Raíz. 

ARSAT, orgullo nacional

La Empresa Argentina de Soluciones Satelitales que garantiza la conectividad y el internet literalmente en cada rincón de Argentina, está atravesando hoy una crisis presupuestaria muy fuerte. 

Fue creada por el gobierno nacional de Néstor Kirchner en 2006 y hoy es -o debería ser-, para todos nosotros, una perla nacional. ARSAT trabaja con sistemas satelitales, tendido de fibra óptica y desarrollo de datacenters y con ello sostiene, ni más ni menos, que la soberanía digital argentina. Aquella que nos permite usar aplicaciones, jugar videojuegos, mirar películas y canales de streaming, entre tantas cosas más. 

Esto no es algo habitual en latinoamérica. El trabajo de ARSAT es una referencia y un ejemplo respecto al modo en que Argentina puede, en su extenso territorio, autoabastecer su conexión a internet, rápida y estable, que de otro modo probablemente no estaría. Así lo explicó Ezequiel McGovern, delegado de FOETRA y trabajador de la empresa: “Muy a su pesar, el gobierno nos necesita, porque muchos de los servicios que le damos no se los puede dar un privado, porque tampoco tiene plata para pagar un servicio así”.

Sin embargo hoy atraviesa un freno político que amenaza la conectividad en el país y expulsa a sus profesionales a buscar otras alternativas laborales en el exterior.

El vaciamiento y la expulsión 

Según denunció el Sindicato de las Telecomunicaciones, FOETRA, los salarios están congelados por completo desde hace un año y los trabajadores perdieron en ese periodo alrededor del 70% de su poder adquisitivo. A su vez, señalaron que la planta de personal se redujo un 25% por ‘retiros voluntarios’ que muchos trabajadores aceptaron para buscar camino por otro lado.  

En diálogo con Ramos Generales, Ezequiel McGovern, denunció esto como una clara estrategia de vaciamiento y advirtió: “La forma más sencilla de destruir una empresa tecnológica es sacarle su capital humano”.

Sin embargo, ARSAT no exprime las arcas del Tesoro Nacional, al contrario, mediante la exportación de servicios tecnológicos genera ingresos propios, que luego el gobierno debería utilizar para el pago de los salarios con la gestión de empleo público. En ese sentido, desde FOETRA aseguraron que el incumplimiento salarial responde a una decisión política, no a limitaciones económicas, por ello hay una causa judicial por la vulneración de la libertad paritaria que espera resolución.

No solo como un derecho laboral, el pago que reclaman los trabajadores es un reconocimiento al servicio brindado de forma tan eficiente y exitosa. “Lo hacemos porque queremos una nación integrada y sabemos que lo podemos hacer. Hace años que todo esto está en órbita, tenemos la infraestructura dando servicios, compitiendo, brindándole servicios a Telefónica, a Telecom, a todas las empresas privadas. Lo hacemos bien porque seguimos generando plata”, afirmó Mc Govern.

Es que ARSAT no solo proveé al Estado Nacional de servicios tecnológicos, sino que genera indirectamente y en cadena una serie de pequeñas y medianas empresas de servicios de telecomunicación, que se encargan de distribuir el servicio casa a casa, generan trabajo y extiende el tendido urbano. “Tenemos más de 1200 pymes que dan servicios de internet en todo el país, de las cuales el mayorista es Arsat.”

Datacenter: alguien procesa tu jugada

Además de la red de fibra óptica que despliega la empresa y del servicio satelital con el que complementa la conectividad en lugares donde la geografía vuelve imposible tender cables, ARSAT también opera sistemas de Datacenters.

Un datacenter es, básicamente, el espacio material del internet:  una gran sala con miles de computadoras que reciben conectividad, energía y refrigeración constante para el almacenar, procesar y distribuir datos, además de alojar aplicaciones y servicios digitales. Allí se procesa todo lo que se sube a la web: cada aplicación que usamos en el celular, cada streaming, cada archivo que guardamos en la nube.

No todos los países cuentan con propia infraestructura, muchos dependen de centros de datos de países vecinos o cercanos. Argentina, en cambio, tiene desde 2012 un datacenter en la Estación Terrena de Benavídez, provincia de Buenos Aires. Certificado por el sello TIER III del Uptime Institute por su diseño y construcción, es considerado uno de los más confiables y seguros de Latinoamérica. 

De esto entienden bien los gamers: ellos saben bien lo que significa jugar con un servidor de Brasil, de Miami o de Argentina. La distancia aumenta el tiempo en que la información demora en ir y venir. A ese tiempo se le llama latencia y es realmente una ventaja competitiva estar cerca de un servidor, cuando unos pocos milisegundos pueden hacer la diferencia. 

 “Mi sueño es tener muchos data centers en todo el país, uno por provincia por lo menos. Tenemos las condiciones óptimas en el sur de Argentina para montar datacenters que consuman poca energía aprovechando el frío”, explicó Ezequiel McGovern.

Una empresa al servicio del proyecto nacional 

Mucho más que una empresa de alta tecnología, ARSAT es una empresa pública con proyección nacional y una mirada puesta hacia el futuro. Desde los satélites que incluyen en su cobertura a las Malvinas y el Atlántico Sur, hasta la red de fibra que une el país de norte a sur, llegando a Tierra del Fuego con un tendido de cable submarino a través del estrecho de Magallanes, ARSAT pone al servicio del país sus capacidades técnicas y logísticas en pos de un desarrollo federal y soberano.

Además, ARSAT no trabaja sola, sino que es parte de un entramado más grande de empresas e institutos de tecnología argentina como la CONAE, el INVAP, VENG, CONICET, entre otros. Por ejemplo, el ARSAT-1 fue diseñado, financiado, ensamblado y enviádo a órbita en la Argentina, con un equipo de más de 3000 técnicos y científicos del país y con el 50% de sus piezas son de fabricación nacional. Este trabajo lo hace junto a INVAP, la empresa rionegrina de alta tecnología, para reemplazar el satélite anterior cuya vida útil había caducado y el consorcio privado que debía hacerse cargo -Nahuelsat- no estaba respondiendo. En este sentido, su política de desarrollo satelital apunta a la soberanía nacional, desempeñando un rol estratégico para el crecimiento del país en materia económica, tecnológica y científica.

Podés leer acerca del lanzamiento de los primeros satélites geoestacionarios argentinos, acá.

A contramano de una empresa que no tiene límites y podría seguir creciendo, el gobierno pisa el freno. Satélites que ya están fabricados y no se envían por falta de presupuesto, datacenters que no abren, trabajadores sin paritarias y créditos asignados que nadie sabe dónde están. Mientras tanto, la empresa sigue generando dinero a través de la venta de sus servicios satelitales y de internet. “Hay muchos proyectos que tenían créditos internacionales que ya se cobraron pero nunca nos llegó la plata”, denunció Ezequiel. 

Un caso es el del satélite SG-1, un satélite de última generación, de propulsión eléctrica y preparado para dar banda ancha a todo el país, que está siendo construido actualmente. Este proyecto obtuvo un crédito del CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), pero cuando el dinero llegó al gobierno fue paralizado. “Se ejecutó ese crédito, pero esos dólares no nos dejan usarlos para pagar en el exterior. Entonces, ahora tenemos facturas de pago pendientes con los proveedores y eso hace que todo el proyecto se frene”, explicó. 

Otro caso es el del proyecto de instalación de datacenters que, según mencionó Ezequiel, ARSAT había obtenido un crédito del Banco Mundial específicamente para el financiamiento de cuatro datacenters nuevos en el país, sin embargo este gobierno no lo asignó.

“Somos un ejemplo, y ese es el problema”, sentenció Ezequiel McGovern. “En el mapa mental que tiene el gobierno, no puede existir una empresa de capitales estatales que sea eficiente. No les entra en la cabeza y es una amenaza para su propio discurso. Por eso van a hacer todo lo posible para que dejemos de existir”, desarrolló quien además es, entre otras cosas, el responsable del diseño del streaming de la plataforma de cine argentino CineAr Play. 

“Tenemos muy en claro en ARSAT que cada tramo de fibra que ponemos en cada rincón del país reafirma nuestra soberanía”, sostuvo al final de la conversación McGovern, que ya podés revivir de forma completa en el siguiente link: