Con la llegada del mes de diciembre, el Gobierno nacional pretende avanzar con la privatización de 13 corredores viales que pertenecen a rutas nacionales a lo largo y ancho del territorio argentino. Actualmente algunos están administrados por el Estado a través de la empresa pública Corredores Viales S.A, otros se le vencen a la empresa privada Caminos del Río Uruguay S.A. y existen otros dos tramos nuevos que aún se encuentran sin adjudicar.
Son más de nueve mil kilómetros de rutas nacionales que, a través del nuevo sistema de “Red federal de Concesiones”, sancionado en la Ley Bases, se pretende pasar al sistema privado. La normativa explica que al momento de adjudicar, se elegirá la empresa que ofrezca la menor tarifa al usuario, pero no habrá ningún canon al Estado pero tampoco subsidios para las compañías. Sin embargo, los precios de los peajes continuarán siendo los vigentes al momento de la adjudicación hasta que se garanticen las condiciones óptimas de transitabilidad de los corredores: bache cero, calce de banquinas, señalización horizontal y vertical, al igual que iluminación.
Uno de los jugadores que se encuentran pujando por tener una tajada en el negocio es nada más y nada menos que Mauricio Macri, que a través de Eduardo Plasencia, ex funcionario en el ministerio de Transporte, difundió una nota en el diario La Nación con la intención de dar un análisis sobre “las privatizaciones de las rutas”. Allí consideró que es “urgente” avanzar en su privatización.
Macri cuenta con un conglomerado de empresas constructoras interesadas en el negocio, entre las que se destacan Supercemento y UCSA, que fueron las empresas más beneficiadas durante su gestión como Presidente. La primera tiene causas por corrupción, involucrada en el caso Odebrecht, por la venta de acero en el mercado ilegal y el pago de sobornos a funcionarios para la adjudicación de las licitaciones.
La segunda es de Uribelarrea, socio estratégico del macrismo, y la cuarta empresa que más dinero recibió por parte del Estado nacional entre el 2015 y el 2019. Según informó En Orsai, durante 2016 Uribelarrea visitó al Presidente para anunciarle que destinaría 450 millones de dólares en tres usinas térmicas en Tandil, Ramallo y Villa María, pero el primero de los proyectos fue mudado a tierras de Benito Juárez que pertenecen a la familia de Alicia Blanco Villegas, la madre de Macri, quien, poco después de la adjudicación por parte del Ministerio de Energía -entonces a cargo de Juan José Aranguren- le vendió el campo por 800 mil dólares, precisó el portal. El mismo Uribelarrea fue un socio estratégico de Horacio Rodriguez Larreta, y se convirtió en aportante de la campaña por la reelección de Macri.