En Argentina, el sector cooperativo es amplio y diverso, con más de 22 mil cooperativas vigentes, según datos del INAES, Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, del 2023. Con presencia en todas las provincias y en el 90% de las localidades del país, las cooperativas abren más de 330 mil puestos de trabajo de forma directa o indirecta.
Desde el vidrio hasta una caja de pizza, desde el delivery hasta la exportación de kiwi, las cooperativas son protagonistas de la producción argentina.
La recuperación como política de industrialización
Amelia, trabajadora de Cristal Avellaneda, se acuerda perfecto de aquellos días en que lograron recuperar la fábrica. Recuerda el frío, recuerda la carpa, recuerda la alegría que sintió el día que la justicia les habilitó el ingreso. Corrían los días calientes de la crisis y las privatizaciones. La empresa Cristalux, como tantas otras, se había declarado en quiebra.
Amelia lleva 23 años trabajando en su fábrica recuperada, devenida en la cooperativa de trabajo Cristal de Avellaneda, fabricante de la emblemática marca de vajilla de vidrio Durax. Ocupó un lugar protagónico aquel mayo de 2002, cuando junto a otros trabajadores se organizaron para expropiar la empresa que había bajado las persianas en diciembre de 1999. Con una carpa en el portón de entrada, los trabajadores aguantaron durante dos meses los días de frío y lluvia. Con turnos, se aseguraban de cuidar que nadie ingrese. Mientras esperaban la orden judicial, algunos cocinaban, como Amelia; otros, juntaban alimentos para la olla; otros cortaban leña para calentarse; otros pensaban cómo volver a poner otra vez las máquinas en marcha.
Tras la quiebra y los saqueos, la fábrica había quedado en ruinas. Las instalaciones estaban rotas, no había luz ni gas, y las partes eléctricas, los motores, las herramientas y todo insumo había desaparecido. Tenían que volver a empezar. El primero de todos los pasos fue reconstruir un horno donde fundir el vidrio. Trabajaron con la luz del sol, con lo mínimo. Los vecinos les juntaban botellas para la fundición, Amelia recuerda calentar agua en el fuego para lavarlas: ‘’El horno no se podía contaminar, tenían que estar limpias’’.
Comenzaron con un horno pequeño elaborando elementos de decoración, luego, con uno más grande, pudieron hacer platos y vasos. También tuvieron que aprender a organizarse y administrar la gerencia. Veinte años después, la cooperativa devolvió al mercado la histórica línea Durax y con ello recobró el brillo de sus mejores años: Hoy exportan a más de 6 países, lideran más del 55% del mercado de vajillas, cuenta con 300 trabajadores, y operan con un horno de 90 toneladas que les permite un stock permanente en productos de línea.
“Miro esta fábrica, veo todo esto y pienso cómo empezamos sin tener nada. Siento orgullo de estar acá, no es joda haber llegado hasta acá”, recordó Amelia, una de las fundadoras de la cooperativa. “Ahora todos me miman mucho”.

“La cooperativa nace por la lucha de los compañeros y gracias a ellos esta fábrica está de pie. Nosotros custodiamos el legado de ellos. Ellos nos decían que esto era para nosotros”, contó el presidente de la cooperativa, Damián Ezequiel Ayala. Esta es una de las tantas experiencias de recuperación industrial y esfuerzo productivo posterior a la argentina de los años 90, a través de un modelo cooperativo que se presentaba como única alternativa posible.
“De la carpa, de ese entonces, quedan 5 o 6 personas, y la historia cuando te la cuentan te pone la piel de gallina. Nos enseñaron muchas cosas, la principal es cuidarnos el uno a otro, no tener rivalidades“, expresó por su parte Rodolfo, secretario de Cristal Avellaneda.
Al igual que en Avellaneda con el vidrio, en otras partes del país las cooperativas garantizan no sólo puestos de trabajo, sino también producciones con valor agregado para competir en mercados internacionales.
Kiwis argentinos de calidad con destino de exportación

Cuando uno piensa en kiwis, inevitablemente piensa en canguros y en todos esos jóvenes que con una VISA viajan a Nueva Zelanda a cosechar kiwis. Pero Argentina, concretamente el sudeste bonaerense, también produce kiwis de primer nivel.
La cooperativa conocida como CoopeKiwi comercializa los kiwis más ricos de la región. No es una apreciación personal, es que gracias a las condiciones climáticas, la fruta es muy dulce, logrando destacarse sobre variedades más ácidas de otros países. Este es un punto de valor que le permitió a la cooperativa crecer exponencialmente en los últimos años y distinguirse en el mercado europeo.
Los cultivos de los productores asociados se extienden desde la costa atlántica de Miramar hasta las sierras de Balcarce, aprovechando la gran amplitud térmica y los suelos bien drenados. Nacida formalmente en 2019, con apenas cinco socios, la Cooperativa Ecco Argentina comenzó brindando soluciones a las tareas de empaque y venta de los productores de la zona. Ahora comercializa 800 toneladas de kiwi por temporada, enviando el 30 % al exterior (Uruguay, Brasil, Italia, España) y el resto al mercado interno. “En los meses de cosecha, de mayo a diciembre, volcamos parte de nuestra producción hacia Europa, en contraestación, lo que libera cámaras de frío y nos permite mantener precios competitivos” relató Martín Pacheco, socio fundador.

Lejos de ser un cultivo de autoconsumo, CoopeKiwi opera como un negocio agroindustrial de gran escala. Gracias a la identificación geográfica (IG) “General Alvarado” y la certificación orgánica, la cooperativa accede a nichos premium en ferias europeas especializadas. Este grado de institucionalización permite la compra conjunta de insumos, la especialización del equipo técnico, los cuidados de calidad. “El modelo cooperativo baja los riesgos, baja los costos y aumenta las posibilidades”, afirmó Pacheco. Además, apuntando a la contituidad y el crecimiento, confirmó: “La cooperativa hoy es uno de los negocios que más proyección tiene en el mundo porque es un modelo que aumenta la escala muy rápido. En la medida que nosotros vayamos sumando productores, vamos a seguir sumando poder de negociación”.
Por su parte, la Estación Experimental Agropecuaria de Balcarce, perteneciente al INTA y al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, ha jugado un papel muy importante para el desarrollo de la producción de kiwi en la región, especialmente en el monitoreo del cultivo y la certificación del kiwi “Mar y Sierras“. Actualmente, están trabajando con CoopeKiwi en un proyecto de vivero cooperativo que permitirá propagar plantines localmente y triplicar la capacidad de expansión en los próximos años. “Necesitamos escala, pero hoy no basta con el stock de vivero actual; por eso estamos trabajando con la provincia en un centro de propagación que acelere el crecimiento de nuevos cultivos”, detalló Martín.
Pizzería Roots: identidad y comunidad en clave cooperativa
Hay una esquina platense que huele a pizza recién hecha. Está ubicada sobre una diagonal bien transitada y tiene sus paredes llenas de colores, estampas y murales. La identidad de la Cooperativa Roots se expresa no sólo en lo gastronómico sino también en lo cultural.

Roots abre sus puertas como un espacio colectivo: cálida atención, música en vivo, ilustraciones hasta en las cajas de las pizzas. Es un local que elige contar las historias de luchas sociales y reivindicar referentes como Lohana Berkins y Carlos Jáuregui . Es un espacio comunitario en el que cada detalle fue pensado de forma colectiva.
Como resultado, Roots ofrece productos de un sabor exquisito. Pizzas de harinas agroecológicas, con verduras de productores locales, acompañadas de cervezas, también, de producción propia. Para los trabajadores, funcionar como cooperativa no es sólo una estructura administrativa, sino una filosofía de trabajo que busca romper con las lógicas jerárquicas tradicionales. “Tomamos lo mejor de la empresa: eficiencia y orden, y lo cruzamos con valores cooperativos: participación, escucha y permeabilidad”, explicó Ezequiel de los Santos, trabajador de Roots. Ser una cooperativa es una elección en pos de darle voz a cada integrante, adaptarse colectivamente a las tareas y potenciar la energía del encuentro.
La propuesta gastronómica de Roots hace que todos los meses viajen exclusivamente a la localidad de Bragado a comprar las harinas agroecologicas, directo a quienes las producen. “Los compañeros de Granja La Permanencia producen una harina excelente pero no tienen logistica, así que decidimos nosotros ir a buscarla aunque implique toda una movida”, contó Ezequiel. Además, reutilizan todos los desechos orgánicos a través del compostaje y de un proyecto de cría de larvas de mosca soldado negro, que pueden conocer en un Valor Agregado realizado por Desde la Raíz. A su vez, la dimensión cultural también se expande en las “Sesiones Roots”, ciclos de música en vivo en la calle, así como también en festivales y eventos organizados en conjunto con otros emprendimientos platenses, colectivos y radios comunitarias.
Cada pizza lleva, entonces, el sello de un modelo productivo nacional, con materia prima local y sin residuos, que busca demostrar que es posible un sistema gastronómico cooperativo con valor social y ambiental.
Derechos laborales y nuevas formas de organización: Mi ciudad Envíos

Las y los repartidores de pedidos, recorren las ciudades desde las primeras horas de la mañana, hasta bien tarde por la noche. Su trabajo se ve directamente afectado por las condiciones climáticas o por sus propias condiciones físicas, capacidad de carga y resistencia en el movimiento. Entre las cientos de mochilas rojas de las grandes aplicaciones, destacan camperas y mochilas celestes: son las de los repartidores asociados a Mi CIudad Envios, cooperativa platense.
Mi ciudad Envios nació en plena pandemia y se constituyó como la primera aplicación de delivery nacional y cooperativa, brindando soluciones logísticas a comercios locales y garantizando derechos laborales para un sector que no los tiene.
A pesar de las dificultades del contexto, ha logrado sostenerse y crecer. Hoy agrupa a más de 80 repartidores y presta servicio a más de 120 locales de la ciudad, principalmente gastronómicos. Además de la entrega de comidas, ofrecen servicios de mudanza, encomiendas y mensajería, ampliando su cobertura logística también para particulares.
Lucas Libasci y Nahuel Salguero empezaron trabajando con sus bicis. Se conocieron repartiendo para PedidosYa, cada uno por su parte, pero al poco tiempo conformaron un grupo desde el que ofrecían, personalmente, su servicio a los comercios. Después de tres años de trabajo, pudieron constituir el respaldo legal para disputarle el terreno a las empresas multinacionales.
“Es muy importante dar la batalla porque a estas aplicaciones no les importa el trabajador”, remarcó Nahuel en una entrevista con Desde La Raíz. Organizarse como cooperativa, les abrió la puerta hacia la regularización de sus derechos laborales, los propios y los colectivos. En el modelo de Mi Ciudad pudieron incluir derechos como los pagos adicionales ante condiciones climáticas, días feriados, exceso de peso o grandes distancias. Asimismo, determinadas protecciones frente a posibles percances en las horas de trabajo.
Para Lucas Libasci, “Trabajar en una Cooperativa significa trabajo en equipo, tirar todos para el mismo lado, crecer juntos y crear nuevos puestos. Queremos seguir soñando”, según expresó en El Portal de las Cooperativas. La cooperativa sueña con expandirse por otras ciudades, apuntan a tener franquicias que generen más trabajo ofreciendo un servicio eficiente y confiable.
Mi Ciudad Envios es sin dudas un ejemplo bandera de que que la economía de plataformas puede ser también una economía solidaria. Con sus mochilas celestes, la cooperativa impone una lógica distinta: trabajar con derechos, sostenerse entre iguales y trazar redes que sean el motor de un servicio logístico de marca nacional.

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Este año fue declarado por la ONU como El Año Internacional de las Cooperativas, bajo el lema “El cooperativismo construye un mundo mejor”. Sin dudas, las cooperativas tienen un impacto fundamental para las economías regionales, generan empleo y desarrollo comunitario y nos conducen a un país más soberano, más representativo y más productivo.
